Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2005.

Lecciones de vida y boxeo

Hoy le cedo la palabra a Eddie Scrap-Iron Dupris:

"Solo conozco a un hombre contra el que no querría pelear. Cuando le conocí ya era el mejor arreglacortes del mundillo. Empezó a hacer de entrenador y manager en los años 60 pero nunca perdió su rumbo. A veces no hay nada que hacer. El corte es profundo y está cercano a un hueso. Quizá haya alguna vena perforada o simplemente no puedes meterle el coagulante hasta el fondo. Existen muchas combinaciones de coagulantes para las distintas capas de carne. Y Frankie sabía trabajar con todas ellas"



"A Frankie le gustaba decir que el boxeo es un acto antinatural. En el boxeo todo va al revés: a veces la mejor manera de dar un puñetazo es retrocediendo. Pero ha retrocedido demasiado... Y se ha acabado el combate"

"Algunos decían que lo más importante que puede tener un púgil es corazón. Frankie decía: a un boxeador que sólo tenga un buen corazón sólo le espera una paliza"

"A la gente le encanta la violencia. Cuando ven un accidente reducen la velocidad para ver si hay muertos. Son los que dicen que son amantes del boxeo. No tienen ni idea de lo que es. El boxeo es cuestión de respeto. De ganarte el tuyo y de quitárselo al contrario".

"Les enseñas como deben colocar las piernas debajo de los hombros... Para formar boxeadores debes decaparles para llegar hasta la madera pelada. No puedes simplemente decirles que se olviden de lo que sepan. Deben olvidarse de todo hasta la médula. Cansarles tanto que sólo te oigan a ti, que sólo oigan tu voz; que sólo hagan lo que tú digas y nada más".

"Enseñarles como mantener su equilibrio y limitárselo al contrario. Como generar impulso empezando con el dedo del pie derecho y como flexionar las rodillas cuando lanzas un punch. Como boxear retrocediendo para que el otro no quiera ir a por ti. Entonces tienes que volver a enseñárselo todo. Una vez y otra, y otra vez más. Hasta que crean que nacieron así".


Leer crítica de Million Dolar Baby en El Cronicón.
02/08/2005 23:02 Enlace permanente. Tema: cinefilia Hay 3 comentarios.

Lecciones de vida y boxeo (parte II)

¿Os he dicho ya que he vuelto a ver Million Dollar Baby?

Frankie: Esa mujer no hace nada de lo que le digo.
Eddie: ¿Quieres un consejo?
Frankie: ¿Cuál...? –se da la vuelta y observa a su interlocutor que tiene sus pies sobre la mesa de su despacho-: Oye, ¿y tus zapatos?
Eddie: Me estoy aireando los pies.
Frankie: (sorprendido) ¡Tienes unos agujerazos en los calcetines!
Eddie: No son tan grandes...
Frankie: ¿No te di dinero para unos nuevos?
Eddie: Estos me los pongo para dormir. A mis pies les gusta airearse por las noches.
Frankie: ¿Y por qué los llevas también de día?
Eddie: Porque mis calcetines de día tiene más agujeros...
Frankie: Pues... Si te doy un poco más de dinero... cómprate unos nuevos, por favor.
Eddie: La idea me seduce, pero... No puedo asegurártelo. Quizá me vaya al hipódromo.

****

Frankie: Padre, el de hoy ha sido un gran sermón. Me ha hecho llorar.
Padre Horvak: Qué es lo que hoy te desconcierta
Frankie: Pues lo de siempre. Lo de un Dios que son tres dioses.
Padre Horvak: Frankie, la mayoría de gente entiende que es una cuestión de Fe.
Frankie: ¿Es como una mezcla de avena, trigo y pasas metido en una gran taza?
Padre Horvak: ¿Estás aquí delante de mi Iglesia, para comparar a Dios con el muesli? Solo vienes aquí para aturdirme... Esta mañana no lo conseguirás.
Frankie: Pero estoy confuso.
Padre Horvak: No lo estás.
Frankie: Sí lo estoy.
Padre Horvak: Entonces la respuesta es que sólo hay un Dios. ¿Algo más...? Estoy ocupado.
Frankie: ¿Qué es el espíritu Santo?
Padre Horvak: Una expresión del amor de Dios.
Frankie: ¿Y Jesús?
Padre Horvak: El hijo de Dios. No te hagas el estúpido.
Frankie: Pero entonces él que es. Le convierte eso en semidios?
Padre Horvak: ¡Esos no existen, gilipollas pagano! (Cambia de tema:) ¿Has escrito a tu hija?
Frankie: Por supuesto.
Padre Horvak: ¡Estás mintiéndole a un cura! ¿Sabes qué? Tómate un día libre... ¡Mañana no vengas a misa!
03/08/2005 23:20 Enlace permanente. Tema: cinefilia No hay comentarios. Comentar.

