Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2005.
Cine vampirizador
El Cine, de vez en cuando, obligado por las salidas de tiesto y la melancolía, necesita echar mano de sus referentes, actualizarlos, remozarlos, para –volviendo a los orígenes- sentirse renovado y rejuvenecido; captar, digo, la esencia de Eso que una vez lo definió. Por eso suele acudir al cine clásico y más allá de éste: a sus mitos, para dejar constancia del paso del tiempo y de cómo éste se comporta a la hora de ofrecer una nueva visión sobre un tema tan clásico como siempre fue, y ya pongo un ejemplo, el vampirismo.
No descubro nada. Si me gusta el Cine es porque una vez me interesó Lugosi, Fisher, Malone, Harrington y, naturalmente, Coppola y ese Drácula de diseño que un día cambió la concepción que hasta entonces tenía de lo que podría llegar a dar de si el espectáculo cinematográfico entendido como un Arte Total, como un arte multifacetado donde la literatura, la música, la fotografía, el teatro, la arquitectura... se fundieran entre sí dando como resultado un Todo sinérgico, subyugador, seductor, irresistible...
El Cine ejerció, sobre mí, ese poder de fascinación ineludible del que os hablo, quedando, pues, vampirizado en el acto, engolado por la demiúrgica música de Kilar, por el ritmo frenético e imparable de esa historia universal rejuvenecida por cuenta de Coppola bajos los hoscos designios del artesanazgo, esta vez sí, más embriagadores y fascinantes que nunca.
Cine y Vampirismo caminaban de la mano. Otra vez. Y esta vez para atraparme.

Críticas benevolentes
Alguien de vosotros me escribió un amable e-mail, recientemente, censurándome sobre lo que es una tangible realidad, un hecho irrefutable en el día a día de este Cronicón Cinéfilo, y es que rara vez aparece en el blog una crítica negativa.
Es cierto y no lo es, naturalmente. Sí han aparecido críticas negativas, a saber: La Pasión de Cristo ; Van Helsing y Constantine . Críticas benevolentes: Alejandro Magno , Elektra ... y alguna de cariz exagerado (también reprendidas por algunos otros). Pero la verdad es que no puede haber muchas más: a) no suelo (ni debo) perder el tiempo en escribir sobre una película que no me ha gustado (es lo bueno que tiene escribir lo que a uno le dé en gana; lo malo es que no te lo remuneran, podéis imaginarlo; b) no creo que desprestigiar el esfuerzo (aun fallido) de un tercero a base de improperios y textos despectivos tenga que ser la base ideológica de un sitio, este blog, financiado exclusivamente por la pasión cinéfila; c) pienso que es más meritorio rescatar lo que es bueno de lo que es malo, que desprestigiar lo bueno ensalzando lo que tiene de malo que suele ser definitorio de buena parte del Cine actual, por cierto, algo que todos sabemos y que, por lo tanto, no hace falta que lo repitamos continuamente y d) no en todas las películas sale Renne Zellweger.
Bien. Como veis, todo el párrafo anterior ha versado sobre una serie de conceptos subjetivos fácilmente simplificados con un "bueno" o con un "malo". Y, en realidad, todo se basa en esto. En el gusto. Esto me gusta. Esto no me gusta. Esto os gustará. Esto no. No pretendo sentar cátedra. Ni tan siquiera aconsejar. Si escribo una crítica es porque me sirve para recordar la película en el futuro. Si lo hago con un pretexto literario es porque además deseo compartir esa opinión con todos vosotros y que, si acaso, alguien pueda sentirse identificado con un párrafo evocador, con alguna de las imágenes, temas, que destaco o resalto. Nada más.
"Todo parece gustarte". Sí y no. Tengo un amplio gusto. Me gusta Carpenter y el cine musical, Fritz Lang o Ken Loach. Sigo disfrutando con cualquier película de la hexalogía galáctica y no tengo reparos en afirmar que los visionados televisivos de Solaris de Tarkovski y Dersu Uzala de Kurasawa fueron fundamentales en mi infancia. Pero eso no quiere decir que me guste todo. Por ejemplo: acabo de ver Transporter 2 y es igual de infumable que la primera. Es más, es igual de infumable que 60 segundos, A todo gas 2, Taxi 3... Una pena. Porque Bullit, A quemarropa o Harry El sucio también es cine de acción y no se parece nada a eso. ¿Qué puedo hacer? ¿Criticarlo?
