El Hundimiento: La agonía del monstruo
Dentro del imponente catálogo de biopics sobre personajes de una relativa trascendencia histórica que pervierten las carteleras en la actualidad, la osadía de adaptar la vida de un tipo tan desagradable y adusto como Hitler no hace más sino introducirnos en el carácter especialísimo de esta película, en su clara disposición a película expuesta, realizada a contracorriente y, evidentemente, trascendental. Más y cuando faltaba una obra definitiva sobre el tema.
Esto es lo que pretende ser El Hundimiento, ya os lo podéis imaginar, al menos, pretende serlo sobre los últimos días del genocida en un búnker de Berlín preñado de azulejos y aduladores, de desencanto y frustración.

La película tiene dos referentes literario-biográficos de los que toma su punto de partida: por un lado, el libro de investigación historicista “El Hundimiento: Hitler y el final del Tercer Reich” de Joachim Fest, y de otro: “Hasta el último momento: La secretaria de Hitler cuenta su vida” de Traudl Junge. A través de esta última (cuyas declaraciones reales protagonizan el prólogo y el epílogo del film), nos introducimos en el entorno de Hitler, en medio de una selección de personal en que un puñado de entusiastas candidatas se disputan el puesto de secretaria particular del Führer. A partir de ahí, y aunque el principal hilo conductor de la historia sigue siendo la mirada entre inocente y cándida de la mencionada Traudl Junge, Bruno Ganz (transmutado por cuenta de su talento en la reencarnación humanizada de Hitler) comienza a dar rienda suelta a sus parlamentos y citas, a su mirada turbadora y sus gestos estudiados, y altera el carácter coral de la película hasta adueñarse de ella en su totalidad. Mientras tanto y para compensar semejante despliegue interpretativo, nuestra retina se queda con una de las secuencias más escalofriantes del cine contemporáneo: la que protagoniza una Magda Goebbles, embebida de nacionalsocialismo y enajenación, administrando personalmente y con alevosía, las dosis de cianuro necesarias para acabar con la vida de sus cinco hijos.
El cineasta Olivier Hirschbiegel, autor de la interesante El Experimento (con quien comparte más de un elemento en común), se recrea en la apariencia documental de la historia, en la disección quirúrgica de unos personajes llevados al límite y de forma inexorable por voluntad y méritos propios, pero fracasa en tanto no puede o no sabe convertir el verismo inherente a semejante despliegue y ambientación en Cine, en substancia cinéfila inolvidable.
Así las cosas, el tempo narrativo se ve claramente saboteado por la estructura de la película que teniendo como eje central el hundimiento del Führer (el guía) y de todo lo que representaba (política e ideológicamente) pretende hacer más accesible su entramado adentrándonos en las vivencias de una serie de personajes (más o menos anónimos, más o menos anodinos) que pululan a su alrededor (La camarilla de Generales aduladores; Goebbles y familia; la traición oportunista de Himmler) o en la devastada ciudad (un niño perteneciente a los juventudes hitlerianas y un médico de la GESTAPO encontrándose de bruces frente a los horrores de la Guerra) de forma aleatoria, con una exigua continuidad dramática y graves síntomas de arritmia. Son intrahistorias desestructuradas y desposeídas de una conjunción dramática, pues, que resta enteros (como film) a El Hundimiento de Hirschbiegel pero le otorga un gran valor como documento historicista. El problema es que estamos en presencia de una película no de un documental y que los espectadores están acostumbrados (quizá mal acostumbrados) a otros ritmos y texturas a la hora de afrontar el visionado de una película de 152 minutos.

La desnuda ambientación de la cinta (sin artificios –porque artefactos sí hay- ni ornamentos pero gratamente honesta en sus planteamientos) y el excelente trabajo de los actores quedan minimizados, en fin, ante el desequilibrio de una película que quiere ser ejemplificadora y definitiva y se queda (que no es poco) en un retrato decadentista (la agonía del régimen se extiende a la agonía de la propia ciudad) y patético (representado en el convencimiento de Hitler en el éxito de un contraataque ilusorio pergeñado contra los soviéticos al mismo tiempo planificaba su propio suicidio) de un pueblo condenado por alguien que creyéndose el más ambicioso de los hombres no supo ni quiso evitar convertirse en el tipo más odiado del planeta.
