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Videodrome en pdf
Con algunos días de retraso, os dejo el link donde podéis leer íntegro, con sus respectivos enlaces y mayor variedad fotográfica, el artículo de Videodrome en su versión pdf, reeditado y actualizado, naturalmente, para un lector como tú.
[Leer La extraordinaria historia de un hombre (re)programado por la televisión ]

VIDEODROME (último): Bibliografía Digital.
Bibliografía digital:
La web, tantas veces dichosa, nos ofrece una excelente colección de páginas y artículos dedicadas al análisis de la controvertida filmografía de David Cronenberg y, naturalmente, de una de sus películas más audaces: Videodrome.
Esto que sigue a continuación no son sino otros puntos de vista, análisis, disecciones, reviews, reportajes, comentarios, críticas... seleccionados, naturalmente, para un lector como tú, ansioso por ampliar el espectro del conocimiento sobre esta película. Aquí van más de trescientas páginas: no es un libro colectivo pero podía serlo. Lo que sí estoy seguro es que os gustará.
Ensayos y Tesis:
“David Cronenberg: La carne real y la Monstruosa”, Alan West Duran. Miradas EICTV. 2005
La Frase: “En Videodrome, lo virtual es visceral, abyecto. Buñuel dijo que “el erotismo es un placer diabólico que se relaciona con la muerte y la carne en descomposición.” Cronenberg, con su humor macabro y capacidad para transformar los cuerpos con una poética temible, destaca lo abyecto.”
“Las extensiones de los medios en el film Videodrome de David Cronenberg”. Leonardo Díaz Bouquillard. Pasadizo.com y Henciclopedia.com
La Frase: “La constante de Cronenberg es una exploración de cómo los medios tecnológicos están constantemente al servicio de propósitos humanos y de sus transformaciones psíquicas y fisiológicas. En otras palabras, la tecnología al servicio del hombre y productor de sus principales cambios, que los conducen hacia otros estadios”.
“Cuerpo, Ciencia, Arte y Vanguardia”. Tesis Doctoral de Maximiliano Corti. Universidad Nacional de la Plata. Facultad de Bellas Artes. 2001.
La Frase: “Dos doctrinas se fusionan para generar esta obra (Videodrome). Por un lado, el idealismo, el esse est percipi, el solipsismo, el mundo como percepción, presente en el Quijote, en la caverna de Platón, en los empiristas ingleses, en Naked lunch, en eXistenZ, en M. Butterfly...Por el otro, las teorías de Marshall Mc Luhan: la televisión como nueva tecnología opuesta a la tecnología de la imprenta, la tecnología como extensión de los sentidos del hombre, la revolución a través de la tecnología, la televisión como alteración del ámbito en que vive el hombre, la “orientalización de Occidente”, la televisión como oposición a la percepción renacentista...”
“Nueva carne y psicología: el ejemplo cinematográfico de Cronenberg”. José-Carlos Loredo, Jorge Castro, Belén Jiménez e Iván Sánchez. Universidad Nacional de Educación a Distancia (Madrid); **Universidad de Barcelona
La Frase: “La legitimación estética de la representación de lo inquietante hunde sus raíces históricas en el romanticismo. Formalmente hay, sin duda, numerosos antecedentes de reproducción artística de lo feo, pero lo que importa es el nuevo significado que esta clase de representaciones adquieren en el siglo XIX, cuando la propia idea del arte ligado a la utilidad religiosa o decorativa y al virtuosismo técnico comienza a descomponerse en favor de una libertad creativa que permite despegarse de la idea burguesa y contemplativa de lo bello y representar todas las facetas de la vida humana.”
“David Cronenberg y la Nueva Carne: El poderoso abrazo de la abyección maquínica” de Fabián Giménez Gatto.
La Frase: “Las bodas contra natura del metal y la carne trazan el campo semántico del terror corporal, las preocupaciones por la inhumanidad que resulta de un desarrollo tecnológico que se nos escapa de las manos están presentes en la mayoría de estos filmes, donde las pesadillas post-industriales nos muestran cuerpos mutilados, penetrados y, aunque parezca extraño, sodomizados en rituales tecnológicos no carentes de erotismo”.
eXistenZ de David Cronenberg: Ciberficciones para la posthumanidad. BORRÀS, Laura (2003). "eXistenZ, de David Cronenberg: ciberficciones para la posthumanidad". Digithum [artículo en línea]. UOC. Núm. 5.
