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Tres por cero
Pues sí, el fútbol se brindó ayer una bonita fiesta y el triunfo se fue al que, de veras, se lo mereció. Demonios, cómo me ha costado ultimar esta frase...
Alí vs. Frazier
Esta noche no solo se enfrentan los mejores equipos de la mejor Eurocopa que este que escribe recuerda, sino dos estilos futbolísticos tradicionalmente opuestos, de repente enfrentados, contra todo pronóstico, especialmente por la presencia de España, una selección acostumbrada a descartarse de las batallas en el momento en que se vuelven pasionales o rudas. No puede decir lo mismo Alemania, la más competitivas de cuantas selecciones mediocres conforman el universo futbolístico de este lado del río. Tanto que ni siquiera son conscientes de sus numerosas limitaciones. Así de grande es su pegada y su personalidad. También su importancia en el contexto mundial.

No me gustaría ser árbitro en este partido donde se pone en disputa no un trofeo, ni siquiera unas primas económicas o el afecto eterno de una afición afanosa de títulos y éxitos, sino el futuro del fútbol.
La selección española se define por sus rasgos estéticos; fundamentalmente por ser un equipo formado por centrocampistas canijos, no muy rápido, esencialmente hábiles en las distancias cortas, en constante movimiento, acostumbrados a contrapesar su débil condición física con inventiva y lucidez. Podía asemejarse al fútbol sudamericano salvo por la extrema velocidad con la que sus atacantes se coordinan allí donde los demás dudan: en los albores del área e, incluso, más allá: un par de metros por delante, en el lugar donde tiritan hasta las costuras del balón. Un fútbol total que sin embargo defiende un esquema táctico del todo punto clásico: dos centrales, dos laterales con derecho a subida, un pivote organizador que también tapona y un ejército de media puntas ocupando todos los espacios de ataque, incluyendo aquel dónde en otros equipos es patrimonio exclusivo del delantero.
Enfrente, la paráfrasis de la contundencia. Altos, fuertes, competitivos. Un ejército de gladiadores con pocas luces pero mucho valor; acostumbrados a la lucha en terreno hostil, es decir, a ras de suelo, allí donde se igualan todas las estrellas, adictos a la disputa constante y la pugna por los espacios, especialmente en posiciones de ataque. Allí donde se vuelven letales, como Joe Frazier. Un equipo de porte triunfadora y aires de grandeza; una suerte de Goliat enfrentado a una comuna de hormigas, habilidosas pero débiles, sobretodo en el balón parado, allí donde la altura del oponente se antoja inexpugnable, y la presencia de sus arietes devastadora, incluso contra equipos de su mismo calado o historia.
No valen los pronósticos a esta altura de la competición. Ni siquiera si será capaz de ganar el que primero marque. Aunque lo haga Alemania, un equipo adicto a la contundencia; o, incluso, España, deseosa de demostrar en un partido todo aquello que no se pudo demostrar en cien años de historia; incluida su exquisita pasión por el buen fútbol.
Esta noche, el fútbol se rinde un tributo. Y ésta vez todos tenemos algo que ganar.
Y que no nos cuenten películas
Podía ser una inocentada...
Pero no... Esto es lo que hay. Lo mismo que había hace un año, es decir, la misma Guerra, los mismos fines, y la misma película de aroma clásico en la que únicamente mueren (y sufren) los secundarios.
Alguien maneja los hilos
Ciertamente lo deciden todo: la ropa que debes llevar, lo que vas a ver en la televisión, lo que vas a consumir a fin de mes. También deciden lo que puede o no puede comerse. Y entonces me acuerdo del Anisakis, que podría haber sido un político chipriota y que ha resultado ser un gusano (insisto, no hay metáforas: no-es-un-político) que habita en el estómago de algunos peces para que nosotros, ocasionales consumidores de pescado, tengamos la prevención de evitar aquellos restaurantes que se salten a la torera la prohibición de congelar los alimentos frescos.
En realidad, las alertas públicas sobre alimentos defectuosos o susceptibles de provocar alguna enfermedad van variando en función de la demanda o no del producto o de la necesidad (es decir, de la necesidad del mercado en cuestión) de promocionar una alimentación alternativa o para regenerar el consumo de un producto en recaída. Normalmente, las alertas alimenticias afectan al mercado cárnico poniendo especial énfasis en los riesgos derivados del consumo del alimento por causa de unas extrañas enfermedades que tienden a aparecer y desaparecer en el tiempo cuál fantasmas enfermos de alzheimer. Granjas de conejos, ovejas, vacas, aves y pollos (precocinados o no) se ven regularmente perturbadas por la irrupción alarmista de un buen número de noticias en prensa cuyo efecto mediático, contrariamente, tiende a difuminarse (a desintegrarse más bien) en cuanto se acercan aquellas fechas en las que toca promocionar un consumismo de índole incontrolable...
Decía que estas navidades toca carne y no pescado, además de sentar a otro pobre en tu mesa... en el supuesto de que entre tanto gasto y descontrol no hayas empeñado ya la mesa. No te apures si no lo has hecho. La solidaridad también es un concepto mercadotécnico.

En estas, sigo yo esperando el estreno de Banderas de Nuestros Padres: una película que ya ha visto y enjuiciado medio mundo y que extrañamente no llegará hasta nuestras pantallas hasta el mes de febrero, es decir, tres meses después de la fecha de estreno inicialmente prevista.
¿Y por qué? Por el anisakis, estoy seguro.
El último estertor
La tarde de hoy me trajo una par de recuerdos inexorables:
a) el de un poema inolvidable que los labios y voz de Neruda dotan de una matiz, definitivamente, mítico y doliente....
[leer poesía ]
[oír poesía ]
b) Y las últimas (y vaticinadoras) palabras de Allende:
"...Éstas son mis últimas palabras, teniendo la certeza de que el sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición."
Y en Cine, la Batalla de Chile de Patricio Guzmán, por supuesto.
Remontando
Eat me!
Tengo hambre... únicamente de Cine. Hasta en eso hemos de sentirnos privilegiados.

