01/07/2008

Carpenter revivido

Parece que no va a volver nunca pero sus seguidores no dejamos de intuirlo en la mitad de las producciones de cine fantástico actuales. Con un agravante: sus imitadores ya no ofrecen coartada alguna ni mucho menos una máscara. Ahí nos queda The Mist, extraordinaria película de Frank Darabont, repleta de momentos plenamente carpenterianos, incluida su obsesiva fijación por Lovecraft. Pero, ocurre lo mismo con Shyamalan y El Incidente, una película imperfecta pero llena de jugosos matices y secuencias a la altura de los más grandes, especialmente de Tourneur o Alfred Hitchcock, que también acoje sustratos del Cine de Carpenter, especialmente relacionados con su espíritu. El colofón lo pone Doomsday (una cinta que dará que hablar -negativamente- pero que yo defenderé a capa y espada), la última película del gran Neil Marshall, en la obra-homenaje-a-carpenter por excelencia, repleta de un sinfín alusiones a su cine (especialmente a 1997... Rescate en nueva york), a su persona (uno de los personajes se llama Carpenter) o a los props que alguno de sus personajes (como el parche del ojo de la protagonista de evidentes reminiscencias snakepliskkianas) haría universal.

El Cine continúa su perpetuo proceso de fagocitación asimilando los dejes de aquellos que lo hicieron grande. Y Carpenter siempre fue uno de ellos. Como Hawks. Otro que debiera sentirse orgulloso de todo esto.

 

01/07/2008 21:39 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: cinefilia. Hay 4 comentarios.

29/06/2008

Alí vs. Frazier

Esta noche no solo se enfrentan los mejores equipos de la mejor Eurocopa que este que escribe recuerda, sino dos estilos futbolísticos tradicionalmente opuestos,  de repente enfrentados, contra todo pronóstico, especialmente por la presencia de España, una selección acostumbrada a descartarse de las batallas en el momento en que se vuelven pasionales o rudas. No puede decir lo mismo Alemania, la más competitivas de cuantas selecciones mediocres conforman el universo futbolístico de este lado del río. Tanto que ni siquiera son conscientes de sus numerosas limitaciones. Así de grande es su pegada y su personalidad. También su importancia en el contexto mundial. 

 

 

No me gustaría ser árbitro en este partido donde se pone en disputa no un trofeo, ni siquiera unas primas económicas o el afecto eterno de una afición afanosa de títulos y éxitos, sino el futuro del fútbol.

La selección española se define por sus rasgos estéticos; fundamentalmente por  ser un equipo formado por centrocampistas canijos, no muy rápido, esencialmente hábiles en las distancias cortas, en constante movimiento, acostumbrados a contrapesar su débil condición física con inventiva y lucidez.  Podía asemejarse al fútbol sudamericano salvo por la extrema velocidad con la que sus atacantes se coordinan  allí donde los demás dudan: en los albores del área e, incluso, más allá: un par de metros por delante, en el lugar donde tiritan hasta las costuras del balón. Un fútbol total que sin embargo defiende un esquema táctico del todo punto clásico: dos centrales, dos laterales con derecho a subida, un pivote organizador que también tapona y un ejército de media puntas ocupando todos los espacios de ataque, incluyendo aquel dónde en otros equipos es patrimonio exclusivo del delantero.

Enfrente, la paráfrasis de la contundencia. Altos, fuertes, competitivos. Un ejército de gladiadores con pocas luces pero mucho valor; acostumbrados a la lucha en terreno hostil, es decir, a ras de suelo, allí donde se igualan todas las estrellas, adictos a la disputa constante y la pugna por los espacios, especialmente en posiciones de ataque. Allí donde se vuelven letales, como Joe Frazier. Un equipo de porte triunfadora y aires de grandeza; una suerte de Goliat enfrentado a una comuna de hormigas, habilidosas pero débiles, sobretodo en el balón parado, allí donde la altura del oponente se antoja inexpugnable, y la presencia de sus arietes devastadora, incluso contra equipos de su mismo calado o historia.

No valen los pronósticos a esta altura de la competición. Ni siquiera si será capaz de ganar el que primero marque. Aunque lo haga Alemania, un equipo adicto a la contundencia; o, incluso, España, deseosa de demostrar en un partido todo aquello que no se pudo demostrar en cien años de historia; incluida su exquisita pasión por el buen fútbol.  

Esta noche, el fútbol se rinde un tributo. Y ésta vez todos tenemos algo que ganar.

 

29/06/2008 01:28 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Otros temas. Hay 2 comentarios.

27/06/2008

Eugenio Martín y John Phillip Law

Dejo inaugurada una nueva sección, que cubrirá desde hoy mismo las novedades y noticias concernientes al Festival Retroback'09 del que ya os hablaba en anteriores fechas, así como alguna de las temáticas objeto de retrospectiva que lo darán forma y sentido, por ejemplo, ésta que ahora os adelanto: un homenaje-repaso a la filmografía del granadino Eugenio Martín, autor de esa pentalogía de culto dedicada, por entero, al fanta-terror patrio que comienza con la rarísima (y magnífica) Hipnosis y continúa con Una vela para el Diablo, Pánico en el Transiberiano,  Aquella casa en las afueras y Sobrenatural; artesano realizador de un sinfín de películas en régimen de coproducción entre los años sesenta y setenta, y prolífico guionista (enmascarado bajo el pseudónimo de Gene Martin), dedicó parte de sus esfuerzos autorales a culminar cintas de aventura y westerns, algunos especialmente destacables como El Precio de un hombre, no por casualidad,  uno de los spaguetti hispanos más venerados por quien este firma.