Tiempo de reflexión

Tengo una tesis, ¿la recordáis?

“No creo que haya que enfrentarse a un papel en blanco. Hay que acercarse a él, olvidar la idea de oposición, de conquista, de sometimiento. El papel en blanco (la pantalla del ordenador, si queréis) no es sino un intermediario entre tus sentidos (posibilitados por la expresión) y el universo que te rodea. Es un medio, no un objeto. No se rellena, se utiliza. El carácter entusiasta que define a la escritura se viene abajo con este tipo de insinuaciones que, proyectadas desde medios oficiales, desnaturaliza el proceso espontáneo de la escritura. Un niño no debe pensar que el folio es su enemigo. Los escritores no tienen enemigos antes de ponerse a escribir. Ven y escriben. Interpretan y escriben. Sienten y escriben. Un niño ve, interpreta y siente. El folio en blanco le permitirá capturar todo eso en formato celuloso (o digital). Nada más. Y nada menos.”


Y más de una duda emocional.

Escribir es un proceso creativo de índole gratificante. En realidad, tiene que ver más con una experiencia vital: una captación codificada de nuestro pensamiento; un modo de apresar y traducir a expresiones que los demás puedan entender e interpretar... buena parte del universo que nos rodea y conforma. Es, probablemente, el modo más efectivo que encontrarán los demás para acercarse a nuestros pensamientos, a ese “yo interior” que nos define y representa ante el espejo que pone imagen a nuestro ser y ante los demás que nos perciben como una “apariencia” formal.

Pero también permite dar rienda suelta a la transgresión ficcionada. Nos sirve para provocar, entusiasmar, hacer reir o llorar, atemorizar, impresionar, emocionar, sugerir, inquietar... Es un vehículo para nuestro lucimiento personal y un modo práctico de hacer tangible caprichos ficcionados rabiosamente relacionados con la autocomplaciencia.

Un folio en blanco, en fin, es equiparable a un suicidio. Cuando un escritor se sabe parte ineludible de este enfrentamiento entiende que, realmente, ya no le queda mucho más que contar. No... No tengo problema alguno con los folios en blanco... Pero el tiempo sigue siendo un lujo cuyas servidumbres me cuesta superar.
05/08/2005 22:51 Enlace permanente. Tema: Otros temas Hay 3 comentarios.

Un pie fuera de tiesto







Uno no debería estar en este listado, ¿o sí?

06/08/2005 19:42 Enlace permanente. Tema: Juegos de Cine Hay 12 comentarios.

Obras

Por cierto, el otro día no me dio tiempo a advertirlo. La web matriz que nos hospeda, Blogia, se encuentra en un período de cambios (de servidor, nombre de dominio, o algo por el estilo) y esto comportará algún que otro problema en el acceso durante (el día de ayer, muchos lo comprobásteis personalmente) algunos días. En teoría todo volverá a la normalidad en breve espacio de tiempo, quizá -y esta puede ser la prueba- ya lo haya hecho. Mientras tanto, pido disculpas a aquellos que queriendo entrar en este humilde blog se encuentren con un mensaje impersonalizado reiterando la proximidad de un nuevo regreso.

Efectivamente, El Cronicón volverá. Todavía queda mucho (y buen) Cine que diseccionar...
08/08/2005 20:32 Enlace permanente. Tema: Otros temas No hay comentarios. Comentar.

Sólo un botón

El presente artículo contiene spoilers que pueden perturbar el visionado futuro de alguna de las películas que se mencionan.

No hace falta más. Sólo hace falta apretar un botón para que todo el planeta perezca devastado por la radiactividad. ¿No se lo creen? ¿Alguien de vosotros recuerda el final de "Regreso al Planeta de los Simios"? Dicen que allí no hubo un “día después”.