Dos apuntes
- Pepu Hernandez, que ocultó a sus jugadores el fallecimiento de su propio padre horas antes de la final para no desmoralizar al colectivo, demostró con hechos lo que para otros no es sino un dogma panfletario.
b) Alatriste: Aun estoy pensando si debo o no escribir la correspondiente crítica. Los que me conocéis y/o seguís comprenderéis el por qué de mi duda. De momento, un anticipo: contiene algunos momentos realmente formidables fagocitados por un contexto excesivo y confuso, que es lo que suele pasar cuando se quiere contar muchas cosas en menos tiempo del debido. Pese a todo, es alabable el esfuerzo de producción de la obra y las escasas concesiones otorgadas al público.
Un Plutón Verbenero:
¡Demonios, me tuvieron todo el parvulario dibujando un planeta que no es un planeta! ¿Quién me devolverá aquel tiempo? Más aún: ¿qué ocurrirá cuando se descubra que, efectivamente, dos y dos no son cuatro?
En fin. Respiremos.
Ahora está condenado a perpetuarse en el panteón de los olvidados, ocupando un gracioso puesto entre el Seiscientos, la Peseta, el Padre Apeles y... Aznar. Atrás quedaron sus días de Gloria: pocas entidades (físicas o espirituales) logran hacerse un hueco en el intelecto de tantos miles de millones de personas. Y eso, siendo tan pequeño, casi insignificante: un Planeta Enano, es decir, una piedra. No hay mayor humillación que la degradación.
Ayer le llegó el turno a Plutón. Un día de estos le tocará al Cristianismo. Entretanto, ¿cuándo coño dejará de ganar el Barca?
Ronaldo, tio, en serio, ¡te necesitamos! Es decir, ¡te necesitamos más que a Capello!
La Ley de la Desproporción
Émulos de guerreros de otros tiempos adictos a la carne calcinada defienden sus territorios y paisanos bajo la discutible estratagema de la desproporción...
Y es que nunca hubo un término medio. Se pasó de castigado a castigador: nunca hubo interés por buscar algo distinto a la imposición ni voluntad política que abogara por el diálogo, más aún: por la comprensión. En esta tesitura, el Otro es el Enemigo: no hay otro dogma que la confrontación permanente. Y rige, claro, la Ley del que más puede: suele pasar cuando coinciden en una misma habitación ideológica aquel que vende las armas con aquel que cree necesitarlas.
Mientras tanto, los cadáveres se amontonan en unas calles definidas por la contradicción. Pero no debemos preocuparnos: seguiremos a salvo mientras no llegue el olor.
Crónica de un Mundial de Fútbol
Se acabó lo que se daba.
El acervo futbolístico guardará una foto para los anales: Gattuso, embriagado de éxito, levantando extasiado la Copa del Mundial. Me alegro por él: en ningún otro campeonato nadie había corrido tanto para abrazarla...
A Gattuso lo sacaron en hombros sus propios compañeros, quizá reivindicando la figura de un tipo cuyo fútbol se define por la densidad pero también por el compromiso y el esfuerzo solidario. Valores extraordinarios en este mundillo que los futbolistas italianos asumen como verdadera marca de identidad. Incluso cuando juegan de suplentes, asumiendo un rol secundario, sabiéndose estrellas con grandes coches y contratos que trabajan, sin embargo, al servicio de una causa colectiva.
No juegan al fútbol: se ayudan. Y a veces, ya véis, es suficiente para conquistar un sueño, es decir, ganar un Torneo como éste. En Italia, ya lo sabéis, esta noche... nadie duerme.
La Derrota:
Domenech, espectador abatido de un ceremonial de aires pirotécnicos, se quedó sobre el césped del Olímpico de Berlín reflexionando sobre lo que acababa de ver, sobre su derrota, quizá buscando alguna excusa que justificara el desacierto de su equipo. La encontró mencionando a Zidane y se equivocó.
No se le ocurrió otra cosa que decir al término del único partido del Mundial que su equipo había merecido ganar. Así se las gasta el Fútbol de vez en cuando.
El mejor jugador del mundo:
Zidane, el mejor jugador del campeonato y el único que sabía cómo demostrarlo, coqueteó con la gloria en dos cabezazos: uno lo envió en medio de la portería, el único sitio que cubría Buffon, ese gran portero que no adivinó ni una sola de las trayectorias de balón en la tanda de penalties que su equipo, sin embargo, acabó ganando (Varessi y Baggio, otrora devorados por las lágrimas, debieron disfrutar de lo lindo de esta revancha histórica).
El segundo cabezazo, decía, lo estrelló Zidane contra el tórax de Materazzi, contrariado como estaba de no encontrar en sus pies talentosos la llave que le abriera la puerta del éxito perpetuo. Encontró lo contrario, ya se vió, en una acción vehemente y desafortunada que sirvió para dar nombre y rostro a la derrota.
Acción que singularizaría la capitulación de un colectivo y que muchos, seguramente oportunistas, aprovecharon para convertir en desprecios que emponzoñan una trayectoria deportiva envidiable del que sin duda alguna sigue siendo uno de los mejores jugadores del mundo.
Al resto se les olvidó demostrarlo en este Mundial. Sus respectivos clubes les dan las gracias, por descontado.
Tacticomania:
No ha sido éste un gran Campeonato del Mundo, un campeonato dominado por las servidumbres tácticas y el éxito del doble pivote defensivo, atalaya inexpugnable para casi todos menos para Italia que, sin embargo, también tuvo que recurrir al balón parado para conquistarla.
El equipo que empuja se arriesga a ser batido al contraataque; los ataques se dirigen, extrañamente, a las bandas y esquinas, en un desesperado intento de provocar una falta en las inmediaciones del área o un córner salvador. Se buscan, entonces, centrales altos y fornidos, bien musculados, valientes, que sepan chocar y evitar al contrario, que busquen con su cabeza un balón que vuela y que sus hombros soporten la embestida del contrario. Se buscan, decían, dianas con sueldo de futbolista contra las que poder dirigir con éxito un misil de corto alcance...
Las jugadas a balón parado, en fin, convierten al fútbol en una vulgar coreografía que acerca al Deporte Rey a su prescindible pariente americano. En éstas lides, el talento se difumina, quedando al servicio de la colocación y la fuerza...
Alguien me habla de precisión y buen toque pero esto no es billar sino fútbol, es decir, pasión y goles.
Las pizarras son cosas de los colegios y el fútbol se aprende a jugar, se goza, fuera de ellos.
La paradoja portuguesa:
Cristiano Ronaldo, habilidoso delantero luso, se hizo famoso por su regate: cada vez que embestía a tres defensas salía victorioso. Lo hizo infinitas veces y todas con el mismo resultado pero fue incapaz de dar un pase definitivo que acabara en gol.
A Figo le bastaron cinco minutos en el campo para lograr lo que el resto de sus compañeros no habían conseguido en todo el campeonato: encontrar a uno de sus delanteros.
Se conformaron con el cuarto puesto pero tenían fútbol para más. Eso también los diferencia de Italia y Alemania.
Los jóvenes valores:
Si el futuro del fútbol debe definirse a partir de Podolski, nos espera una década de sequía extrema.
Por mi parte, yo apostaba por Messi, igual que medio mundo, y por descontado por Argentina. Pekerman se desmarcó del mundo y de su propio cuello cuando sacó a Julio Cruz en su lugar. No sólo perdieron el partido sino que abrieron la posibilidad de especular sobre su suerte de haber satisfecho la inquietud mundial. Ésta no la olvidaremos, José.
Fernando Torres también es joven y también es un crack: en todos los partidos fue el mejor jugador de la selección. Que sí, que sí, que lo fue. Su carácter aventurado y su personalidad inquieta lo asocian a un tipo descreido, ligeramente altivo...
Con tres como él hubieramos pasado de cuartos...
La camiseta roja:
...Si hubiéramos llegado.
Al contrario de lo que se piensa, España sólo cae en cuartos en aquellos mundiales que se disputan fuera del continente, en los cuales nuestra selección suele ser la segunda o tercera europea en cómputo global. En Europa, con el calor de su propio público, España fracasa continuamente. Le puede la presión y su propia incompetencia para hacer de su juego una propuesta temible. El cruce con España es un cruce deseable: se puede jugar a empatar y ganarla.
Así que nos derrotan siempre. Esta vez tocó Francia y la antigua la táctica del atrapamoscas pero pudieron, perfectamente, haber esperado a los penalties.
También allí nos habrían ganado. Lo saben nuestros rivales y lo que es peor: lo sabemos también nosotros. Así de triste es.
La prórroga del año:
Lippi se la jugó en las semifinales en una prórroga definida por la épica, poniendo todo el talento con el que contaba al servicio de la victoria. Extraña, y de qué manera, esa conducta expuesta en un técnico italiano que sin embargo sabía que no tendrían opciones en un desempate frente a los paisanos de aquel que inventó la tanda de penalties.
Quizá por eso esté considerado como un erudito del fútbol.
El anfitrión derrotado:
Perdieron pero ganaron. La selección tricampeona llegaba con un equipo en horas bajas y supo encontrar sobre el césped el afecto de un público, definitivamente, entregado a las servidumbres de la contienda deportiva. Quizá por ello fueron los que mejor encajaron la derrota, asumiendo la valía de un tercer puesto, cuando los suyos habían dejado sobre la hierba las escasas fuerzas con las que contaban.
Por eso se unieron a la fiesta y despidieron a los suyos entonando, con agria tristeza pero esperanzados, el himno oficial de los melancólicos.
You'll never walk alone:
Y es que es el fútbol el que nunca caminará sólo, llenando estadios y colapsando las audiencias, haciéndose partícipe de una batalla donde el único que siempre sale victorioso es el deporte.
También es opio, sí. Pero, ¡cómo nos gusta el opio, Salinas!
Grageas de... fútbol
Parafraseando al bueno de Manuel Márquez, y como ineludible homenaje al Mundial que ahora empieza, dedico (de momento) un único post para comentar algunos de los pormenores que estos días repletan la actualidad informativa a nivel futbolístico:
a) España no pasará de cuartos. Más que un titular es una certeza pero no porque Brasil sea imbatible, que no lo es, sino porque nuestro nivel futbolístico no da para tanto. Nada preocupante, hay unas 31 selecciones con el mismo nivel que nuestra selección...
b) La situación de Raúl recuerda a la de Paolo Rossi en el Mundial 82: también se dejará los goles para las semifinales...
c) Mi favorita es Argentina: juegan bien y tienen carácter. También lo era en el anterior Mundial... De hecho, lo hubiera ganado si hubieran pasado de la primera ronda...
d) La película del Mundial la dirigirá un árbitro egipcio. Y será una comedia.
e) Por cierto, ganará el mejor. Es decir: el fútbol.
Próximamente, crítica de Cypher de Vincenzo Natali
Acuse de recibo: Escorto 2006
Recibo nota que reproduzco a continuación, no sin aprovechar la ocasión para desear a los responsables de la convocatoria y a sus directores, entre los que se encuentra un habitual de estas páginas (y también talentoso realizador) Raúl Cerezo, el desarrollo exitoso de este nuevo Festival de Cortometrajes que, desde una explícita vocación humilde, pretende resolver la quimera de premiar a los trabajos presentados en atención a sus valores puramente cinematográficos (y en términos de calidad). Noble pretensión que fundamentará los debates de un jurado de notables en los que se encuentran, entre otros, Ivan Sainz Pardo , Daniel Sánchez Arévalo y Miguel Á. Refoyo ...
Yo que vosotros no lo perdería de vista...