ISSN 1575-2275
La Frase: “sus películas forman parte del grupo de prácticas intelectuales y artísticas que repiensan el cuerpo humano a medida que éste va siendo reconstruido por los avances en ingeniería genética y en robótica"
Críticas:
“Videodrome (Videodrome)”, crítica de José Antonio López Vigo. Pasadizo.com.
La Frase: “Viendo lo frío y lo vacío del apartamento y de la existencia anterior del protagonista, no es de extrañar que prefiera pasarse al otro lado, donde al menos le esperan tentadores los labios de Deborah Harry. Larga vida a la Nueva Carne”.
“Videodrome: Larga vida a la Nueva Carne”, de Beatriz Martínez. Miradas.Net.
La Frase: “Cronenberg recrea alrededor de esta adicción un universo malsano, degenerado, sumamente erótico y perverso, en el que el voayerismo se convierte en una obsesión perversamente amoral, pues la enfermedad de la carne se encuentra íntimamente unida a la enfermedad de la psique, verdadera productora de los monstruos y deformidades que habitan el lado más tenebroso de la conciencia humana”
“Videodrome (Videodrome)”, crítica de Pablo del Moral. Cineencanto.com
La Frase: “Uno de los personajes de "Videodrome" dice: "La televisión es la retina del ojo de la mente": no sólo es la expresión de la conciencia colectiva, sino la herramienta con la que se puede manejar tal conciencia, alterándola para beneficio de quien controla el medio. Y en esta época de "programas de realidad", presidentes fotogénicos, noticieros partisanos y opiniones controladas, nunca está de más recordar los peligros de los medios masivos. Tal vez no nos inserten un videocassette en el estómago, pero ciertamente pueden alterar nuestras opiniones y actitudes”
Entrevistas:
“En sus propias palabras”. Entrevista de Marco González Ambriz. Revista Cinefagia. 2003.
La Frase: “El cine de género es algo interesante. Te puede cobijar. Pongo el ejemplo de The Fly. Si hubiera intentado hacerla como una película dramática habría sido imposible conseguir el financiamiento porque en esencia se trata de dos personajes en un cuarto: son dos amantes muy atractivos, uno de ellos contrae una terrible enfermedad y muere lentamente frente a su amada, que le ayuda a suicidarse. Sería imposible conseguir que alguien financiara esa película pero al presentarla como una película de terror o ciencia ficción, con tecnología y mutaciones, se transforma en una historia de amor.”
“Cine y Ciencia en busca de la condición humana”. Entrevista de Eduard Punset a David Cronenberg. Programa “Redes”. RTVE,
La Frase: “En muchas de mis películas trato el tema de que en la percepción humana no existe nada más que subjetividad: todo es subjetivo. Incluso filósofos como Kant ya se habían dado cuenta de esto: toda la información que percibimos está estructurada y mediada por el cerebro, pero éste no se basa en tanta información, comparada con la que sabemos que es posible. Por eso hemos inventado máquinas, para poder ampliar los oídos, la vista, la boca. Nuestra tecnología es un intento de ampliación de nosotros mismos. Intentamos proyectarnos en el mundo y retroalimentarnos para poder percibir de alguna manera lo que no podemos percibir directamente. De forma que cuando las personas hablan de la tecnología en oposición a lo humano, creo que se equivocan completamente. Sólo existe lo humano, lo humano, la única tecnología es la tecnología humana”.
“La religión: el Dios de la incertidumbre”. Entrevista de Eva Loste a David Cronenberg.
La Frase: “La idea que pueda haber una vida después de la muerte significa que es posible matar a alguien y pensar que no es tan terrible porque esta persona seguirá estando viva en el más allá. Es una filosofía muy peligrosa y de lo más antihumana. Es un modo de evitar contemplar a los humanos como realmente son.”
Análisis de la obra de Croneberg:
David Cronenberg. Especial Miradas de Cine. Varios Autores.
David Cronenberg, salve la Nueva Carne. Tumbaabierta.com. Er Gore, 2001.
El Cine de David Croneberg. Encadenados.
