Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2005.

Internet vampirizado

Imagino que muchos estaréis de puente, otros rociados de calor y desgana, el resto pasando el Día del Trabajo con la mayor dignidad reivindicativa posible: dormitando. Yo, la mañana de hoy, la he dedicado a la búsqueda de artículos (rememorando mi formación documentalista) que sirvieran de apoyo conceptual a un breve ensayo que estoy preparando.

En esa búsqueda, y gracias a la competencia de mi pequeña impresora láser, he podido seleccionar, recopilar e imprimir una docena de artículos de ascendencia reivindicable (y en castellano: menudo libro se hacía con esto) encontrados aquí y acullá por esta red de redes tantas veces precisada por lo efímero y la irreflexión.

Pero no es el caso de la selección que os presento y cuya calidad y sentido expositivo me enorgullece compartir con vosotros. Se trata, claro, de uno de los temas que más me apasionan: el Cine de vampiros.

El Cine Vampirizado” de J. P. Bango: reflexión en voz alta y de carácter diacrónico sobre la historia del vampiro cinematografiado escrito por quien esto os cuenta a principios del año 2003. Hoy día puede entenderse como una introducción de carácter cinéfilo (que no dogmático) al tema vampírico y que pronto merecerá una más que necesaria corrección.

Drácula: el espejo en la sombra” de Rafa Marín: indispensable e ineludible artículo sobre el libro de Stoker y unos de los textos más lúcidos y reflexivos que se puedan encontrar en Internet. Publicado en Gigamesh, este premiado texto (y sus gozosas y explicativas notas a pies de página) constituye un ejemplo paradigmático de lo que debe contener un ensayo de esta naturaleza: naturaleza lúdica, contenido ejemplar y didáctico.

Drácula por Halloween” de Rafa Marín: extraodinario análisis fílmico-existencial de la película de Coppola, Drácula de Bram Stoker, con un sublime acercamiento a sus símbolos, raíces, conceptos y demás subtramas derivadas de la colosal película de Francis Ford Coppola (y película favorita de quien esto escribe).

Histeria, vulgaridad y cinismo en Bram Stoker’s Drácula de Francis Ford Coppola” de Rufo Caballero: antítesis conceptual del trabajo anterior, Rufo Caballero se dedica a desgranar la obra de Stoker y sus numerosas y gozosas imbricaciones argumentales para compararlas, después, con la película de Coppola. Bien argumentado y mejor expuesto, representa el complemento/contrapeso ideal a la lectura de las dos anteriores.

Sobre el alcohol y otras drogas de Drácula de Bram Stoker y Eyes Wide Shut” de Harald Harzheim. Interesantísima reflexión sobre uno de los tantos elementos que enriquecen el texto de Stoker aquí extendida a la no menos subversiva y estimulante Eyes Wide Shut.

Terence Fisher. De monstruos sociales y miedos atávicos” de Ramón Monedero. Excelente artículo sobre una de las personalidades más importantes de la cinematografía de género que incluye un lúcido y documentado análisis a alguno de los leitmotiv que definieron su filmografía: el romanticismo y el origen del mal. Recomendable.

Aspectos históricos del vampirismo” de Fernanda Gil Lozano y José Emilio Burucúa. Ponencia que desgrana los orígenes historicistas de los vampiros: una buena manera de acercarse al mito desde aspectos menos, pues sí, míticos.

Drácula entre el ser y la nada” de Carlos Joaquín Delgado o como refundir el universo temático de la obra de Stoker con la obra filosófica de Jean Paul Sastre. Sesuda y no apta para horas intempestivas, el artículo ofrece una relectura desde un punto de vista más que inusual.

Historia de la Hammer” de Dario Lavia. Interesante disección sobre los orígenes y evolución de la mítica productora (que ofrece una referencia filmográfica a toda su producción), obra del impagable Dario Lavia en su no menos imprescindible revista: Terror Universal.

No os vais a aburrir, creedme.

Dentro del... laberinto

"Por increíbles caminos e innumerables fatigas me he abierto camino hacia el castillo más allá de la ciudad de los goblins para recuperar al niño que me has robado. Porque mi voluntad es tan fuerte como la tuya y mi reino igual de grande, no tienes poder sobre mí"





Ays!, la infancia...
02/05/2005 23:54 Enlace permanente. Tema: cinefilia Hay 9 comentarios.

Panegírico de aniversario

Hizo de su talento narrativo un arte imperdurable, de sus fobias y afectos una seña de identidad, de su imagen un icono mercantilizable, del viaje en tren una oportunidad para el misterio, de sus entramados de suspense una telaraña de tensiones pasionales...

Desparramó una semilla donde debió germinar el futuro del Cine de Género, con herederos y admiradores (de Spielberg de Duel y Tiburón, al Curtis Hanson de Bad Influences; del Brian de Palma de Fascinación al Shyalaman de El Bosque), con aficionados de toda edad y condición arrodillados ante el altar que representa su pasado. Pero se quedó en semilla ante la ausencia de un abono que canjeara las millonarias inversiones de los financiadores en productos digeribles y/u originales. Pero dejó el recuerdo, claro, y un millón de imágenes admirables...

Su cine era, ante todo, una experiencia gozosa, evasiva, polifacética, sempiterna. Una clase magistral que acechaba a nuestro subconsciente con aires manipuladores y pulso de cirujano.

Fue uno de los mitos de este arte cinematográfico, reconocido y reconocible por (casi) todos, poseedor de una filmografía ejemplar y sumamente prolífica ubicada en las vertientes del cine de género, al que dotaba de una apostura sugerente y sugestiva, de unos subplots integrados en otros más convencionales y artificiosos que, naturalmente, sembraba con tan variadas e reflexivas propuestas que enriquecían el resultado global del film.

Si hoy me preguntáis por mi favorita, dirigiré mis elogios hacia Frenzy, y ese aspecto de cine setentero que anticipaba alguna de las proclamas que luego acogería como propias los serial killer del futuro. Pero si me preguntáis mañana, cambiaré; no porque no lo tenga claro sino porque cada nuevo visionado renueva el sentido de su leyenda.
04/05/2005 23:17 Enlace permanente. Tema: cinefilia Hay 3 comentarios.

