Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2005.
Lecciones de vida y boxeo
Hoy le cedo la palabra a Eddie Scrap-Iron Dupris:
"Solo conozco a un hombre contra el que no querría pelear. Cuando le conocí ya era el mejor arreglacortes del mundillo. Empezó a hacer de entrenador y manager en los años 60 pero nunca perdió su rumbo. A veces no hay nada que hacer. El corte es profundo y está cercano a un hueso. Quizá haya alguna vena perforada o simplemente no puedes meterle el coagulante hasta el fondo. Existen muchas combinaciones de coagulantes para las distintas capas de carne. Y Frankie sabía trabajar con todas ellas"
"A Frankie le gustaba decir que el boxeo es un acto antinatural. En el boxeo todo va al revés: a veces la mejor manera de dar un puñetazo es retrocediendo. Pero ha retrocedido demasiado... Y se ha acabado el combate"
"Algunos decían que lo más importante que puede tener un púgil es corazón. Frankie decía: a un boxeador que sólo tenga un buen corazón sólo le espera una paliza"
"A la gente le encanta la violencia. Cuando ven un accidente reducen la velocidad para ver si hay muertos. Son los que dicen que son amantes del boxeo. No tienen ni idea de lo que es. El boxeo es cuestión de respeto. De ganarte el tuyo y de quitárselo al contrario".
"Les enseñas como deben colocar las piernas debajo de los hombros... Para formar boxeadores debes decaparles para llegar hasta la madera pelada. No puedes simplemente decirles que se olviden de lo que sepan. Deben olvidarse de todo hasta la médula. Cansarles tanto que sólo te oigan a ti, que sólo oigan tu voz; que sólo hagan lo que tú digas y nada más".
"Enseñarles como mantener su equilibrio y limitárselo al contrario. Como generar impulso empezando con el dedo del pie derecho y como flexionar las rodillas cuando lanzas un punch. Como boxear retrocediendo para que el otro no quiera ir a por ti. Entonces tienes que volver a enseñárselo todo. Una vez y otra, y otra vez más. Hasta que crean que nacieron así".
Leer crítica de Million Dolar Baby en El Cronicón.
"Solo conozco a un hombre contra el que no querría pelear. Cuando le conocí ya era el mejor arreglacortes del mundillo. Empezó a hacer de entrenador y manager en los años 60 pero nunca perdió su rumbo. A veces no hay nada que hacer. El corte es profundo y está cercano a un hueso. Quizá haya alguna vena perforada o simplemente no puedes meterle el coagulante hasta el fondo. Existen muchas combinaciones de coagulantes para las distintas capas de carne. Y Frankie sabía trabajar con todas ellas"

"A Frankie le gustaba decir que el boxeo es un acto antinatural. En el boxeo todo va al revés: a veces la mejor manera de dar un puñetazo es retrocediendo. Pero ha retrocedido demasiado... Y se ha acabado el combate"
"Algunos decían que lo más importante que puede tener un púgil es corazón. Frankie decía: a un boxeador que sólo tenga un buen corazón sólo le espera una paliza"
"A la gente le encanta la violencia. Cuando ven un accidente reducen la velocidad para ver si hay muertos. Son los que dicen que son amantes del boxeo. No tienen ni idea de lo que es. El boxeo es cuestión de respeto. De ganarte el tuyo y de quitárselo al contrario".
"Les enseñas como deben colocar las piernas debajo de los hombros... Para formar boxeadores debes decaparles para llegar hasta la madera pelada. No puedes simplemente decirles que se olviden de lo que sepan. Deben olvidarse de todo hasta la médula. Cansarles tanto que sólo te oigan a ti, que sólo oigan tu voz; que sólo hagan lo que tú digas y nada más".
"Enseñarles como mantener su equilibrio y limitárselo al contrario. Como generar impulso empezando con el dedo del pie derecho y como flexionar las rodillas cuando lanzas un punch. Como boxear retrocediendo para que el otro no quiera ir a por ti. Entonces tienes que volver a enseñárselo todo. Una vez y otra, y otra vez más. Hasta que crean que nacieron así".
Leer crítica de Million Dolar Baby en El Cronicón.