Algo parecido supondrá el fin de la humanidad. Y lo será en manos de un vaquero texano con la bomba nuclear bajo sus pelotas sobre un fondo transparente que rezuma puro genio kubrickiano. Y lo será también en Australia, en aquella playa paradisiaca, donde Ava Gardner y Fred Astaire se emborrachan por última vez esperando que llegue el efecto irremisible de esa nube maldita.

Porque sólo hace falta un botón.

Esto también lo sabían los generales estrategas de Juegos de Guerra y entregaron el poder del mundo a una computadora ludópata cuya única vinculación con la realidad estribaba en ganar la próxima partida. Nada nuevo. Una entidad silícica demente y una devastación nuclear son elementos habituales en nuestros divertimentos cinematográficos favoritos. En los dos primeros Terminator, se jugaba con la posibilidad de retardar el apocalipsis con una buena dosis de adrenalina. En la última, sin embargo, el hongo nuclear se recreaba en una devastación imparable. Ni tú ni yo llegaríamos al búnker a tiempo pero si lo consiguiéramos sería mejor dejar las ilusiones para las películas: a Claire Danes siempre le gustaron los tipos altos...

Eran robots, no terroristas, para desgracia de Tom Clancy o de ese Jack Ryan con cara de Ben Affleck, sin traje de superhéroe ni suegro perforador petrolífero al lado, pero con ese claro afán inexplicable de querer salvar al mundo de sus excesos por cuenta de la bandera que más se está empeñando en condenarlo... En fin, tampoco habrá sitio para los aliados, servidores de la Reina o no, con licencia para matar o no, en el panteón de las naciones salvadoras por mucho que se empeñen en combatir contra organizaciones criminales de aires espectrales (Octopussy, Goldfinger) adictas a las cabezas nucleares. Las farsas sólo funcionan en la ficción. Palabra de Shakespeare.

¿Por qué no lo conseguirán? Porque siempre habrá candidatos para pulsar el botón en la hoguera de las vanidades... Y entonces el apocalipsis será engendrado... Y la caja de pandora abierta para disfrute y deleite de los agoreros, oráculos tremendistas o humanoides alienígenas, enviados de los planetas vecinos con voz y rostro de Klaatu, cansados de repetir a los humanos que deben cambiar sus políticas, que deben madurar sus sociedades, rebajar las disputas, proteger el hábitat que los da de comer y acomoda, “no persistir en el error”, elevando su voz por encima de la nuestra, dándonos –aun- un ultimátum en aquel día en que la Tierra... se detuvo.



Entonces sólo nos quedará huir de esa bestia vengadora que surgirá del mar, sea japonesa o afrancesada, ese monstruo de los tiempos remotos con andares y rabo de Godzilla, dispuesta a arrasar con lo que pueda, esta vez, sabiendo que debe devolver al hombre tres cuartas partes de su voracidad y espíritu destructivo. Y, naturalmente, debemos buscar a los nuestros, vivir nuestra cotidianidad plenamente, aprender a disfrutar de las pequeñas cosas, encontrar en el calor humano el verdadero sentido de nuestra espiritualidad, esperar a que venga el viento - como hacía aquella pareja de ancianos al son de las canciones de David Bowie- para llevarse mucho más que nuestros recuerdos...

Ese día tampoco conseguiremos nuestra salvación. Pero dejaremos una huella en el Universo como prueba irrefutable de que una vez intentamos rebelarnos contra nuestro destino.
09/08/2005 22:48 Enlace permanente. Tema: cinefilia Hay 4 comentarios.

Rutina catódica

Será, seguramente, fruto de una vida cada vez más imbuida en la rutina y en los quehaceres habituales, que desprecia cualquier vinculación con la creatividad y se identifica, con demasiada facilidad, con el conformismo.... Será, digo, que cada vez somos más conscientes de ser la parte más acomodada de este gris sistema que nos mantiene y sustenta, que hemos habituado a nuestras neuronas a trabajar menos de noche, a estirar las piernas por exceso en nuestros periodos de ocio, a dormitar frente a un televisor petulante que entre basura y basura se atreve a encadenar nuestra existencia a una serie prefabricada, a una ficción tramposa (pero imprevisible) que, encima, se permite el lujo, cada semana, de regodearse de todos sus seguidores haciendo de si misma una experiencia cada vez más emocionante e imprescindible, una obra televisiva lúcida y distraída.