Además de la retrospectiva y de su visita al Festival granadino acompañado de su esposa, la actriz Lone Fleming (Una vela para el diablo, La noche del terror ciego; El ataque de los muertos sin ojos...), se anuncia la presentación del primer libro sobre su obra repleto de material gráfico nunca visto, que tendrá lugar a finales de año en la sede de la Filmoteca de Madrid.

Así mismo, también podemos anunciar otra retrospectiva, más abreviada,  en recuerdo de la figura del gran John Phillip Law, actor recientemente fallecido, y de cuya trayectoria ya nos ocupamos en la siguientes lineas

Y, efectivamente, esto no ha hecho más que empezar.

27/06/2008 18:52 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: RETROBACK. No hay comentarios. Comentar.

14/06/2008

Ego

Dos noticias extracronicófilas que atañen a mi futuro inmediato.

Una es la confirmación de mi participación en el staff organizador del Iº Festival Internacional de Cine Clásico de Granada, RETROBACK, que tendrá lugar en la citada localidad en la segunda quincena de enero de 2009. Desde aquí me gustaría dar las gracias a David López González, a la sazón director del Festival y co-director de esa web cinéfila, rara avis internáutica, auténtico bastión de la información sobre cine independiente, que es Septimovicio.com, por su inexcusable apoyo en esta lid. A medida que se vayan confirmando los contenidos del Festival (y reduciendo los contenidos de este Cronicón, en consecuencia), podré contaros algo más...

[más información, aquí]

La otra, es el anuncio de la selección de uno de mis relatos de ficción (no científica): “Sueños Verticales” en el nº 4 del magazine cultural “Caldodecultivo MGZ”, en un número especial dedicado al hogar y a sus servidumbres metafísicas, junto a numerosos artistas y escritores, entre los cuales se encuentra el gran Javier Iglesias Plaza, a quien, también, he de agradecer su ineludible esfuerzo para que este honor que ahora comparto con vosotros haya sido posible.

[más información, aquí]

Y sí, esta noche dormiré bien.

14/06/2008 09:00 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Ego. Hay 3 comentarios.

04/06/2008

La Niebla (The Mist de Frank Darabont , 2007)

La afable presentación de la familia protagonista de La Niebla se ve, rápidamente, saboteada por la irrupción violenta de un árbol que atraviesa la ventana del estudio (1) donde trabaja el padre; este hecho no será sino el primero de otros que van a anticipar un gran temporal que, entre otras cosas, dejará a toda la población sin luz y teléfono. Con la presencia, también (2) aquí feérica, de una neblina densa y misteriosa en el horizonte, el padre y el hijo se dirigen hacia la ciudad a comprar provisiones, quedándose atrapados en el supermercado cuando algunos viandantes advierten la naturaleza siniestra que se oculta tras la bruma.

Decía John Carpenter(3) que solo había dos maneras de hacer cine de terror: la que presenta a una persona o varias enfrentadas a un peligro exterior (ya sean muertos vivientes, vampiros, fantasmas o matones sin escrúpulos) y la que presenta a una persona enfrentada a una amenaza aún más aterradora; la que surge de su propio interior: el miedo que emana del corazón. Carpenter reconocía con humildad haber dedicado toda su carrera a realizar películas de terror de acuerdo a la primera de las premisas, aduciendo, en esencia, la dificultad que estribaba la realización de la segunda, al menos con resultados óptimos.

Frank Darabont no se amedrenta ante la dificultad y acoge y funde ambas ideas en una película, La niebla (The Mist), basada en uno de los relatos menos difundidos de Stephen King, trazando un nuevo camino en el cine de terror contemporáneo, y saliendo más que airoso del envite.

La mención a John Carpenter ya veremos que no es casual, y es que son varias de sus películas(4) las referenciadas a lo largo y ancho de un entramado aderezado de ese aroma lovecraftiano, también subplot contextual de muchas otras de las películas del cineasta de Carthage, por ejemplo, y ya que hablamos de mundos paralelos en ebullición, En la boca del miedo. No es de extrañar, pues, que The Mist se presente, prontamente, como una obra alejada de las constantes características del cine de terror contemporáneo —tradicionalmente preocupadas en preservar la unidad familiar y la validez de los cánones morales establecidos(5)—, que apuesta por reformular el género atendiendo a postulados tan clásicos como el temor irracional hacia aquello que (literalmente) se oculta al otro lado de la puerta, dejando de lado a los fantasmas torturados o a los giros inverosímiles o los calvarios macabros que actualmente copan los entramados de las películas de miedo. Aquí solo hay pavor en estado puro: aquel que sienten los personajes hacia la incertidumbre que rodea sus vidas.

