Terminator3: La reivindicación del cine de acción

Recupero de la nevera una crítica de hace un par de años a propósito de Terminator 3: La rebelión de las máquinas, ya lo dije en su día, una de las películas que más me gustaron aquel verano.

No son éstos buenos tiempos para el cine de acción. Ralentizado en sus escenas más impactantes por capricho de guionistas (mal) aficionados a los story boards, realizado por tipos generosamente abastecidos de impericia para narrar los momentos de éxtasis, el cine de acción coetáneo no deja de sucumbir a la tentación del ruido, la destrucción y el desbarajuste a cambio de algún bostezo rutinario de una platea cinéfaga que prevé, de forma desapasionada, todo lo que va a acontecer a lo largo y ancho de todo el film.

Exitosos productos liberados de talento como La Roca, Con Air, 60 segundos. The Fast and de Furious, han servido para exiliar al cine de acción occidental de las cavernas de la autoría en la que un día lo introdujeron tipos tan competentes (cámara en mano) como Robert Aldrich (Attack!), John Boorman (Deliverance, Point Blank), Walter Hill (El luchador; La presa), Clint Eastwood (Ruta suicida), Gordon Parks (Las noches rojas de Harlem) o, ya adentrados en la década de los ochenta, Luc Besson (Kamikaze 1999) o el mismísimo James Cameron (Terminator).

James Cameron, antiguo decorador (de, entre otras, el brillante Sci-Fi Galaxia del Terror de B.D.Clark) proveniente de la factoría Corman, fue el responsable directo de la primera entrega de Terminator. El film, co-escrito y producido por Gale Ann Hurd, (excompañera de fatigas del susodicho) resultó un film adimentado con una serie de elementos lo suficientemente atractivos para el aficionado a la ciencia ficción: saltos temporales, mundo robotizado, guerrillas postapocalípticas... como para convertir una serie B de acción planteada por la rutina en un film objeto de devoción y culto.



Exonerado, a propósito y de un modo harto habilidoso, de cualquier prejuicio ético que la hermanara con el género reaccionario tan en boga en el cine de acción de los años 80, el desarrollo argumental de Terminator parte de la que, aun hoy, es la panacea del explotaition en sentido estricto: una entidad persiguiendo a otra de principio a fin de la película (patrón argumental que también heredarían filmes de los 80, hoy objeto de culto en el ámbito fantástico, como Hidden o Predator). Terminator convirtió -ya es conocido por todos- al austriaco Schwarzenegger en un icono del cine de acción bruta pero, por encima de lo anterior, consiguió que un argumento trufado de múltiples referencias fantacinéfilas funcionara como una película de acción total donde todo era posible menos el aburrimiento.

Astuto hasta el tuétano, James Cameron logró con la secuela de aquel film menor pero de argumento (y si no, preguntádselo a los Hermanos Wachowski) y desarrollo fascinante, un mega éxito de incalculadas proporciones a costa de: a) edulcorar con humor los elementos más adultos del primer film; b) participar en el desarrollo emocional de los personajes con un alto grado de coherencia; c) invertir el rol sexual del héroe; d) convertir los artesanales efectos especiales de su precuela en una orgía de f/X incontinentes que marcaría un nuevo hito en el desarrollo tecnológico de los filmes; y e) conseguir que sus numerosos aciertos de carácter efectista se fusionaran con el argumento de acuerdo a las leyes de la mínima congruencia (una quimera, ya lo sabéis, en estos tiempos dominados por un exhibicionismo gratuito)

Perteneciendo a la saga que mejor desarrolla los caracteres de sus personajes, T3: La rebelión de las máquinas no sólo no queda desvirtuado respecto a su precedente sino que, cómo aquel, no duda en recrearse (en la sorna y) en un ingente número de escenas de acción bien rodadas para ocultar las lagunas de un entramado fantástico-tecnológico-militar-preapocalíptico de alto voltaje diseñado, pero no en exclusiva, para consumidores de palomitas a granel.