VIDEODROME (APÉNDICES): Los Pósters (II)

Videodrome (V): La última fase
A pesar de la apariencia de obra confusa y experimental, Cronenberg no renuncia a ofrecer una explicación plausible que justifique todo lo que se ve en pantalla.
a) Todo el entramado de Videodrome parece formar parte de una fase de duermevela (como ocurre en Alicia en el País de las Maravillas) de ahí que su principio pueda sugerir que todo se trate no ya de un sueño sino de una elucubración dogmática sobre las consecuencias de llevar hasta el extremo el invento pergeñado por Philo Farnsworth, sin duda alguna, el primer gran visionario del medio catódico.
b) Sea o no una ensoñación, Cronenberg usa siempre a su favor (es decir, a favor del narrador) el recurso de la percepción, redundando en la idea de que todo lo que ocurre en la pantalla no es sino fruto del punto de vista de un hombre (al que, literalmente, no le quita ojo de encima), de otro lado, afectado por una enfermedad que, objetivamente, podría ser la causante de dichas alucinaciones.
Esté dormido o no, forme parte de un proceso degenerativo provocado por la enfermedad o no, Max Renn es consciente de la irreversibilidad de su condición y del influjo irresistible que ejerce Videodrome sobre su con(s)ciencia. Así las cosas, su nueva realidad comienza a exigirle que que pase al otro lado del terminal como O’Blivion quien, a su modo, sigue viviendo en el medio televisivo convertido en un auténtico fantasma/espectro de las ondas.
Max Renn necesita deshacerse de su cuerpo (la carne vieja) para permitir su transformación definitiva como bien le deja claro Nicky Brand una vez que ya ha satisfecho todos los trámites de su venganza: “queda una última fase para lograr completar tu transformación”.
Para acabar su metamorfosis, Max debe decir adiós definitivamente a su viejo cuerpo corrupto y entrar en la Nueva Carne al otro lado del televisor. Esto puede entenderse como el final del proceso de degeneración de una víctima de la tecnología, o como el comienzo de una nueva vida, como un suicidio o como una liberación.[1]
Su mente ya está preparada para el cambio pero este último estadio de la Nueva Carne todavía exige una decisión: es decir, que Max Renn se adentre voluntariamente en Videodrome.

Tome la decisión que tome, Cronenberg ya ha conseguido su propósito: hora y media de sugestión cinematografiada... al borde mismo de la genialidad. Ningún productor se atreverá nunca a llegar tan lejos. Así se las gasta el Cine con los visionarios. Larga vida a David Cronenberg.
Videodrome (IV): Moldeando la Nueva Carne
Las alucinaciones corporeiformes de Cromosoma 3 auguraban un salto evolutivo en la definición de la Nueva Carne que Cronenberg no estaba dispuesto a dejar de lado en la obra que, definitivamente, debía concretar sus principios. A cambio, el cineasta canadiense construye una de las películas más impactantes e imprescindibles de su filmografía: una cinta de culto cuyo efecto permanece inalterado con el paso del tiempo pues a medida que las imágenes de la cinta se aviejan, sus ideas cobran mayor sentido y fuerza, adquiriendo vigencia en una sociedad altamente desarrollada, cada vez más dependiente y necesitada de estímulos externos que satisfagan o complementen nuestros sentidos.
Videodrome vaticina un presente monoteísta dominado por un terminal de televisión que impele rayos catódicos contaminados. En cierto modo, Videodrome actúa como una especie de droga que trastoca y transforma los sentidos de aquel que se sienta frente al terminal, ayudando a edificar, en su mente, una realidad deformada. La exposición continuada a Videodrome, por ello, subyuga la personalidad del receptor, quien a través de los sentidos (en especial, la vista) descubre una nueva dimensión que, además, consigue transformar su propio cuerpo en términos perceptivos (a través de las alucinaciones) y en términos físicos (por medio del tumor). Cuerpo y Mente se sienten, entonces, parte de un mismo proceso de transformación que más que una mutación se rebela como una auténtica metamorfosis en tanto las consecuencias que provoca, esto es: el surgimiento de la Nueva Carne, se entienden dentro de un proceso evolutivo cuyos cambios los provoca no ya una alteración del entorno medioambiental, sino la propia naturaleza del individuo. En este sentido, Cronenberg muestra al personaje de Renn (y a todos aquellos que se definen víctimas de Videodrome), como un ente enteramente influenciable (incluso, contranatura) por su entorno. La televisión, centro de su universo vital (como bien se aprecia en el primer plano del film protagonizado por un despertador con aires y formas televisivas: “Vuelve al estado consciente, Max Renn”) es el medio que altera la conciencia del individuo. De repente (y aunque Cronenberg ya lo había insinuado con la presencia de O’Blivion -una especie de émulo- y de Marsha -un nombre que se nos antoja nada casual-), nos encontramos a MacLuhan:
Los medios, al modificar el ambiente, suscitan en nosotros percepciones sensoriales de proporciones únicas. La prolongación de cualquier sentido modifica nuestra manera de pensar y de actuar, nuestra manera de percibir el mundo. Cuando esas proporciones cambian, los hombres cambian”[1]
La Realidad que dimana la televisión es la Realidad que acepta como propia la mente del sujeto corrompido por las transmisiones de Videodrome. Las visiones se suceden incontroladas en la mente de Max Renn, que no tarda en convertirse en una suerte de dipsómano cada vez más necesitado y dependiente de satisfacer el impulso de visionar aquellas imágenes. Las imágenes cuyo contenido se resumen en la tortura y la muerte “en directo”, desinhiben las defensas del organismo receptor, haciéndolo más vulnerable y accesible tanto para las órdenes subliminales (que persiguen un control del individuo) como para la entrada de la enfermedad (en este caso, el tumor cerebral que origina la exposición continuada a Videodrome) dimanante/consecuente.