Nace el I Festival de cortometrajes de El Escorial: "Escorto"
"El Ayuntamiento de El Escorial, a través de sus Concejalías de Cultura y Juventud, y Adirce Cortometrajes (Asamblea de directores de cortometrajes españoles), con la colaboración de la Agencia del Cortometraje Español (ACE), crean “Escorto: el I Festival de cortometrajes de El Escorial ”. El evento se celebrará del 14 al 16 de septiembre de 2006.
El fin principal de este festival es valorar la calidad cinematográfica por encima de todo, obviando cualquier tipo de factor externo y siempre trabajando desde la humildad.
Podrán participar todas las obras de menos de 30 minutos de duración, independientemente del formato en que hayan sido filmadas.
Paralelamente a esta sección oficial, habrá una sección especial en la que podrá participar cualquier obra de duración límite 180" (3 minutos), de temática libre.
El formato de proyección en el festival será DVD.
Las obras se proyectarán en La Casa de Juventud de El Escorial y serán seleccionados 20 trabajos a concurso en sección oficial, y las que se crean oportunas en la Sección Especial (dependiendo de las obras qué se reciban).
Para poder participar deberá remitirse con fecha límite de recepción el 21 de Julio:
- un DVD de cada obra.
- Un CD promocional en el que se incluya: sinopsis, ficha técnico -artística, biofilmografia del director, 2 fotografías de la película (300 dpi), fotografía del director, fotocopia del DNI de la persona o entidad que realiza la inscripción del cortometraje y material informativo del cortometraje (cartel, press-book…).
- La ficha de inscripción Escorto debidamente cumplimentada, indicando en que sección participa. Se podrá descargar de la web del Festival www.escorto.es
- Cartel del cortometraje impreso (los carteles de los cortometrajes seleccionados se expondrán en el festival: requisito no obligatorio) a la siguiente dirección:
ESCORTO´06
I Festival de Cortometrajes de El Escorial
Casa de la Cultura
28280 El Escorial- Madrid
Habrá 17 premios para todas las categorías cinematográficas principales. Todos serán materializados en Escortos (estatuillas) y tres de ellos, además, serán económicos.
Se contará con un jurado reconocido y profesional al respecto y contaremos con ponencias, muestras, debates y proyecciones paralelas.
Para completar información diríjanse a escorto@escorto.es"
Tres en raya
No se llama Joshua ni juega al ajedrez... Pero exhibe una arrogancia insoportable.

Si me lo permite el susodicho, en unos días este blog reencontrará sus inextinguibles vínculos con la normalidad.
Actualidad Blanca: 1-1
Y gracias...

Lem, el inmortal
Solaris, de Lem :
Nuestros cuerpos, blancos y desnudos, se disuelven, se transforman en un hervidero de larvas negras, y soy —somos los dos— una masa confusa de gusanos viscosos, una masa infinita, y en ese infinito (no, yo soy el infinito) grito en silencio, imploro la muerte, imploro un final.
La literatura también es inmortal .
Contrastes
Fin de semana de contrastes que la juventud de dos países sólo geográficamente fronterizos como Francia y España, vivía con notable intensidad y pasión: la una, reivindicando la anulación de un contrato de trabajo basura de clara ascendencia explotadora; la otra, reclamando un espacio comunal y gratuito para la ingesta desproporcionada de alcohol y aditivos.
En fin: así somos y esta imagen es la que damos, en una semana politizada, en este Cronicón atrapado por el recuerdo hacia una guerra descomedida e ilegítima, financiada por oscuros intereses bajo la cínica coartada de la liberación de un pueblo sometido a los designios caprichosos de un déspota. Noble labor que, sin embargo, todos sabemos incierta.
Por cierto, ayer vi Syriana. A ver si saco tiempo para escribir una crítica como es debido, como se merece.
Desahogo
Bien. Respiremos. La verdad que las derrotas del Madrid me dejan ciertamente tocado, casi sin aire, y –esto es evidente- sin apenas ambiciones como para sentarme delante de un ordenador para recrearme en esta solaz aventura de transformar en letras, más o menos digeribles, las sensaciones dimanantes del Cine que a todos nos gusta...
Uno no sabe de donde le vino la afición al fútbol como tampoco sabe cuándo, cómo y por qué comenzó a entregar buena parte de su tiempo libre a la vindicación altruista y anegada de este Arte, el Séptimo, tantas veces sustentado por la mercadotecnia y la irrelevancia. Pero al contrario de lo que sucede con éste (la primera película que recuerdo haber visto es El Increíble Hombre Menguante, como ya os he contado más de una vez), no guardo un recuerdo concreto de mi primera vez, de la primera vez, digo, que adapté mis prioridades al visionado inexcusable de un partido de fútbol.
Sí conservo recuerdos vagos del Mundial de España 82, claro, con mis cinco años aún por cumplir, coleccionando cromos de un álbum incompletable, disfrutando de un dossier futbolístico -cuyo origen no recuerdo- que permitía ir rellenando, a posteriori, los resultados de los partidos, las anécdotas del Mundial. De ese aprendizaje preescolar recuerdo, como si fuera ayer mismo, lo que le costaba a mi caligrafía de parvulario, apuntar -sin salirme de la casilla (a buen seguro diseñada para la recolección de dígitos del 0 al 9)-, las increíbles goleadas que encajaba en aquel campeonato la voluntariosa selección de Honduras. Recuerdo, claro, a Paolo Rossi embebido de éxito y agasajos, icono en aquellos tiempos en los que la Selección Española comenzaba a forjar su leyenda de eterna e irreparable perdedora...
Ya sé lo que diréis: que el fútbol de hoy no es fútbol sino mercadotecnia, que no hay Arte después de Maradona (escribo esto después de una exhibición incontestable de Messi en el pelado campo del Chelsea y todavía tiemblo pensando en lo que me espera, como acérrimo madridista, teniendo en la competencia a semejante –e imparable- talento con apenas veinte años cumplidos), que la pasión y el ímpetu son inventos de los periódicos deportivos: carnaza para tigres desorientados, circo postrrománico para una camada de mansos...
Pero yo, la verdad, sólo veo ogros, ogros calvos, más bien, con voz y andares de futbolista, desperdiciando ocasiones para perpetuar un estilo de juego alejado de la terquedad de retrógrados irredimibles como Mourinho, Ancellotti o Capello; un estilo digo que no desprecie el juego por las bandas, la personalidad deportiva, la verticalidad atacante, el gusto por el riesgo, la búsqueda continua del espectáculo... Ese estilo de juego cada vez más legendario que palpable pero que alguna vez veremos y cantaremos como gesta recordable de aquellos tiempos que un día fueron, que nunca serán.
Disculparme el desahogo futbolero-existencial. Pero me veo otro año en blanco... y con alguien tengo que compartir mis penas.
Robots, go home!
No es Hal 9000 ni Número 5 ni siquiera es Terminator, aunque ciertamente, "acaban" con la paciencia de cualquiera. Es una voz robotizada, subrepticiamente femenina, que dicta enunciados aprehendidos con una singular asepsia; de impersonal resulta maleducada; de iterativa, idiotizante. Por cierto, lo consiguieron: atribuí un sexo a la voz de una máquina. ¡Viva el surrealismo mecanicista!
No forma parte del futuro. Es el presente, existe, es. Y molesta. Es un contestador automático de una compañía de teléfono cualquiera y atiende las quejas de los usuarios. Tienen la encomiable función de conservar intacta la imagen de la compañía librándose del primer exabrupto de un cliente enojado. Noble labor de parapeto la suya, recibiendo insultos sobre sus carnes silícicas para salvaguardar el honor de la madre del Director General. De quien le paga. Por cierto, deberían subirlos el sueldo, pero callan, no protestan. Solo enuncian. Es su sino como el nuestro es mordernos los labios y apretar los puños... y contar los minutos que pasan al otro lado del hilo telefónico.
Con ella, con su voz partida e irrelevante, vuelves a los tiempos de preescolar, de Barrio Sésamo; te dice: "Para quejarte... pulsa 1", "para quejarte con más énfasis... pulsa 2", "para quejarte con una mayor contundencia... golpea el teléfono y pulsa 3". Entiende su trabajo en términos de auto-indulgencia: "Para insultarme visceralmente... pulsa 5, me agacho... y te desahogas". "Gracias", te dice después sin variar la textura de su voz, su tono dócil y gregario. De hecho, su imitación de las respuestas emocionales -digamos- humanas es ciertamente extraordinaria; tanto que a veces parecen emplead@s del INEM.
En fin, la tempestad se desata a los quince minutos después de haberse iniciado la comunicación. Nunca entenderé quién es la cabeza pensante detrás de la decisión de programar la música ambiental del contestador de un departamento contable con la sintonía de la película "El Golpe". Cuando escucho la música no dejo de pensar en Paul Newman y Robert Redford estafando al mafioso de turno y pienso, claro, si es oportuno sugerir la palabra "estafa" a aquél que espera le atiendan la reclamación sobre una factura...
La música se interrumpe de pronto y la voz robotizada sigue el protocolo con kafkiano rigor: "Pulse la tecla de almohadilla, gracias". "La tecla de estrella no... la almohadilla, gracias". Nadie me dice cuál es la tecla de la almohadilla así que doy una al azar... y acierto. Saben que un dedo en forma de peineta no se puede expresar por teléfono (de momento) y se aprovechan de ello. Son robots pero no idiotas. Si vieran el humo salir de tu cabeza preguntarían con un cierto deje sarcástico: "¿quiere usted que llame a los bomberos?". Y llamarían, por supuesto. Solo tendríamos que pulsar... el 4.
Inocente, ma non troppo
Día de santos inocentes, de bromas y tonterías a granel que, por supuesto, voy a ignorar solemnemente, como Rajoy ignora las llamadas de Aznar. Aunque la verdad no sería nada difícil sumarme a la colección de titulares impostados que coronarán los telediarios en el día de hoy:
- ¡Juan Pablo II resucita... y el Vaticano se declara en quiebra!: "¡Cómo vamos a pagar ahora el sueldo de dos Papas?", protestan mirando al cielo.
- ¡Ratzinger se deja bigote!: "Ya tenía el tricornio, y era lo único que me faltaba", dice.
- "Se confirma boda gay entre Aznar y Bush. Oficia la ceremonia Carrod Rovira".
- Noticia bomba: ¡Fraga fue abducido en Palomares!: "Tuvimos que soltarlo de ipsofacto", explican los extraterrestres, "su cabeza no entraba en la cápsula de teletransportación".
- "Acebes se desnuda frente a la Moncloa como protesta contra los matrimonios entre homosexuales: Bono (Pepe) y Moratinos, cada uno en un extremo, sujetan una de las pancartas aunque admiten no saber qué diablos están haciendo allí.
- Detienen a Losantos en un MacDonald por exhibir desnudo un lema de corte liberal: "I was a teenager catalonian product’s boicoteador". "Me dijeron que estos también eran catalanes, ¡mierda!".
- ¡El Rey trabajará al fin, más allá de Nochebuena!
- Florentino Pérez admite no tener ni idea de fútbol" "Ni falta que me hace", dice, orgulloso.
- Ronaldinho madridista: ¡y gratis!, gracias a una multinacional de dentríficos... argentina. Ver para creer.
- Fernando Alonso cambia los coches por los caballos: "como jinete de turf tambien puedo conseguir el Príncipe de Asturias", se justifica.
Aunque también podría haber redirigido los bulos "inocentes" al ámbito que a nosotros nos interesa:
- Almodóvar, dirigirá la cuarta parte de Blade, Blade’s Mother, protagonizada por Chus Lampreave embetunada.
- Amenábar vuelve al género de terror con un documental-protesta titulado: "Las rebajas apestan... o algo". Produce Julio Medem. Patrocina: elcorteinglés.
- Santiago Segura anuncia alguno de los cameos de Torrente IV: El Eyaculador: Renne Zellweger en el papel de monja nudista y Nacho Vidal como "El Inquisidor Acebes". Tiemblan las taquillas.
- Alex de la Iglesia se hace monje budista: "Para tomarme el pelo me basto yo solito, declaró recientemente en La Razón".
- Spielberg prepara la cuarta parte de Parque Jurásico: se rumorea que Zaplana, Acebes y Berlusconi realizarán algún cameo simbólico.
- Proyectan realizar la cuarta parte de Terminator sin Terminator. ¿Motivo? El amigo Arnold se ha autoejecutado asimismo. "Era de justicia", comenta desde el limbo, "era el único malo que quedaba vivo".
- Woody Allen se retira: "no puedo competir con el humor de Bush: los mata a todos de risa", comenta, desilusionado, en una fiesta de aires setenteros rodeado de gaiteros asturianos.
O, naturalmente, que aquí no se libra naide, que diría Paco Martínez Soria, a nuestro querido entorno blogosférico:
- Spaulding se confiesa: "entre Aznar y yo hay algo más que una buena amistad".
- Cierra Un Mundo desde el Abismo : REFO alude motivos socio-políticos: "montaré una comuna hippy con un grupo de mujeres desempleadas en frente del Ministerio de Trabajo". Caldera se atrinchera en el sótano: "los salmantinos atacan a los bejaranos: ¡es el colmo del nacionalismo!"
- Javier Iglesias cierra Tannhauser un día después de su segunda reapertura, preso de la fama: "me confundían constantemente con Manolo Escobar y uno ya está harto de contestar e-mails de marujas", dice el buen hombre, descreído.
- Queco Ágreda anuncia un remake agreste de "Y si no, nos enfadamos" y, atención, pide la colaboración de J.P.Bango para el guión. "Eso está hecho, camarada", dice éste, entusiasmado.
- Vidas ajenas: Absence no desmiente los rumores: "es cierto, perdí la virginidad frente a un poster de Marujita Díaz".
- "Yosoyelquesoy" se cambia de nombre por el de: "yosoyelquesoyyseloqueseysidigoloquedigoesporalgocoño". Pero, de momento, seguimos sin saber por qué diantres llamó a su blog "El Zoom Erótico" .
- "La comunidad PASPESPUYAS abre un nuevo blog dedicado a estudiar la evolución proteínica en los almuerzos de los epicúreos búlgaros en la estación veraniega y su relación con el ciclo menstrual de las mujeres Wattusi". Lo seguiremos con lógica expectación, por descontado...
4400 abducidos
En un formato que quizá no le haga demasiado justicia (salvo para aquellos que presumimos de impaciencia) Antena 3 emitirá el próximo lunes 12 y el martes 13 la primera temporada íntegra de la esperada (y prometedora argumentalmente ) serie de ciencia ficción “Los 4400” , sobre un grupo de personas supuestamente desaparecidas que aparecen, sorpresivamente y dentro de un cometa, convidándose a reiniciar sus vidas y recuperar el tiempo perdido (toda vez que tampoco han envejecido durante el tiempo en que han estado ausentes)... Incapaces de recordar lo que les ha ocurrido pero dotados, esto lo sabrán poco a poco, de extrañas habilidades especiales...

