I, Robot. You, Money
Está claro que no tiene que ver nada con la compilación homónima de Asimov (a excepción de las reglas que actúan de hilo conductor y que, exageradas, justifican la refulgente última media hora del film), ni, aparentemente, con la anterior aproximación del egipcio Alex Proyas al género de ciencia ficción prospectiva, la magnífica Dark City pero, sin embargo, I, Robot puede mirar de frente a la mayoría de sus coetáneas gracias, sobretodo, a una sabia mixtura entre el cine de acción, el tech-noir de perfil bajo, y la concepción de cine-espectáculo de principios del milenio. Combinación vibrante y sugestiva que aproxima al film de Alex Proyas al Minority Report de Spielberg (y, por extensión, a la obra multifacetada de Dick) al mismo tiempo que se aleja, por fortuna, de la displicente ternura que protagonizaba la fallida El Hombre Bicentenario (Chris Colombus habemus...).

Actualización metacinéfila de alguna de los pasajes de Blade Runner –que a su vez hacía lo propio respecto al mito de Frankenstein-, o Terminator (la revolución robótica más famosa de la historia del cine hasta la irrupción estruendosa del primer Matrix), I, Robot sabe construirse un lugar en el ámbito de la ciencia ficción cinematografiada a costa de subvertir las implicaciones existenciales deducibles de la naturaleza del robot Sonny en un film de intriga policial aderezado de ingentes (y más o menos logradas) dosis de acción y desconcierto, algún que otro toque de comedia-chascarrillo made-in-Will-Smith (soportables, en todo caso) y retazos de la Teoría de la Conspiración, tan de moda en el Hollywood actual. Un film que se constituye, por derecho propio, en un divertimento cimbreante y calculado, estupendo ejemplo de lo bien que pueden llevarse los blockbuster con el respeto hacia un espectador que no tiene otro remedio que disfrutar de una obra dirigida por Alex Proyas a mayor gloria de su –suponemos compensada- cuenta bancaria y naturalmente, su propio futuro dentro de una industria que necesita, con más urgencia de la que sospechan, de más tipos como él.
Puntuación: 7
Lo más destacado: La envidiable capacidad del director para hacer digerible y plenamente satisfactorio un guión que, tratando de contentar a todos, asumía demasiados riesgos en su planteamiento y redacción.
Lo menos destacado: la poca credibilidad de alguna de las persecuciones y el carácter (ultra)ecléctico del Todo.

Actualización metacinéfila de alguna de los pasajes de Blade Runner –que a su vez hacía lo propio respecto al mito de Frankenstein-, o Terminator (la revolución robótica más famosa de la historia del cine hasta la irrupción estruendosa del primer Matrix), I, Robot sabe construirse un lugar en el ámbito de la ciencia ficción cinematografiada a costa de subvertir las implicaciones existenciales deducibles de la naturaleza del robot Sonny en un film de intriga policial aderezado de ingentes (y más o menos logradas) dosis de acción y desconcierto, algún que otro toque de comedia-chascarrillo made-in-Will-Smith (soportables, en todo caso) y retazos de la Teoría de la Conspiración, tan de moda en el Hollywood actual. Un film que se constituye, por derecho propio, en un divertimento cimbreante y calculado, estupendo ejemplo de lo bien que pueden llevarse los blockbuster con el respeto hacia un espectador que no tiene otro remedio que disfrutar de una obra dirigida por Alex Proyas a mayor gloria de su –suponemos compensada- cuenta bancaria y naturalmente, su propio futuro dentro de una industria que necesita, con más urgencia de la que sospechan, de más tipos como él.
Puntuación: 7
Lo más destacado: La envidiable capacidad del director para hacer digerible y plenamente satisfactorio un guión que, tratando de contentar a todos, asumía demasiados riesgos en su planteamiento y redacción.
Lo menos destacado: la poca credibilidad de alguna de las persecuciones y el carácter (ultra)ecléctico del Todo.
27/08/2004 20:53 Enlace permanente. Tema: críticas.










