El hombre, el monstruo y el olvido

Esta tarde, devorado por la desidia, me tropezaba con el visionado de una de mis películas favoritas: El Hombre y El Monstruo (Dr. Jeckyll y Mr. Hyde, 1931).


Pocas veces se recuerda al georgiano Rouben Mamoulian como el gran creador de Cine que siempre fue, director visionario, hombre orquesta, perfecto conjugador de talentos, cineasta innovador, inventor de fórmulas, re-elaborador de técnicas cinematográficas aún en uso.

 
Generalmente subyugado por el aviejamiento de su contenido conceptual (a pesar de ser uno de los maestros de lo implícito), el cine de Rouben Mamoulian, sin embargo, sigue estado plenamente vigente en el análisis de sus soluciones formales: planos subjetivos prolongados, pantalla dividida en dos, elipsis en transposición, transiciones sincopadas, planos circulares, profundidad de campo, superposiciones de planos, flashback oníricos, dirección de arte expresionista, montaje simbólico y narrativo... son algunas de las argucias técnicas diseñadas por Mamoulian para vencer el aspecto teatralizado y estático de las primeras películas sonoras.  

 
El Hombre y el Monstruo ofrece un catálogo documentado de todas estas técnicas, revolucionarias del todo punto en la producción norteamericana anterior a 1931, a las que añade un contenido conceptual en el que evoca la dualidad del individuo, provocado por la castración imperante en la sociedad que lo contiene,  como parte de un entramado repleto de erotismo y violencia. Un magnífico ejemplo de la breve pero apasionante cinematográfica de uno de los nuestros, de vez en cuando olvidado, cineasta maldito pero eterno:  Robert (Rouben) Mamoulian.

03/03/2007 19:31 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: cinefilia.

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