DDC: Deconstruyendo un guión (parte I)

Hoy toca propuesta reconstructiva a costa de alguno de los elementos conceptuales que definen la creación de un guión cinematográfico.

Subplots: Entramados subrepticios que enriquecen los productos de género. Suelen utilizarlo los directores que, poseyendo un talante artesano, aspiran a ser reconocidos por los estudiosos de cine y/o los espectadores más exigentes. Definió buena parte de la filmografía de Fritz Lang, John Huston o Alfred Hitchcock y representa todo aquello que, excediendo la idea primigenia del McGuffin, (pro)mueve y motiva las actuaciones (acts) de los personajes.

Peak: Punto álgido de un entramado o máxima representación del clímax. Suele coincidir con el final de una película de cine negro (Al rojo vivo, Atraco Perfecto...) o con un momento culminante del western (aquí no puedo evitar el recuerdo de Johnny Guitar o El Hombre que mató a Liberty Valance) o el melodrama (A Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre...). En el cine moderno, suele preludiar a un final de corte moralista cuando no, definitivamente, arrítmico o antinatura (los cuatro finales consecutivos de El Señor de los Anillos).

Understatement
: Elipsis conceptual de guionista inspirado que sirve para dar por sobreentendido algún aspecto, o no, del argumento y/o los personajes. La cima del understatement se consigue cuando el personaje plantea un juego de palabras que tiene tanto sentido para el personaje receptor del enunciado como para el espectador final de la película (en la comedia de enredos de índole lubitschiana hay más de un ejemplo donde el understatement o sobreentendido se relaciona también con la complicidad).

Elipsis: La forma más convencional del Fuera de Campo. Representa todo lo que no se ve pero que tiene una cierta importancia (trascendental o no) en el desarrollo del argumento. La elipsis puede utilizarse de manera creativa (adoptando formas líricas), como instrumento posibilitador de la economía del lenguaje (ahorrando, de paso, esfuerzos de producción utilizados para mostrar imágenes redundantes) o para canalizar el tempo narrativo. Amenabar inicia y culmina su ópera prima, Tesis, con dos homenajes a ésta, una de las convenciones más satisfactorias de la narración cinematográfica.

Paralipsis: Narración construida sobre una elipsis, sobre una información que el espectador desconoce y que propicia, a la postre, el desarrollo del argumento. Propio de los filmes de suspense y los policíacos, la paralipsis permite al guionista dilatar el tempo narrativo, llevar hasta el extremo el grado de inquietud. Un ejemplo amenabariano: Los Otros.

Memory Recall Thoughs: Pensamiento fugaz intercalado (generalmente en su formato: voz interior). El ejemplo paradigmático de este pensamiento es que asola a un personaje en mitad de una acción culminante (el recuerdo de la voz de su padre diciendo: “alguna vez lo conseguirás...”). No confundir con el que asola al espectador en mitad de la proyección de El Diario de Bridget Jones: "¿Qué coño hago yo aquí...?")

El Reino de los Cielos: Escepticismo en el campo de batalla

Quizá lo que más llame la atención de esta buena película épica del tantas veces desacertado Ridley Scott, sea su declarado interés por la geopolítica (de perfil bajo, claro, que no está la mass media para grandes esfuerzos intelectuales), por jugarse los desmedidos recursos de producción de los que se nutre la cinta en ofrecer una radiografía competente, temperamental, metafórica de la génesis de cualquier guerra: el deseo de poder sobre los demás (y más si éstos se autodenominan diferentes) ya sea en nombre de Dios, del petróleo o de los banqueros.



Descreída y profundamente convencida en sus argumentos, la película de Scott nos cuenta la historia de Balian, un herrero recién enviudado, ex esclavo, un hombre del renacimiento en realidad (que sabe escribir, matemáticas, agronomía, táctica militar) entregado a las servidumbres y contradicciones pasionales del Siglo XI; un tipo que conoce a su padre, Godofredo, un señor de la guerra, un caballero cruzado que regresa a sus dominios en Jerusalem con la esperanza de llevar consigo a su hijo, bastardo pero noble, para que herede su nombre y designio al servicio del Rey Balduino IV. Paralelamente, la paz paccionada entre el Rey de Jerusalem y su homónimo en Damasco, Saladino, se encuentra cada más erosionada por la intervención de los Caballeros del Temple, bandidos con alma de mercenarios al servicio de una Cruz pragmática; templarios que tratan de propiciar una Guerra definitiva que los devuelva, con plenos y exclusivos derechos, el absoluto control de la ciudad Santa. Las luchas intestinas en el seno de una comunidad cristiana que busca su tierra prometida y su hacienda moral en el oriente medio, acabarán encendiendo la mecha (catapulta en mano) que propicie la (inevitable) contienda entre dos civilizaciones antagónicas.

Con esta premisa argumental, Scott hila su historia de acuerdo al arquetipo del cambio de fortuna (propio de los filmes de vertiente épica). Aquí, el cambio de fortuna lo sufre Balian, el herrero-guerrero con rostro (imperturbable, por cierto) de Orlando Bloom, un hombre que ha perdido a su mujer y a su hijo, ha matado al sacerdote de su pueblo y a los caballeros/policías que trataban de apresarle para saldar sus cuentas con la ley y que, de repente, a) se ve convertido en caballero por cuenta y gracia de Dios y de su padre, dueño de un castillo y unas tierras próximas a Jerusalem, y b) se sabe objeto de deseo y capricho de una bella princesa, Sivylla, poseedora de una mirada seductora (estupenda Eva Green), esterilizada por el peso de una decisión más que trascendente cuyas consecuencias no sabrá prever (y cuyos fundamentos dramáticos debieron quedar en la sala de montaje) ni evitar.

