El vampiro de la noche
Hace algunos años ya que no tengo oportunidad de revisionar el remake que sobre el original de Murnau ideara el no menos universal cineasta alemán Werner Herzog. A pesar de ello: en mi retina cinéfila continúa indeleble el recuerdo de la gran colección de imágenes inquietantes sugeridas en aquel Nosferatu setentero teñido de tenebrismo y desesperanza..
Como ya os contara en El Cine Vampirizado (un artículo que reversionaré-revisaré-reescribiré en próximas fechas), el cine de terror en la década de los setenta trataba de reubicarse conceptualmente tras los extraordinarios éxitos de varios filmes de autor: Matanza de Texas, Las colinas tienen ojos, La Noche de los Muertos Vivientes o La Noche de Halloween, así como tres producciones de Serie A que prestaban una especial atención a la temática diabólica: La semilla del diablo, El Exorcista y La Profecía.
Los monstruos de ascendencia clásica, llevados al paroxismo por los últimos estértores de la Hammer (por cierto, una pista nominal del "juego de cine" del otro día), habían desaparecido de la actualidad cinematográfica momentos antes de que la productora Universal diera a la luz un proyecto que trataba de rescatar para el celuloide uno de sus iconos más reconocibles (y temidos): Drácula (de su irregular y desapasionado resultado ya os hablaré algún día).
Simultáneamente, en tierras europeas se gestaba otro proyecto revisionista para el que se juntarían dos de los nombres más reconocibles de la cinematografía germana: Werner Herzog en la dirección y un turbador, enajenado, inclonable Klaus Kinski en la composición (absolutamente marciana) del enamorado vampiro rumano.
En fin, todos conocéis el resultado: sólo el mito del hombre lobo (con media decena de películas reparadoras) lograría adaptarse a los caprichosos desisgnios de la modernidad.
Pues eso. Nosferatu de Werner Herzog. Esta noche: en La 2. Una vuelta de tuerca del mito de aires redentores y trágicos.
Como ya os contara en El Cine Vampirizado (un artículo que reversionaré-revisaré-reescribiré en próximas fechas), el cine de terror en la década de los setenta trataba de reubicarse conceptualmente tras los extraordinarios éxitos de varios filmes de autor: Matanza de Texas, Las colinas tienen ojos, La Noche de los Muertos Vivientes o La Noche de Halloween, así como tres producciones de Serie A que prestaban una especial atención a la temática diabólica: La semilla del diablo, El Exorcista y La Profecía.

Los monstruos de ascendencia clásica, llevados al paroxismo por los últimos estértores de la Hammer (por cierto, una pista nominal del "juego de cine" del otro día), habían desaparecido de la actualidad cinematográfica momentos antes de que la productora Universal diera a la luz un proyecto que trataba de rescatar para el celuloide uno de sus iconos más reconocibles (y temidos): Drácula (de su irregular y desapasionado resultado ya os hablaré algún día).
Simultáneamente, en tierras europeas se gestaba otro proyecto revisionista para el que se juntarían dos de los nombres más reconocibles de la cinematografía germana: Werner Herzog en la dirección y un turbador, enajenado, inclonable Klaus Kinski en la composición (absolutamente marciana) del enamorado vampiro rumano.

En fin, todos conocéis el resultado: sólo el mito del hombre lobo (con media decena de películas reparadoras) lograría adaptarse a los caprichosos desisgnios de la modernidad.
Pues eso. Nosferatu de Werner Herzog. Esta noche: en La 2. Una vuelta de tuerca del mito de aires redentores y trágicos.
23/08/2005 23:57 Enlace permanente. Tema: Monográficos: El Cine Vampirizado.
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Autor: GM
También a esta película corresponde unas de las imágenes más extrañas y perturbadoras del (sub)universo cinematográfico vampírico: ese niño que toca el violín en el jardín del Conde. Grande Herzog, inmenso Kinski.
Fecha: 25/08/2005 19:05.
Autor: Javi
Creo que ya te hablé de esto cuando me tocó presentar este film en mi ciclo; a mí también el recuerdo me traicionó. Aunque tiene momentos turbadores, en general, el film es irregular y no ha pasado bien la prueba del tiempo.
Fecha: 25/08/2005 19:56.
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Autor: Gabriela
Herzog es un maestro que necesitó a Kinski (en una recreación inmejorable de la actuación de Max Schreck) en esta hermosa y turbadora película, una de las más bellas que hizo. La entrada de la nave y las ratas...la escena carnavalesca poco antes del final...Tanto Ganz como Adjani cumplen bien, aunque nunca entendí por qué la llamó Lucy en vez de Mina. Kinski estuvo, como siempre, inolvidable. Y la atmósfera fue plenamente lograda. Un saludo.
Fecha: 25/08/2005 20:02.
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Autor: J. P. Bango
Como película le cuesta resistir el paso del tiempo. Como colección de imágenes perturbadoras y tristes, aún tiene mucho que decir.
Me gustó. No tanto como la primera vez pero me gustó. Supongo que es ley de vida ;)
Un saludo a todos.
P.D.: Camarada Javi, me llegó su misiva. Eres un crack. Mucha suerte.
Me gustó. No tanto como la primera vez pero me gustó. Supongo que es ley de vida ;)
Un saludo a todos.
P.D.: Camarada Javi, me llegó su misiva. Eres un crack. Mucha suerte.
Fecha: 25/08/2005 23:35.
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Autor: Antoo
Después de tantas versiones de Drácula que prometen adaptaciones "fieles" a la novela, tengo que decir que Nosferatu de Herzog es la que más se aproxima. No por los hechos que narra, evidentemente, pero sí por el espíritu de la narración.
Herzog consiguió algo casi imposible. Hacer un remake fiel, y al mismo tiempo, dotarlo de una personalidad propia indiscutible.
Para mí, no solo no pierde, sino que al lado de tanto bodrio vampírico moderno, gana muchísimo con el tiempo.
Herzog consiguió algo casi imposible. Hacer un remake fiel, y al mismo tiempo, dotarlo de una personalidad propia indiscutible.
Para mí, no solo no pierde, sino que al lado de tanto bodrio vampírico moderno, gana muchísimo con el tiempo.
Fecha: 02/09/2006 15:24.