Lo más destacado: el trabajo de todos sus actores, en especial, Bruno Ganz; su gélida y acertada dirección artística; el verismo de la película en general.
Lo menos destacado: la falta de garra de toda la cinta a pesar de los temas y subtramas que la conforman.
Calificación: 7
Esto es lo que pretende ser El Hundimiento, ya os lo podéis imaginar, al menos, pretende serlo sobre los últimos días del genocida en un búnker de Berlín preñado de azulejos y aduladores, de desencanto y frustración.

La película tiene dos referentes literario-biográficos de los que toma su punto de partida: por un lado, el libro de investigación historicista “El Hundimiento: Hitler y el final del Tercer Reich” de Joachim Fest, y de otro: “Hasta el último momento: La secretaria de Hitler cuenta su vida” de Traudl Junge. A través de esta última (cuyas declaraciones reales protagonizan el prólogo y el epílogo del film), nos introducimos en el entorno de Hitler, en medio de una selección de personal en que un puñado de entusiastas candidatas se disputan el puesto de secretaria particular del Führer. A partir de ahí, y aunque el principal hilo conductor de la historia sigue siendo la mirada entre inocente y cándida de la mencionada Traudl Junge, Bruno Ganz (transmutado por cuenta de su talento en la reencarnación humanizada de Hitler) comienza a dar rienda suelta a sus parlamentos y citas, a su mirada turbadora y sus gestos estudiados, y altera el carácter coral de la película hasta adueñarse de ella en su totalidad. Mientras tanto y para compensar semejante despliegue interpretativo, nuestra retina se queda con una de las secuencias más escalofriantes del cine contemporáneo: la que protagoniza una Magda Goebbles, embebida de nacionalsocialismo y enajenación, administrando personalmente y con alevosía, las dosis de cianuro necesarias para acabar con la vida de sus cinco hijos.
El cineasta Olivier Hirschbiegel, autor de la interesante El Experimento (con quien comparte más de un elemento en común), se recrea en la apariencia documental de la historia, en la disección quirúrgica de unos personajes llevados al límite y de forma inexorable por voluntad y méritos propios, pero fracasa en tanto no puede o no sabe convertir el verismo inherente a semejante despliegue y ambientación en Cine, en substancia cinéfila inolvidable.
Así las cosas, el tempo narrativo se ve claramente saboteado por la estructura de la película que teniendo como eje central el hundimiento del Führer (el guía) y de todo lo que representaba (política e ideológicamente) pretende hacer más accesible su entramado adentrándonos en las vivencias de una serie de personajes (más o menos anónimos, más o menos anodinos) que pululan a su alrededor (La camarilla de Generales aduladores; Goebbles y familia; la traición oportunista de Himmler) o en la devastada ciudad (un niño perteneciente a los juventudes hitlerianas y un médico de la GESTAPO encontrándose de bruces frente a los horrores de la Guerra) de forma aleatoria, con una exigua continuidad dramática y graves síntomas de arritmia. Son intrahistorias desestructuradas y desposeídas de una conjunción dramática, pues, que resta enteros (como film) a El Hundimiento de Hirschbiegel pero le otorga un gran valor como documento historicista. El problema es que estamos en presencia de una película no de un documental y que los espectadores están acostumbrados (quizá mal acostumbrados) a otros ritmos y texturas a la hora de afrontar el visionado de una película de 152 minutos.

La desnuda ambientación de la cinta (sin artificios –porque artefactos sí hay- ni ornamentos pero gratamente honesta en sus planteamientos) y el excelente trabajo de los actores quedan minimizados, en fin, ante el desequilibrio de una película que quiere ser ejemplificadora y definitiva y se queda (que no es poco) en un retrato decadentista (la agonía del régimen se extiende a la agonía de la propia ciudad) y patético (representado en el convencimiento de Hitler en el éxito de un contraataque ilusorio pergeñado contra los soviéticos al mismo tiempo planificaba su propio suicidio) de un pueblo condenado por alguien que creyéndose el más ambicioso de los hombres no supo ni quiso evitar convertirse en el tipo más odiado del planeta.
Lo más destacado: el trabajo de todos sus actores, en especial, Bruno Ganz; su gélida y acertada dirección artística; el verismo de la película en general.