El cineasta británico expone con gran verismo en el plano corto los trazos y costumbres de la ciudad de Jerusalem, a la que dota de vida y candor (con más éxito que en Troya), de buena escenografía y decorados realistas a pesar de su fotografía apagada y el ritmo cadencioso de alguno de los fragmentos del film... Pero no sale tan bien parado del aspecto épico, distante e irreal, donde las muy alejadas tomas a vista de buitre (de nuevo, y ya van..., herederas de los videojuegos de guerra cenitales tipo Age of Empire), suponen un insuficiente recurso para contarnos las escenas de batalla con algún rigor narrativo y/o mínimamente diligente (por cierto, no sólo recuerdan tremendamente a El Señor de los Anillos, o a ese anuncio de Canal +, sino que cada vez se hacen menos sorprendentes y más prescindibles).



Por ello el film, claramente cercenado en la sala de montaje, zozobra en tanto no sabe convertir el guión de Monahan (de manual, por cierto), en un producto del todo digerible (apenas hay empatía con los personajes y muchas piezas y protagonistas quedan desencajadas a lo largo y ancho de la narración), consiente demasiado protagonismo al único recurso interpretativo de Orlando Bloom (dejarse crecer la barba) y sufre -y sufrimos-, demasiado por la obviedad y carácter redundante de muchos de los discursos que proclama.

Desposeída, pues, de un sentido expositivo competente y alejada de toda progresión dramática racional, la película sobrevive, en fin, gracias a la pericia de un cineasta que conociendo sus limitaciones como narrador sabe envolver sus historias de suficientes elementos ornamentales que, no sólo dan empaque a la historia, sino que la hacen parecer un producto razonablemente distraído. Algo que ni siquiera consiguió el bueno de Stone con su demencial Alexander.

Lo menos destacado: Que algunos desperfectos de guión prefabricados para atribuir cualidades heróicas y/o salvadoras al protagonista (la rápida e increíble asunción del nuevo rol de Balian y el trato mesiánico otorgado por el director del film tampoco ayudan en absoluto), saboteen su condición de película política del año

Lo más destacado: Que ante la nula vocación del cineasta para narrar con una cierta competencia y originalidad las escenas de acción y de masas, se opte por el uso de la elipsis como salvaguarda de ascendencia creativa ante lo que ya podemos denominar el Síndrome de los Narradores Incompetentes.

Calificación
: 6,5
08/05/2005 22:53 Enlace permanente. Tema: FIJR GRANADA Hay 2 comentarios.

El grial

A medio camino entre la lucidez de la gnosis y las tinieblas de la ignorancia, se encuentra un limbo de desencantados en eterna búsqueda de un grial que les seduzca y llene, que colme de sentido su presente meditabundo, escéptico, contemplativo.

Y en la calle, formando parte de aquel paisaje inevitable, se acumulan junto a los desencantados, ingentes porciones de desengaños y frustraciones, pedazos de nostalgia esculpida en las aceras de la inexorabilidad. Y mucha menos lluvia de la deseada, y más lágrimas que sonrisas, y esa mirada abatida pidiéndote las sobras para comer (y tu comprensión).

Porque la vida es el primer síntoma de una soledad que no recuerdas haber merecido, la génesis de un existir carcomido en una sima de tristeza inabarcable. Pero aún te quedan esos ojos... un bello recuerdo, aun pasajero, inmerso en una cotidianidad maldita y descreída.

Y yo, sigo aquí, ya véis: echándole un pulso a mi presente, a ver si gano, buscándole las vueltas a esta existencia decadente, esculpiendo letras sobre losas de mármol blanco creyéndome escritor sin serlo, deseando alcanzar con las palabras... mi grial particular, mi deseo. Sabiendo que cada noche vuelvo a ser uno más de aquellos locos desencantados.

Y viendo Cine, claro, para compensar. Porque, qué es el Cine sino un sueño... con argumento.
10/05/2005 23:38 Enlace permanente. Tema: Otros temas Hay 2 comentarios.

Cannes y rutina

Arranca Cannes, el festival de los festivales, y todo parece igual que siempre:

a) El Cine Español se queda fuera de la sección a competición... ¿Y van...?

b) ¿Por qué a muchos no nos extraña?

c) La selección es más que conservadora prometedora y su poder de captación marciano: Woody Allen, Michael Haneke, Atom Egoyan, Gus Van Sant, Lars Von Trier, Wim Wenders, Jim Jarmush, Amos Gitai y, atención: ¡Robert Rodríguez, George Lucas y... George A. Romero!

d) No me olvido de David Cronenberg (A history of violence). Éste se merece un aparte en este Cronicón ;)

e) En la categoría "Clásicos" se presta especial atención al dueto Powell & Pressburger. Se confirma que algunos directores de aventuras contemporáneos irán de incógnito y con papel de notas...

f) Que sí... Que también Kim Ki-Duk estrena cinta (Hwal: The Bow)... Al final conseguirán que yo vea una de sus películas.

g) ¡Quién coño diseñó el Cartel?

En fin, hora de dormir, hora de soñar.
11/05/2005 23:37 Enlace permanente. Tema: cinefilia Hay 2 comentarios.

DDC: Deconstruyendo un guión (parte II)

Voz en Off: Recurso narrativo de ascendencia literaria que contextualiza, aclara o acompaña a la imagen cinematográfica. Bien usado (Blade Runner, Uno de los nuestros, Aquellos maravillosos años...), es un recurso que dota de dinamismo el desarrollo del entramado. Mal usado (Alejandro Magno) desprende redundancia por doquier. A mí, siempre me recordó tiempos cinéfilos inolvidables.

Flashback: Imagen del pasado intercalada en el desarrollo de un argumento narrado en tiempo presente. El cenit de esta propuesta lo ofrece Memento de Christopher Nolan, una película cuyo fundamento principal lo adquiere, justamente, en la transgresión absoluta de este recurso.

Flashforward: un deseo de futuro, un vaticinio en forma de imágenes que augura lo que va a pasar. Poco habitual en estas lides cinéfilas, la retina nos deja, empero, algún ejemplo paradigmático en Brazil, Destino Final o La Zona Muerta.