No. El tiempo es oro.
Bellas Vs. Bestias: Writer's Cut
Recupero en la sección "Writer’s Cut" y en formato pdf uno de mis artículos más queridos: "Bellas Vs. Bestias", publicado originalmente en Octubre de 2003 en la estupenda (e ineludible) revista electrónica: Terror Universal.
Ella: exuberante pieza de coleccionista, pelirroja con padre posesivo, gitana de cabello ensortijado y sonrisa púber, rubia princesa de cuento, objeto de deseo de manzana emponzoñada...
Él: gorila de pelo en pecho secuestrado de un hábitat que lo añora, científico victoriano adicto al desdoblamiento de caracteres, jorobado guardián de Nuestra Dama, aristócrata rumano sediento de sangre, espectro devoto de la ópera...
Leer artículo completo en PDF .
DDC: Versiones
Productor's Cut: Argucia a modo de parapeto que define a una película tal y como la quiso aquel que la financia. Si tiene éxito le suelen salir muchos padres, uno de ellos, el propio director... Entonces se llama Final's Cut. Si no lo tiene, aparece en escena el señor Alan Smithee...
Alan Smithee (o Thomas Lee): Pseudónimo de aires reparadores que devuelve el honor perdido de un director obligado por el productor a montar una película que difiere sobremanera sobre el objetivo creativo inicialmente previsto. Las malas lenguas dicen, exagerando, que la mayoría de las películas del Hollywood actual las "hace" Alan Smithee y las "firma" el Director de turno...
Director's Cut: La película tal y como el departamento de marketing dice que quiso haberla hecho el Director. A veces, incluso el Director en cuestión está de acuerdo con esta afirmación, sobretodo cuando le proponen parte de los beneficios del nuevo montaje.
Extended Version: una película a la que se le ha añadido varias secuencias que en su momento y por problemas de ritmo quedaron al margen del montaje final. No. Los cuatros finales de El retorno del Rey estrenados en los cines no responden a una Extended Version propiamente dicha; al amigo Jackson le quedó así, simplemente. Se diferencia de la anterior, Director's Cut, porque aquí, el añadido secuencial ya está planeado de antemano. Digamos que por estrictos criterios... formales (no os riáis).
Doble versión: Propio de un cine, el de los setenta, que debía sortear la inquebrantable moral de la censura y que se caracterizaba por presentar varias versiones de una misma película en función del país en que se fuera a estrenar/explotar comercialmente. Las dobles versiones alimentaron durante años la creencia de que lo mejor se lo llevaban los europeos. Hoy día, muchas de estas cintas son objeto de búsqueda de arqueólogos cinematográficos (suponemos que para ver si era cierta aquella creencia).
Versión políticamente correcta: Cinta adaptada a unos nuevos tiempos menos viscerales y más hipócritas. Suelen destacarse por la excelencia de unos efectos especiales diseñados, entre otras cosas, para mover los árboles del fondo al compás del viento o convertir pistolas en walkie talkies... Hasta el mejor escribano echa un borrón, ya veis.
Remastered Film: Película a la que se somete a un lavado de imagen y texturas con el fin de adaptarla a los nuevos tiempos y cines y, de paso, reservarla intacta para las nuevas generaciones. Como podéis imaginar, suele tener como objetivo un reestreno multitudinario con vistas a amortizar semejante reconstrucción arqueológica. Técnica de naturaleza homenajeadora que posibilitó, en fin, que quien esto escribe volviera a pagar los seis euros del ala por disfrutar -y de qué manera- con la nueva y ruiodosa versión de El Exorcista, uno de los mejores thrillers que uno recuerda haber visto en una sala oscura, dicho sea de paso. Sobregasto que volvería repetir, y de muy buena gana por cierto, por disfrutar del Tiburón de Spielberg en versión original. Y con un cuaderno de notas a mano.
Nostalgia: recuerdo de aires evocadores que subvenciona y financia los diferentes director's cut, extended version, remasterized film... ideados por las productoras y demás entidades afines. Los espectadores más cultivados solemos echar mano de ella bastante más a menudo de la que deberíamos al comprobar los bochornosos resultados creativos dimanantes de buena parte de la cartelera actual. Y es que ya sabéis: ya no se hacen películas como las de antes.