El creador Rene Echevarría también lo es de Médium o de Dark Angel, lo cual nos ya una ligera idea del aire melodramático que debe envolver a este thriller de ciencia ficción catódica que no debemos perder de vista.
Esta vez os he avisado con tiempo. Y si no llegáis, no hay problema, también forma parte de la programación de la nueva temporada de Calle 13 .
0:3.. y gracias
"Sin una gran decepción, no se aprecian las victorias"
Probando, probando
Los cambios en el hospedador Blogia 2, parecen significativos pero en pruebas. El diseño del Cronicón se ha vuelto poco más que loco (como podéis comprobar: ora funciona bien, ora no sé si funciona). Para colmo de males, los gnomos de la informática (en forma de polvo) han decidido sabotear la placa base de mi disco duro, que está a punto de gritar ¡basta!, casi como yo, obligándome a dejar el trabajo bloguero (y el que no lo es) para tiempos mejores en espera de que pueda solucionar los dichosos e inabarcables problemas con el hardware.
Ciertamente, me espera una semana dura.
Blogia 2
Toquemos madera: Blogia está mudando a una nueva versión de si misma: Blogia 2.
Vísceras sobre celulosa
Y en esa rememoración idealizada tantas veces denigrada por el conformismo, todavía subsisten los textos de aquellos que, una vez, escribieron sus gestas e ilusiones sobre sus propios recuerdos y experiencias alertándonos, adoctrinándonos, sirviéndonos de guía formal y referente, sobre lo que debe, puede o no puede hacerse, en una columna de opinión diaria financiada con el tesón de aquel que vive con los ojos abiertos, con la voluntad de quien espera hacer de este estercolero un Mundo (más) habitable.
Porque uno, aún ateo, también presume de haber tenido referentes. Alguien a quien seguir y leer, fabricante de columnas diarias, aficionado al teatro,pelo cano, corazón rojo, periodista, republicano... ¡Vísceras sobre celulosa! Desde ayer mismo, inmortal.
Sin mirar hacia atrás
Abatido pues por una rutina inclemente que desprecia la iniciativa y la transgresión; desposeído, digo, de la condición lúcida necesaria para abordar temas que, a nosotros espectadores de este mundo, puedan resultar de cierto interés, me he abandonado a la lectura insensata de noticiarios internáuticos buscando, ya veis que ingenuidad, un solaz entretenimiento más allá de las sujeciones de la disección cinéfila, encontrándome de bruces -no podía ser de otro modo y me lo merezco por osado-, con la más cruda y triste realidad: con fragmentos de existencias desencantadas que asaltan verjas y cruzan mares helados y se agolpan por centenares en desahuciados bosques al amparo de aquellos que desde siempre se acostumbraron a hacer su agosto con los sueños e ilusiones de los demás.
Y no puedo evitar pensar en la contradicción que debe asolar a aquellos que tratan de forman parte de una Sociedad cuyo cartel de bienvenida es elevar la cota de su enrejado fronterizo.
Y no puedo siquiera imaginar qué es lo que tratan de dejar atrás, de qué huyen, qué pueden buscar aquellos que, sabiéndolo, vuelven a intentarlo.
Fiebre... de fútbol (Habemos Lippis)
Porque el protagonista es una Bestia aunque sea una Bestia menor: no hace Cine ni da miedo. En realidad ya no mete ni goles. Hoy, por ejemplo, ni juega.
Veamos. No soy pesimista. Hoy me levanté con una cierta sensación de cansancio. La rutina acomoda y el trabajo duele. El madrugón inhabilita la lucidez. Y ni siquiera la resaca futbolera lo compensa. Es más: no ayuda nada que pongas el teletexto y veas a tu equipo impregnado de rojo y al borde del abismo...
Hoy se la juega Luxe. Para que lo entendáis: es como si Spielberg le cogiera el gusto a rodar, semanalmente, películas tan debatibles como La Terminal. No es que sea una mala película, ojo. Es que los medios de producción con los que cuenta, la posibilidad de elegir el proyecto que le venga en gana, y la banalidad de su resultado, le resta buena parte de su credibilidad. Y, además, aburre. Por eso no le perdonamos ciertos deslices a Wanderlei, pronto, “El Ex”. El propio Wanderlei es un desliz en si mismo y encima desprecia el juego por bandas. Lars Von Trier estaría orgulloso de él: “Yo quito la música de las películas. Él quita a los extremos”. ¡Viva la evolución!
No hay ni misterio. No está Urzaiz así que le tocará a Fernando Llorente culminar el córner de turno. Ay. ¡Y Walter Luján, aka Samuel, metiendo goles en el Inter! Y Robinho. El hombre bicicleta. El príncipe. Se oyen rumores que protagonizará un anuncio de gaseosa. Esperemos que no lo merezca. Porque como lo sea esto huele a descenso.
Hoy será una noche larga (escribo esto en el descanso del Partido y sé, a fe ciega, que ninguno de vosotros lo leerá sin conocer ya el resultado: dudo que Blogia os deje entrar a tiempo, en realidad). Pese a que hay alguna posibilidad (GUTI) de que me trague las palabras, puedo aventurar a decir y digo, que Wanderlei (and friends) no se comerán el turrón... en Madrid.
Disculpad la intromisión futbolera. Hoy tengo fiebre. Y estoy cabreado.
¡Titulares!
¡Aprovechando que el Pisuerga...!: Eso sí. Es cualquier cosa menos Anarquía. Nadie que conozca el ideal anarquista asociaría la Ley del más Fuerte, el pillaje o los comportamientos gangsteriles con el Anarquismo. La simplificación aborrega. La culpa no es sólo de los medios de comunicación.
¡Esto, ya lo hemos visto!: En la retina se acumula todo el subgénero catastrófico. Hay puentes caídos como en Terremoto; aguas turbias y ladrones oportunistas como en Hard Rain; un gran estadio rebozado de incertidumbre como en Godzilla; tanques del ejército tratando de recuperar el orden como en Estado de Sitio; fuegos humeantes de aires post-apocalípticos como en Mad Max... También hay un Presidente que trata de retomar las riendas de una catástrofe que no supo prever ni evitar (como en otras tantas mil). No pasa nada. Aun quedan meses para que las cintas inaugurales refuljan en todo su esplendor junto a un renovado complejo empresarial. Ahí estará en primera línea, rodeado de todos esos blancos que hoy no salen en la tele.
La Tierra se está defendiendo, señores. Deberíamos reflexionar.
Rutina catódica
Lo digo porque hoy es jueves y en lugar de estar disfrutando de Inquietud de Manoel De Oliveira tendré que dividir mi cerebelo en el seguimiento de dos series, tan distintas entre sí como esencialmente vibrantes, que están a punto de finalizar sus presentes temporadas. Una, Perdidos, de la que ya os hablé en recientes fechas, se está acostumbrando a rebosar los límites de la emoción ficcionada, de la aventura superlativa y vibrante, con su remedo de tantos cuentos y leyendas, con ese pastiche genérico tan habitual en las producciones cinematográficas de índole evocadoras que provocan y absorben las voluntades de aquellos que tanto disfrutamos con las historias novelescas de toda la vida.