Lo digo porque hoy es jueves y en lugar de estar disfrutando de Inquietud de Manoel De Oliveira tendré que dividir mi cerebelo en el seguimiento de dos series, tan distintas entre sí como esencialmente vibrantes, que están a punto de finalizar sus presentes temporadas. Una, Perdidos, de la que ya os hablé en recientes fechas, se está acostumbrando a rebosar los límites de la emoción ficcionada, de la aventura superlativa y vibrante, con su remedo de tantos cuentos y leyendas, con ese pastiche genérico tan habitual en las producciones cinematográficas de índole evocadoras que provocan y absorben las voluntades de aquellos que tanto disfrutamos con las historias novelescas de toda la vida.



La otra, 24, serie de espías y terroristas, policías reaccionarios y presidentes yanquis en apuros, es tan detestable ideológicamente como sumamente descreída, tan discutible e impertinente como solaz y cimbreante. Es, en realidad y a pesar de las proclamas retrógradas que subyacen en buena parte de sus soluciones argumentales, un serial en el mejor sentido de la palabra, de hecho, representa el paradigma de lo que debe ofrecer un producto de su naturaleza: una formulación de personajes a base de golpes (tiros y disputas internas), un argumento basado en cliffhanger de interés creciente, una acción continuada e imparable, ingentes dosis de emoción y alternativa argumental y, sobretodo, situaciones que sobrepasan el paroxismo. Tanto que estoy seguro que acabará engulliéndose a si misma (así de atrevida es).

Ambas series constituyen, en si mismas, la esencia de la televisión de siempre: naturaleza disfrutable; dramatismo serializado; espectadores expectantes; consumidores satisfechos. Fórmula perfecta, pues, que alcanza en estos productos de género una cuota de calidad estimable y un montón de entusiastas y frecuentes seguidores que esperan, ya véis, el siguiente capítulo con una cierta sensación de apremio.

Es, claro, pura y dura televisión. Ese aparatito diabólico que no para de darnos rutina haciéndonos creer –con una gran convicción- que acabará sentándonos estupendamente. No es difícil pensar en otra metáfora más explícita...
11/08/2005 21:47 Enlace permanente. Tema: Otros temas Hay 2 comentarios.

A veces hay que hacer una excepción

A veces sucede que un director con talento da en la diana a la primera obteniendo un éxito inusitado con una producción menor, financiada por sus familiares y amigos, realizada a duras penas por cuenta de una voluntad y tesón encomiables; un sueño hecho Cine que consigue estrenar en un montón de países, obteniendo un reconocimiento artístico y crítico, logrando hacer de su nombre una marca ilusionante y de su trabajo... un futuro prometedor.

En realidad, todo forma parte de una leyenda que todos creemos a pie juntillas. ¿De que otro modo, sino, encontrariamos la motivación suficiente para continuar escribiendo nuestros proyectos ilusorios? Así empezó Sam Raimi, John Carpenter, George A. Romero, Martin Scorsese, Brian de Palma... y Robert Rodríguez. Ahí voy.

Nunca me interesó lo más mínimo la filmografía de Robert Rodríguez desde que una vez disfrutara sólo tangencialmente con varios segmentos de El Mariachi. No es que me pareciera sobrevalorada: sencillamente, me costó entender la mayor parte de sus parlamentos. Algo, por cierto, que no debe ser una tara insuperable para el deleite de una película como bien demuestra, sin ir más lejos, Amores Perros... Después de su primer film, el bueno de Rodríguez contó con el apoyo y afecto de la industria que lo da de comer posibilitando un buen número de obras exitosas a nivel comercial y un par de apéndices más a esa historia suya de mariachis aficionados a los subfusiles que tanto me cuesta disfrutar... Con sólo una excepción resañable (The Faculty) y un par de películas infantiles poco menos que insignificantes, las sensaciones que deja su filmografía es de futilidad, el visionado de sus películas, poco menos que la indeferencia..

En fin, un prólogo poco esperanzador para la película que estoy a punto de ver en un par de horas. Ya os contaré.
13/08/2005 22:51 Enlace permanente. Tema: cinefilia Hay 2 comentarios.