Claro que eso diremos dentro de veinte años respecto de las películas que se hacen ahora...
Historias de Cine: El Rey de la Selva
(Esperemos que el bueno de Jackson consiga hacerte justicia)
Suenan tambores de reclamo en un horizonte preñado de teas que arden al abrigo de una empalizada donde creen permanecer a salvo de mi figura. Y frente a sus hogueras de miedo, un puñado de vírgenes tiemblan esperando que un rugido las libere de unas ataduras a las que las condena la comunidad que mañana mismo comenzará a llorarlas, y a la que, sin embargo, salvan manteniendo otro año más una tradición secular de aires supersticiosos. Piensan, dominados por el terror, que pueden permanecer guarecidos de un Dios que ellos creen impiadoso; sin embargo, yo no soy un Dios sino un animal, más que eso: necesito amar. Y ellas no son sino un juguete en las manos de un monstruo incapaz de comprender su naturaleza y condición; un monstruo, digo, ¡un monstruo...!
Pero todo cambia con la presencia de ella: una hembra blanca con el pelo bañado en oro acompañada de otros tipos de andares altivos y pose arrogante. No tarda en convertirse en mi obsesión y los otros lo saben. Por un lado, la deseo. Por otro: los temo. Pero no me importa. Los ojos de la hembra son un regalo del cielo en esta selva necesitada durante tantos años de alguien que alterara sus normas prehistóricas. En mi mano ya no es un juguete sino algo más. Lo sé. Algo más. Y ella muestra en su rostro el gesto de quien creyéndose herida todavía se niega a renunciar a su condición de bella dama, de hembra seductora e irresistible.
***
No sé lo que ha pasado. Me he quedado dormido y hoy mi cuerpo yace postrado en el interior de un receptáculo en el que me cuesta respirar. Me mareo. Tengo que despertar de esta pesadilla que me cubre de pescado y desasosiego, que oprime mis pulmones y ahoga mi anhelo de estar con ella... otra vez.
Ya no son antorchas sino luces de una naturaleza que no percibo las que prenden frente a mi rostro. No sé donde estoy ni qué es lo que vitorean aquellos que esperan tras las cortinas. Cuando se abren, una ingente cantidad de pequeños monos de tez blanca expresan su temor con un repentino silencio. Pero atado en esta plataforma gigantesca, ahora soy yo el que les tiene miedo. Pero el miedo puede vencerse. Siempre ha sido así. De repente, echo de menos la isla que me vio nacer, la libertad, rodeado de estos seres que asisten a un espectáculo que, os aseguro, no olvidarán jamás. Por lo pronto, me deshago del primer cordaje. Y grito porque no tengo otra manera de demostrar mi hostilidad contra aquellos que financiaron mi secuestro.
Huyo sin saber adónde. Destruiría su poblado si consiguiera ver, al menos, su final. Pero su frontera se rebela inalcanzable. Si tuvieran hechiceros podría negociar una rendición, quizás mi exilio. Pero no tiene hechiceros y no dejan de perseguirme. Y mi único propósito sigue siendo regresar a casa.
Exhausto pero todavía íntegro, he conseguido alcanzar un refugio cerca del cielo.
***
Ella. Otra vez.... Otra vez en mis manos. Y no tiene miedo. Si pudiera convertirme en uno de ellos lograría escabullirme entre una multitud que asiste, curiosa, al linchamiento de la bestia que todos ven y que únicamente yo siento, pero solo soy un animal enamorado que teme que puedan hacer daño a aquella a la que una vez deseé. Su hermoso y pequeño semblante corre peligro junto a mí, así que lo pongo a buen recaudo y me entrego a mi destino en esta cima sin salida en este día maldito en el que nunca debí haber despertado. Entonces algunos de ellos comienzan a revolotear a mi alrededor, insensatos. Son abejas gigantes que escupen aguijones contra un pecho derrotado por el desconcierto.
Ahora yazgo inconsciente en el suelo de una jungla de cristales y asfalto. Y mi corazón muere lentamente, lentamente...
