Lost in Translation: en medio de la nada
Lo he dicho más de una vez: el Padrino III es una de las obras maestras de la década de los 90 (y más allá) y la elección de Sofia Coppola para el papel protagonista no fue, en absoluto, un elección desafortunada. Primero porque no lo hacía tan mal. Segundo porque permitió que Winona Ryder protagonizara el Drácula de Bram Stoker. Tercero porque las críticas, insisto, exageradas permitieron el nacimiento de una directora de cine magnífica y una mejor guionista, una hábil y exquisita conjugadora del verbo fílmico que además posee la ventaja de conocer, de primera mano, los secretos del medio cinematográfico.
Basado en la enorme complicidad existente entre la pareja protagonista y en la soberbia actuación de ambos, Sofia Coppola deja que la narración fluya sincopada por los ruidosos recovecos de una ciudad de Tokio extravagante, nocturna, mestiza, presentándonos la historia de un hombre maduro (Bill Murray), un actor famoso venido a menos que se traslada a la ciudad para grabar una campaña publicitaria de un marca de Whisky. En el hotel, mientras cumple con los compromisos concertados con los publicitados y su agente, coincide con una joven, esposa de un exitoso fotógrafo, con quien comienza a compartir sus momentos de soledad.

Los personajes, de la mano de Sofia Coppola, se transforman en personas perdidas en un entorno autosuficiente pero frío, solitarios y necesitados de comprensión que aprovechan los bares de los hoteles para replantearse su existencia y el whisky como medio ideal para olvidarla. Por eso, el encuentro entre ambos, les sabe a modo de liberación, de renacimiento y renacidos comienzan a sentir que aún se está a tiempo, que aún siguen vivos. Sofia Coppola introduce a Billy Cristal y a Scarlett Johanson en un entorno extravagante que actúa como funcional personaje secundario. El resto lo deja a los sentimientos, emociones, necesidades, afectos, surgidos de la especial relación surgida entre ambos personajes. Todos juntos hacen de Lost in Traslation una historia bellísima e indispensable.
Lost in Traslation, en fin, es una culminación mayestática a un proyecto cinematográfico iniciado con Las Vírgenes Suicidas y la confirmación absoluta de que estamos en presencia, no ya sólo de la continuación autoral de la familia sino en su más claro sostén artístico (toda vez que el bueno de Coppola parece más dedicado a la puesta en marcha de proyectos megalómanos de dudosa viabilidad al mismo tiempo que saca un jugoso rendimiento a su colección de viñedos y bodegas) pero sobretodo, es la prueba de que el cine norteamericano también puede y sabe ofrecer productos competentes y lúcidos en cuanto consiente mantener la distancia entre lo que se supone que debe gustar a un público y el talento, indiscutible, de alguno de sus creadores.
El colofón lo pone el gran Javier Iglesias Plaza desde su imprescindible bitácora Tannhauser:
(...)Y el constante devenir tormentoso de trajes negros nada puede, y el continuo transitar de blancas telas nada hace, y el fluir incesante de cuerpos sin alma, todo prisas, ausencia de corazones, en nada los empaña... porque ellos están inmersos, perdidos en la tranquilidad, el silencio, la magia del ojo del huracán... y en él sus manos hablan, y sus pechos musitan, y sus ojos gritan todo un universo de ardores y pasiones imposibles, deseadas, desde largo tiempo atrás soñadas… y sus labios susurran al oído, muy bajito, muy dulce, muy limpio... "Eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. Jamás voy a poder olvidar esa sonrisa"...
Calificación: 9,5
Lo más destacado: la complicidad entre ambos protagonistas y la fluidez narrativa de la película.
Lo menos destacado: no haberla visto antes.
Basado en la enorme complicidad existente entre la pareja protagonista y en la soberbia actuación de ambos, Sofia Coppola deja que la narración fluya sincopada por los ruidosos recovecos de una ciudad de Tokio extravagante, nocturna, mestiza, presentándonos la historia de un hombre maduro (Bill Murray), un actor famoso venido a menos que se traslada a la ciudad para grabar una campaña publicitaria de un marca de Whisky. En el hotel, mientras cumple con los compromisos concertados con los publicitados y su agente, coincide con una joven, esposa de un exitoso fotógrafo, con quien comienza a compartir sus momentos de soledad.

Los personajes, de la mano de Sofia Coppola, se transforman en personas perdidas en un entorno autosuficiente pero frío, solitarios y necesitados de comprensión que aprovechan los bares de los hoteles para replantearse su existencia y el whisky como medio ideal para olvidarla. Por eso, el encuentro entre ambos, les sabe a modo de liberación, de renacimiento y renacidos comienzan a sentir que aún se está a tiempo, que aún siguen vivos. Sofia Coppola introduce a Billy Cristal y a Scarlett Johanson en un entorno extravagante que actúa como funcional personaje secundario. El resto lo deja a los sentimientos, emociones, necesidades, afectos, surgidos de la especial relación surgida entre ambos personajes. Todos juntos hacen de Lost in Traslation una historia bellísima e indispensable.