Su germen argumental, cuya esencia se adscribe en el subgénero de “personas sitiadas por una amenaza de origen dudoso”(6), se ve enriquecido por el dramático retrato de unos personajes cuyos caracteres ocultos afloran, cada vez más desaforados, como consecuencia del encierro y sus circunstancias, siendo especialmente significativo el desarrollo que experimenta el personaje interpretado por Marcia Gay Harden (Mrs. Carmody), al principio objeto de burla por su condición de mujer desequilibrada pero inofensiva (algo así como “la loca del pueblo”), pero que, a medida que se van desarrollando los acontecimientos, se va convirtiendo en una especie de mística poseída por un exacerbado extremismo religioso que hace de si misma y de las palabras sediciosas que pronuncia, las auténticas amenazas de la cinta(7); unas amenazas que esta vez no se sitúan en el exterior del recinto como su estructura argumental podría sugerir, sino en el interior/cerebelo de cada uno de los sitiados a medida que transcurren las horas, los días y las disyuntivas.

El final, no exento de ironía, nos confirma que el bueno de Darabont aún los tiene bien puestos a pesar de las prerrogativas comerciales exigibles a un producto de esta naturaleza, pero también que sigue siendo el cineasta que mejor comprende a Stephen King y a su universo (que me perdone William Goldman); también el único capaz de mejorar el material de base con sus adaptaciones, cualidad solo achacable a unos pocos directores (léase Alfred Hitchcock, Steven Spielberg) y que puede sorprender viniendo de un tipo forjado en las marismas de la serie B.

The Mist es, en definitiva, un producto de terror a la antigua usanza, que mantiene inalterado el punto de vista de la narración casi en todo momento (en términos similares a los de The Host), desposeído de pretensiones pero no de talento, que bebe tanto de los universos de Stephen King (8) como de H.P. Lovecraft(9), que conoce sus limitaciones y los espectadores a los que se dirige, y que no renuncia a regalarnos dos horas de auténtica tensión (pura y dura) a cambio del precio de una entrada de cine. Una utopía en estos tiempos, ya lo digo.

 

Lo más destacado: El pulso narrativo de Darabont.

Lo menos destacado: que algunos personajes que desaparecen –literalmente— en mitad de la proyección, no queden perfilados dramáticamente.

Calificación: 8,5



(1) Un estudio ornamentado con sendos posters de La Cosa y el Laberinto del Fauno. Insistimos, de nuevo, en la filiación lovecraftiana de ambas películas, así como en la idea del árbol que derriba la ventana como referencia ineludible de otro film emparentado, tangencialmente, al universo del escritor de Providence: Poltergeist.

(2) La niebla, elemento feérico por definición, sirve de elemento narrativo de naturaleza inquietante (incluso amenazante) en películas como La Niebla de John Carpenter, El pueblo de los malditos, King Kong, Drácula, El Increíble hombre menguante…

(3) http://www.fotogramas.orange.es/fotogramas/ENTREVISTAS/64@ENTREVISTAS@0.htm

(4) Asalto a la Comisaría del distrito 13 a La Niebla, pasando por La Cosa o El Príncipe de las Tinieblas.

(5) A pesar de que la estampa bucólica que acompaña los títulos de crédito nos haga pensar justamente lo contrario.

(6) La Hora Fría, La Noche de los Muertos Vivientes, Ghost of Mars… serían representantes de dicho apéndice subgenérico, uno de los más gozosos del cine fantástico, como muchas otras de sus constantes, directamente heredado del Western.

(7)Los más cinéfilos pueden identificar a algunos de los personajes que aparecen con los secundarios vistos en la secuencia de la gasolinera de Los Pájaros.

(8)Autor de la irregular novela que sirve de base a esta historia: The Mist.

(9)Cuyo epítome: “Civilizaciones amenazadas por entidades extrañas” sirve de contexto a toda la historia.

 

04/06/2008 10:18 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: críticas. Hay 4 comentarios.

26/05/2008

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal. El mito se brinda un homenaje

Indy envejece, como nosotros. También lo hace Harrison Ford a pesar de los esfuerzos del Bótox, o Karen Allen, tan vivaz y divertida como en En busca del Arca Perdida pero con la mirada puesta en el crepúsculo en los planos desenfocados, quizá rememorando tiempos mejores, por ejemplo su magnífica composición en Starman, la cinta más incomprendida de John Carpenter y que acabó por condenarla al olvido. El que no envejece nunca es Spielberg para júbilo de todos nosotros, y para júbilo de la cuenta corriente de sus productores, cómplices subsidiarios de un modo de entender el espectáculo cinematográfico que aún no tiene seguidores, aunque sí imitadores incapaces de comprender la esencia misma de una historia como ésta. Que es la misma que define nuestros recuerdos, por cierto. Es como si nosotros, espectadores adictos a la melancolía, volviéramos a ser lo que éramos gracias al Cine. En particular, a esta película cuyos primeros compases (melódicos y modélicos) nos introducen, a golpe de látigo e impostura, en nuestros años de preescolar, y un poco más allá, en aquella edad maldita en que solamente los héroes de las películas conseguían salir airosos de los reveses existenciales que brindaba la vida.

En fin, no debemos considerar esta cuarta parte como bastarda por estar pasada de años o de efectos especiales, o por haber despedido al bueno de Frank Darabont que, a buen seguro, habría concebido una historia mucho más lustrosa que esta colección de clichés y arquetipos, de lugares comunes de un género que la trilogía antigua había glorificado ya, y para siempre. Debemos considerarla, eso sí, un acto de nostalgia, presto y dispuesto para una comunidad de seguidores entusiastas que, por un día, necesitan volver a sentir lo que una vez sintieron, por melancólico que sea su designio, y de otros, que ya habrán adivinado que sucedáneos insustanciales como La Momia o La Búsqueda, le deben todo al personaje creado por George Lucas, del mismo modo que éste le debía lo mismo a Flash Gordon o a James Bond, o a los seriales que animaron su infancia.