Sin City: Cine Negro revitalizado

Pues sí, esta vez dio en el clavo.



Sin City es una película densa, insuperable a nivel formal y transgresora en el plano narrativo que bebe tanto del cine de Tarantino (desde Pulp Fiction a Kill Bill), como del film noir decadente y justiciero que acabara arrinconando al subgénero en las turbias marismas de la autocomplacencia. Reúne buena parte de las constantes temáticas y arquetipos que durante años definieron al cine negro en su vertiente idealizada: ambiente criminal, sexo, corrupción política y religiosa, permisibilidad policial, guetos sin ley, antihéroes asesinos, policías honestos, prostitutas conspiradoras, traición sin límite, venganzas brutales, mercenarios sin modales, perdedores con cara de serlo, villanos resentidos, psicópatas invencibles...; y la mayoría de sus localizaciones geográficas: el bar (de striptease), la habitación sórdida, la granja maldita, las carreteras perdidas, los barrotes de la celda, el bosque petrificado, el callejón sin salida...

Abusa de la voz en off y la convierte en su marca de identidad más reconocible (en especial, si se disfruta de un doblaje tan adecuado como ofrece su versión española); hace lo propio con la estética a la que debe su existencia y la transforma en una experiencia visual subyugadora, atractiva, ineludible, sólo comparable a la que en su día posibilitara la existencia de El gabinete del Dr. Caligari, Tron, Dick Traicy o Sky Captain y el Mundo del Mañana; pero si en éstas lo que predominaba era el ornamento técnico sobre la narración, en Sin City ambos enunciados se integran de forma sinérgica, elevando la calificación global de toda la cinta, haciendo de su visionado una experiencia imprescindible, de su resultado final: una de las películas más originales de los últimos tiempos.



Situado en la ciudad atemporal de Basin City (aunque en realidad buena parte de sus soluciones argumentales tienen lugar en una estancia campestre de ascendencia inmoral), la película entrecruza tres historias que actúan como eje central a las que se suma un prólogo y epílogo recurrentes protagonizado por un singular asesino a sueldo. Así, a lo largo y ancho de Sin City nos vamos a encontrar con a) un policía íntegro cuyo último compromiso con la emponzoñada sociedad que lo remunera es salvar a una pequeña niña de la salvaje agresión concebida –con siniestra inquina- por el sádico hijo de un poderoso político... b) con un ex presidiario deforme, enérgico y enamoradizo que tratará de vengar a toda costa (y caiga quien caiga) el asesinato de una joven que le había proporcionado una auténtica noche de amor y c) con una prostituta aficionada a las armas automáticas y con su amante nihilista, un asesino con principios que acaba de cambiar su cara, en alianza para recuperar el control de un gueto tras la muerte de un corrupto policía.

A pesar que los diferentes segmentos podrían traducirse en una cierta irregularidad, Sin City no se resiente -en absoluto- de su propuesta fraccionada, y asume su condición de película coral inclasificable con una gran aptitud, dejando todo el sustrato de credibilidad a los actores (el casting es excepcional y el trabajo del mismo: brillante) y los periodos de pausa y relax, al humor negro que sólo de vez en cuando (en especial, el protagonizado por los parlamentos de una cabeza cercenada) aflora en un entramado, por lo demás, visceral y terriblemente insano.



Se dan cabida en su argumento: redenciones financiadas por la honestidad, decapitaciones a granel teñidas de blanco y amarillo, violencia filmada con especial saña, sexo contextual de naturaleza falsamente misógina, femme fatales aficionadas a los látigos... Fragmentos de Cine Negro, en fin, que el guionista de la siempre reivindicable Robocop 2 (autor de las novelas gráficas que sirven de inspiración y storyboard a esta cinta) utiliza para hacer de esta ciudad del pecado... la extraordinaria película que muchos se esperaban.

Yo, menos terrenal que de costumbre, no dudo en calificarla como una de las películas más impactantes, contundentes y atrevidas que he tenido por suerte presenciar en los últimos años. Una obra que no sólo me reconcilia con el cine del inefable Robert Rodríguez sino que me hace pensar seriamente en la posibilidad de acercarme, con una intención más aviesa que la simple consulta enciclopédica, al universo creativo de este Frank Miller (que, por cierto, tiene un cameo eclesiástico ciertamente singular), artífice y factotum de esta más que digna adaptación comicófila.

