Todo el mundo sabe de Cine

Uno de los debates que amenizaron los entretiempos de este gran evento que resultó Escorto 06, fue el que departía sobre la actualidad del mundo del cortometraje y lo que del futuro se podía esperar en un contexto eventualmente estimulado por la eclosión de nuevos y asequibles formatos.

Siendo, como es, un mercado potencialmente endogámico (que se nutre y alimenta de si mismo), el principal problema que asola al mundo del cortometraje no es la producción sino su limitada (y, insisto, endogámica) difusión como bien exageraba el notable corto promocional "Los Escortos" de Raúl Cerezo. Sin embargo, la charla adquirió una dimensión más gozosa en cuanto Iván Sainz Pardo pronunció una frase (entiéndase en un contexto más reflexivo), cuanto menos, controvertible: "Todo el mundo sabe de Cine".

Al contrario que la mayoría de las opiniones que se vertieron en esta evolución del debate, comparto la tesis de que el Cine, por su cariz popular y origen relativamente reciente, sigue siendo el arte más cercano al pueblo y por tanto es el pueblo quien deber seguir ostentando (parte de) la exclusiva de su valoración. Esto no implica la incompatibilidad con focos de opinión alternativos, digamos, más técnicos (la Crítica en sentido estricto) que diseccionen y analicen las cintas en función de criterios reglados, ajustados a cánones estéticos y narrativos, pertenezcan o no a vanguardias artísticas, que traten de dar una definición más atinada de hacia donde debe orientarse la cinematografía para alcanzar, de una vez por todas, una cualidad artística de índole indiscutible.

Saber de Cine no implica tener conocimientos de Cine sino poseer un criterio propio y selectivo capaz de discriminar lo que a uno puede gustarle o no. Para ello, tendremos que definir el gusto como aquello que produce una cierta satisfacción o cumple con un objetivo prefijado (por ejemplo, alcanzar una cuota de intensidad dramática suficiente) y, en todo caso, nunca debemos olvidar que su sentido lo adquiere a través de la subjetividad. En estos términos, cualquier persona se sabe dueña de un criterio propio (aunque sometido a prejuicios o influencias que pretendan minusvalorarlo) y por tanto se siente sabedora (insisto, que no conocedora) de Cine.

Creadores y aficionados al Cine, en fin, llegan a identificarse en una única persona cuando el primero se nutre de su cualidad de aficionado para construir y financiar una película. La Generación de la Televisión o la Alternativa de los 70, se reivindicaron a si mismos como espectadores pasivos que, en último término, transformaron su condición (receptiva) hacia una activismo que les hizo realizar películas con los mismos propósitos que ostentaban aquéllas que una vez visionaron en su infancia.

El cine de Carpenter no hubiera sido lo que fue sin la influencia inextinguible del Cine de Hawks, como Spielberg no lo hubiera sido sin Ford ni -por supuesto- sin las dobles sesiones donde una ingente camada de películas desfilaban gustosas frente a una platea fanófila demandante de productos de consumo alternativos al cine de los Grandes Estudios. Actualmente, cineastas como Tarantino –curtidos en el submundo videográfico- siguen reconociendo sus influencias cinematográficas -más allá de las convenciones regladas- en el visionado incesante de productos de consumo. En esencia, presumen de autodidactismo.

Esto no implica, lógicamente, que todo aquel que quiera hacer Cine consiga hacerlo tras una ingesta incontenible de cine de a granel, pero sí muestra, bien y a las claras, cuan delgada es la linea que separa al espectador del cineasta cuando sobre el primero se ciernen propósitos tan edificantes como la gestación de un Arte cuyo origen y destino proviene/deviene, precisamente, de una colectividad entusiasta y popular.

En fin, que hay más aficionados al Cine que se dediquen a la realización cinematográfica que Críticos de Cine que se dediquen a la realización cinematográfica. Y esto, necesariamente, da de pensar.


23/09/2006 20:28 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Este Mes Es Corto.

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Autor: KesheR

Hoy en el water reflexionaba sobre la cantidad de "críticos de cine" que han (hemos) surgido así de la nada desde que los blogs se hicieron populares. Cualquiera con un poco de cabeza se cree en el derecho (¡y en la obligación!) de opinar. ¡Yo el primero!

No tiene mucho que ver con el tema, pero oye, ahí lo dejo.

Fecha: 23/09/2006 22:15.


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