La Cosa... juega al ajedrez
Para mí, uno de los grandes finales de la historia del Cine.

Lo es gracias a MacReady, que lleva un buen número de horas persiguiendo a un extraterrestre mutante que tiene la perversa afición de asumir, como propia, la forma y la conciencia del ser vivo con el que toma contacto.
Es superviviente, aunque intuimos que por pocas horas, de un ecosistema terriblemente hostil. De hecho: es lo más hostil que puede imaginar un guionista para con sus personajes: una tormenta de hielo antártica; un ente asesino que puede ser cualquiera de los miembros del grupo -perros incluido- que permanecen aislados en la base; una paranoia colectiva que envuelve a todos los ocupantes de la misma; un helicóptero saboteado para evitar que la amenaza se extienda más allá del continente contaminado...
Para sobrevivir, piensa, ha tenido que recurrir al ejercicio de un arquetipo puramente carpenteriano: al personaje individualista, desposeído de modales y sentimientos que, sin embargo, se rebela contra su destino -no ha tenido otra opción- con todos los medios posibles a su alcance; poniéndole las cosas difíciles a La Muerte.
MacReady (que sólo unas horas antes había tenido que a) ejercer el liderazgo de un grupo dominado por la paranoia y, b) soportar sobre sus hombros la sospecha de unos compañeros que, atemorizados, le llegaron a considerar la Amenaza contra la que estaban luchando), yace ahora junto al último superviviente de una cacería sanguinolenta y destructiva sin saber siquiera si ha acabado ya con el Problema. Pero ya nada importa en estas últimas horas de la noche, minutos después de la gran explosión, cuando es más consciente que nunca que la contienda no dejará testigos; testigos, digo, que puedan contarlo, advertir al resto de la humanidad lo que puede ocultarse entre el fuego.
Ambos personajes se sienten vigilantes y vigilados. El Otro puede ser el Ente. Pero han decidido ofrecerse una tregua, una especie de pacto, como en El Séptimo Sello (de hecho, en el guión de la película que pulula por internet se llega a insinuar esta posibilidad puramente cinéfila en uno de los últimos pasajes del film:
MACREADYIf we’ve got any surprises for each other.Whe shouldn’t be in any condition to do anything about it.(beat) You play, chess?
Teoría reforzada, si cabe, con la constante presencia del juego del ajedrez en todo su metraje). Las llamas que han devastado la estación científica pronto desaparecerán presas del frío. Nuestros dos amigos se convidan a sentarse, sin embargo, a ver qué pasa. Ya no queda otra cosa por hacer. En unas semanas, la Cosa reposará bajo el hielo junto al cadáver de uno, o de los dos hombres que lo intentaron.
Esperando, sí. Esperando.
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Autor: Raúl Cerezo
No se muera nunca
Fecha: 25/11/2005 02:30.
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Autor: katakrek
Fecha: 25/11/2005 12:48.
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Autor: EKI
Fecha: 25/11/2005 14:47.
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Autor: REFO
Es la gran película de Carpenter. Una de las más grandes de la historia moderna del cine.
Lo tiene todo. Y en ése final yo nunca me he planteado quién está infectado y quién no. Si no que ambos morirán de frío cuando se les acabe la botella de JB.
Fecha: 26/11/2005 01:19.
Autor: Andolini
Fecha: 26/11/2005 12:29.
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Autor: J. P. Bango
Eki: No conocía lo del juego, habrá que investigar.
Katakrek, Andolini: no sé si estarán infectados o no, pero como bien apunta Refo, lo que sí sabemos (y los protagonistas saben; de hecho, lo saben desde que se destruyó el helicóptero: esto es, casi al principio), es que los queda poco de vida. Y no tienen otra cosa que hacer, sean o no La Cosa sino esperar (a la muerte o a la criogenización). Por eso me hace gracia la idea del ajedrez y, visto en persepctiva cinéfila, la posibilidad de que la elección de este juego no sea, en absoluto, casual.
REFO: para mí es una de las Grandes Obras de Carpenter (no la más...). Pero yo siempre he sido muy generoso con la filmografía del Maestro, de quien espero, por cierto y con una gran expectación y emoción, el estreno de su próxima película.
Yo no tengo recuerdos de La Bola de Cristal (creo que me pilló demasiado joven) pero desde luego esa programación cinéfilo-infantil es sumamente embriagadora. Y vindicable.
Un saludo a todos
Fecha: 26/11/2005 14:48.
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Autor: Hombre Lobo
Y esas frases finales resumen la filosofía del "héroe" de Carpenter:
"¿Y ahora qué hacemos?"
"Mejor esperemos... a ver que pasa".
Fecha: 26/11/2005 17:18.