Más Criticas en Writer's Cut
Tres recientes apariciones en el mercado del dvd llaman la atención del Writer´s Cut, ya lo sabéis, aquella sección financiada por la egolatría que rescata de los pulverulentos archivos de este Cronicón (y convenientemente reeditadas en PDF), alguno de sus artículos más destacables.
La Guerra de los Mundos: Holocausto alienígena:
La Guerra de los Mundos es, en fin, una propuesta multigenérica (terror, ciencia ficción y drama) terriblemente disfrutable, sostenida por dos interpretaciones más que convincentes, y por un envoltorio técnico artístico de primera generación que oculta, sí, el carácter intrascendente y vacuo de su argumento (El Valor familiar enfrentado a cualquier dificultad por muy irresoluble que esta parezca: para sobrevivir ya tenemos el Deux ex machina) pero que devuelve, y en plena forma, a uno de los mejores cineastas de su generación al oficio que una vez sirvió para encumbrarle: el de prestidigitador visual.
[Leer crítica en pdf ] [dvd ]
La Venganza de los Sith: Episodio III: retazos de una obra maestra:
La épica, la bucólica, la tragedia se dan cita en esta tercera parte, en fin, condenada a ganar adeptos con el paso de los años, a perdurar en las retinas de cualquier aficionado al género que se precie con su esforzada labor de producción, sus ajustadas caracterizaciones, el juego de texturas y cromas que definen su identidad, su apuesta incondicional por el ritmo y la consonancia, la autoexigencia máxima en el apartado formal, su propuesta categórica y demoledora...
[Leer crítica en pdf ][dvd ]
Escarnio: Un cuentometraje de Terror.:
La humillación, la culpabilidad, la venganza a modo de afrenta, la crueldad, el servilismo, el desprecio, el odio..., son temas definitorios de esta película con vocación de ejercicio de estilo que obtiene en el apartado formal su recompensa más edificante y en el estatismo y gravedad de los actores (cuya actuación queda subordinada por cuenta de una sofisticada -pero castradora- planificación narrativa) su tara más evidente y reprochable.
[Leer crítica en pdf ][dvd ]
Un final y dos comienzos
Varias cosas. Tannhauser cierra las puertas, esta vez parece que definitivamente. También hace lo propio el resto de páginas que directamente dependían del aporte intelectual del gran Javier Iglesias Plaza, el tipo más reflexivo y lúcido de cuantos se atrevían a poblar ésta facción de la blogosfera demasiada veces saboteada por la insinceridad, a saber: DeMentes (de cuya desaparición me siento más que culpable), VideoArena y VideoArena Pocket Edition . Escritor de nobles aptitudes, en realidad, poseedor de un potencial inabarcable, su ausencia dejará un hueco insuplantable. Esperemos y así lo deseo, que tenga la suerte que merece en cuantos proyectos consiga iniciar en el futuro. Desde aquí seguiremos sus pasos expectantes, naturalmente.
Unos se van y otros empiezan. Uno de vosotros, lectores habituales de estas páginas, se ha atrevido a fundar un nuevo blog de título sugestivo, "El Zoom Erótico" , y propuesta transgresora: el único blog donde el cortometraje "siempre será tratado como un trabajo profesional". Hace un par de semanas me pidió algún consejo para diseñar el logo de su weblog y, a cambio, hete aquí, me ha regalado esas letras de ascendencia ejemplar que no puedo por más sino agradecer, también públicamente, con el respeto y aprecio que semejantes lisonjas me merecen. Mi ego, no puedo ocultarlo, se siente igualmente satisfecho... Suerte en tu original propuesta, caballero.
Por cierto, aún no os he hablado de Cuatro , el tercer canal generalista de índole nacional que se ubica en nuestro país. De momento, un avance: los primeros veinte minutos de Noche Hache son, ciertamente, jocosos.
Top Cronicón: El hombre-lobo
Un ambiente rural; una maldición; una mordedura de una bestia salvaje en mitad de una noche coronada por una redonda e inevitable luna llena; un hombre que debe elegir, sobrevivir a la dicotomía que envuelve y define a una existencia, definitivamente, saboteada por el peso de una leyenda tan antigua e inclemente como el propio vampirismo.