En este marco, ya lo digo: más jamesbondiano que nunca, son los soviéticos y no los nazis (a pesar de los esfuerzos de Darabont en este sentido) quienes asumen el papel de malo. De hecho, los mejores momentos de la película los protagoniza el propio contexto en el que se ubica, llegando al paroxismo en esa huida (a lo Harold Lloyd) donde los agentes de la KGB se topan con una manifestación anticomunista. Y por supuesto, no debemos olvidar a Cate Blanchett, que se adueña de la función en su papel no de villana sino de antagonista, una parapsicóloga stalinista al mando de una investigación cuya naturaleza haría estremecer de placer al mismísimo Hellboy. No es la única referencia actual que encontramos en esta película (Stargate, La momia 2, Expediente X: la película), pero sí la que más nos sorprende, más y cuando el propio Spielberg ya se había acercado al tema, con brillantez, en Taken (Abducidos).

Y es que lo que menos importa aquí es la historia (divertida, cimbreante, excesiva) sino la vuelta de un icono, con heridas pero íntegro, más acompañado que nunca a pesar de que sus mejores momentos (como la fabulosa huida del principio) los siga viviendo en solitario, embriagado por las canas y por las cicatrices, acaparando para sí los chistes sobre la edad que antes habían sido exclusivos de Sean Connery, con su sombra proyectándose sobre la pared, igual que antaño, si bien esta vez tras los focos no se oculta Douglas Slocombe sino Janusz Zaminski, que es igual de brillante pero más artificioso. Quizá sea éste el más estimulante de sus ganchos, pero no el único. Lo mejor es comprobar que lo de siempre (su ritmo, su comicidad, sus guiños cinéfilos) siguen funcionando con Ford y no lo harían con ningún otro, como bien demuestra su gag final.

Porque, en realidad, El reino de la Calavera de Cristal no es sino otra montaña rusa, repleta de chispa y aventura, que nos devuelve lo mejor del Cine de Spielberg, desposeído de anclajes melodramáticos y/o ajustes de cuentas particulares, que es capaz de concebir el espectáculo sin otra excusa distinta al divertimento, con la delectación como indiscutible elemento motivador, aunque esto suponga, como ocurría en El Templo Maldito, renunciar a la verosimilitud o a la lógica. Como en aquélla, ésta es su mejor baza. Lo peor es que la historia importa más a los personajes que a los espectadores y esto sorprende en una saga donde el argumento nunca importó lo más mínimo. También sorprende, y mucho, el protagonismo otorgado al personaje interpretado por John Hurt, de cariz absurdo y conducta insoportable, que salva al resto del grupo de vez en cuando con argucias deux ex machina y ofrece explicaciones irrisorias que nadie pide, ni necesita. Menos una historia como ésta, poseedora, claro que sí, de un final delirante, como no podía ser menos, tan carente de emoción como cargado de efectismos, una conclusión más que mejorable que, sin embargo, apenas si desluce las sensaciones, la mayoría de ellas satisfactorias, que dimana la última película de Steven Spielberg.

No dejéis que se os la cuenten.

Lo más destacado: los guiños referenciales.

Lo menos destacado: sin entrar a valorar la idoneidad de su macguffin: la total ausencia de emoción en el tramo final de la cinta.

Calificación: 7,5

26/05/2008 08:40 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: críticas. Hay 5 comentarios.

21/05/2008

TOP 7: Casas Encantadas en el Cine

1.- Al Final de la escalera / The Changelling, 1980 (Peter Medak): Uno de los máximos exponentes del cine de fantasmas contemporáneo, y sin duda el más influyente (Poltergeist, The Ring, Dark Water, Los Otros, El Orfanato…) de todos ellos. Lúcida mixtura entre el cine de casas encantadas y el policiaco, la historia de este músico colapsado por un drama personal que se traslada a una nueva vivienda para reencontrarse consigo mismo, se verá perturbada por la presencia de un fantasma infantil que exige un ajuste de cuentas con el tipo más poderoso de la ciudad. Extraordinaria en cuanto a la dirección artística, brillante en cuanto al fondo, The Changelling destaca por su ausencia de efectismos y por su delicado equilibrio formal (música, montaje, trabajo de cámara), siendo una de sus más destacables marcas de identidad la utilización de objetos cotidianos como elementos desencadenantes del terror más absoluto (en la retina: una pelota humedecida bajando por una escalera, una silla de ruedas desvencijada, un espejo roto…). Una película magnífica.

2.- ¡Suspense! / The Innocents, 1961 (Jack Clayton): La mejor de las adaptaciones de la novela Otra vuelta de tuerca de Henry James, autor-renovador del género de fantasmas en su vertiente gótica, también es la que más ríos de tinta ha dejado correr, fundamentalmente, por su cariz ambiguo y onírico. Cinta parabólica y perversa, representación despiadada de la educación y de los valores nefastos que de vez en cuando la edifican, The innocents (obviaremos el absurdo título español, con signos de admiración incluidos) The Innocents no es sino la historia de una obsesión, narrada desde un punto de vista subjetivo (extraordinaria Deborah Kerr en uno de los mejores papeles de su carrera), hermosamente fotografiada por Freddie Francis y dirigida con brío por Jack Clayton, responsable último de esta obra de fantasmas y otros demonios internos, contenidos en el seno de una casa que custodia un terrible secreto. Los rigores de la represión moral se vomitan en forma de paranoia sufrida por una institutriz con exceso de celo, demostrando que los verdaderos fantasmas no se ocultan en el interior de una mansión aislada, envuelta en brumas y recuerdos, sino en el cerebro de uno mismo, esperando a que bajemos la guardia.

