La cámara secreta: sangre en la pantalla
Cinco, seis, actores; una casa preñada de cámaras digitales, ojos en la ducha, un argumento de tintes amenabarianos; retazos de un Gran Hermano macabro; slasher; vouyerismo enfermizo; cine de terror adaptado a los nuevos tiempos; suspense de alto voltaje; un final de cine negro.
Es La cámara secreta (My Little Eye), una película de género, de bajo presupuesto y generosas prestaciones, que reflexiona sobre la violencia y el vouyerismo, sobre la necesidad de observación que algunos tienen sobre la vida de los demás, sobretodo cuando éstos quedan expuestos a situaciones que desprecien lo cotidiano.
Cinco personajes que buscan a) fama y b) dinero son los concursantes de un juego cuyo fundamento a muchos os sonará: deberán pasar una buena temporada en una casa aislada, rodeada de cámaras y enrejados, árboles y nieve, en compañía de otros concursantes dueños de su propia vida, intereses, objetivos; no hay fantasmas ni parapsicólogos, pero sí hay comportamientos desequilibrados, pasados oscuros, misterios qué resolver. El medio de comunicación será Internet; el premio, jugoso: un millón de dólares; alguno de los personajes creerán, a fe ciega, que su paso por el concurso les convertirá en futuras y adineradas estrellas...
El film de Marc Evans tiene una cierta paridad formal (sobretodo en el uso de las diferentes cámaras y texturas) y conceptual (en tanto que sus protagonistas se prestan voluntarios al juego/experimento) con El Experimento, y un buena disposición por el ritmo in crescendo, un par de momentos de inquietante cine de terror y más de una sorpresa argumental. Es mucho, teniendo en cuenta su limitación de medios y su carácter de cinta de consumo. Y más cuando uno se acerca al visionado de esta película sin más pretensión que la de pasar un rato distraido.
Todo junto hace de esta My Little Eye sea, en fin, una película con argumento y ambiente de serie B pero ciertamente entretenida, que actualiza alguna de las constantes más comunes del cine de terror clásico (el miedo a los espacios cerrados; la angustia psicológica del acosado/a; el observador misterioso...) adaptándolo a los objetos (objects) de los nuevos tiempos (internet, cámaras diminutas, visión nocturna, pay per view) con una gran naturalidad y cierto grado de acierto.
Lo más destacado: que a pesar de sus limitaciones presupuestarias, sepa definirse como una obra de género competente, efectista y francamente inquietante.
Lo menos destacado: que su sugerente punto de partida y desarrollo se vea hostigado con alguna de las proclamas conceptuales que pretendía criticar.
Calificación: 7,5
Es La cámara secreta (My Little Eye), una película de género, de bajo presupuesto y generosas prestaciones, que reflexiona sobre la violencia y el vouyerismo, sobre la necesidad de observación que algunos tienen sobre la vida de los demás, sobretodo cuando éstos quedan expuestos a situaciones que desprecien lo cotidiano.
Cinco personajes que buscan a) fama y b) dinero son los concursantes de un juego cuyo fundamento a muchos os sonará: deberán pasar una buena temporada en una casa aislada, rodeada de cámaras y enrejados, árboles y nieve, en compañía de otros concursantes dueños de su propia vida, intereses, objetivos; no hay fantasmas ni parapsicólogos, pero sí hay comportamientos desequilibrados, pasados oscuros, misterios qué resolver. El medio de comunicación será Internet; el premio, jugoso: un millón de dólares; alguno de los personajes creerán, a fe ciega, que su paso por el concurso les convertirá en futuras y adineradas estrellas...

El film de Marc Evans tiene una cierta paridad formal (sobretodo en el uso de las diferentes cámaras y texturas) y conceptual (en tanto que sus protagonistas se prestan voluntarios al juego/experimento) con El Experimento, y un buena disposición por el ritmo in crescendo, un par de momentos de inquietante cine de terror y más de una sorpresa argumental. Es mucho, teniendo en cuenta su limitación de medios y su carácter de cinta de consumo. Y más cuando uno se acerca al visionado de esta película sin más pretensión que la de pasar un rato distraido.
Todo junto hace de esta My Little Eye sea, en fin, una película con argumento y ambiente de serie B pero ciertamente entretenida, que actualiza alguna de las constantes más comunes del cine de terror clásico (el miedo a los espacios cerrados; la angustia psicológica del acosado/a; el observador misterioso...) adaptándolo a los objetos (objects) de los nuevos tiempos (internet, cámaras diminutas, visión nocturna, pay per view) con una gran naturalidad y cierto grado de acierto.
Lo más destacado: que a pesar de sus limitaciones presupuestarias, sepa definirse como una obra de género competente, efectista y francamente inquietante.
Lo menos destacado: que su sugerente punto de partida y desarrollo se vea hostigado con alguna de las proclamas conceptuales que pretendía criticar.
Calificación: 7,5
18/05/2005 23:36 Enlace permanente. Tema: críticas.
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Autor: J. P. Bango
No esperaba nada de este film y me sorprendió gratamente. Suele pasar cuando uno se enfrenta a una película sin más pretensión que el mero entretenimiento.
Fecha: 22/05/2005 00:32.