Así las cosas, Cronenberg concibe a la televisión como un arma (es decir, un medio según la teoría de McLuhan), capaz de transformar la Voluntad del sujeto afectado hasta el punto de convertir a la audiencia en marionetas al servicio de aquellos que se ocultan al otro lado del tubo catódico. Sin embargo, no se trata de un lavado de cerebro ni de una técnica de control mental (diseñada con propósitos mercadotécnicos) al uso. El propósito que, en último término, encierra Videodrome, escapa incluso del conocimiento de aquellos que lo utilizan (no así de su creador, O’Blivion, uno de los personajes más misteriosos y fascinantes que ha tenido a bien pergeñar la cinematografía cronenbergiana, y que conoce los verdaderos límites a los que aboca su creación), alcanzando una repercusión que va más allá de alterar intrasensorialmente el cuerpo infectado, al prepararlo para una nueva etapa vital, perfectamente adaptada y en armonía con la “sociedad tecno-dependiente” que O’Blivion vaticina y que aún estaría por llegar.
Videodrome (III): Imágenes evocadoras y corporaciones al margen del sistema.
El argumento de Videodrome se nutre de metáforas y evocaciones visuales que, aparte de redundar el sentido paranoico y sugestivo presente en la mayor parte del film, sirve para confirmar el talento visual de David Cronenberg. Así, las pantallas de las televisiones se ensanchan, adoptando formas humanas (unos labios carnosos, una mano apuntando con un arma...), incluso tomando la imagen de Nicky Brand cuando ofrece su espalda de plástico y metal para la consumación de un encuentro sadomasoquista.
Pero, sin duda alguna, una de las imágenes más recordadas es la un Max Renn abierto en canal frente a un televisor dimanante de reflujos conspiranoicos. La ubicación de la hendidura (el abdomen) y su aspecto (vaginal) nos sugiere un receptáculo contenedor (una especie de bolsa de canguro) cuyas particularidades el propio Cronenberg lleva al extremo cuando comienza a introducir (y guardar) una pistola (herramienta definitiva para la confirmación del marionetazgo) o incluso una cinta de video (la llave que desencadena la catarsis).
En palabras de Leonardo Díaz Bouquillard:
“...Cuando Renn tiene la ranura —que no es permanente— es como una máquina deseante y su deseo no siempre es sexual...“ [1]
El cuerpo de Max Renn se transforma, entonces, en una suerte de contenedor biotecnológico que abre la puerta de su mente, convirtiéndolo en un individuo a merced de la voluntad de otros. Videodrome se define, en este sentido, como una herramienta de reprogramación que altera la realidad del sujeto afectado... distorsionándola. Aquí vuelven a ser protagonistas las imágenes: las cintas de video se deshacen (en una imagen más propia del cartoon que del Cine de consumo), los cuerpos muertos se corrompen y descomponen dejando al trasluz la tumefacción y el deterioro orgánico. Finalmente, el esófago de Renn acaba de disolver/deglutir la mano de uno de los lacayos de Convex en una secuencia que nos recuerda a la de otra película coetánea: La Cosa de John Carpenter.
Es aquí, en la filmación de una paranoia afectada por la descomposición de las formas, donde la creatividad visual (y visionaria) de Cronenberg brilla en todo su esplendor.