John O’Connor, el Frodo de T3, (con quien comparte, además, la misma cara de angustia permanente a lo largo de todo el metraje) es el héroe de quien pende el destino de la humanidad. Imposibilitado por ese propio destino del disfrute del libre albedrío (sin otras obligaciones, por ende, que salvar a sus coetáneos: ¡menuda frustración), pero, del mismo modo, obligado a cohabitar con la certeza de saber que Él, es lo más importante (ya lo sabéis: caprichos del destino), se resuelve como un tipo temeroso, un antihéroe que desea, por encima de todo, despertar de una pesadilla rocambolesca que, cada cierto tiempo, le vuelve a topar de bruces contra una máquina de matar hiper-evolucionada. Terminatrix, uno de los hallazgos del film, se rebela pues como la última evolución de un arma diseñada para la destrucción, un robot de apariencia femenina diseñado por una entidad silícica, dadlo por hecho, admirador de los cánones de belleza de los adolescentes humanos.



El mejor aliciente, a mi juicio totalmente inesperado, de Terminator 3 es su decidida voluntad por entroncarse con películas post-apocalípticas como On the beach, Cyborg o más abiertamente, con su actualización Mátrix, reivindicando para sí misma la primacía en el firmamento de un género, el de acción fantástica, demasiadas veces sustentado por el consumo de adrenalina impostado.

Jonathan Mostow (solvente director de Breakdown y U-571) se convierte, en fin, en el director de una secuela (muy) necesaria para reivindicar un tipo de producto que, definitivamente, no desea pertenecer a esta (mediocre) década.

Calificación: 7
13/05/2005 21:41 Enlace permanente. Tema: críticas.

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Autor: Dr Zito

Solo por meterle el dedo en el ojo un rato: Ha dedicado mas tiempo a hablar de los otros Terminators mas que de este tercero. Un sindrome comun, por otro lado.

Fecha: 14/05/2005 00:27.


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Autor: J. P. Bango

Y tienes toda la razón! Corté algún párrafo de la crítica original que redundaba en exceso mis argumentos (algo más que habitual en mi caso, ya te lo digo) sin darme cuenta que dejaba toda la introducción contextualizadora que, vista objetivamente, desvirtúa la crítica de la película como tal.

En fin, es una buena saga ésta ;)

Fecha: 14/05/2005 15:40.


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Autor: REFO

A mí la verdad es que no me dijo nada esta tercera parte. Me pareció fría, sin pasión, fabricada como de encargo.

Me gusta el ritmo que tiene y sobre todo esa mítica secuencia con la grúa sin música y perfecta, pero no me gustó en un cómputo general, tal vez porque echaba de menos al verdadero John Connor, porque el papel de Claire Danes es absurdo, porque Arnold está mayor, porque no hay credibilidad en lo que se hace.

Fecha: 14/05/2005 19:46.


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Autor: Aglie

Esta vez no te acompaño, amigo. La tercera no me gustó. No conecté con ningún personaje. Y la escena del principio, las ruinas, la bandera americana, exactamente igual q George en la zona cero... me pareció de muy mal gusto. Una especie de propaganda electoral de Arnie, ahora q va a ser candidato a gobernador...
Me quedo con las dos primeras. De esta se puede prescindir.

Fecha: 16/05/2005 11:32.


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Autor: Spaulding

A mí me ocurre un poco como a REFO. Me da la impresión que que tocaba hacerla para completar la trilogía. Y, en el fondo, no deja de ser un refrito de Terminator 2 con un final que parece querer abrir el futuro a una serie televisiva de bajo presupuesto.

La verdad es que me aburrí mucho en el cine.

Fecha: 17/05/2005 08:03.



Autor: Queco

Tampoco a mí me gusta. No conecté con ella en ningún momento.

Fecha: 17/05/2005 12:15.


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