La Guerra
Las imágenes que conforman La Guerra, en fin, se vierten granuladas sobre la conciencia de un espectador, del todo punto, ajeno a las servidumbres determinantes de este tipo de conflictos. Son nueve minutos intensos y desalentadores, que se niegan a renunciar a su condición de obra dogmática, que hurgan en las cloacas de la conciencia humana extrayendo de ellas un mensaje de aires sombríos dominado, pues sí, por el pesimismo y la desesperanza. Que es justo lo que suele pasar cuando la lírica se pone al servicio de una historia audiovisual cuyo final nos enfrenta al más impasible de nuestros enemigos: la naturaleza humana. J.P.Bango
Crítica completa en El Zoom Erótico