Es un hombre lobo. Dije rural pero bien pudiera haber dicho urbano, pues de todos los mitos cinematográficos que deben su universalización a la edad de oro del género fantástico, ha sido éste, sin duda, el que más y mejor ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, prácticas, arquetipos... Es más: es el grueso conceptual que mayor libertad y mayor dosis de heterodoxia permite a aquellos que se atreven a moldear sus historias en torno a la figura de este personaje dicotómico y, sin embargo, fascinante, permitiendo en su seno, películas notables y, pese a todo, distantes entre sí como El Hombre Lobo, Lobos Humanos, Aullidos, Un hombre lobo americano en Londres, Ginger Snaps, Dog Soldiers, En compañía de lobos...

Pero éste no es un post convencional pues aprovecho para inaugurar una sección nueva: El Top de El Cronicón, con una particularidad substancial, y es que será un listado sugerido por los propios lectores/visitantes de este blog que simplemente tendrán que dejar su opinión en los comentarios sobre cuáles son sus películas preferidas en relación al tema propuesto. El de este mes, y por si no se había notado: "el Cine y El Hombre Lobo"; pasadas las semanas (justo los días en que el artículo deje la portada: unos veinticinco) escribiré un post-resumen con una breve sinopsis o reseña de aquellas películas más comentadas o valoradas por aquellos de vosotros que participen de la encuesta.
Y sí. Seré el primero en votar.
0:3.. y gracias
"Sin una gran decepción, no se aprecian las victorias"
Mundo Ficción
Hoy, fecha de celebraciones y festejos varios, la mayoría de ellos relacionados con el fútbol y sus servidumbres, y el resto propiciados por el aniversario necrológico de un mediocre guionista y peor persona al que tangencialmente Maese Absence dedica uno de sus afortunadas reseñas de vidas-ajenas , rescato del anonimato (gracias al inagotable servicio de noticias ofrecidas por El Sitio ) una revista electrónica en castellano de nueva creación, SciWorld : cine, televisión, un excelente diseño y una gran selección de fotos... cuya visión y lectura sirve para compensar, sólo en parte, las veleidades que definen ésta, nuestra doliente y rutinaria cotidianidad en un domingo, como tantos otros, dominado por el tedio y la conformidad. También en los medios.
En fin, que me ha gustado, y bastante, este primer número . Y no sólo porque le dediquen un especial (mejorable) a John Carpenter...
Esa también la he visto
Llevo más de tres semanas sin ver una película que no haya visto ya en una ocasión anterior, sin renovar mi bagaje cinéfilo, por tanto, ajeno a los neologismos que, en estos momentos, inundan las carteleras cinematográficas. Y lo que es peor. De momento no siento el gusanillo de "lo nuevo". Y eso que en mi colección de películas pendientes, se acumulan como ineludibles, los visionados de La Novia Cadáver de Tim Burton (dicen que cada vez más repetitivo) o Una historia de Violencia del gran Cronenberg (dicen que cada vez menos Cronenberg) o The Dark de John Fawcett (dicen que más convencional que en Ginger Snaps) o Match Point de Woody Allen (dicen que su regreso al panteón de los cineastas imprescindibles).
No debería ser noticia; el Arte se disfruta por repetición: un cuadro, una música, una fotografía, alcanzan su verdadero cenit en la contemplación incontinente, en la adoración de la obra a la que se mira, admira o escucha una y otra vez, como si de una liturgia se tratara; buceando en la forma y en la textura, en las nuevas sensaciones que desprende la existencia de una obra producida allí donde osa fusionarse el Arte con el talento.
Tampoco es el caso de alguna de la decena de películas que he visto en estas últimas semanas, tres de las cuales, sin embargo, sí que me gustaría destacar (aunque cada una a su modo):
a) Nosferatu de Herzog, en versión original subtitulada, con Klaus Kinski embebido de vampirismo y (per)turbación, redundando en la posibilidad de que todo se trate de un sueño, narrando la historia de Drácula desde un punto de vista decadentista y patético, entendiendo el amor y el deseo como la única panacea posible a la que agarrarse (vivos, muertos y no muertos) en una Sociedad infectada de peste y anclajes morales.