3.- La casa encantada / The haunting, 1963 (Robert Wise): Uno de nuestros artesanos favoritos firma esta obra a medio camino entre el drama psicológico y el cine de terror, basándose en el relato “The Haunting of Hell House”, de la escritora Shirley Jackson. Las angulaciones de cámara, los contrapicados, las composiciones de plano y la puesta en escena se convierten en las herramientas que utiliza Wise para transmitir el clima de inquietud y terror que desprende toda la cinta, transformando la casa de la colina que da origen a la historia en un auténtico edificio enfermo, diríase que fantasmagórico, incluso aunque entre sus muros no se ocultará presencia espectral alguna. Bellamente fotografiada (esto es habitual en el género), poseedora de un sutil erotismo (protagonizado por algunos rebrotes lésbicos), sabe mantener en todo momento la ambigüedad de su propuesta, representando el punto de inflexión de un subgénero, el de casas encantadas, que continuará en la década de los setenta con filmes como Terror en Amytville, Pesadilla Diabólica o La Leyenda de la Casa del Infierno, su más que digna sucesora.

Leer artículo completo en Septimovicio.com

 

21/05/2008 11:29 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: El Top del Cronicón. Hay 3 comentarios.

13/05/2008

El Ritmo Maldito

Mes Indy en El Zoom:

Ahí os dejo un fragmento de mi artículo, "El Ritmo Maldito" que podéis leer íntegro en la citada web.

 

Le atribuían a Goldwyn una máxima que decía que una película debía comenzar con un terremoto y luego ir más allá. El Templo Maldito se sale de los márgenes: el protagonista huye del Shangai ocupado, perseguido por las deudas y los gángsteres, y va a parar a la India donde tras infiltrarse en la secta Thuggee, cuya naturaleza y formas se exageran convenientemente para la ocasión, consigue rescatar a una comuna de niños esclavos para regresar después, camino a Delhi, radiante y feliz con el tesoro que buscaba bajo el brazo. Claro que sus propósitos no son altruistas y que el antihéroe, a fuerza de querer serlo, se convierte en héroe y, por tanto, en antagonista de si mismo, incluso en niñera, es decir, en una parodia. Gracias a eso, también tiene sentido su carácter de superhombre, capaz de saltar de una avioneta en una zodiac y sobrevivir al intento. Y eso es solo el principio, porque ¿qué importancia tiene la verosimilitud en una historia cuya naturaleza la define la ausencia de límites?

Al contrario que En busca del Arca Perdida, donde el leitmotiv argumental (la búsqueda) importaba tanto o más que la consecución última del macguffin (el hallazgo), El Templo Maldito renuncia a cualquier idea de Macguffin para no desviar la atención de la masa. Ya no nos importan las motivaciones de los personajes, ni las disputas o duelos que las financian, ni la codiciada búsqueda de un arca o unas piedras mágicas o el mismísimo Santo Grial. Ni siquiera nos importa que se consiga el objetivo de marras, o que esta vez los malos no sean los nazis: no en vano, la película se desmarca de cualquier contexto reconocible en occidente. Porque en El Templo Maldito no importa la Búsqueda ni el Hallazgo sino el Ritmo. Esto por encima de todo lo demás.

 

13/05/2008 12:05 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: J. P. Bango en la web. Hay 5 comentarios.

08/05/2008

Seconds (Plan diabólico, 1966)

Frankenheimer concibe una sociedad imperfecta e infeliz impostada en el epicentro mismo del american way life. Arthur es un empleado de banca taciturno a pesar de su éxito social, seguramente económico. La vida que esperaba no es la que tiene en un despacho donde destacan, expuestos en una repisa, los premios deportivos que ganara en su juventud. Su rostro aviejado y su orondo cuerpo, corrompido por el paso del tiempo y el conformismo, anhela una vida alternativa, idealizada, distinta. Pronto descubrirá que su deseo interno no es personal ni secreto: más aún, sabrá que otros detectaron antes esa necesidad (la regeneración) y la desarrollaron como otro negocio cualquiera.

La sociedad que presenta Frankenheimer se muestra, en este contexto, impiadosa, mercantilizando incluso los propios sueños. El hombre no es sino un peón subsumido en un Sistema que, por encima de todo, lo necesita como consumidor y como votante, y lo desprecia, en términos más que metafóricos, cuando ideológica e intelectualmente se asienta fuera de él. En este sentido, el hombre se sabe atrapado por una pesadilla kafkiana de la que resulta difícil desligarse sino es mediante la rebelión. Director y guionista no tardan en dejarnos claro que incluso la más de integrista de las revoluciones también forma parte del Sistema

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08/05/2008 09:01 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: críticas. No hay comentarios. Comentar.