El Ethos: El carácter de un personaje. Se define con antelación (construyendo someramente un pasado) o por las circunstancias (en función del desarrollo de la acción: pensad en el niño protagonista de El Imperio del Sol). En guiones poco exigentes con la verosimilitud, suelen propiciar ingentes dosis de incoherencia narrativa: el herrero matemático, estratega, agrónomo, políglota, orador de El Reino de los Cielos es un ejemplo paradigmático de esta censurable afección.

Time Lapses: Es el plazo de tiempo que pasa desde una secuencia hasta la siguiente. Se basa en la teoría que los espectadores tienen que saber en todo momento cuándo acontece la secuencia (Sí, David Lynch hizo novillos aquel día). Esta transición elíptica puede utilizarse en el plano narrativo y/o estético para aumentar el dinamismo de la acción (La secuencia de encadenados que resume el viaje de Harker a Transilvania en el Drácula de Coppola) o como recurso contextualizador (Un primer plano de un reloj-despertador reflectante suele ser uno de los más utilizados...) del argumento.

Plot point: un giro recurrente, el efecto teatral por naturaleza, insertado al final de una escena o película. Pone fin a una secuencia y su principal objetivo es enganchar la atención del espectador (propio de los seriales de entreguerras y los guiones de Quentin Tarantino), y garantizar su fidelidad, cuanto menos, hasta el final. Personalmente, uno de los recursos de guión que más me interesan y atraen.

Plant: la primera aparición de un objeto o motivo a la postre definitivo para la resolucion del entramado (un picahielos en la mano de Sharon Stone mientras habla con Michael Douglas en su primera visita a la casa de la escritora; una canción canturreada al principio de Alarma en el expreso...). La implantación de este objeto, lejos de ser una pista o cebo, suele aportar cierta dosis de congruencia a la historia, cuando no un más que meritorio suspense (propiciado, no lo olvidemos, por un simple accesorio –prop- o excusa).

Red Herring: Hacer creer lo que no es. El Red Herring o Hareng Sour, vocablo fácilmente encontrable por esta red de redes, es una distracción planteada por el guionista/realizador para engañar al espectador con una resolución contraria a la esperada. Este Efecto Sorpresa suele plantearse desde varios puntos de vista: a) Desde el punto de vista del montaje; uno de los más recordados lo consintió Demme en El Silencio de los Corderos a costa de un asalto policial a una casa vacía expuesto de tal modo que hacía pensar a los espectadores que el asesino que buscaban se encontraba realmente en ella); b) el falso culpable en el desarrollo del guión: consiste en hacer creer al espectador, mostrando indicios precondicionantes, que un personaje es, justamente, lo que no es y viceversa (La nómina de películas paradigmáticas es inabarcable, sobretodo en el cine de suspense contemporáneo).

Truffaut contaba un ejemplo más que reconocible: la primera media hora de Psicosis, en la que Hitchcock pone todo su talento al servicio de una intriga de robos y huidas, es sólo una distracción contextualizadora que se zanja (con un plot point inolvidable, por cierto) de modo devastador en la célebre ducha del Motel.

La delgada linea roja que delimita la utilización racional o impropia de estos y otros recursos determina la genialidad o mediocridad de un cineasta y por ende, el número de estrellitas en los periódicos.

Mañana más: todavía me queda el Deux ex machina.

Terminator3: La reivindicación del cine de acción

Recupero de la nevera una crítica de hace un par de años a propósito de Terminator 3: La rebelión de las máquinas, ya lo dije en su día, una de las películas que más me gustaron aquel verano.

No son éstos buenos tiempos para el cine de acción. Ralentizado en sus escenas más impactantes por capricho de guionistas (mal) aficionados a los story boards, realizado por tipos generosamente abastecidos de impericia para narrar los momentos de éxtasis, el cine de acción coetáneo no deja de sucumbir a la tentación del ruido, la destrucción y el desbarajuste a cambio de algún bostezo rutinario de una platea cinéfaga que prevé, de forma desapasionada, todo lo que va a acontecer a lo largo y ancho de todo el film.

Exitosos productos liberados de talento como La Roca, Con Air, 60 segundos. The Fast and de Furious, han servido para exiliar al cine de acción occidental de las cavernas de la autoría en la que un día lo introdujeron tipos tan competentes (cámara en mano) como Robert Aldrich (Attack!), John Boorman (Deliverance, Point Blank), Walter Hill (El luchador; La presa), Clint Eastwood (Ruta suicida), Gordon Parks (Las noches rojas de Harlem) o, ya adentrados en la década de los ochenta, Luc Besson (Kamikaze 1999) o el mismísimo James Cameron (Terminator).

James Cameron, antiguo decorador (de, entre otras, el brillante Sci-Fi Galaxia del Terror de B.D.Clark) proveniente de la factoría Corman, fue el responsable directo de la primera entrega de Terminator. El film, co-escrito y producido por Gale Ann Hurd, (excompañera de fatigas del susodicho) resultó un film adimentado con una serie de elementos lo suficientemente atractivos para el aficionado a la ciencia ficción: saltos temporales, mundo robotizado, guerrillas postapocalípticas... como para convertir una serie B de acción planteada por la rutina en un film objeto de devoción y culto.



Exonerado, a propósito y de un modo harto habilidoso, de cualquier prejuicio ético que la hermanara con el género reaccionario tan en boga en el cine de acción de los años 80, el desarrollo argumental de Terminator parte de la que, aun hoy, es la panacea del explotaition en sentido estricto: una entidad persiguiendo a otra de principio a fin de la película (patrón argumental que también heredarían filmes de los 80, hoy objeto de culto en el ámbito fantástico, como Hidden o Predator). Terminator convirtió -ya es conocido por todos- al austriaco Schwarzenegger en un icono del cine de acción bruta pero, por encima de lo anterior, consiguió que un argumento trufado de múltiples referencias fantacinéfilas funcionara como una película de acción total donde todo era posible menos el aburrimiento.