Lecciones de vida y boxeo (parte II)
¿Os he dicho ya que he vuelto a ver Million Dollar Baby?
Frankie: Esa mujer no hace nada de lo que le digo.
Eddie: ¿Quieres un consejo?
Frankie: ¿Cuál...? –se da la vuelta y observa a su interlocutor que tiene sus pies sobre la mesa de su despacho-: Oye, ¿y tus zapatos?
Eddie: Me estoy aireando los pies.
Frankie: (sorprendido) ¡Tienes unos agujerazos en los calcetines!
Eddie: No son tan grandes...
Frankie: ¿No te di dinero para unos nuevos?
Eddie: Estos me los pongo para dormir. A mis pies les gusta airearse por las noches.
Frankie: ¿Y por qué los llevas también de día?
Eddie: Porque mis calcetines de día tiene más agujeros...
Frankie: Pues... Si te doy un poco más de dinero... cómprate unos nuevos, por favor.
Eddie: La idea me seduce, pero... No puedo asegurártelo. Quizá me vaya al hipódromo.
****
Frankie: Padre, el de hoy ha sido un gran sermón. Me ha hecho llorar.
Padre Horvak: Qué es lo que hoy te desconcierta
Frankie: Pues lo de siempre. Lo de un Dios que son tres dioses.
Padre Horvak: Frankie, la mayoría de gente entiende que es una cuestión de Fe.
Frankie: ¿Es como una mezcla de avena, trigo y pasas metido en una gran taza?
Padre Horvak: ¿Estás aquí delante de mi Iglesia, para comparar a Dios con el muesli? Solo vienes aquí para aturdirme... Esta mañana no lo conseguirás.
Frankie: Pero estoy confuso.
Padre Horvak: No lo estás.
Frankie: Sí lo estoy.
Padre Horvak: Entonces la respuesta es que sólo hay un Dios. ¿Algo más...? Estoy ocupado.
Frankie: ¿Qué es el espíritu Santo?
Padre Horvak: Una expresión del amor de Dios.
Frankie: ¿Y Jesús?
Padre Horvak: El hijo de Dios. No te hagas el estúpido.
Frankie: Pero entonces él que es. Le convierte eso en semidios?
Padre Horvak: ¡Esos no existen, gilipollas pagano! (Cambia de tema:) ¿Has escrito a tu hija?
Frankie: Por supuesto.
Padre Horvak: ¡Estás mintiéndole a un cura! ¿Sabes qué? Tómate un día libre... ¡Mañana no vengas a misa!
Frankie: Esa mujer no hace nada de lo que le digo.
Eddie: ¿Quieres un consejo?
Frankie: ¿Cuál...? –se da la vuelta y observa a su interlocutor que tiene sus pies sobre la mesa de su despacho-: Oye, ¿y tus zapatos?
Eddie: Me estoy aireando los pies.
Frankie: (sorprendido) ¡Tienes unos agujerazos en los calcetines!
Eddie: No son tan grandes...
Frankie: ¿No te di dinero para unos nuevos?
Eddie: Estos me los pongo para dormir. A mis pies les gusta airearse por las noches.
Frankie: ¿Y por qué los llevas también de día?
Eddie: Porque mis calcetines de día tiene más agujeros...
Frankie: Pues... Si te doy un poco más de dinero... cómprate unos nuevos, por favor.
Eddie: La idea me seduce, pero... No puedo asegurártelo. Quizá me vaya al hipódromo.
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Frankie: Padre, el de hoy ha sido un gran sermón. Me ha hecho llorar.
Padre Horvak: Qué es lo que hoy te desconcierta
Frankie: Pues lo de siempre. Lo de un Dios que son tres dioses.
Padre Horvak: Frankie, la mayoría de gente entiende que es una cuestión de Fe.
Frankie: ¿Es como una mezcla de avena, trigo y pasas metido en una gran taza?
Padre Horvak: ¿Estás aquí delante de mi Iglesia, para comparar a Dios con el muesli? Solo vienes aquí para aturdirme... Esta mañana no lo conseguirás.
Frankie: Pero estoy confuso.
Padre Horvak: No lo estás.
Frankie: Sí lo estoy.
Padre Horvak: Entonces la respuesta es que sólo hay un Dios. ¿Algo más...? Estoy ocupado.
