A veces hay que hacer una excepción
A veces sucede que un director con talento da en la diana a la primera obteniendo un éxito inusitado con una producción menor, financiada por sus familiares y amigos, realizada a duras penas por cuenta de una voluntad y tesón encomiables; un sueño hecho Cine que consigue estrenar en un montón de países, obteniendo un reconocimiento artístico y crítico, logrando hacer de su nombre una marca ilusionante y de su trabajo... un futuro prometedor.
En realidad, todo forma parte de una leyenda que todos creemos a pie juntillas. ¿De que otro modo, sino, encontrariamos la motivación suficiente para continuar escribiendo nuestros proyectos ilusorios? Así empezó Sam Raimi, John Carpenter, George A. Romero, Martin Scorsese, Brian de Palma... y Robert Rodríguez. Ahí voy.
Nunca me interesó lo más mínimo la filmografía de Robert Rodríguez desde que una vez disfrutara sólo tangencialmente con varios segmentos de El Mariachi. No es que me pareciera sobrevalorada: sencillamente, me costó entender la mayor parte de sus parlamentos. Algo, por cierto, que no debe ser una tara insuperable para el deleite de una película como bien demuestra, sin ir más lejos, Amores Perros... Después de su primer film, el bueno de Rodríguez contó con el apoyo y afecto de la industria que lo da de comer posibilitando un buen número de obras exitosas a nivel comercial y un par de apéndices más a esa historia suya de mariachis aficionados a los subfusiles que tanto me cuesta disfrutar... Con sólo una excepción resañable (The Faculty) y un par de películas infantiles poco menos que insignificantes, las sensaciones que deja su filmografía es de futilidad, el visionado de sus películas, poco menos que la indeferencia..
En fin, un prólogo poco esperanzador para la película que estoy a punto de ver en un par de horas. Ya os contaré.
En realidad, todo forma parte de una leyenda que todos creemos a pie juntillas. ¿De que otro modo, sino, encontrariamos la motivación suficiente para continuar escribiendo nuestros proyectos ilusorios? Así empezó Sam Raimi, John Carpenter, George A. Romero, Martin Scorsese, Brian de Palma... y Robert Rodríguez. Ahí voy.
Nunca me interesó lo más mínimo la filmografía de Robert Rodríguez desde que una vez disfrutara sólo tangencialmente con varios segmentos de El Mariachi. No es que me pareciera sobrevalorada: sencillamente, me costó entender la mayor parte de sus parlamentos. Algo, por cierto, que no debe ser una tara insuperable para el deleite de una película como bien demuestra, sin ir más lejos, Amores Perros... Después de su primer film, el bueno de Rodríguez contó con el apoyo y afecto de la industria que lo da de comer posibilitando un buen número de obras exitosas a nivel comercial y un par de apéndices más a esa historia suya de mariachis aficionados a los subfusiles que tanto me cuesta disfrutar... Con sólo una excepción resañable (The Faculty) y un par de películas infantiles poco menos que insignificantes, las sensaciones que deja su filmografía es de futilidad, el visionado de sus películas, poco menos que la indeferencia..
En fin, un prólogo poco esperanzador para la película que estoy a punto de ver en un par de horas. Ya os contaré.
13/08/2005 22:51 Enlace permanente. Tema: cinefilia.
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Autor: MN
Mirate esta web de documental a ver que te parece:
Switch Off- Apaga y Vamonos
Switch Off- Apaga y Vamonos
Fecha: 14/08/2005 08:27.
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Autor: J. P. Bango
Tiene buena pinta, desde luego. Y el tema parece más que interesante...
Fecha: 14/08/2005 13:38.










