A.I.: Un robot con alma de niño
Tengo un gran aprecio por esta película, A.I., que se apoya en tantos y tan apasionantes pilares: cuentos infantiles (Desde Pinocho a El Mago de Oz, pasando por Alicia en el País de las Maravillas) y de terror (abandono del robot protagonista en medio de un bosque de ascendencia feérica), inteligencia artificial (emparentada con la inteligencia emocional: fruto de los avances técnicos financiados por una gran corporación), Brian Aldiss (y su cortísimo relato “Los Superjuguetes duran todo el Verano”, del que “sólo” se recoge la esencia), cine prospectivo (existencia de una sociedad ficticia y aparente enfrentada a un submundo cruel y desquiciado cuya perversión queda reflejada, a la perfección, en el espectáculo que precede a la matanza de los “mecas”), alienígenas humanistas (aficionados a la historia y a la antropología), viajes iniciáticos de envergadura destacable (que abarcan, incluso, los saltos temporales), momentos de gran afección (el intento de suicidio que acaba con el protagonista en el fondo del mar”)…

A.I. o I. A., como quieran, conserva el rastro de Stanley Kubrick (carácter episódico de la narración); del propio Spielberg (emotividad dimanante de la mirada de un niño que ansía, por encima de todo, formar parte de una familia) y de John Williams (que compone una de sus más brillantes y conmovedoras composiciones) pero, sobretodo, del gran Cine de pulsión clásica, con sus tres actos incluido, estructura que -el tantas veces infravalorado director- utiliza para dar forma y sentido a un film de culto, podéis imaginarlo, altamente recomendable.

A.I. o I. A., como quieran, conserva el rastro de Stanley Kubrick (carácter episódico de la narración); del propio Spielberg (emotividad dimanante de la mirada de un niño que ansía, por encima de todo, formar parte de una familia) y de John Williams (que compone una de sus más brillantes y conmovedoras composiciones) pero, sobretodo, del gran Cine de pulsión clásica, con sus tres actos incluido, estructura que -el tantas veces infravalorado director- utiliza para dar forma y sentido a un film de culto, podéis imaginarlo, altamente recomendable.
16/08/2004 23:55 Enlace permanente. Tema: Monográficos: El Cine Robotizado.
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Autor: Agente Cooper
J.P. creo que los que aparecen al final no son alienígenas, sino robots superavanzados. Yo también creí que eran aliens, pero en los documentales del DVD dicen que son robots (esos circuitos que brillan bajao su "piel" es una señal).
Sin embargo, en un foro alguien dijo que Spielberg había asegurado que eran aliens.
En fin, esta es una cuestión que siempre me he preguntado y nunca la he tenido clara: ¿Son aliens o robots?
Por otro lado, me gusta la película, pero para mi gusto debió terminar con David rogando al Hada azul. El final, con la madre, me parece que peca de efectismo emocional. Estoy seguro de que Kubrick no hubiera incurrido en ese sentimentalismo final.
Sin embargo, en un foro alguien dijo que Spielberg había asegurado que eran aliens.
En fin, esta es una cuestión que siempre me he preguntado y nunca la he tenido clara: ¿Son aliens o robots?
Por otro lado, me gusta la película, pero para mi gusto debió terminar con David rogando al Hada azul. El final, con la madre, me parece que peca de efectismo emocional. Estoy seguro de que Kubrick no hubiera incurrido en ese sentimentalismo final.
Fecha: 17/08/2004 00:40.
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Autor: J. P. Bango
Yo pertenezco a la facción de los que "creemos que son aliens" (pueden ser "aliens" robotizados, ¿no crees?, jaja). Pero investigaré al respecto.
Fecha: 17/08/2004 21:49.