La segunda constante reseñable en este apartado es la presencia de dos Corporaciones:
a) La Iglesia del Rayo Catódico, liderada por el personaje de O’blivion (y por su hija, Bianca), pretende una aplicación terapéutica de Videodrome, racionalizándolo (y racionándolo en dosis) entre aquellos desamparados que por su posición social (o mejor dicho por su ausencia de ella) quedan al margen del Sistema. Esta congregación (una especie de ONG que da asilo y dosis catódicas a los mendigos) se conduce por un dogma cuya naturaleza se define por una lógica aplastante: si aceptamos que la televisión puede cambiar a la Sociedad quedarán al margen de ella aquellos que no tienen acceso a los terminales (de nuevo, Cronenberg y sus vaticinios). La congregación de O’Blivion persigue compensar este desperfecto regalando entre los ciudadanos sin techo diarias dosis de visionados televisivos. La imagen de esta especie de “comedor social” preñado de silencio (a pesar de estar lleno de gente) nos devuelve la idea de la impersonalización y el automatismo a la que conduce esta nueva sociedad adicta a la televisión, lustros antes de que el propio sistema catódico, lejos de conformarse con el cambio societario, comience a demandar/exigir de forma adicional... un Nuevo Ser.
b) Convex, se desmarca de O’Blivion (literal y metafóricamente) por una simple cuestión de a) propósitos (ensayan liderar una revolución transgresora) y b) de plazos (pretenden hacerlo... ya). Necesitan a Renn y a su canal televisivo, es decir, un medio capaz de universalizar la señal de Videodrome para cambiar la voluntad de la audiencia (de nuevo, tenemos que pensar en Mabuse) y sus propios cuerpos (inoculándolos el tumor) con un objetivo menos que revolucionario: el castigo. La corporación de Convex (no por casualidad, y ya que hablamos en términos perceptivos, una Óptica) desprecia no ya al medio o el contenido sino a los consumidores. Y a ellos, y a quien trate de oponerse, proyecta atacar sin remisión.
[1] DÍAZ BOUQUILLARD, Leonardo: Las Extensiones de los Medios en “Videodrome” de David Cronenberg. PASADIZO.COM
Videodrome (II): Max Renn busca imágenes impactantes
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n la búsqueda de imágenes impactantes que inicia un directivo de una televisión local, Max Renn, se encuentra con Videodrome, una especie de canal amateur que emite videos repletos de sexo y violencia aparentemente reales (y, en todo caso, realistas) y cuyas singularidades desea conocer (y comprar) a toda costa. Tras iniciar una breve relación con Nicky Brand, una profesional del medio radiofónico (que en principio debiera haber supuesto la antítesis de Renn y que, sin embargo, es la más receptiva a consumir unas imágenes de Videodrome que, sencillamente, termina por unirlos en una de las relaciones más complejas del “catálogo de relaciones complejas” que puebla la cinematografía cronenbergiana), comienza a indagar sobre las personas responsables de aquellos videos, sumergiéndose en una intriga conspiranoica (que guarda una cierta relación con Scanners) que le lleva a toparse con los nombres de O’Blivion y Barry Convex.
La exposición a Videodrome alterará, y de qué manera, el modus vivendi de Max Renn, también su mente, ya que no tarda en sentirse perturbado por el influjo (irresistible) de las imágenes que visiona.
“Max Renn se convierte en el primer esclavo, en la primera víctima de la imagen virtual (a pesar de que este concepto como tal todavía no existía), en un mártir, al fin y al cabo de su tiempo. [1]
Renn comienza a percibir una realidad alterada, repleta de imágenes fascinantes pero anómalas, cuya explicación deviene de la propia naturaleza de Videodrome. Así, tratará de descubrir quién y qué se esconde detrás del creador del sistema catódico, O’Blivion, y con qué propósitos lo utilizan aquellos que emiten las imágenes (Convex). Con todas las piezas superpuestas en un tablero diseñado por el demiurgo canadiense, el juego termina de resolverse en su espléndida media hora final con un gozoso clímax en el que el protagonista se sumerge en el inframundo pergeñado por Videodrome: con sus realidades virtuales, venganzas proyectadas, juegos de identidades y ajustes de cuentas... en busca del estadio que, en último término, deba consumar su metamorfosis. La Nueva Carne llama a la puerta, definitivamente, en el cerebro tumorizado de Max Renn.
Videodrome, se rebela como una cinta insana -dominada por una dirección artística áspera, cuasi telefilmesca-, pero sumamente lúcida tanto en lo que propone cómo en lo que expone. Cronenberg concibe su película como una fusión de varios géneros (la ciencia ficción, el thriller, el drama existencial) que no son sino excusas conceptuales para la cristalización definitiva y, en formato cinematográfico, de los rasgos definidores de la Nueva Carne.