Astuto hasta el tuétano, James Cameron logró con la secuela de aquel film menor pero de argumento (y si no, preguntádselo a los Hermanos Wachowski) y desarrollo fascinante, un mega éxito de incalculadas proporciones a costa de: a) edulcorar con humor los elementos más adultos del primer film; b) participar en el desarrollo emocional de los personajes con un alto grado de coherencia; c) invertir el rol sexual del héroe; d) convertir los artesanales efectos especiales de su precuela en una orgía de f/X incontinentes que marcaría un nuevo hito en el desarrollo tecnológico de los filmes; y e) conseguir que sus numerosos aciertos de carácter efectista se fusionaran con el argumento de acuerdo a las leyes de la mínima congruencia (una quimera, ya lo sabéis, en estos tiempos dominados por un exhibicionismo gratuito)

Perteneciendo a la saga que mejor desarrolla los caracteres de sus personajes, T3: La rebelión de las máquinas no sólo no queda desvirtuado respecto a su precedente sino que, cómo aquel, no duda en recrearse (en la sorna y) en un ingente número de escenas de acción bien rodadas para ocultar las lagunas de un entramado fantástico-tecnológico-militar-preapocalíptico de alto voltaje diseñado, pero no en exclusiva, para consumidores de palomitas a granel.

John O’Connor, el Frodo de T3, (con quien comparte, además, la misma cara de angustia permanente a lo largo de todo el metraje) es el héroe de quien pende el destino de la humanidad. Imposibilitado por ese propio destino del disfrute del libre albedrío (sin otras obligaciones, por ende, que salvar a sus coetáneos: ¡menuda frustración), pero, del mismo modo, obligado a cohabitar con la certeza de saber que Él, es lo más importante (ya lo sabéis: caprichos del destino), se resuelve como un tipo temeroso, un antihéroe que desea, por encima de todo, despertar de una pesadilla rocambolesca que, cada cierto tiempo, le vuelve a topar de bruces contra una máquina de matar hiper-evolucionada. Terminatrix, uno de los hallazgos del film, se rebela pues como la última evolución de un arma diseñada para la destrucción, un robot de apariencia femenina diseñado por una entidad silícica, dadlo por hecho, admirador de los cánones de belleza de los adolescentes humanos.



El mejor aliciente, a mi juicio totalmente inesperado, de Terminator 3 es su decidida voluntad por entroncarse con películas post-apocalípticas como On the beach, Cyborg o más abiertamente, con su actualización Mátrix, reivindicando para sí misma la primacía en el firmamento de un género, el de acción fantástica, demasiadas veces sustentado por el consumo de adrenalina impostado.

Jonathan Mostow (solvente director de Breakdown y U-571) se convierte, en fin, en el director de una secuela (muy) necesaria para reivindicar un tipo de producto que, definitivamente, no desea pertenecer a esta (mediocre) década.

Calificación: 7
13/05/2005 21:41 Enlace permanente. Tema: FIJR GRANADA Hay 6 comentarios.

Allen en el diván



«Trato de reflejar el vacío de la existencia. Ese vacío es el problema de raíz sobre el que se desarrolla una realidad tan desagradable. En poco tiempo envejecemos y no tenemos ni idea de nuestro objetivo en la vida».
15/05/2005 14:14 Enlace permanente. Tema: cinefilia Hay 4 comentarios.

Cine negro en el Abismo

Iba yo a contaros hoy mis vicisitudes con este ordenador maldito al que se le avecina, quizá mañana, quizá pasado, un formateo urgente, una reestructuración binaria adecuada para soportar los ingentes dosis de letras malgastadas que pienso concebir en los próximos meses. Peor me encontré con un estupendo artículo de REFO, y lo del ordenador quedó en un segundo plano.

El mundo es un abismo, sí, pero se hace más tolerable con lecturas tan lúcidas y lúdicas como este: "Las reliquias del Cine Negro", breve y sentida reflexión sobre este género, tiene razón, propio de otros tiempos y contextos, que tantos y tan buenos ratos nos ha hecho pasar desde siempre.

La cámara secreta: sangre en la pantalla

Cinco, seis, actores; una casa preñada de cámaras digitales, ojos en la ducha, un argumento de tintes amenabarianos; retazos de un Gran Hermano macabro; slasher; vouyerismo enfermizo; cine de terror adaptado a los nuevos tiempos; suspense de alto voltaje; un final de cine negro.

Es La cámara secreta (My Little Eye), una película de género, de bajo presupuesto y generosas prestaciones, que reflexiona sobre la violencia y el vouyerismo, sobre la necesidad de observación que algunos tienen sobre la vida de los demás, sobretodo cuando éstos quedan expuestos a situaciones que desprecien lo cotidiano.

Cinco personajes que buscan a) fama y b) dinero son los concursantes de un juego cuyo fundamento a muchos os sonará: deberán pasar una buena temporada en una casa aislada, rodeada de cámaras y enrejados, árboles y nieve, en compañía de otros concursantes dueños de su propia vida, intereses, objetivos; no hay fantasmas ni parapsicólogos, pero sí hay comportamientos desequilibrados, pasados oscuros, misterios qué resolver. El medio de comunicación será Internet; el premio, jugoso: un millón de dólares; alguno de los personajes creerán, a fe ciega, que su paso por el concurso les convertirá en futuras y adineradas estrellas...



El film de Marc Evans tiene una cierta paridad formal (sobretodo en el uso de las diferentes cámaras y texturas) y conceptual (en tanto que sus protagonistas se prestan voluntarios al juego/experimento) con El Experimento, y un buena disposición por el ritmo in crescendo, un par de momentos de inquietante cine de terror y más de una sorpresa argumental. Es mucho, teniendo en cuenta su limitación de medios y su carácter de cinta de consumo. Y más cuando uno se acerca al visionado de esta película sin más pretensión que la de pasar un rato distraido.