La otra, 24, serie de espías y terroristas, policías reaccionarios y presidentes yanquis en apuros, es tan detestable ideológicamente como sumamente descreída, tan discutible e impertinente como solaz y cimbreante. Es, en realidad y a pesar de las proclamas retrógradas que subyacen en buena parte de sus soluciones argumentales, un serial en el mejor sentido de la palabra, de hecho, representa el paradigma de lo que debe ofrecer un producto de su naturaleza: una formulación de personajes a base de golpes (tiros y disputas internas), un argumento basado en cliffhanger de interés creciente, una acción continuada e imparable, ingentes dosis de emoción y alternativa argumental y, sobretodo, situaciones que sobrepasan el paroxismo. Tanto que estoy seguro que acabará engulliéndose a si misma (así de atrevida es).
Ambas series constituyen, en si mismas, la esencia de la televisión de siempre: naturaleza disfrutable; dramatismo serializado; espectadores expectantes; consumidores satisfechos. Fórmula perfecta, pues, que alcanza en estos productos de género una cuota de calidad estimable y un montón de entusiastas y frecuentes seguidores que esperan, ya véis, el siguiente capítulo con una cierta sensación de apremio.
Es, claro, pura y dura televisión. Ese aparatito diabólico que no para de darnos rutina haciéndonos creer –con una gran convicción- que acabará sentándonos estupendamente. No es difícil pensar en otra metáfora más explícita...
Obras
Efectivamente, El Cronicón volverá. Todavía queda mucho (y buen) Cine que diseccionar...
Tiempo de reflexión
“No creo que haya que enfrentarse a un papel en blanco. Hay que acercarse a él, olvidar la idea de oposición, de conquista, de sometimiento. El papel en blanco (la pantalla del ordenador, si queréis) no es sino un intermediario entre tus sentidos (posibilitados por la expresión) y el universo que te rodea. Es un medio, no un objeto. No se rellena, se utiliza. El carácter entusiasta que define a la escritura se viene abajo con este tipo de insinuaciones que, proyectadas desde medios oficiales, desnaturaliza el proceso espontáneo de la escritura. Un niño no debe pensar que el folio es su enemigo. Los escritores no tienen enemigos antes de ponerse a escribir. Ven y escriben. Interpretan y escriben. Sienten y escriben. Un niño ve, interpreta y siente. El folio en blanco le permitirá capturar todo eso en formato celuloso (o digital). Nada más. Y nada menos.”
Y más de una duda emocional.
Escribir es un proceso creativo de índole gratificante. En realidad, tiene que ver más con una experiencia vital: una captación codificada de nuestro pensamiento; un modo de apresar y traducir a expresiones que los demás puedan entender e interpretar... buena parte del universo que nos rodea y conforma. Es, probablemente, el modo más efectivo que encontrarán los demás para acercarse a nuestros pensamientos, a ese “yo interior” que nos define y representa ante el espejo que pone imagen a nuestro ser y ante los demás que nos perciben como una “apariencia” formal.
Pero también permite dar rienda suelta a la transgresión ficcionada. Nos sirve para provocar, entusiasmar, hacer reir o llorar, atemorizar, impresionar, emocionar, sugerir, inquietar... Es un vehículo para nuestro lucimiento personal y un modo práctico de hacer tangible caprichos ficcionados rabiosamente relacionados con la autocomplaciencia.
Un folio en blanco, en fin, es equiparable a un suicidio. Cuando un escritor se sabe parte ineludible de este enfrentamiento entiende que, realmente, ya no le queda mucho más que contar. No... No tengo problema alguno con los folios en blanco... Pero el tiempo sigue siendo un lujo cuyas servidumbres me cuesta superar.
El Paraíso de los Perdidos
Pero debemos rehuir los epitafios hipócritas y mirar al futuro a sabiendas de que todavía estamos a tiempo de cambiarlo. En Europa, en África o en Irak, por supuesto. La muerte, esto también lo sabéis, nunca entendió de nacionalidades. Tampoco lo debería hacer el dolor, el tiempo y atención prestada al mismo...
Bueno, hoy tocaba el post de Lost, esos supervivientes (o no) de un accidente aéreo perdidos, pues sí, en una isla (o no), inmersos en un argumento vibrante y gozoso que aúna el drama intimista-existencial con la aventura extrema, el terror modalidad monster movie con la ciencia ficción conceptual, es decir: Defoe, Verne, Haggard, Stevenson, Doyle...
Utilizando, de forma brillante, los mecanismos de los seriales de toda época y condición, sacándole un gran partido al clifthanger, dosificando –a cuentagotas- la información esencial definidora de cada episodio, Lost se ha convertido en la serie más seductora de lo que va de temporada estival (con perdón de 24 o Mujeres desesperadas) y, sin duda, la que más seguidores está condenada a acumular en el competido prime time de la noche de los jueves..