30/04/2008

Top 7: Hombres Lobo

1 Lady Halcón (Richard Donner, 1985)

La más inconvencional de cuantas películas sobre hombres-lobo ha conocido el Séptimo Arte también es una de las más brillantes historias que éste que escribe ha tenido por suerte visionar. Reivindicación ultrarromántica del mundo de las leyendas y de las complejidades (des)mitificadoras que las definen, la película de Richard Donner aún conserva el aroma de película de aventuras, de historia de amor primaria y universal de toda la vida. Una mujer-halcón y un hombre-lobo se ven condenados, por cuenta de una maldición proferida por un obispo resentido, a pasar el resto de sus días juntos pero sin la compañía del otro, transformados en animales o en personas, sin que ninguno de estos dos caracteres puedan coincidir entre sí cuando están juntos. Una película maravillosa, de ritmo cimbreante, sustentada por la composición pictográfica de Vitorio Storaro, aquí enamorado –y quién no- de los bellos ojos de Michelle Pfeiffer. Ni siquiera la estruendosa –y anacrónica- música de Andrew Powell desluce el conjunto. Imprescindible.

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30/04/2008 13:29 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: J. P. Bango en la web. Hay 4 comentarios.

21/04/2008

Rene Laloux: El animador maldito

"Los tres largometrajes de Laloux se rebelan como únicos en su especie. No ya en el campo de la ciencia ficción, como se ha dicho, sino en el de la animación propiamente dicha. Todos sus colaboradores (en este orden, Topor, Moebius y Phillippe Caza) se adaptan a los medios de Laloux; a cambio, Laloux les brinda la posibilidad de mostrarse enteramente creativos. De la suma de todos estos talentos, salen a la luz propuestas de índole suculentas, cristalizadas en supramundos surrealistas y ecosistemas deliciosos donde cualquier cosa (con mayor probabilidad si se sabe concebida por cualquier de los mencionados) puede tener lugar. Así descubriremos fresas gigantes con propiedades alcaloideas o árboles que ocultan civilizaciones de hombres que no saben que lo son. También razas de gigantes que juegan con los seres vivos y de otros seres vivos que ponen en jaque a toda una civilización con la única arma del aprendizaje; también conoceremos a especies de ángeles alados que desprecian la individualidad y los pensamientos dispares.  Y por supuesto, asistiremos a un despliegue de paisajes extraños, casi surrealistas, repletos de cielos marrones y nubes azules, pintados sobre óleos; con cuevas que esconden en su seno gusanos antropófagos, y con todo tipo de animales extraños y grotescos, como esas abejas gigantes que anhelan el cerebelo del pequeño Piel. Y también con pájaros vigías y con robot huecos construidos con células humanas muertas; con mutantes preñados de poderes telequinéticos; con estructuras cerebrales del tamaño de una isla capaces de adivinar con el tiempo, a mil años vista, cuáles serán las consecuencias de su poder si sigue desarrollándose de tal modo.  Y esto, sin embargo, solo es una pequeña porción apenas descrita del desbordante universo fantástico contenido en las películas de Rene Laloux.". J. P. Bango

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21/04/2008 11:22 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: J. P. Bango en la web. No hay comentarios. Comentar.

13/04/2008

Despierto (Awake): operación prematura

Un joven multimillonario sin posibilidad alguna de dejar de serlo, exitoso empresario y ojito derecho de su posesiva madre, tiene que someterse a una operación en la que han de transplantarle el corazón para poder alargar su esperanza de vida. Pero antes debe tomar una decisión de gran trascendencia: contar a su progenitora que mantiene una relación amorosa con la secretaria de ésta. Cuando la crisis entre madre e hijo alcanza su punto más álgido aparece un corazón compatible en la lista de transplantes, y éste se encomienda a su mejor amigo para que realice la citada operación quirúrgica.

Un argumento de origen culebrenesco (más culebrenesco aún de lo que he reseñado arriba, que incluye la muerte de su padre vestido de papá Noel, como en los Gremlins) alcanza un cariz novedoso en el momento en que la operación se transforma en un auténtico calvario cuando el paciente comienza a ser consciente de todo lo que le está pasando cuando se supone que ya debería estar anestesiado. Este síndrome de percepción intraoperatoria (anesthesia awareness), un concepto no sabemos si médico o promocional en el que el paciente tiene la posibilidad de sentir (oh, pesadilla) todo y cuanto le sucede en el quirófano, no es sino el principal reclamo de la película. En realidad, es lo único que quedará en nuestro subconsciente una vez visionada una cinta que, en otro orden de términos, dura mucho más de lo que debiera, fundamentalmente, por la insistencia de su director, también guionista, en recordarnos lo bueno que es proponiendo trampas argumentales, repitiendo una y otra vez imágenes y secuencias ya vistas antes, incluso ralentizadas. Estos subrayados autocomplacientes no solo pretenden disimular la complejidad de su entramado (que no la tiene) sino alargar el carácter anecdótico de la historia hacia una duración, digamos, estándar que compense la engorrosa sensación de tener que pagar seis euros para ver un capítulo televisivo más de Masters of Horror. Ni siquiera esto consigue el bueno de Joby Harold, ya que incluso con las repeticiones mencionadas, apenas si su película llega a los ochenta minutos.