En realidad,
“Videodrome es su primera obra de madurez en la que demuestra no sólo poseer un universo propio que hasta aquel momento solamente se intuía y que aquí despliega en todo su esplendor, sino ser capaz de hilar un complejo, brillante y muy ambiguo discurso sobre la sociedad moderna, y de paso borrar las fronteras entre terror, ciencia-ficción, cine de autor y cine experimental (Videodrome es todo eso a la vez) y expandir el cine fantástico hacia nuevos y jugosos terrenos.” [2]
El mayor logro de Cronenberg en esta película, es la delicada atención que presta a las imágenes y secuencias de su obra, sobretodo cuando se sabe cercano el influjo de Videodrome.
[1] MARTÍNEZ, Beatriz: “Larga vida a la Nueva Carne”. MIRADAS DE CINE
[2] LÓPEZ, José Antonio. Videodrome (Videodrome). PASADIZO.COM
VIDEODROME (I): Bienvenidos a Videodrome
“Tengo que mostrar las cosas porque estoy mostrando cosas que la gente no podría imaginar. Si las hubiera puesto fuera de cuadro, no existirían. Si usted está hablando de disparar a alguien, o cortar gargantas, puede ponerlas fuera de cuadro y la audiencia tendría alguna idea de lo que está sucediendo. Pero si usted piensa en Max Renn en Videodrome y la hendidura en su estómago... Si yo hubiera hecho eso fuera de cuadro, ¿qué hubiese pensado la audiencia que estaba ocurriendo?” David Cronenberg.
Intr.- Bienvenidos a Videodrome.
Cronenberg consigue hacerse un hueco en el firmamento cinematográfico con esta cinta de culto que culminaba casi una década de aprendizaje dedicada, casi por entero, a la reformulación de un modo de entender la cinematografía, el suyo, eternamente personal y sugestivo. Al contrario de Scanners que solo rozaba tangencialmente algunas de las ideas conformadoras de la Nueva Carne, Videodrome termina por definirlas, haciéndolas protagonistas de una historia que, sin embargo, también sabe encontrar su reflejo en el Cine de Género a pesar de que el desarrollo del entramado, en todo caso, comporta su trasgresión. Así las cosas, podemos entender Videodrome como una obra fundacional (traducida en la frase que pone colofón a la película: “Larga vida a la Nueva Carne”), cuya completitud también implica el propio fin del subgénero. Nunca antes la Nueva Carne fílmica había llegado tan lejos (secuelas de Alien excluidas) ni nunca después logrará semejante grado de perversión.
Cronenberg realiza Videodrome sobre una premisa en donde la teoría de la conspiración solo es una excusa para la definición de las constantes de este mare mágnum conceptual, constituyéndose en el más brillante espécimen cinematográfico de todas y cuantas obras conforman esta parcela del cine fantástico de raigambre existencial, a pesar de que su aparente apatía en las formas y algunos enunciados de vodevil: “El mundo se está endureciendo y América cada vez es más blanda”, nos haga pensar que estamos en presencia de una Serie B desposeída de pretensión y calado.
No tardamos en comprobar, sin embargo, que Videodrome es cualquier cosa menos convencional:
“Videodrome se sitúa en la difícil coyuntura de intentar proponer un análisis plausible acerca de los cambios que se concitaban en torno a las relaciones entre las personas y las imágenes que éstas estaban dispuestas a consumir en el contexto de los años ochenta, aportando no sólo una reflexión de carácter moral sino toda una filosofía en torno al probable proceso de vampirización que el influjo audiovisual podía llegar a generar en el ser humano” [1]
VIDEODROME: La extraordinaria historia de un hombre (re)programado por la televisión
Lo anuncié con mayor antelación con la que debía pero ya tengo (casi) finalizado el estudio sobre Videodrome que podréis seguir en El Cronicón Cinéfilo durante lo que queda de mes en, aproximadamente, seis tandas que analizarán de forma más o menos pormenorizada las excelencias y características de esta cinta de culto de David Cronenberg. Cuando acabe el mes, todos los artículos se refundirán en uno solo, en pdf, con fotos, enlaces a otros artículos y una bibliografía internáutica seleccionada, naturalmente, para lectores como usted.

Comenzamos mañana.