Todo junto hace de esta My Little Eye sea, en fin, una película con argumento y ambiente de serie B pero ciertamente entretenida, que actualiza alguna de las constantes más comunes del cine de terror clásico (el miedo a los espacios cerrados; la angustia psicológica del acosado/a; el observador misterioso...) adaptándolo a los objetos (objects) de los nuevos tiempos (internet, cámaras diminutas, visión nocturna, pay per view) con una gran naturalidad y cierto grado de acierto.

Lo más destacado: que a pesar de sus limitaciones presupuestarias, sepa definirse como una obra de género competente, efectista y francamente inquietante.

Lo menos destacado: que su sugerente punto de partida y desarrollo se vea hostigado con alguna de las proclamas conceptuales que pretendía criticar.

Calificación: 7,5
18/05/2005 23:36 Enlace permanente. Tema: FIJR GRANADA Hay 2 comentarios.

El día D

Una exitosa resaca proveniente de Cannes, una ansiedad insuperable acumulada a lo largo de las 27 primaveras que me alumbran, testimonios que alaban las bondades y hallazgos de su composición formal y cromática, un trailer impagable, !Darth Vader por fin!, una entrada quemandome los bolsillos durante una semana, un leve dolor de cuello sin imporancia, una música marciana, el colofón a una saga incomparable, millones de fans encantados, unos títulos de créditos inmortales, una expectación sin igual, una tensa espera, una cuenta atrás inexorable...

¡Y va la puta araña de los cojones y me inyecta su puñetero veneno en medio del párpado! ¡Hoy! ¡Precisamente, hoy! ¡El día D! ¡Grrrrrrrr! ¡Con la entrada en el bolsillo...! ¡Y con un ojo hinchado! Solo falta que me mire un tuerto...

Tendré que romper los espejos, claro.
19/05/2005 21:46 Enlace permanente. Tema: cinefilia Hay 1 comentario.

La Venganza de los Sith: retazos de obra maestra

El General separatista Grievous, súbdito del Conde Dooku, mantiene secuestrado a Palpatine -Canciller Supremo del Senado de la República y aficionado a las conjuras intelectuales-, como cebo de un plan mayor (concebido por el misterioso Darth Sidious) destinado a atraer a la nave a dos guerreros jedis: Obi Wan Kenobi y su aprendiz, el joven Anakin, un poderoso padawan de gran potencial y sentimientos contradictorios, casado, en secreto, con Padme Amidala, senadora de la República e hilo emocional de toda la historia. Liberado Palpatine de las garras del general rebelde por la destreza y habilidad guerrera de los dos jedis, la guerra entre los separatistas droides y el ejército de clones de la República sigue extendiéndose por todos los confines de la galaxia y los jedis, como supervisores de las operaciones del ejército, deben desplegarse allí donde tiene lugar cada batalla. Diseminados por todos los rincones del universo conocido, los jedis serán víctimas de un plan de ascendencia genocida encabezado por un malvado Sith, el eterno enemigo del título, que pretenderá hacerse con el absoluto control de la galaxia.

De forma paralela a este entramado bélico, el joven jedi Anakin, cada vez menos joven, cada vez menos jedi, comienza a sufrir extraños sueños premonitorios que aumentan su temor, el miedo a perder, de nuevo, su posesión más querida. La lucha contra si mismo, contra su voracidad, petulancia y orgullo, convertirá al niño frágil y amable que fue en el monstruo azotado por la desventura en que se acabará convirtiendo...



El puzzle se completa. La Venganza de los Sith pone fin a una saga que cambió la historia del Cine, sus texturas y presupuestos, su concepción de espectáculo/negocio total. Una saga esculpida sobre la rabia y sudor de unos ancestros que encuentran su sentido en el drama interior sufrido por Anakin Skywalker, un niño sin padre, primero, un esclavo liberado debido a su condición de niño valiente, noble, piloto astuto, adoptado por Qui-Gon Jinn como el elegido dentro de una estirpe de guerreros aleccionados para contarrestar la creciente ascensión del Lado Oscuro; un joven enamoradizo y agresivo, después, un adolescente talentoso conocedor de su potencial pero incapaz de renunciar a su condición humana y por ello, intuitivo pero vanidoso, protector pero frágil; engreído pero fiel; un hombre enloquecido por su propia fortaleza, por último y en este film, temeroso de perder lo que más quiere, nada más, ¡y nada menos!, víctima de un plan maquiavélico que dará con sus huesos embutidos en el interior de un yelmo maldito mientras quiebra su voz con un grito que le revelará su verdadera condición...

En la conjunción de fragmentos, de historias paralelas, de intrigas y conspiraciones políticas, de aventura sin fin por planetas paradisiacos o infernales, de amistades imperecederas trazadas por el destino, de traiciones culposas de ascendencia griega, de manipulaciones de mentes, de batallas y persecuciones labradas por la fantasía, de imágenes y texturas subyugantes..., La Venganza de los Sith se rebela como un apéndice genial que conjuga lo mejor de cada trilogía, una primera parte cimbreante, excesiva y ruidosa, que hace justicia con alguno de sus personajes más carismáticos (de Chewbacca a R2d2), agregada a otra más trágica y reflexiva, de una gran intensidad dramática, casi operística, que pone un digno colofón a esta historia de amor enfermizo que decidiera el destino de toda una generación (espectadores incluidos).



En este sentido, el tramo final es impagable en su esforzada labor a) por aúnar contención emocional con un brillante despliegue técnico que lejos de renunciar a la lírica, la enfatiza y promueve por doquier; b) por liberarse (esta vez no hacía falta) del humor que animara alguno de los segmentos menores de El Retorno del Jedi o El Ataque de los Clones, c) por saber conjugar todos y cada uno de sus arquetipos hasta hacer de una película dilatada en el tiempo, una experiencia vital indiscutible.