Lo menos destacado: la falta de garra de toda la cinta a pesar de los temas y subtramas que la conforman.
Calificación: 7
27/03/2005 10:50 Enlace permanente. Tema: críticas.
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Autor: Jackal
Y no ha tenido la sensación de ke esta película es una telefilm de Antena 3 de un sábado depués de comer? Yo tenía puestas muchas ilusiones y me defraudó bastante.
Fecha: 27/03/2005 20:01.
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Autor: J. P. Bango
Sí, ya dije que le faltaba "substancia cinéfila", refiriéndome, precisamente, a ese aire telefilmesco que exhuma. No obstante, también hay telefilmes vibrantes y animosos (véase Duel de Spielberg) pero tampoco es el caso. Las virtudes de esta película van por otros derroteros y ninguna se refiere al ritmo o a la intensidad dramática de la misma.
Le falta punch pero no está mal, no.
Le falta punch pero no está mal, no.
Fecha: 27/03/2005 23:41.
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Autor: Miguel krebs
LA MAYORÍA DE LOS CRÍTICOS, TANTO EL SEÑOR BANGO COMO LOS DOS ANALFABETOS QUE HACEN SU PROFUNDOS COMENTARIOS CAMUFLANDO SU IGNORACIA GRAMATICAL Y ORTOGRÁFICA DEFORMANDO EL IDIOMA, SE PERMITEN OPINAR CON SUMA LIGEREZA, UN FILME QUE HA TARDADO MUCHO TIEMPO EN GESTARSE , ENTRE ADAPTACIÓN, FILMACIÓN y MONTAJE. SEÑORES,PARA CRITICAR UNA OBRA CINEMATOGRÁFICA, NO SOLO BASTA CON LEER UN PAR DE LIBROS SOBRE CINE YA SEA PUDOVKIN O KULECHOV Y HABER VISTO ALGUNA PELÍCULA DE GODART O BERGMAN. HAY QUE TENER ADEMÁS ALGÚN CONOCIMIENTO - Y SI FUERA POSIBLE, EXPERIENCIA - SOBRE FOTOGRAFÍA, MONTAJE, AMBIENTACIÓN Y TODAS ESAS COSAS QUE APARECEN AL FINAL DE LA PELÍCULA, QUE LLAMAN CRÉDITOS. CREO QUE NO SE PUEDE EMITIR UNA OPINIÓN DESPUÉS DE HABER VISTO UNA O DOS VECES (DUDO)EL FILME. SUGIERO SER UN TANTO MAS HUMILDE Y MODESTO FRENTE AL REALIZADOR Y TENER ALGUNA AUTORIDAD PARA EMITIR UNA OPINIÓN EVITANDO EN LO POSIBLE CRITICAR CON AMPULOSA PROSA Y ALAMBICADOS CONCEPTOS, MIENTRAS COMEN PALOMITAS.
Fecha: 29/03/2005 00:58.
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Autor: Aglie
Bueno, parece ser que alguno que otro se cabrea y le da por gritar.
La película me gustó mucho, pero teniendo muy en cuenta que es cine alemán, por definición "mal cine" o si lo preferís, no es una película redonda pero sí una buena película.
No me ha parecido estilo telefilm y sí peca bastante de falta de ritmo. Aunque esto último, no creo que un director americano hubiera podido evitarlo. Los (pocos o muchos) libros que he leído sobre los últimos días de Hitler y compañía se dispersan contando pequeñlas historias de la gente que le rodeaba.
En cualquier caso, no creo que haya motivos para insultar a nadie.
La película me gustó mucho, pero teniendo muy en cuenta que es cine alemán, por definición "mal cine" o si lo preferís, no es una película redonda pero sí una buena película.
No me ha parecido estilo telefilm y sí peca bastante de falta de ritmo. Aunque esto último, no creo que un director americano hubiera podido evitarlo. Los (pocos o muchos) libros que he leído sobre los últimos días de Hitler y compañía se dispersan contando pequeñlas historias de la gente que le rodeaba.
En cualquier caso, no creo que haya motivos para insultar a nadie.
Fecha: 29/03/2005 17:54.