Lost in Traslation, en fin, es una culminación mayestática a un proyecto cinematográfico iniciado con Las Vírgenes Suicidas y la confirmación absoluta de que estamos en presencia, no ya sólo de la continuación autoral de la familia sino en su más claro sostén artístico (toda vez que el bueno de Coppola parece más dedicado a la puesta en marcha de proyectos megalómanos de dudosa viabilidad al mismo tiempo que saca un jugoso rendimiento a su colección de viñedos y bodegas) pero sobretodo, es la prueba de que el cine norteamericano también puede y sabe ofrecer productos competentes y lúcidos en cuanto consiente mantener la distancia entre lo que se supone que debe gustar a un público y el talento, indiscutible, de alguno de sus creadores.
El colofón lo pone el gran Javier Iglesias Plaza desde su imprescindible bitácora Tannhauser:
(...)Y el constante devenir tormentoso de trajes negros nada puede, y el continuo transitar de blancas telas nada hace, y el fluir incesante de cuerpos sin alma, todo prisas, ausencia de corazones, en nada los empaña... porque ellos están inmersos, perdidos en la tranquilidad, el silencio, la magia del ojo del huracán... y en él sus manos hablan, y sus pechos musitan, y sus ojos gritan todo un universo de ardores y pasiones imposibles, deseadas, desde largo tiempo atrás soñadas… y sus labios susurran al oído, muy bajito, muy dulce, muy limpio... "Eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. Jamás voy a poder olvidar esa sonrisa"...
Calificación: 9,5
Lo más destacado: la complicidad entre ambos protagonistas y la fluidez narrativa de la película.
Lo menos destacado: no haberla visto antes.
23/12/2004 20:17 Enlace permanente. Tema: críticas.
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Autor: PaRaP
Ahora sólo falta que Sofia y Quentin hagan algo juntos para llegar al nirvana cinéfilo.
Fecha: 24/12/2004 00:51.
Autor: JIP
¡Coño!... ese del colofón soy yo, ¿no? ;) Gracias por la mención, amigo, siempre es un placer que las paranoias de uno le gusten a alguien más que uno mismo...
Y de "Lost in Traslation", qué decir, si me gustó tanto que hasta me inspiró algunas líneas decentes ;P
Saludos.
Y de "Lost in Traslation", qué decir, si me gustó tanto que hasta me inspiró algunas líneas decentes ;P
Saludos.
Fecha: 24/12/2004 01:26.
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Autor: Spaulding
Cuando la ví en su día, esa película me emocionó en todos los sentidos. Una de las más bellas historias de amor jamás filmada. Diferente. Sensible. Con sentido del humor. Redonda.
Me parece, Bango, que con ese 9,5 aún se ha quedado cortito.
Me parece, Bango, que con ese 9,5 aún se ha quedado cortito.
Fecha: 24/12/2004 08:14.
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Autor: J. P. Bango
a) Buen actor Bill Murray, sí.
b) Je! Completamente de acuerdo con lo de Sofia y Quentin.
c)Javi: cuando las paranoias van en consonancia con la inspiración pueden alcanzar cuotas de creatividad incuestionables y, siempre lúcida. Ésta no es una excepción. Me encantó el comentario que realizaste sobre la última escena de Lost in Traslation.
d)Una historia bellísima y mejor filmada, sí. Y roza el 10 por descontado. Pero le quedan esas decimillas para acercarse al paradigma, véase: El Viaje de Chihiro.
b) Je! Completamente de acuerdo con lo de Sofia y Quentin.
c)Javi: cuando las paranoias van en consonancia con la inspiración pueden alcanzar cuotas de creatividad incuestionables y, siempre lúcida. Ésta no es una excepción. Me encantó el comentario que realizaste sobre la última escena de Lost in Traslation.
d)Una historia bellísima y mejor filmada, sí. Y roza el 10 por descontado. Pero le quedan esas decimillas para acercarse al paradigma, véase: El Viaje de Chihiro.
Fecha: 24/12/2004 18:03.
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Autor: REFO
Estará la número uno en mi lista de las 10 de 2004.
Es realmente una obra maestra por todas sus perspectivas. Una genialidad insuperable la que dejó Mary Sofi para los anales de la historia del cine.
Es realmente una obra maestra por todas sus perspectivas. Una genialidad insuperable la que dejó Mary Sofi para los anales de la historia del cine.
Fecha: 25/12/2004 18:58.
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Autor: harry_madox
Ficou em primeirissimo lugar no meu top ten 2004. E Bill Murray é o maior actor da actualidade!
Fecha: 28/12/2004 04:53.
Autor: Agente Cooper
Me gusta la peli (sobre todo por lo grandes que están Bill Murray y Scarlett), pero la noté pelín fría, distante... E incluso me pareció que rozaba el sopor en algún momento. No me apasionó del todo. Le daría un notable. Por poner un ejemplo, "Deseando amar", por citar una película algo similar, sí me cautivó al 100%.
Fecha: 30/12/2004 18:58.
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Autor: Juanlo
Cristo bendito. Si eso es cine, Sofia es Jenna Jameson. Apatia total. Es un corto para ricos que visiten Japón. Lamentable. Patético.
Fecha: 03/01/2005 20:47.