Lo más destacado: que sea capaz de convertir su virtuosismo técnico en material cinématográfico de primera generación con semejante competencia y capacidad; el regreso a la actualidad cinéfila de uno de los grandes iconos del cine de acción en su modalidad de culto: Powers Boothe.

Lo menos destacado: que una secuela precipitada de aires autoevocadores de al traste con la entusiasta colección de sensaciones que deja el primer visionado de este magnífico film de Robert Rodríguez.

Clasificación: 9,5
14/08/2005 01:24 Enlace permanente. Tema: FIJR GRANADA Hay 8 comentarios.

Expresionismo en la red

Hoy toca ejercicio documentalista, en este caso la selección de fuentes internáuticas sobre un tema más que apasionante: el expresionismo.

"La Figura retorcida del Expresionismo" de Jaime Cordova.

"Expresionismo alemán: la década de los 20" de Ernesto Flomenbaum.

"Friedrich Murnau, el exiliado del futuro" de Raul Colozzo.

"Filmografía comentada: Friedrich Murnau" de Alfredo Colozzo.

"Expresionismo alemán.Introducción" de Otro Campo.

Sí. Hoy me pudo el calor.
16/08/2005 23:15 Enlace permanente. Tema: lo mejor de la web No hay comentarios. Comentar.

Decálogo del guionista en paro

1) Harás prevalecer tu criterio sobre cualquier otra consideración remitida desde el departamento de producción.
2) No plagiarás el último éxito de la temporada ni lo intentarás.
3) No despreciarás el cine de género de calidad.
4) Renunciarás a escribir productos para toda la familia.
5) Negarás la posibilidad de proyectar un vehículo narrativo para el lucimiento de la estrella de turno.
6) No permitirás que el director firme la co-autoría del guión a pesar de las tres palabras que añadirá al final de la película.
7) No reescribirás el texto de la actriz principal bajo ningún concepto.
8) Olvidarás incluir escenas de ducha.
9) Declinarás desarrollar series y personajes para la televisión.
10) Reflexionarás sobre tu verdadera condición en cada reparto de pizza, enciclopedia vendida o teléfono móvil ofertado que realices...
18/08/2005 20:01 Enlace permanente. Tema: cinefilia Hay 4 comentarios.

Enajenado

Todos contaron su experiencia en primera persona... menos él

La montaña:
Después de tantos siglos condenado a vagar sin rumbo por las servidumbres de la inmortalidad, me encuentro de bruces con mi futuro enmarcado en una foto rebozada en bronce y plata, la imagen de una ninfa atrapada en el tiempo cuyos designios -me dice, incauto- le pertenecen en exclusiva... Le costará salir de los míos, eso puedo jurarlo.

La Guerra:
Acopio enseres: ropajes, sombreros, tierra de mi tierra, un baúl plagado de recuerdos..., y me embarco rumbo a lo desconocido esperando recuperar en mi destino el vestigio de un amor proscrito; un recuerdo hermoso arrebatado por una guerra proterva financiada por mercenarios al servicio del Dios que hoy me repudia.

La Tempestad:
Llueve. No puedo eludir la zozobra que me provoca la necesidad de alimento y tengo que salir fuera para satisfacer el instinto que define mi condición animal. Vomito sangre entre la tormenta, embriagado por las almas que he de someter para seguir manteniendo a buen recaudo la mía. Pero cada vez estoy más cerca de ella. Podría detener la tempestad si quisiera.

La linterna mágica:
Rejuvenecido, paseo por las calles de una ciudad mestiza donde los viandantes se confunden con bellas damas y los lobos blancos campan a sus anchas en salones de té tumultuosos junto a una linterna mágica que estrella contra una pared... fragmentos de las vidas de otros. Ahora sé que todo es posible estando ella tan cerca de mí.

La Princesa:

No sabe que ya es mía. Disimula su condición de hembra enamorada hablándome de los suyos, de dudas y recelos que dice tener, de esperanzas forjadas sobre el trabajo de un gris empleado de inmobiliaria. Me considera un desliz furtivo, un hombre exótico y aventurero, un príncipe de cuento enajenado, mientras bebe otro trago de absentha al compás de la música prohibida. Sus ojos reflejan los restos de la hermosa princesa que un día fue.