Los más impacientes, los que no tenéis fuerzas ni espíritu para poder superar la espera semanal, podéis visitar Lostzilla, una web fanófila repleta de spoilers, argumentos y resúmenes de todos los capítulos, rumores, noticias... en castellano. En fin, el paraíso de los perdidos.
Fatiga
Cierro las puertas brevemente (una semana, dos) para tomar aire y ver más cine, acabar -por fin- el estudio sobre John Carpenter, y conseguir un "number of 6" (qué menos que un seis) en el dichoso jueguecito de Kevin Bacon...

Como el archivo es amplio, recuperaré algún artículo mientras tanto en una nueva sección denominada: "Memoria del Cronicón".
Os espero a la vuelta, naturalmente.
Minimalismo reflexivo
Cadena de... bloggers
1.- Tamaño total de archivos de música en tu ordenador:
Ni idea. Dos gigas, tres a lo sumo. ¿Poco...? Una conexión de 56 kbps no da para mucho más, creedme. Eso sí: tengo todos los originales ;)
2.- Último disco que te compraste:
El último de Reincidentes. El siguiente, también será el último de Reincidentes...
3.- Canción que estás escuchando en este momento:
La BSO de La Novela Puerta a cargo del marciano Wojceah Kilar: su leit motiv es una de las composiciones más bellas que he oído nunca. En unos segundos le seguirá otra obra extraordinaria: el Suite Orquesta de Jazz nº 2 (Vals) de Shostakovich. ¿Habéis visto Eyes Wide Shut...?
4.- Cinco canciones que escuchas mucho y que, por tanto, tienen significado para ti:
"Settle for Nothing" de Rage Against of Machine
"El Color de los Pañuelos" de Hamlet
"A un Dios" de Reincidentes
"No Quiero Participar" de Soziedad Alkoholika
"Palabras para Julia" de Los Suaves
5.- Cinco señores a los que les pasas el turno
Pues sí, les paso el mochuelo (si no se lo han pasado ya) al maestro Abscence (El Reivindicador de los Imposibles); al camarada Luis (Más... es imposible); al Agente Cooper (el CSI de los años 90 en perpetuo estado de estudio); a Dani Armengol (para extender la tela de araña más allá de la lengua de Cervantes); y a nuestro ruinoso amigo (por vindicar el Combustión Espontánea de Hooper). Disculpad las molestias, por descontado.
***
En fin, podiamos iniciar algo similar con un propósito algo más edificante: cambiar el mundo, lobotomizar a Bush, huir a la Luna...
Publicidad en el cine
No es nada nuevo en este Cronicón que ya se ha preguntado más de una vez sobre la naturaleza y oportunidad de ésta doble forma de pagar el precio de un entrada. Y, sobretodo, si realmente como espectadores/consumidores debemos consentir un sobreprecio, en realidad, una colcucación de nuestros derechos (éticos, supongo que no jurídicos) como espectadores/consumidores con una entrada (adquirida a un precio no precisamente módico) en el bolsillo...
He tratado de comprender, empáticamente, su sentido, rebuscando ejemplos en espectáculos, digamos, similares como un partido de fútbol pero las diferencias son más que notables. La mayor parte de la publicidad de un campo de fútbol tiene un destino inequívoco: la televisión (el medio publicitario por excelencia cuando no se financia con aportaciones de los socios); de hecho se llegan a pintar en el césped para favorecer un efecto óptico que propicie un visionado más efectivo. De otro lado, tenemos los carteles, anuncios por videomarcadores y pasquines prooficialistas que aprovechan cualquier espacio para llamar la atención de un espectador incauto que creyendo acudir a un espectáculo (los del Calderón podéis autoexcluiros del comentario) se ve de bruces frente al taller de reparaciones del polígono industrial de al lado. Las disimilitudes, empero, son más que evidentes: en el cine, con las luces apagadas y todas las butacas dirigidas a un único leit motiv, sólo quedan dos alternativas y la primera, naturalmente, es mirar de frente al único lugar dinámico e iluminado de la sala.
Todavía queda un aspecto más insólito si cabe pues esta publicidad en el cine suele retrasar el comienzo oficial de la película. Donde dije “insólito” podéis decir lo que queráis, claro.
No es una rabieta sino una reflexión. Si supiéramos cuánto van a durar los anuncios entrariamos después de la hora planteada al inicio pero si todos hicieramos esto, el retraso sería aun mayor: nos esperarían. En este sentido, el visionado de esa publicidad es ineludible. Y el valor de la entrada, si cabe, más caro.
Lo irónico es que nos desgañitamos pidiendo, ¡imploramos!, espacios cinéfilos para los cortometrajes (antes o después de un film pero siempre en una sala oscura acondicionada, pues sí, para ver cine) y la respuesta suele ser la misma: ¿dónde encarjalos? A cambio nos dan anuncios publicitarios de inmobiliarias. O de bancos. O de inmobiliarias financiadas por los bancos...
El propio FJSI bromeaba con una idea rompedora: insultar, al unísono, a los anunciantes/anunciados en cuanto éstos osaran asomar su jeta/producto en nuestra pantalla amiga. En fin, yo prefiero apelar al sentido común. Si quieren publicidad que rebajen el precio de la entrada... Es un modo justo de co-financiación: “jodidos pero recompensados”. La situación actual, sin embargo, no puede dejar de parecernos una auténtica tomadura de pelo. Seguro que en la Ópera no pasa esto.
En fin, ¿qué opináis?
El grial
Y en la calle, formando parte de aquel paisaje inevitable, se acumulan junto a los desencantados, ingentes porciones de desengaños y frustraciones, pedazos de nostalgia esculpida en las aceras de la inexorabilidad. Y mucha menos lluvia de la deseada, y más lágrimas que sonrisas, y esa mirada abatida pidiéndote las sobras para comer (y tu comprensión).
Porque la vida es el primer síntoma de una soledad que no recuerdas haber merecido, la génesis de un existir carcomido en una sima de tristeza inabarcable. Pero aún te quedan esos ojos... un bello recuerdo, aun pasajero, inmerso en una cotidianidad maldita y descreída.
Y yo, sigo aquí, ya véis: echándole un pulso a mi presente, a ver si gano, buscándole las vueltas a esta existencia decadente, esculpiendo letras sobre losas de mármol blanco creyéndome escritor sin serlo, deseando alcanzar con las palabras... mi grial particular, mi deseo. Sabiendo que cada noche vuelvo a ser uno más de aquellos locos desencantados.
Y viendo Cine, claro, para compensar. Porque, qué es el Cine sino un sueño... con argumento.
Hace un año
No descubro nada. Vivimos en la creencia de la inmortalidad, de la omnipotencia, de la inmunidad autocondicionada. Pero todo es mentira. Lo primero que aprendemos en la escuela es un silogismo socrático: todos los hombres son mortales. Al rato ya se nos ha olvidado. Es más, consideramos a la enfermedad como una anécdota, el dolor una consecuencia casual. Celebramos nuestros cumpleaños como si hubiera algo que festejar pero nunca nos paramos a pensar en el reverso tenebroso de este tipo de celebraciones: todos los años pasamos, sin darnos cuenta, por la fecha de nuestra muerte.
Yo sabía que no iba a morir, claro, aunque tardé en tener un diagnóstico del que me pudiera fiar (me hubiera creído cualquier cosa, ciertamente). Lo que no sabía era el límite máximo de mi degradación física o si de veras era posible su reversibilidad. La incertidumbre me embargaba. El desconocimiento de su progresión, lo anómalo de su naturaleza, aumentaba mis niveles de ansiedad.
Podía abrir los ojos, eso sí, y mantenerme en una posición tumbada sin mucho dolor. Veía; esto sería fundamental. No dejé de ver películas: buenas, malas, muy malas. Revisé y visioné todo lo que pude y si hubiera podido más lo habría hecho. Seis meses pululando alrededor de una cama o un sofá dan para muchas horas de cine, os podéis imaginar: sólo la imposibilidad de reflexionar por escrito sobre lo que veía me frustraba. Pero para aquel entonces ya conocía el nombre de la enfermedad, comenzaba a pensar que la solución era viable o posible.
Hace seis meses que comencé a trabajar de nuevo en la ocupación residual y puramente alimenticia de la que tanto me está costando escapar (de no hacerlo, acabará conmigo); siete desde que me reincorporé a la cotidianidad balsámica de este Cronicón. El primer post se regó en lágrimas. Durante mucho tiempo mi pensamiento había sido la inexorabilidad, la decadencia, la irreversibilidad. Esas letras ajadas significaron mucho para mí.
Aun convivo con el temor de una recaída pero con el conocimiento somero de la enfermedad. Sé que una vez se detuvieron sus síntomas y sé que pueden volver a detenerse si hiciera falta. El dolor se ha vuelto soportable. La certidumbre es algo más que una victoria.
Naturalmente, puedo volver a escribir.
Visiones 2005 y el Síndrome de Kubrick
Ese es el quid: una historia ha de gustarme plenamente. En fondo y forma. Lo exijo cuando critico y, naturalmente, lo exijo cuando me autocritico. Sin embargo, nada de esto era posible con esta idea. Cada vez que la finalizaba, más insatisfacción me producía. Empecé a escribirla en 1995 y cada tres años ha conocido de una versión diferente. A veces he alterado unas frases, otras veces su sentido completo. Nunca me gustó el resultado.
Comencé la última reescritura en febrero de este año, después de haber leído la decepcionante versión anterior y con el único apoyo de las notas de trabajo primigenias (una breve indagación documental y la escaleta del entramado) y alguna frase que estimaba significativa y que, ciertamente, me apetecía conservar. Esta vez sí, la historia fluyó por si misma.
He convertido un relato de quince páginas en una experiencia Kubrickiana. No tengo futuro alguno en el ejido de la escritura pero me impongo objetivos y se cumplen. Esta historia se lo merecía y me alegro. También apreté los dientes.
Pero siento estar tan cansado.
El Cine español no existe
"No creo en el Cine Español: Yo no creo en el cine español. Así de claro. En realidad tampoco creo en el cine francés, en el cine italiano. Y por supuesto: nunca creí en el cine americano. Me educaron en el convencimiento de que el Cine era un arte, el Séptimo, y que, como tal, no podría comprometer sus designios a un ámbito geográfico dominado por la oportunidad política. Me convencí, extendiendo aquel ideal primario, de que toda expresión artística promovida en un ámbito social permisivo ha de tener un carácter universal; es más, que incluso aquellas ideas sobre cuyo desarrollo y resultado final se aplicaran las trabas de la hipocresía, el sabotaje y la distribución limitada (cine de Berlanga y Azcona: que algunos denominan cine español de los 50) estaban obligadas a compartir, con más razón incluso, dicha vocación de universalidad.