Frankie: ¿Qué es el espíritu Santo?
Padre Horvak: Una expresión del amor de Dios.
Frankie: ¿Y Jesús?
Padre Horvak: El hijo de Dios. No te hagas el estúpido.
Frankie: Pero entonces él que es. Le convierte eso en semidios?
Padre Horvak: ¡Esos no existen, gilipollas pagano! (Cambia de tema:) ¿Has escrito a tu hija?
Frankie: Por supuesto.
Padre Horvak: ¡Estás mintiéndole a un cura! ¿Sabes qué? Tómate un día libre... ¡Mañana no vengas a misa!
Tiempo de reflexión
Tengo una tesis, ¿la recordáis?
Y más de una duda emocional.
Escribir es un proceso creativo de índole gratificante. En realidad, tiene que ver más con una experiencia vital: una captación codificada de nuestro pensamiento; un modo de apresar y traducir a expresiones que los demás puedan entender e interpretar... buena parte del universo que nos rodea y conforma. Es, probablemente, el modo más efectivo que encontrarán los demás para acercarse a nuestros pensamientos, a ese “yo interior” que nos define y representa ante el espejo que pone imagen a nuestro ser y ante los demás que nos perciben como una “apariencia” formal.
Pero también permite dar rienda suelta a la transgresión ficcionada. Nos sirve para provocar, entusiasmar, hacer reir o llorar, atemorizar, impresionar, emocionar, sugerir, inquietar... Es un vehículo para nuestro lucimiento personal y un modo práctico de hacer tangible caprichos ficcionados rabiosamente relacionados con la autocomplaciencia.
Un folio en blanco, en fin, es equiparable a un suicidio. Cuando un escritor se sabe parte ineludible de este enfrentamiento entiende que, realmente, ya no le queda mucho más que contar. No... No tengo problema alguno con los folios en blanco... Pero el tiempo sigue siendo un lujo cuyas servidumbres me cuesta superar.
“No creo que haya que enfrentarse a un papel en blanco. Hay que acercarse a él, olvidar la idea de oposición, de conquista, de sometimiento. El papel en blanco (la pantalla del ordenador, si queréis) no es sino un intermediario entre tus sentidos (posibilitados por la expresión) y el universo que te rodea. Es un medio, no un objeto. No se rellena, se utiliza. El carácter entusiasta que define a la escritura se viene abajo con este tipo de insinuaciones que, proyectadas desde medios oficiales, desnaturaliza el proceso espontáneo de la escritura. Un niño no debe pensar que el folio es su enemigo. Los escritores no tienen enemigos antes de ponerse a escribir. Ven y escriben. Interpretan y escriben. Sienten y escriben. Un niño ve, interpreta y siente. El folio en blanco le permitirá capturar todo eso en formato celuloso (o digital). Nada más. Y nada menos.”
Y más de una duda emocional.
Escribir es un proceso creativo de índole gratificante. En realidad, tiene que ver más con una experiencia vital: una captación codificada de nuestro pensamiento; un modo de apresar y traducir a expresiones que los demás puedan entender e interpretar... buena parte del universo que nos rodea y conforma. Es, probablemente, el modo más efectivo que encontrarán los demás para acercarse a nuestros pensamientos, a ese “yo interior” que nos define y representa ante el espejo que pone imagen a nuestro ser y ante los demás que nos perciben como una “apariencia” formal.
Pero también permite dar rienda suelta a la transgresión ficcionada. Nos sirve para provocar, entusiasmar, hacer reir o llorar, atemorizar, impresionar, emocionar, sugerir, inquietar... Es un vehículo para nuestro lucimiento personal y un modo práctico de hacer tangible caprichos ficcionados rabiosamente relacionados con la autocomplaciencia.
Un folio en blanco, en fin, es equiparable a un suicidio. Cuando un escritor se sabe parte ineludible de este enfrentamiento entiende que, realmente, ya no le queda mucho más que contar. No... No tengo problema alguno con los folios en blanco... Pero el tiempo sigue siendo un lujo cuyas servidumbres me cuesta superar.



