La niebla:
Convertido en niebla, atravieso la puerta esperando un encuentro con su presencia, compartir mi carne con ella, hacerla partícipe de un juego donde siempre pierde el inmortal. Ellos no lo comprenden e interrumpen el momento de éxtasis donde una vez compartirmos la esencia hemoglobínica que una vez nos concretó. Atraviesan la puerta con brusquedad: tratan de salvarla, ¡arrebatándomela! Pero en la noche yo soy más que una bestia. Su cruz, un vestigio pretérito en vías de extinción.

Recuerdo:

La llamo. Arrinconaron mi presencia en la ciudad mestiza, robaron mi tierra, mataron a los míos... No quiero venganza pero sí a ella. Vuelvo al hogar herido en una batalla en la que hace tiempo debí haber participado y sé, a fe ciega, que vendrá tras de mí. La noto. No moriré sin verla otra vez.

El Sol:

El último estertor de un día maldito se asoma sobre mi cabeza segundos antes del anochecer. Me defiendo como puedo rodeado de unos tipos que no saben por lo que luchan, lo que tratan de evitar. La última punzada sobre mi corazón me arroja contra sus pies en una capilla feérica que rebela mi verdadera condición: la bestia humillada que siempre fui.

Redención:
Regados en lágrimas contemplamos el techo que una vez sirviera para proteger nuestra lealtad. Tengo frío. Mi cabeza yace muerta sobre los muslos de ella. Pero no muero. Y no lo haré mientras todavía quede alguien que pueda sentir mi muerte. Pero no muero. Porque el amor, simplemente, nunca muere.
19/08/2005 00:09 Enlace permanente. Tema: Historias de Cine No hay comentarios. Comentar.

El amigo y el martillo

Hoy es fácil:






¿O no?
21/08/2005 21:37 Enlace permanente. Tema: Juegos de Cine Hay 2 comentarios.

El vampiro de la noche

Hace algunos años ya que no tengo oportunidad de revisionar el remake que sobre el original de Murnau ideara el no menos universal cineasta alemán Werner Herzog. A pesar de ello: en mi retina cinéfila continúa indeleble el recuerdo de la gran colección de imágenes inquietantes sugeridas en aquel Nosferatu setentero teñido de tenebrismo y desesperanza..

Como ya os contara en El Cine Vampirizado (un artículo que reversionaré-revisaré-reescribiré en próximas fechas), el cine de terror en la década de los setenta trataba de reubicarse conceptualmente tras los extraordinarios éxitos de varios filmes de autor: Matanza de Texas, Las colinas tienen ojos, La Noche de los Muertos Vivientes o La Noche de Halloween, así como tres producciones de Serie A que prestaban una especial atención a la temática diabólica: La semilla del diablo, El Exorcista y La Profecía.



Los monstruos de ascendencia clásica, llevados al paroxismo por los últimos estértores de la Hammer (por cierto, una pista nominal del "juego de cine" del otro día), habían desaparecido de la actualidad cinematográfica momentos antes de que la productora Universal diera a la luz un proyecto que trataba de rescatar para el celuloide uno de sus iconos más reconocibles (y temidos): Drácula (de su irregular y desapasionado resultado ya os hablaré algún día).

Simultáneamente, en tierras europeas se gestaba otro proyecto revisionista para el que se juntarían dos de los nombres más reconocibles de la cinematografía germana: Werner Herzog en la dirección y un turbador, enajenado, inclonable Klaus Kinski en la composición (absolutamente marciana) del enamorado vampiro rumano.



En fin, todos conocéis el resultado: sólo el mito del hombre lobo (con media decena de películas reparadoras) lograría adaptarse a los caprichosos desisgnios de la modernidad.

Pues eso. Nosferatu de Werner Herzog. Esta noche: en La 2. Una vuelta de tuerca del mito de aires redentores y trágicos.

DDC: Verano

Empatía: Comprender el sentimiento del otro como si fuera propio. Cualidad psicológica que permite al cineasta avispado anticipar las emociones del público ante una historia y, por ello mismo, crear imágenes y situaciones recurrentes para complacer/satisfacer ese sentimiento. Los manipuladores de emociones en el ámbito cinematográfico suelen presumir de generosas raciones de ceros a la derecha... en sus cuentas corrientes.