El Cine es un Arte: No dejo de escuchar a quién habla de cine español, de cine francés, de cine americano... de forma frívola, sin tener en cuenta de que quien circunscribe una serie de corrientes artísticas al ámbito de las naciones corre el riesgo de reducir al carácter de localismo o de anécdota algo que, en realidad, puede ser una obra de concepción artística (y de vocación universal, por ende). E, incluso, cometerá el error de introducir dentro de una misma categoría productos artísticos absolutamente equidistantes (porque ya me diréis que tienen en común Vidocq y Hoy empieza todo: representantes ambos del mal denominado cine francés en cuanto a concepto, pretensiones, fines).
La Pregunta: Realmente ¿tenemos alguna necesidad de limitar una corriente artística a un ámbito tan inane, creativamente hablando, como el de una Nación? (Entidad incorpórea sometida a los preceptos del derecho positivo)
Cine Nacional ententido como Subgénero. La excepción: Sí creo en el Cine Iraní, ya véis. Además de su condición artística, las circunstancias socioeconómicas, religiosas e, incluso, técnicas en el que los cineastas iraníes conciben y desarrollan sus películas son tan concretas que determinan, incluso, la existencia de unos entramados argumentales dotados de una ineludible paridad. Es, por lo tanto, una excepción conceptual condicionada por un contexto que altera no sólo el resultado del producto artístico, sino su propia esencia. No utilizo aquí el concepto de Cine Nacional para describir el conjunto de filmes cuyo capital de financiación procede de un país determinado sino para referirme a un tipo de cine que posee una homogeneidad suficiente como para poder considerarse a si mismo como un (sub)género. Cómo tal, podemos referirnos a él como un todo. Sabemos, así, lo que podemos esperar de una película Iraní adscrita a éste subgénero pero, de ningún modo, podemos aventurarnos a adivinar lo que hay detrás de una película de una cinematografía menos influenciada por el entorno aunque el conjunto de todas éstas basaran sus argumentos en arquetipos comercialoides (ya me dirán qué tiene en común, aparte de la nacionalidad de su capital de producción, Alien con Independence Day; Lucía y el Sexo con El asombroso mundo de Borja y Pocholo, por ejemplo).
El Cine español no existe: Podremos decir que a) el Cine de Amenábar es un cine comercial de vocación arriesgada; b) que Almodóvar sigue viviendo en un supramundo melodramático donde sólo fluyen propuestas de inspiración lacrimógena-autorreferencial; c) que los últimos filmes de Vicente Aranda están afectados de una cierta desidia y que aunque no rehuyen, por descontado, los efectismos impactantes que caracterizaron sus películas de finales de los 80 y principios de los 90 (desde Fanny Pelopaja a Jinetes del Alba), sigue resolviendo sus historias de forma estereotipada y harto previsible; d) que la comedia “madrileña” (esta sí es un subgénero) cada vez tiene menos gracia; e) que se sigue desaprovechando el talento de Enrique Urbizu; f) que el bueno de Julio Medem debería hacer una película anual, al estilo Woody Allen, al objeto de elevar la categoría del Cine rodado con capital ibérico; f) que Santiago Segura se ha convertido en un subgénero en si mismo; g) que Alex de la Iglesia sucumbe a las propiedades dictadas por la ley del Efecto Gaseosa al tiempo que convierte su otrora Cine de Autor en un Cine de Autor discutible; h) que la clase media cada vez se aleja más de sus hermanos mayores produciendo filmes de perfil bajo que demuestran, otra vez más, la afonía creativa que sacude los cimientos de un Cine al que nunca debemos cometer el error de denominar español; sencillamente, porque el cine español, como subgénero con entidad propia y reconocible per se, no existe.
Resumen: Dos películas españolas tienen en común: a) La nacionalidad de su capital de producción; b) el lugar (o no) de rodaje; c) La nacionalidad de (gran) parte del staff técnico y autoral que participa en el film... d) Trámites administrativos; e) participación de cadenas de televisión estatales... Pero lo que no tienen en común es una característica artística que las defina de modo unívoco".
Fin de año empantanado
No fue un año más
No fue un año más, no, este primer año de El Cronicón Cinéfilo. Fue un año repleto de cine, sí, de crónicas diacrónicas, sí, de artículos más o menos ingeniosos, siempre pasionales y sinceros. Un año que se fue torciendo, literalmente, a medida que pasaban los meses y que alcanzó su cenit un mes de mayo desafortunado y doloroso donde llegué a perder la esperanza de que alguna vez pudiera recuperar la funcionalidad, volver a escribir, pon ende, sentirme vivo en plenitud.
Nunca se curó pero se encontró un remedio eficaz, aun temporal, incluso para aminorar los efectos del dolor, el dolor en sí, y volví a ser persona, con mi máscara y mis neuras, con problemas, como tú, sin más, convidado a dejar pasar los días hasta que llegara... la hora. La hora de Hitchcock, claro, de Carpenter, Spielberg, Coppola, Scorsese, De Palma, Loach, William, Fisher, Cronenberg, Eisenstein, Kurosawa, Leone...
Ya no me atrevo a aventurar nada. Un año más es una utopía. Sobrevivirlo un deseo. Al lado de los míos: un objetivo moral.
Escribiré todo lo que pueda en función del tiempo que pueda conseguir para que mis escritos puedan desarrollarse de manera íntegra, sean libres y lleguen a todo aquel que desee leerlos. Visiionaré todo lo que pueda, sí, en función del tiempo para variar. Leeré también, claro, para adoctrinar mis letras sobre cómo debe gestionarse el talento. Y deja´re un epsacio para los sueños y sus bondades de índole reconfortante, para convertirlos en propósitos y objetivos, para encontrar la felicidad del único modo posible: buscando.
Y para ti, amig@ lector@, dejo mis mejores deseos para este nuevo año que se aproxima: buen Cine y mejores lecturas. Y salud. Sobretodo, salud.
Nos vemos en los cines.
© J.P.Bango: Ávila, 30 de diciembre de 2004
Estado febril
Fiebre del Domingo Noche, Fiebre Salvaje, Fiebrel y el nuevo mundo, Fiebre del Oro, Fiebre Amarilla, Fiebre en la Sangre, Fiebre de Codicia, Fiebre Sexual (ese Armando Bo), La Fiebre Continúa, La Fiebre del Loco, Fiebre, fiebre, fiebre, fiebre, fiebre, fiebre, fiebre, fiebre, fiebre, FIEBRE!!!
¿Alguien por ahí que me cuente cuentos de princesas prometidas?

¿Alguna princesa, sin prometer, por ahí?
Dear American Friend
Se que estás ahí, que me sigues desde hace varios meses aunque apenas si te atreves a dejar el rastro de un servidor que no reconozco. No te culpo: yo mismo paso por infinidad de sitios sin atreverme a dejar siquiera un suspiro de mi presencia, una huella consciente que refrende esa visita que acabo de realizar. Me vence la timidez como a ti.
No quiero que te lo tomes a mal, o que puedas entender esta misiva como un modo de intromisión en tu voluntad, en tu legítimo ejercicio al voto libre, incoaccionado, voluntario por el que tanto y tan noblemente, por qué ponerlo en duda, lucharon tus antepasados.