Es una película fascinante a pesar de que, efectivamente, no es la gran obra que yo recordaba; fascinación que se incrementa, si cabe, por la enigmática voz y mirada de Klaus Kinski en un papel que se adapta enteramente a su medida y presencia, a los andares de esa bestia con alma de actor que durante un par de décadas protagonizó la cinematografía, cada vez más discutible, del alemán Werner Herzog.
b) Extraños en un tren: Hitchcock, Chandler, Highsmith, Tiomkin... dando forma y substancia a uno de esos absurdos guiones basados en el suspense propiciado por dos objetos (en este caso, unas gafas y un mechero) que el demiurgo convertía, con la precisión de un artesano perturbado, en una obra maestra del cine diletante y de entretenimiento.
Dos hombres entrecruzan sus pies y destinos en un tren; uno, rico perturbado, castrado por un padre poderoso y humillador; el otro, un exitoso tenista, enamorado de la hija de un Senador, comprometido con ella y por ella víctima de su ex-mujer quien no sólo no quiere formalizar el trámite de divorcio sino que amenaza con comprometerle su futuro.
Un partido de tenis virtual en el que uno, el perturbado, idea un siniestro plan: deshacerse del problema de la contraparte. Y el otro, pobre sufridor, falso culpable, arquetipo de personaje hitchcockniano, ejerce de víctima propiciatoria de las situaciones de suspense ideadas por el gran Hitchcock.
c) Persecución mortal de Rowdy Herrington. No. No es el alcohol el que promueve este texto. Ésta la habéis visto todos. Una exploitation de intriga y acción al servicio de un Bruce Willis con pelo que como ocurrirá con El último Boyscout de Tony Scott o La Jungla de Cristal III de John McTiernan serán vistas dentro de veinte años como representantes paradigmáticas del género en la década de los noventa, similar a lo que ocurre, en la actualidad, con las revisiones de la obra de acción setentera de Clint Eastwood, Lee Marvin o Steve Mcqueen. Que no. Que no exagero...
Cine de evasión, prescindible, cuestionable, en fin, pero que de vez en cuando se asoma en la televisión y no molesta, en una tarde cualquiera, también ésta, mancillada por la apatía y el naufragio.
La Cosa... juega al ajedrez
Para mí, uno de los grandes finales de la historia del Cine.

Lo es gracias a MacReady, que lleva un buen número de horas persiguiendo a un extraterrestre mutante que tiene la perversa afición de asumir, como propia, la forma y la conciencia del ser vivo con el que toma contacto.
Es superviviente, aunque intuimos que por pocas horas, de un ecosistema terriblemente hostil. De hecho: es lo más hostil que puede imaginar un guionista para con sus personajes: una tormenta de hielo antártica; un ente asesino que puede ser cualquiera de los miembros del grupo -perros incluido- que permanecen aislados en la base; una paranoia colectiva que envuelve a todos los ocupantes de la misma; un helicóptero saboteado para evitar que la amenaza se extienda más allá del continente contaminado...
Para sobrevivir, piensa, ha tenido que recurrir al ejercicio de un arquetipo puramente carpenteriano: al personaje individualista, desposeído de modales y sentimientos que, sin embargo, se rebela contra su destino -no ha tenido otra opción- con todos los medios posibles a su alcance; poniéndole las cosas difíciles a La Muerte.
MacReady (que sólo unas horas antes había tenido que a) ejercer el liderazgo de un grupo dominado por la paranoia y, b) soportar sobre sus hombros la sospecha de unos compañeros que, atemorizados, le llegaron a considerar la Amenaza contra la que estaban luchando), yace ahora junto al último superviviente de una cacería sanguinolenta y destructiva sin saber siquiera si ha acabado ya con el Problema. Pero ya nada importa en estas últimas horas de la noche, minutos después de la gran explosión, cuando es más consciente que nunca que la contienda no dejará testigos; testigos, digo, que puedan contarlo, advertir al resto de la humanidad lo que puede ocultarse entre el fuego.
Ambos personajes se sienten vigilantes y vigilados. El Otro puede ser el Ente. Pero han decidido ofrecerse una tregua, una especie de pacto, como en El Séptimo Sello (de hecho, en el guión de la película que pulula por internet se llega a insinuar esta posibilidad puramente cinéfila en uno de los últimos pasajes del film:
MACREADYIf we’ve got any surprises for each other.Whe shouldn’t be in any condition to do anything about it.(beat) You play, chess?