Lurking: Fenómeno internáutico de naturaleza anecdótica que define a los visitantes de páginas webs o blogs, usuarios de listas de correo y/o distribución, que no participan ni se dan a conocer en las mismas pero de las que son asiduos visitantes y/o lectores habituales. William Castle (y sus Gimmicks), John Waters (el Odorama de Pink Flamingos) o, más recientemente, Robert Rodríguez (con las gafas 3-D) trataron de revertir la condición lurkiniana, pasiva, del espectador cinematográfico medio haciéndole partícipe (y parte) de sus experiencias audiovisuales. De momento, sin éxito.

Feedback: Literalmente, retroalimentación. Estímulo potenciador de egos que define una relación idealizada entre emisor y receptor. Su manifestación es relativa. En Cine: Un millón de espectadores. En Teatro: un millar de aplausos. En internet: un par de comentarios ;)

Lost: Perdido o perdidos. El Yo frente a un espejo. Reflexión de madrugada de naturaleza existencialista que enfrenta a uno mismo con el desencantado futuro que le espera. En Cine: Tim Burton.

Verano: Estación atmosférica de aires deshinibidores y decadentistas que adocena, amodorra y acomoda por doquier. En Cine: sinónimo de género de "perfil bajo". Ay.
25/08/2005 20:34 Enlace permanente. Tema: Definiciones de Cine No hay comentarios. Comentar.

Las cosas de... Spaulding

"Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida... lo cual no dice mucho en su favor." [oír] [Vía Marxmadera]



"Una mañana disparé a un elefante en pijama. No tengo la menor idea de cómo se metió allí"
27/08/2005 20:26 Enlace permanente. Tema: cinefilia Hay 4 comentarios.

Writer's Cut

Corren tiempos de cambio en este weblog (quizá culminen de forma transgresora), un Cronicón Cinéfilo cada vez más saboteado por las servidumbres de la técnica, cada vez menos disfrutable por cuenta de una más que inexorable falta de tiempo. Mientras trato de reordenar las ideas, me he convidado a cambiar algunas secciones, renovar otras, devolver al lector que tan gentilmente se acerca a este garito cinéfilo, buena parte de la confianza y afecto que me presta.

Hoy inauguro una nueva sección: Writer's Cut (apropiado nombre cuya autoría pertenece a uno de los usuarios de los que os hablo) y que tratará de recuperar en un formato de lectura más apropiado (en PDF) alguno de los mejores artículos de este Cronicón.

Pues nada. A disfrutar del PDF: "Sin City: Cine negro revitalizado". Ya me contaréis que os parece.
29/08/2005 23:58 Enlace permanente. Tema: Writer\'s Cut Hay 1 comentario.

Aniversarios, decisiones y... Cine

Aniversario: Día 31. Me cuesta creer que haya pasado un año desde que me dieron el alta médica. Todo el mundo esperaba, y yo mismo el primero -he de admitirlo-, que en este lapso de tiempo hubiera alguna recaída. De hecho, los primeros meses no hicieron más sino confirmar ese temor, colmado -como estaba- de dolor y molestias. Pero el dolor disminuyó su intensidad, la molestia se hizo más soportable... Ayer ni siquiera recordé la fecha de aniversario.

Pasó el huracán.

Decisiones: Va llegando el momento de tomar decisiones. Va llegando el momento de tomar decisiones. Va llegando el momento de tomar decisiones. Va llegando el momento de tomar decisiones...

No tengo pizarra como Bart pero también tiene un propósito adoctrinador. A ver si un día de estos me animo. Y tomo la jodida decisión.

Cine: Recientemente he visto dos películas: Pauline en la Playa, de Eric Rohmer, ya sabéis, una de las películas cuyo guión se estudia en las escuelas del cine y cuyo visionado solo es obligatorio si se ve en versión original: es, pues sí, un drama burgués, bien interpretado, con personajes que se mueven con admirable naturalidad, y que sabe aguantar el paso del tiempo (me refiero a la historia, claro, no el vestuario).

También he visto El Maquinista de Brad Anderson. Una historia de género de aires enfermizos. Conclusión: se merece crítica aparte.
31/08/2005 20:33 Enlace permanente. Tema: cinefilia Hay 5 comentarios.


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