No quiero hablarte de política porque este no es medio adecuado para ello. Tampoco quiero hablarte de justicia social. Desde aquí sólo puedo hablarte de Cine: te puedo hablar de Ken Loach, ese gamberrete director británico al que le gusta contar historias de gente cotidiana, como tú y como yo, con sus problemas de conciencia de clase, con sus inciertos futuros, con sus sueldos congelados, sus procesos de regulación de empleo, sus jubilaciones anticipadas, su alcoholismo maldito, su imposibilidad para disfrutar de una vida amorosa placentera por cuenta de una globalización auspiciada por aquellos que proyectan sueños en forma de dólares, muertos a cambio de una mayor plusvalía.
Te puedo hablar de Tim Robbins, ese mal cómico pero estupendo director que, de vez en cuando, se desmarca en tu país con alguna declaración altisonante, tu me entiendes: “que si los derechos civiles limitados, que si las libertades públicas cerceradas, que si los presos de Guantánamo, que si la participación en invasiones de terceros países con propósitos mercantilistas...”, alternándolo con alguna película lúcida y consecuente que reflexiona sobre la pena de muerte, sobre la naturaleza y carácter de una religión retrógrada que encuentra un extraño acomodo en la venganza y en la humillación pública.

También puedo hablarte de Michael Moore, un documentalista gordo con aires demagógicos y exceso de ego (y un cineasta como la copa de un pino) que, seguramente conocerás mucho mejor que yo y que se dedica a tocar las pelotas (the balls) a ese que tú y yo sabemos, imagínate, sólo porque dejó toda una insignificamente ciudad de Michigan sin futuro, un país armado hasta los dientes al que le insunfla ingentes dosis de paranoia colectiva, una política exterior emparentada con los traficantes de petróleo y a la ausencia de un compromiso solidario, un cielo sucio y contaminado y algún que otro protocolo medioambiental sin firmar, Frentes internacionales sustentados por qué se yo empresas, eso sí, en nombre del Dios, ya lo sabes, el Dios bueno, el que siempre tenemos de nuestro lado y nos ilumina y fundamenta y nos proporciona tantos devotos, oh gracias, como impuestos para financiar nuestras empresas de armas. En el fondo, el Sr. Moore es un director de Cine que hace Cine y en el Cine, qué te voy a contar que tú ya no sepas, todo se exagera, todo es subjetivo, todo es absolutamente relativo...
Por cierto, ese tipo, el de la consonante intercalada, es hijo de alguien influyente, ¿verdad? Tiene dinero, tiene amigos, tiene petróleo... Supongo que podría comprar cualquier cosa y, que casualidad, se le ocurre vivir en un entorno que le vendería cualquier cosa... En fin, ya sé que es un tipo influyente. Por aquí dejó más de un amigo que hoy, como no tiene gran cosa que hacer, se dedica a devolverle los favores escribiendo algún discurso de caracter anacrónico, algún chascarrillo cómplice con los mismos aires paranoicos esgrimidos por su mentor y maestro, sazonado de un sentido del humor surrealista que, irremediablemente, los cinéfilos asociamos a Groucho Marx o a Charles Chaplin en imagen pero, por descontado, jamás lo haríamos en talento.
Yo no puedo presumir de nada: mientras escribo esto han muerto de hambre más de un centenar de críos mucho más cerca de lo que me gustaría creer y no parece que me importe demasiado... Esta mañana he presenciado un amanecer y me he ocultado en una oficina para dejar pasar el día encerrado en mis números y una ristra de asuntos de escasa trascendencia. Si esta noche hubiera habido fútbol ni siquiera hubiera pensado en tí, amigo americano, ni en la posibilidad de estar contándote todo esto...
No. No te engañes. No pido tu voto. Simplemente me desahogo porque yo no puedo votar y sé, que a larga, el resultado de esta elección me va a afectar de algún modo. Y con alguien tengo que desahogar mi impotencia. Me comprendes, ¿verdad? Vota. Vota en conciencia, como sí realmente tu voto fuera más que un único voto, como si tras tu decisión se encontrara el destino de toda una humanidad . Vota, tú, que puedes hacerlo...
Nos veremos en el cine, si te apetece, en el único lugar del mundo donde la utopía aún es posible.
Yours sincerely,
J. P. B.
¿Sueñan los criogenizados con ovejas eléctricas?
Tras varios minutos en que los entrevistados se repartían entre freaks adoradores de la ciencia criogenizadora y trabajadores empleados en la causa, uno siempre tenía la impresión de que el mayor estímulo que impulsaba la criogenización como Ciencia era la Fe que profesaban sus seguidores hacia las bondades del método. Contradicción de naturaleza irónica que, sin embargo, quedaba al margen de los apasionados promotores de la misma…
Casi sin querer, tuvo su aparición en escena un entusiasta Gregory Benford (escritor ganador del premio Nebula por Cronopaisaje) que, aunque admitía las pocas posibilidades de la viabilidad del procedimiento, se entregaba con efusión a sus resultados, al mismo tiempo, que comentaba los recelos que sus colegas Clifford D. Simak o Robert A. Heinlein habían expresado sobre un tema que, directamente, atentaba contra su religiosidad, o el comprensivo argumento que había esgrimido Ray Bradbury sobre la futilidad que suponía resucitar en un futuro al que no habrían podido llegar los seres a los que amaba. (La respuesta de Benford lo situaba de bruces en la cúspide de la causa. “pues que se criogenicen ellos también”).
El mayor hallazgo del documental, a mi juicio, fue la presentación de uno de los productos estrella de la Fundación Alcor para la Extensión de la Vida: las cabezas que, desgajadas del cuerpo y posteriormente criogenizadas tal cual, esperan que el futuro no sólo les depare la cura de su enfermedad sino además un cuerpo vivo (y joven, suponemos), clonado, en el que poder aposentar su experimentado cerebelo… Fragmento de documental que los aficionados a las series catódicas de pata negra, ya habrán asociado a alguna de las mejores escenas de Futurama.
El documental proseguía intercalando opiniones entusiastas con retazos de empresa corporativa que a los devotos de la ciencia ficción tanto nos recuerda a Dick y a uno de sus ejemplos más afamados: Ubik. Así que al mismo tiempo que visionaba el programa (de otra parte, excesivamente redundante), no podía dejar de preguntarme por qué en lugar de películas tan deficientes como Demolition Man, Eternamente Joven o Jason X (por citas películas que directamente se definen por la temática criogenizadora), a nadie se le ha ocurrido tratar el tema (interesante, por cierto) con el estilo penetrante y subyugador que acostumbraba el bueno de Dick.
Ahora que lo pienso: demasiado complejo para los discípulos de Jerry Bruckheimer.
Incorrest@s
En fin, en la bastante representativa selección programada se mezclan títulos de culto (Arrebato de Zulueta o ), títulos más o menos provocativos (La vida de Brian de Terry Jones, Pink Flamingos de John Waters...), películas magníficas (Meet the Feebles de Peter Jackson, Zero en Conducta de Jean Vigo), tostones variados (Los Idiotas de Lars Von Trier) y naturalmente, un film de David Cronenberg (Crash). Interesante, de todas formas, contraprogramación cinéfaga proyectada para espectadores como usted.

The Shield: Al margen de la ley
La constante ambigüedad moral y ética que afectan a las actuaciones de los personajes principales (sin excepción); los entramados que envuelven a cada uno de los capítulos y su indudable capacidad de adicción, se presentan como alicientes indefectibles de esta serie realizada para la televisión por cable (y que en España puede seguirse a través de las plataformas digitales y las televisiones autonómicas) con mal gusto y más talento del habitual.

El personaje principal, interpretado con pavorosa convicción por Michael Chiklis, actúa de cabeza visible de esta serie creada, “al margen de la ley” y de las convenciones políticamente correctas, por Shaw Ryan y Glenn Mazzara y que cuenta, entre su remesa de directores ordinarios o extraordinarios, con tipos tan poco dudosos como John Badham (juegos de Guerra), Brad Anderson (Session 9), Scott Brazil (Canción triste de Hill Street) , Gary Fleder (Impostor, Ni una palabra), Clark Johnson (Los hombres de Harrelson), Stephen Gyllenhall (Resurrection) , David Mamet (Homicidio) - quien se acerca de nuevo al género tras su participación de Canción triste de Hill Street- o, incluso, Guy Ferland (Dirty Dancing 2).
Tras tres temporadas, y una cuarta en preparación, es fácil afirmar que The Shield: Al margen de la ley es, seguramente, la mejor serie policíaca realizada para la televisión desde Miami Vice con quien además, comparte no pocos elementos comunes. Serie de referencia indispensable, en estos momentos, en una televisión cada vez más previsible y arquetípica.
Nuevo blog de J. P. Bango
Os presento un nuevo blog, esta vez y como excepción, alejado de la temática cinéfila: Microrrelatos de J. P. Bango. Del creador de la bitácora ya no os cuento nada...Mañana más. Mañana Cine.

