La épica, la bucólica, la tragedia se dan cita en esta tercera parte, en fin, condenada a ganar adeptos con el paso de los años, a perdurar en las retinas de cualquier aficionado al género que se precie con su esforzada labor de producción, sus ajustadas caracterizaciones, el juego de texturas y cromas que definen su identidad, su apuesta incondicional por el ritmo y la consonancia, la autoexigencia máxima en el apartado formal, su propuesta categórica y demoledora... Cuando finaliza La Venganza de los Sith, a uno le acecha una indefinible sensación de vacío, una certeza casi insolente de que esta vez será la última. No pasa nada. En la retina nos deja varias secuencias magníficas (la huida a través del ascensor; el código 66 que precede a una serie de ejecuciones epatantes, un hombre transformándose en monstruo en un quirófano demiúrgico que contrasta, en un montaje paralelo, con el paritorio esperanzador que precede a uno de los momentos más emotivos y vibrantes de la película), y un regusto cinéfilo colmado.



Nada volverá a ser igual en un cine.

Lo más destacado: la sinergia del conjunto.

Lo menos destacado: que sus todavía deficientes (pero mejorados) diálogos políticos y afectivos, desvíen la atención de la crítica ortodoxa.

Calificación: 9
21/05/2005 09:07 Enlace permanente. Tema: FIJR GRANADA Hay 9 comentarios.

Internet galáctico

Habrá tiempo para análisis más pormenorizados (existen las Obras Maestras imperfectas), estudios globales de mayor calado y substancia pero, desde luego, las primeras sensaciones que deja este primer visionado son más que significativas:

"El Círculo se cierra" de Rafa Marín: "...Como broche de la trilogía primera y de la hexalogía galáctica, La venganza no creo que defraude a los millones de seguidores de Star Wars: su hechura es sobresaliente; sus efectos especiales, impactantes; la tensión emocional y física de los enfrentamientos continuos entre héroes y villanos te mantiene en vilo en todo momento..." (atención a los comentarios: ¡616 a fecha de hoy!)

"Admirable culminación galáctica" Miguel A. Refoyo: "Estamos por tanto ante una obra felizmente llevada, con voluntad y cariño por la historia, apreciando las imágenes de un director inspirado, que se encomienda a esa preparación del instruido público para narrar su apoteósico desenlace con convicción, con la sabiduría suficiente en el arte del entretenimiento y el espectáculo sin cortapisas...

"Profecía Cumplida" de Alejandro Ramírez, Alex: "En síntesis, La Venganza de los Sith es una joya, un espectáculo completo, abrumador, una de las mejores experiencias en cine que he tenido en mi vida completa; un bálsamo, una maravilla de imágenes y emociones, un tributo a la saga (aún siendo parte de la misma), un logro que quitará de golpe todos los velos oscuros y todos los miedos o expectativas negativas".

"La venganza de los Sith" de Teófilo El Necrófilo: "Es como una tragedia griega de traiciones destructivas tanto para el traicionado como para el traidor. Las batallas me siguen pareciendo de videojuego, pero la peli progresa y va mejorando con escenas que me recordaban a "El padrino" en algunos instantes..."

"Sith: The Promise Fulfilled" de Stephen Hunter "...So for my generation, "Revenge of the Sith" is a brilliant consummation to a promise made a long time ago, far, far away, in a galaxy called 1977.""

Es una selección tendenciosa, sí...

El hombre inexorable

Se hizo hombre sufriendo sobre sus carnes las consecuencias de la inexorabilidad. Cada arruga, cada vestigio de aflicción que el tiempo prendía en su rostro, aumentaba su ineludible sensación de vacío, el residuo emponzoñado que definía su ser.

En la suma de desahogos impostados que iban forjando su experiencia vital, ese, el ver Cine a granel, se había convertido en su hábito más reconfortante; una necesidad artística exigida por su intelecto como respuesta a una realidad más deshumanizada y codiciosa; una realidad maldita, pensaba cada amanecer, donde los buenos sabían que los malos siempre se acababan llevando el mejor de los botines posible. Sí. A su mujer también, no os riáis...

Pero a la salida del Cine todo volvía a ser igual que siempre. Sabía que seguía vivo porque las horas de su reloj no dejaban de fluir, las dudas comenzaban a aflorarle, el ruido asolaba a su cerebelo. Un fuerte dolor estomacal interrumpió sus pensamientos.

A su mente le llegaban recuerdos de esa infancia que tanto añoraba. Deseó, entonces, haberse lanzado de bruces, escaleras abajo, como aquel niño del tambor de hojalata, con la esperanza de revertir la inexorabilidad, la vacuidad de una existencia desencantada y rutinaria. El día que comprendió que el Cine se había convertido en el último reducto de su cordura ya era demasiado tarde...

Hoy pasa los días en el frenopático, jugando al bridge con las cuidadoras, ganándole los cuartos al futbolista retirado, riéndole los chistes al biólogo pro-apocalíptico. No ha vuelto a ver una película, ni el cine ni la tele, y la sonrisa vuelve a formar parte de su cotidianidad.

Ya no le importa el paso del tiempo, los cuernos de su mujer, la mirada seductora de la taquillera del Cine, la terquedad inagotable del tempus fugit. Sabe que Bruce Willis, el hombre del futuro, pronto vendrá a rescatarlo.
25/05/2005 20:12 Enlace permanente. Tema: Historias de Cine No hay comentarios. Comentar.

I love this game

Cualquier cosa es posible en un partido de fútbol. Incluso que el Liverpool gane una Copa de Europa. Y de ésta manera.

Como me encanta este deporte...
26/05/2005 00:11 Enlace permanente. Hay 3 comentarios.

Publicidad en el cine

Lo comentaba el otro día FJSI en El Sitio y sin duda es uno de los asuntos más difícilmente comprensibles que acechan al visionado de una película en un Cine: la publicidad antes de un film.

No es nada nuevo en este Cronicón que ya se ha preguntado más de una vez sobre la naturaleza y oportunidad de ésta doble forma de pagar el precio de un entrada. Y, sobretodo, si realmente como espectadores/consumidores debemos consentir un sobreprecio, en realidad, una colcucación de nuestros derechos (éticos, supongo que no jurídicos) como espectadores/consumidores con una entrada (adquirida a un precio no precisamente módico) en el bolsillo...

