El Escondite: Juegos Perversos

Exiliado Hitchcock de la actualidad del suspense oficialista por obvios motivos de salud, las décadas de los ochenta y noventa quedaron huérfanas del cuidado de algún autor que renovara las expectativas de un género que, fundamentado con exclusividad en los códigos del macguffin, dejaba demasiada libertad a la trampa narrativa, y ninguna a las derivaciones subrepticias que elevaban el interés por el Cine de Hitchcok hasta límites objeto de adoración y/o culto.

Debido a la rápida amortización comercial de sus propuestas, no tardaría en convertirse en el género favorito de los artesanos de mayor futuro (Curtis Hanson: Bad Influences; Wolfgang Petersen: La noche de los cristales rotos; Barbet Schroeder: Mujer Blanca Soltera Busca), mientras el propio mercado cultivaba la necesidad de un sustituto que la prensa poco ilustrada no tardaría en atribuir con más oportunidad que acierto a mecanicistas como Shyamalan o Amenábar (dos excelentes narradores, dicho sea de paso). Ahora ya sabemos que el puesto sigue vacante, precisamente, porque el talento es inclonable. Mientras tanto, productos como este “El Escondite” sobreviven en las carteleras mundiales con un relativo éxito lo que garantiza al género una continuidad al margen de su valor (objetivo) en el campo de la creatividad y la expresión artística.

El escondite es un ejemplo más que paradigmático de este cine de suspense actual, sustentando en un millar de trampas narrativas, una sorpresa (por esperada) poco sorprendente y un final estruendoso que pone decibelios y códigos morales reparadores donde debiera haberse cristalizado el terror más absoluto. No es un mal film, por descontado: generoso en el apartado formal (en la linea del Darkness de Balagueró pero sin su contundencia), considerablemente entretenido por cuenta de las situaciones que plantea (desde el célebre amigo invisible de su premisa a la referencia sucinta a alguno de los mitos de la literatura victoriana que definen su parte final) y con una duración y dirección ajustadas que en ningún momento permiten que el espectador baje la guardia.

Hide and Seek (a.k.a.: El Escondite; es lo mismo pero no es lo mismo, ¿verdad?) nos introduce en la vida de una familia, compuesta por una niña de 10 años y un padre con rostro de Robert de Niro, justo el mismo día en que asisten al suicidio de la madre de la primera y esposa del segundo, y el cambio drástico y doloroso que provoca dicha muerte en la cotidianidad de ambos. La niña ha apostado por el silencio para sobrevivir al duelo y el padre, que no ha sabido prever el suicidio, tratará de impedir, a toda costa, que su hija conviva con el estigma de un drama así (de hecho, la progresión del argumento reflexiona, sarcásticamente, sobre esta idea: la de un padre, un psicólogo –seguramente exitoso dado el tren de vida que insinúan sus casas y decisiones- que se ve claramente incapaz de conseguir que alguno de los miembros de su familia haga de la estabilidad psicológica una práctica rutinaria). Instalados ya en el campo, la niña comienza a despreciar sus muñecas a cambio de la compañía de un nuevo confidente, Charlie, un amigo invisible al que le gusta, no sabemos porqué, el detectivesco juego del escondite.



El escondite es cine de suspense, en fin, provisto de algún susto sonoro y cierto grado de inquietud (creciente pero mesurada) que, sin embargo, se resuelve como una serie B al uso que defraudará a todos aquellos que esperen de este correcto producto una perorata de ascendencia shyamalista pero que, sin embargo, satisfacerá a todos y cuantos se acerquen al cine para pasar un buen rato de suspense, artificioso, rutinario y políticamente correcto.

Lo más destacado: la madurez interpretativa de la joven Dakota Fanning, en absoluto, sobrepasada por el entorno, temática y compañeros de reparto.

Lo menos destacado: el talante alimenticio (y desnaturalizado) de las interpretaciones de Robert de Niro, Elizabeth Shue y Famke Jansen.
23/03/2005 20:16 Enlace permanente. Tema: críticas.

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Autor: Spaulding

Veo que, en esta película, coincidimos totalmente. Distraida, pero totalmente falsa y tramposa. ¡Qué bien está esa niña en esta ocasión!

Fecha: 24/03/2005 08:33.


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Autor: REFO

A mí me han hablado todos tan mal de ella, que se me han quitado las ganas de ir a verla.

Eso sí, lo de Dakota Fanning es digno de alabar. Desde I AM SAM hasta esta última está demostrando que ser niña y actriz es posible. Esperemos que no se tuerza su gran progresión porque nos promete una pedazo de artista.

Fecha: 25/03/2005 19:54.


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Autor: J. P. Bango

Lo que sí hace es darles una lección de naturalidad interpretativa a todos sus compañeros de reparto. Si yo fuera Robert de Niro tendría celos de ella.

Fecha: 25/03/2005 20:05.



Autor: Toni Towers

El día que una cría como Dakota Fanning haga un cuarto de las inolvidables películas que ha hecho De Niro, hablamos.

Fecha: 04/04/2005 16:51.


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