Sin embargo, no hay que pensar que estamos ante un producto desdeñable, ni mucho menos. Algunos de sus mejores momentos parecen sacados, directamente, de algún episodio de The Twilight Zone. Su argumento, repleto de retruécanos narrativos y otros giros (que, aunque son previsibles, no dejan de ser funcionales) de guión, alcanza un gozoso cenit en la secuencia en que, bisturí en mano, los cirujanos se disponen a trepanar el esternón de Hayden Christensen, a pesar de los intentos del propio paciente, todos subvocalizados (y a gritos, al estilo que Ray Milland inmortalizara en “The prematural buried” de Corman: una película, por cierto, que comparte no pocos puntos en común con el film aquí comentado, incluido el fundamento de su resolución) por tratar de despertarse del infierno en que se ha convertido su operación.

A partir de aquí, la película se transmuta en una intriga médica (una mezcla entre Coma y El fugitivo sin Robin Cook o Michael Crichton de por medio), repleta de personajes que ocultan sus verdaderas personalidades y de otros que mutarán su carácter hasta convertirse en lo contrario de lo que parecían. Joby Harold da rienda suelta al argumento, aplicando alguna solución narrativa interesante (como, por ejemplo, mostrar en segundo plano al propio Christensen en alguno de los muchos flashback que jalonan todo este segmento del film) y alguna flagrante incongruencia, perdonable en el desarrollo de una historia, que busca la complicidad del público (y hacerle participe de esta odisea) para ir después resolviendo, en su compañía, el puzzle planteado.

Despierto (Awake) es una obra, pues, no apta para hipocondríacos ni para susceptibles, ni para aquellos que todavía piensen que Hayden Christensen es incapaz de interpretar de manera convincente sin acudir a los tics que tan bien lo definen. Pero es suficiente, en este trillado subgénero hollywoodiense, el thriller cuasi-sobrenatural, tantas veces saboteado por la intromisión de sus productores, y por la querencia del propio espectador a recibir historias especialmente masticadas.

Lo más destacado: su absoluta falta de pretensiones.

Lo menos destacado: que su argumento ya lo hemos visto antes aunque con otras texturas y formas.

Calificación: 6

13/04/2008 19:05 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: críticas. Hay 3 comentarios.

07/04/2008

El hombre con rayos X en los ojos

Se prometió no ver más allá del infinito. Y no pudo cumplirlo. 

 


 

 

Algún día os hablaré de esta extraordinaria película.  

07/04/2008 21:58 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: cinefilia. Hay 4 comentarios.

24/03/2008

Historias de Cine: Enajenado

En el Drácula de Bram Stoker todos habían contado su experiencia en primera persona, menos Él.

El castillo:

Después de tantos siglos condenado a vagar sin rumbo por las servidumbres de la inmortalidad, me encuentro de bruces con mi destino enmarcado en una foto rebozada en bronce y plata: la imagen de una ninfa atrapada en el tiempo cuyos designios —me dice, ingenuo— le pertenecen en exclusiva. Le costará salir de los míos, eso puedo jurarlo.

El viaje:

Acopio enseres que bien podían hacerme falta al otro del canal: ropajes de estos tiempos, sombreros que no lo parecen, tierra de mi tierra, un baúl plagado de recuerdos..., y me embarco rumbo a lo desconocido esperando recuperar en mi destino el vestigio de un amor proscrito arrebatado por una guerra financiada, lo sé ahora, por servidores del Dios que hoy me repudia.

La Tempestad:

Llueve. No puedo eludir la zozobra que me provoca la necesidad de alimento y tengo que salir fuera para satisfacer el instinto que define mi condición animal. Vomito sangre entre la tormenta, embriagado por las almas que he de someter para seguir manteniendo a buen recaudo la mía. Pero cada vez estoy más cerca de ella. Podría detener la tempestad si quisiera.

Sangre:

Someto a aquella que la protege embebido de hemoglobina, sexo y laberintos de cuento, y me topo con ella al otro lado del jardín, empapada de lluvia y de deseo, tan arrebatadora y bella como siempre, ¡oh, destino!. La prohíbo que vea el aspecto de mi verdadero rostro y ya lo siento: hoy solo quiero saciar mi sed de sangre. Mañana, ya veremos.

La linterna mágica:

Rejuvenecido, paseo por las calles de una ciudad abierta y mestiza, donde un lobo blanco amenaza a los clientes de un salón de té tumultuoso, antes de rendirse —como yo mismo— seducido por aquella linterna mágica que estrella contra la pared fragmentos de las vidas de otros. Ahora sé que todo es posible estando ella tan cerca de mí.

La Princesa:

No sabe que ya es mía. Disimula su condición de hembra enamorada hablándome de los suyos, de dudas y recelos que dice tener, de esperanzas sustentadas en el trabajo de un gris empleado de inmobiliaria. Me considera un desliz furtivo, un hombre exótico y aventurero, un príncipe de cuento enajenado, mientras bebe otro trago de absentha al compás de la música prohibida. Sus ojos, iluminados por unas velas de ascendencia feérica, contienen los restos de la hermosa princesa que un día fue.

La niebla:

Convertido en niebla verde y densa atravieso la puerta esperando encontrarme su cuerpo y su voluntad, compartir con ella mi carne y mis desvelos, hacerla partícipe de un juego donde siempre pierde el inmortal. Ellos no lo comprenden e interrumpen el ritual a medio camino del éxtasis. Tratan de protegerla, ¡arrebatándomela!, sin comprender que —de veras— yo soy su salvación y ellos, individuos castrados por la moral, poco más que su condena. Pero en la noche soy más que una bestia; su cruz, ¡un vestigio pretérito en vías de extinción!

