Syriana: el precio del poder

No parece mala semana ésta, de aniversario del inicio de la enésima Guerra en el Golfo Pérsico, para comprender y asimilar con mayor capacidad de discernimiento algunas de las implicaciones político-socio-económicas ampliamente manifestadas en esa estupenda cinta de Stephen Gaghan que es Syriana.

Siguiendo la premiada estructura narrativa de Traffic, Gaghan opta por bifurcar el entramado en torno a cinco grandes ejes (en realidad en torno a cinco grandes personajes y cuatro de sus respectivos entornos), que desde diferentes puntos de vista, pretenden dar un enfoque íntegro de un conflicto en perpetuo estado de latencia, sobre el que se ciernen, además, numerosos intereses, fundamentalmente económicos (y por ende, relacionados con el Poder, término entendible en toda su extensión), y una gran deriva social traducida en el desarraigo al que se ven empujados algunos de sus miembros psicológicamente más susceptibles/influenciables, los cuales, en sus términos más extremos, pueden llegar a encontrar un refugio de índole reparador (desafortunadamente existencial) en los suburbios más pasionales de la fe y, por deformación, en ámbitos coaligados con la violencia y el terror.

Cinco historias, decía, opuestas pero confluentes, protagonizadas por:

a) Un agente acorralado, Bob Barnes, que acaba de perder un misil y buena parte de su dignidad aceptando un último trabajo antes de entregarse a los quehaceres intrascendentes de la jubilación: asesinar a la persona que pone en jaque la supremacía del país que le paga y, por extensión, su incontenible dominio sobre la totalidad de las fuentes energéticas del planeta. Barnes, sin embargo, no tardará en descubrirse como una pieza de un engranaje corrupto y aprovechado, un peón más al servicio de un dignatario ambiguo que antepone el interés de "poderoso caballero" a los románticos efluvios de las banderas...

b) Un Analista Financiero, que tras un trágico suceso familiar, se convierte en asesor de un Emir, apoyando sus propuestas reformistas y, esencialmente, transgresoras, que se resumen en la búsqueda de una alternativa de comercio que lleve aparejada una redistribución equitativa de los beneficios generados con el petróleo, con vistas a reordenar un modelo social a todas luces dominado por la desigualdad y los anacronismos...

c) Un Príncipe Reformista, por alusiones, un sujeto educado en los designios del liberalismo económico de ascendencia occidental (fruto de su educación universitaria), habituado a competir en el mercado en igualdad de condiciones y, bajo esas premisas, promotor de un acuerdo con una empresa china que desequilibra la balanza en contra de los intereses norteamericanos; un líder de talante comprometido y utópico, empero, subsumido en un entorno de antagónicos, el principal de ellos, un Príncipe (su hermano) que quiere arrebatarle su heredad y, de paso, restituir la validez (y las prebendas) de los contratos anteriores...

d) Un ambicioso abogado que busca sustratos de corrupción en la fusión de dos empresas, la una, fuerte y poderosa, que acaba de perder un importante contrato de explotación petrolífera en el emirato; la otra, pequeña pero bien influenciada, que acaba de adquirir los derechos de explotación de una petrolera kazaja; ambas persiguen mantener su parte de un sustancioso pastel de ascendencia petrolífera; el abogado, la oportunidad de introducirse de lleno en el negocio... jugando a tres bandas con inmejorables cartas.

e) Un joven pakistaní desempleado en el emirato por cuenta de las nuevas condiciones de un mercado globalizado y deshumanizante, casual aprendiz en una madrazza de las innobles artes de la venganza ciega, herramienta al servicio de una causa reprochable y fanática...

Como se ve, y a pesar de la aparente frialdad de su puesta en escena y del carácter complejísimo de su entramado, no deja de ser una película de personajes; de hecho, es el conocimiento que obtendrán de si mismos los protagonistas al final de la película, el verdadero leit motiv de la historia y la que, en justicia, impulsa el desarrollo de toda la acción. Son personajes, además, cuyos destinos y objetivos tienden a converger en un clímax final que cierra alguna de las ideas planteadas y deja abiertas el resto, la mayoría, sin renunciar a su condición de obra reflexiva y madura capaz de entroncar con algunos de los títulos más significativos, políticamente hablando, de la no menos convulsa década de los 70.

Dos inconvenientes, que no deméritos, entorpecen el visionado de la película:

a) El pulso narrativo de Gaghan no es tan certero como el manifestado por Soderbergh (ni la historia tan accesible como la de Traffic, claro), y el equilibrio de algunos de sus pasajes se resiente, digamos, por la presencia de algunos personajes apenas perfilados (cuando no prescindibles) y de algunas relaciones solo sucintamente sugeridas (como las de Barnes con su mujer e hijo, apenas desarrollada cuando no amputada por un argumento del que se espera un desarrollo más extenso -si cabe- en su futuro estreno en el mercado del DVD) que incrementan la sensación de que el montaje se llevó más metraje del que esta historia necesita para que podamos disfrutarla en plenitud.

b) Su (en absoluto caprichosa) complejidad argumental hace que la película sea difícilmente digerible de un primer vistazo, y ni siquiera en siguientes visionados para cualquier potencial espectador instruido en las doctrinas de la indiferencia socio-política, y es que Syriana exige del espectador un bagaje enciclopedista de carácter actualizado y una cierta amplitud de miras: demasiado riesgo ab initio, claro, para que el éxito de la propuesta llegue a un espectro de público más amplio que es lo que sin duda merece esta militante y necesaria película de Stephen Gaghan.

Syriana se resuelve, en fin, como una cinta de espionaje de aires pesimistas y conspiranoicos, que analiza, con una gran profusión de datos y personajes, la situación del oriente medio actual en alguna de sus variables más controvertidas, controvertibles y subrepticias. Una obra de denuncia disfrazada de película coral transfronteriza, que admite más de una lectura y deja abiertos numerosos interrogantes para que la tertulia posterior a su visionado complemente el entendimiento y el disfrute de esta cinta que, por lo demás, presume de una excelente (y envidiable) factura técnica.

 

Lo más destacado: que su guionista y director logre hacer de su estructura alambicada y meliflua una sorprendente película de acción coral.

Lo menos destacado: que el puzzle filo-dogmático que propone sea inabarcable (e inasimilable) de una sola vez.

Calificación: 7,5

24/03/2006 20:30 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: críticas.

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Autor: Alvy Singer

Estupendísima crítica. ¿Pero el hecho de que sea inabarcable, no estimula a más visionados?

Hasta que no repita un par de visionados más, mínimo, no me atrevo a sacar conclusiones...

Fecha: 24/03/2006 23:33.


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Autor: J. P. Bango

Sí, eso es. Obliga a pagar dos veces, jeje.

Dejo pendiente la segunda para cuando salga en DVD: tengo la sensación de que aún será más estimulante.

Fecha: 25/03/2006 20:26.



Autor: sazmann

Completamente deacuerdo. Aunque no creo necesario más de un visionado. Filme valiente, solo me flojea el arrepentimiento del mercenario interpretado por Clooney, y el precipitado montaje. Un 3 sobre 5.

Fecha: 20/04/2006 13:03.


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Autor: amalia

quiero el resumen de la pelicula

Fecha: 06/03/2008 16:33.


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