Teoría reforzada, si cabe, con la constante presencia del juego del ajedrez en todo su metraje). Las llamas que han devastado la estación científica pronto desaparecerán presas del frío. Nuestros dos amigos se convidan a sentarse, sin embargo, a ver qué pasa. Ya no queda otra cosa por hacer. En unas semanas, la Cosa reposará bajo el hielo junto al cadáver de uno, o de los dos hombres que lo intentaron.
Esperando, sí. Esperando.
Reinventado Cine
Carpenter no inventó nada. En realidad, La Cosa, escrita por el debutante Bill Lancaster (sí, un auténtico hijo de... Lancaster) no era más que un caro remake de La humanidad en peligro de el dueto Niby/Hawks que, a su vez, adaptaba el relato de John W. Campbell “Who goes there?” con una cierta fidelidad y bastantes dosis de paranoia militarista, en la más paranoica aún década de los 50.
Sin embargo es una obra casi indiscutible dentro de una filmografía (controvertible pero apasionante) dedicada casi por entero a reinventar las constantes del cine fantástico. El tema de La Cosa, la invasión alienígena en su versión suplantadora, también funciona en su vertiente espectacular con unos imaginativos, angustiosos y funcionales F/X modelados por un Rob Bottin (que todavía cautivan en estos tiempos dominados por el grafismo pixelado y la falta de mesura), que debía competir, conscientemente o no, con una monster movie alienígena que sólo unos años antes había conseguido un éxito más que considerable: Alien. De hecho, buena parte del atractivo actual de esta película (de otro lado, fallida a nivel comercial en su momento) no tiene nada que ver con el parecido argumental con este precedente (que a su vez arrastraba un buen número de influencias y referentes, y no sólo cinematográficas) sino que viene dado por el estimulante uso de la intriga de la suplantación de roles, insisto, tan definitoria del género en los años 50, y en cómo ésta se hace protagónica de la historia hasta que la propia historia fenece arrasada por el ímpetu de MacReady.

Viéndola hoy día, es fácil reconocer buena parte de las constantes de la cinematografía de Carpenter, en especial, el grupúsculo amenazado por una entidad poderosa de naturaleza incomprensible, que tiene que regenerarse sobre si mismo para poder conseguir la supervivencia de los más avispados de sus miembros. Podíamos estar hablando aquí de Asalto en la Comisaría del distrito 13 o La Niebla o El Príncipe de las Tinieblas o Fantasmas de Marte, y todas ellas, como también ésta, nos remitirían a Río Bravo o a El Álamo o a La Noche de los Muertos Vivientes... Y, sin embargo, todas ellas son reconocibles en su individualidad, al conservar atractivos rasgos singulares dentro de una historia global basada en estereotipos temáticos y conceptuales (en el caso que nos ocupa: la llegada de un extraterrestre a la Tierra -algo que también ocurría en E.T., como bien sabéis.)
El Cine, en fin, busca en su pasado aquellos temas que una vez lo conformaron (también por eso existen los remakes y readaptaciones), pero son los grandes genios de este mundillo, adivinamos, ingrato, quienes tienen que volver sobre sus pasos para poder poner las cosas en su sitio, y reinventarlo. Que es justo lo que lleva haciendo Carpenter desde hace treinta años.
Doble proyecto del tándem Eastwood-Spielberg
Vía El Pais.es leo, entusiasmado, la posibilidad de que Clint Eastwood ruede, de forma paralela a su proyecto actual, una segunda superproducción sobre Iwo Jima, esta vez desde la óptica japonesa y como aquélla también producida por Steven Spielberg... y con un generoso presupuesto a sus espaldas...
Con esto Eastwood no sólo presume de ser el cineasta más prometedor del actual panorama hollywoodiense (sí, a sus 75 años), sino de ser, sin duda, el más inconformista y polifacético de todos ellos.
En fin, que empezamos una nueva cuenta atrás. ¡Qué grande es el Cine!, amigo Garci.
Por mis muelas 2
En fin, en espera de que mi dolorida corona dental me permita reencontrarme con la realidad, sin distracciones farmaceúticas de por medio, os recuerdo que podéis seguir votando en el Top-Cronicón sobre cuáles son vuestras películas favoritas en relación al tema propuesto: sigue vigente El Cine y El hombre-lobo.