Acorralado:

No huyo, me repliego, tratando de buscar fuerzas en la tierra que me vio nacer, sin olvidar su aroma ni aquellos ojos liberados, ni sus labios recogiendo de mi pecho la esencia hemoglobínica de la que aun retiene mi sabor. Y si no lo comprenden peor para ellos. Hoy me sentí inmortal y lo seguiré siendo para siempre… con ella a mi lado.

La llamada:

Me arrinconaron en la ciudad mestiza robando mi tierra, matando a los míos, a quienes me sirven… No quiero venganza pero sí volverla a ver. Regreso al hogar herido en una batalla en la que hace tiempo debí haber participado y sé, a fe ciega, que ella vendrá tras de mí. Entonces, la llamo. Y mi voz solo es un eco que se pierde en las montañas. Y la reclamo, a pesar de que un círculo de fuego obstruye mis pensamientos, sabiendo que su conciencia –y alma- ya no es suya sino mía, y que los intentos de sus acompañantes pronto se sabrán baldíos cuando sus huesos se despeñen por este precipicio, tú y yo lo sabemos, que acabará conduciéndoles hacia el abismo. Ahora sé que no moriré sin verte otra vez.

El Sol:

El último estertor de este día interminable se asoma sobre mi cabeza segundos antes del anochecer. Me defiendo como puedo rodeado de unos tipos que no saben por lo que luchan: lo que tratan de evitar. La última punzada sobre mi corazón me arroja contra sus pies en esa capilla maldita que revela mi verdadera condición: la bestia humillada en que me he convertido.

Redención:

Regados en lágrimas contemplamos el techo que una vez sirviera para dar cobijo a nuestra lealtad. Tengo frío y tantas dudas que, tal vez, hoy sepa que ha llegado mi final. Mi cabeza yace postrada sobre los muslos de ella contemplando como se cierra el círculo que condenó nuestras vidas. También mi muerte, ya véis. Mas no muero… porque el amor nunca muere.

24/03/2008 13:21 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Memoria de El Cronicón. No hay comentarios. Comentar.

14/03/2008

Historias de Cine: el escozor

En el cine siempre ganan los buenos, aunque sean feos y artríticos. Quiero decir, que la rubia de ojos azules a la que esperaba aquel hombre que se encontraba al otro lado de la calle asido a un ramo de flores no debería ser tan inaccesible como parecía, pues él era el bueno y ésta era su película, más y cuando por la mañana ella había aceptado su propuesta sin torcer el gesto, antes al contrario, regalándole una de aquellas sonrisas que solo saben pronunciar las ninfas, la más deseable de las cuales se acercaba en ese preciso momento moviendo de un lado a otro sus apetecibles caderas y su falda minúscula para deleite y disfrute de aquella camada de taxistas que esperaba, frente a la estación de metro, que salieran los turistas para darles “una vuelta” por Madrid.   

Cuando le pidió dinero a cambio del sexo no podía creer lo que oía, es decir: ¿acaso no trabajaba ella en un banco?, ¿qué demonios hacía metida en la prostitución? Cuando recuperó el pulso y el habla expresó nuestro amigo su indignación pero ella seguía a lo suyo. “Acepto tarjeta de crédito”, concluyó mientras se vestía.  Cuando el buen hombre la sacó,  ella trató de ofertarle una Visa Oro, “con grandes descuentos para usted, faltaría más”. “Cortesía del banco” añadió, “y de su director, que también le tiene en buena estima”. 

“Si quieres”, añadió por compasión ante el gesto circunspecto de aquel tipo, “el fin de semana podemos quedar de nuevo. Fuera del horario de oficina hago descuentos, más aún en tallas pequeñas”. Con una nueva punzada en el corazón se despidió el hombre de la puta, que volvía a su casa feliz y radiante y con doscientos euros más en su cuenta corriente. Salió del motel sin renunciar a aquella sonrisa ni a la comisión por haber contratado una nueva tarjeta de crédito. El hombre, sin embargo, siguió en la habitación sumido en la penumbra,  con los pantalones bajados y con pocas ganas de subirlos. 

Tardó un mes en volver al banco y cuando lo hizo, ella pareció no reconocerlo. Tras sus gafas de ejecutiva y su atractiva pose ahora no veía a una ninfa, como antaño, sino a una arpía, incluso cuando con su dulce voz le decía que el contrato de su hipoteca ya estaba aprobado a falta de los rigores de la firma y de una última reunión con el director que, cortésmente, ya le esperaba en su despacho. 

El director del banco también se mostró radiante al estrecharle la mano, más aún cuando le ofreció su pluma para que firmara aquel contrato maldito que hipotecaba su futuro no menos de cincuenta años. Cuando el director sacó el tarro de vaselina y lo puso sobre la mesa, intuyó el cliente el siguiente paso.  “Cuando quieras terminamos de formalizar el contrato”, rumió el director con un deje embebido de lascivia. 

Y, entonces,  nuestro amigo se dio la vuelta, agachó el orgullo, y apretó los dientes entre sí con tanta fuerza y aguante como pudo. En fin, cuando de niño soñó que sería protagonista de una de aquellas películas que veía por la tele nunca pensó que lo sería de una de Ken Loach. 

Aún le escuece, vaya que sí.   

14/03/2008 18:02 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Historias de Cine. Hay 3 comentarios.


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