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Autor: J. P. Bango
Pienso que el principal error de esta película está, precisamente, en la dispersión que apuntas. Pero no porque sea negativa como concepto, sino porque está mal conjuntada, con poca intensidad (a pesar, insisto, de los temas que toca) y menos fortuna rítmica (pero es harto recomendable, de todos modos).
Dicho lo cual: también decirte que hay no todo el cine hecho en alemania esta tan "mal" como dices. Dale una oportunidad: el Cine empieza donde acaba una película de la Zellweger ;)
Dicho lo cual: también decirte que hay no todo el cine hecho en alemania esta tan "mal" como dices. Dale una oportunidad: el Cine empieza donde acaba una película de la Zellweger ;)
Fecha: 29/03/2005 20:24.
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Autor: Juan Diego
Quiza el gran problema de la pelicula estratar de contar no solo el final de Hitler sino tambien el de todos los que le rodena a los 5 minutos no sabes quien es quien y eso no hace nada mas que con fundir a quien esta biendo la pelicula y no tenga profundos conocimientos de la 2ª guerra mundial pero en genaral la pelicula me parece que transmite lo que se quiere transmitir y es la sensacion de derrota y angustia de pueblo aleman esa sensacion de apocalipsis en la q
Fecha: 03/04/2005 03:03.
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Autor: Juan Diego
Quiza el gran problema de la pelicula es tratar de contar no solo el final de Hitler sino tambien el de todos los que le rodena con lo que a los 5 minutos no sabes quien es quien y eso no hace nada mas que confundir a quien esta viendo la película y no tenga profundos conocimientos de la 2ª guerra mundial, pero en genaral la pelicula me parece que transmite la sensacion de derrota y angustia de pueblo aleman esa sensaciÓn de apocalipsis en la que no cabe otra idea que el suicidio antes que ver una Alemania doblegada.
Fecha: 03/04/2005 03:05.
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Autor: Iñaki Bilbao
Excelente film alemán, estupendamente dirigido por el realizador de la impactante “El experimento”.
Sabe dotar de un clímax con gran tensión y dramatismo. En pocos espacios se desenvuelve como pocos, para narrar las vicisitudes de un grupo de personas que ven cómo se hunde y va a desaparecer el mundo en el que viven y que creían iba a prevalecer durante milenios.
Fin de sus sueños y grandezas, ante la llegada de la libertad para el mundo democrático y pacífico y derribo de los aires de grandeza y divismo de una serie de gente para quienes el pueblo no era nada importante y, en caso de perder la guerra, no merecía vivir. El pueblo, la chusma se lo habría buscado (palabras de Hitler).
Soberbiamente interpretado por el gran (desde hace muchos años) Bruno Ganz, y con una brillante puesta en escena, “el hundimiento” interesa de veras al espectador, gracias a la unión de espectacularidad (las escenas de batalla en Berlín) y sencillez no exenta de amargura y dureza (todo lo relacionado con los niños).
Larga en duración (dos horas y media), lo cierto es que no cansa nunca, resultando muy entretenida al no haber tiempos muertos. Todo el tiempo suceden cosas importantes para el devenir de la historia.
Buen sonido. Buena película.
Sabe dotar de un clímax con gran tensión y dramatismo. En pocos espacios se desenvuelve como pocos, para narrar las vicisitudes de un grupo de personas que ven cómo se hunde y va a desaparecer el mundo en el que viven y que creían iba a prevalecer durante milenios.
Fin de sus sueños y grandezas, ante la llegada de la libertad para el mundo democrático y pacífico y derribo de los aires de grandeza y divismo de una serie de gente para quienes el pueblo no era nada importante y, en caso de perder la guerra, no merecía vivir. El pueblo, la chusma se lo habría buscado (palabras de Hitler).
Soberbiamente interpretado por el gran (desde hace muchos años) Bruno Ganz, y con una brillante puesta en escena, “el hundimiento” interesa de veras al espectador, gracias a la unión de espectacularidad (las escenas de batalla en Berlín) y sencillez no exenta de amargura y dureza (todo lo relacionado con los niños).
Larga en duración (dos horas y media), lo cierto es que no cansa nunca, resultando muy entretenida al no haber tiempos muertos. Todo el tiempo suceden cosas importantes para el devenir de la historia.
Buen sonido. Buena película.
Fecha: 05/10/2005 15:36.