He tratado de comprender, empáticamente, su sentido, rebuscando ejemplos en espectáculos, digamos, similares como un partido de fútbol pero las diferencias son más que notables. La mayor parte de la publicidad de un campo de fútbol tiene un destino inequívoco: la televisión (el medio publicitario por excelencia cuando no se financia con aportaciones de los socios); de hecho se llegan a pintar en el césped para favorecer un efecto óptico que propicie un visionado más efectivo. De otro lado, tenemos los carteles, anuncios por videomarcadores y pasquines prooficialistas que aprovechan cualquier espacio para llamar la atención de un espectador incauto que creyendo acudir a un espectáculo (los del Calderón podéis autoexcluiros del comentario) se ve de bruces frente al taller de reparaciones del polígono industrial de al lado. Las disimilitudes, empero, son más que evidentes: en el cine, con las luces apagadas y todas las butacas dirigidas a un único leit motiv, sólo quedan dos alternativas y la primera, naturalmente, es mirar de frente al único lugar dinámico e iluminado de la sala.

Todavía queda un aspecto más insólito si cabe pues esta publicidad en el cine suele retrasar el comienzo oficial de la película. Donde dije “insólito” podéis decir lo que queráis, claro.

No es una rabieta sino una reflexión. Si supiéramos cuánto van a durar los anuncios entrariamos después de la hora planteada al inicio pero si todos hicieramos esto, el retraso sería aun mayor: nos esperarían. En este sentido, el visionado de esa publicidad es ineludible. Y el valor de la entrada, si cabe, más caro.

Lo irónico es que nos desgañitamos pidiendo, ¡imploramos!, espacios cinéfilos para los cortometrajes (antes o después de un film pero siempre en una sala oscura acondicionada, pues sí, para ver cine) y la respuesta suele ser la misma: ¿dónde encarjalos? A cambio nos dan anuncios publicitarios de inmobiliarias. O de bancos. O de inmobiliarias financiadas por los bancos...

El propio FJSI bromeaba con una idea rompedora: insultar, al unísono, a los anunciantes/anunciados en cuanto éstos osaran asomar su jeta/producto en nuestra pantalla amiga. En fin, yo prefiero apelar al sentido común. Si quieren publicidad que rebajen el precio de la entrada... Es un modo justo de co-financiación: “jodidos pero recompensados”. La situación actual, sin embargo, no puede dejar de parecernos una auténtica tomadura de pelo. Seguro que en la Ópera no pasa esto.

En fin, ¿qué opináis?
27/05/2005 20:02 Enlace permanente. Tema: Otros temas Hay 6 comentarios.

De Palma adapta a Ellroy

“Cada vez que tienes un gran éxito con una cinta dirigida a los niños o adolescentes te metes en una trampa terrible, porque a los Estudios eso es lo único que le interesa. Fíjate en Sam Raimi, un director con talento. Hace 'Spider-Man' y le dan como premio 'Spider-Man 2'. No puedo pensar en algo más estúpido que 'Spider-Man 2'”



Vuelve Brian de Palma y ésta vez no se anda con tonterías: adapta a James Ellroy en The Black Dahlia.



Y sí. Con Scarlett Johannson en el reparto.
29/05/2005 19:42 Enlace permanente. Tema: cinefilia Hay 2 comentarios.

La sombra del Sith

[spoiler: esta reflexión alude a alguna de las claves que explican La Venganza de los Sith y El Ataque de los Clones. Si no han visto ambas películas y desean acudir inéditos a su visionado, no deberían leer el siguiente post]

Dentro del inmenso catálogo de imágenes subyugantes que conforman el entramado de La Venganza de los Sith destaca, sobremanera, una entrada feérica de Anakin en el templo de los Jedi tomada en plano cenital. La sombra proyectada contra el suelo nos advierte más que subrepticiamente de la presencia ineludible de Darth Vader, y de la inexorabilidad del paso (sangriento) que está a punto de dar. La escena finaliza con una elipsis de ascendencia dramática que sumergirá a Anakin, definitivamente, en el insondable abismo del Lado Oscuro.



Esta secuencia, sumamente lírica, nos remite a otra imagen autocomplaciente dentro del universo Star Wars: la sombra de Anakin arrojada contra el hogar de su madre en Tatooine que pone fin a la matanza de los moradores del desierto en El Ataque de los Clones. Para muchos es una sombra casual, para otros un retoque infográfico que sugería lo inevitable: Anakin se acabará convirtiendo en Darth Vader. Precisamente, ese fragmento filo-trágico de El Ataque de los Clones donde Anakin se pervierte de emociones inconsolables, viene precedido de otra elipsis considerable (ahora lo sabemos: es el verdadero prólogo de La Venganza de los Sith) que descubre una de las claves de la atracción del Lado Oscuro: la debilidad del amor. El mal comienza a hacerse hueco dentro del bastión Jedi, pero Joda, alertado extrasensorialmente por la violenta irrupción de la ira, no sabe ni sabrá como evitar que suceda...

El subconsciente del joven padawan, su lado oscuro, comienza a tomar cuerpo, no podía ser menos, en forma de sombra al igual que la luz de la espada láser en manos de Luke Skywalker introducía a éste en el antiguio mundo de los Jedi. La luz y las tinieblas se enfrentan en una guerra sin cuartel para someterse mutuamente.

El uso expresionista de la Sombra y de las sombras en una saga tan iluminada y luminosa como Star Wars alcanza un delicioso cariz simbólico al final de la hexalogía de Lucas, justamente en el momento en que el climax alcanza su apoteosis en un inspirado montaje paralelo que pone en comparación dos nacimientos antagónicos: el de Darth Vader en una estancia sombría, funesta, terriblemente obscura, y el de los gemelos Luke y Leia en un quirófano antitético y, sobretodo, con el posterior reparto que los reunirá junto a sus familias de adopción frente a unos ocasos bellamente renderizados.

Efectivamente, existe una nueva esperanza bajo los efluvios ventajosos de la luz.


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