La (Contra)Crónica Oficial de Escorto’06 (y III)

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Bueno, podéis sacar los pañuelos:

Durante años, hubo un niño que coleccionaba recortes de periódicos, revistas, almanaques... Su objetivo era recopilar información suficiente y continuada para, en el futuro, poder construir una base de datos, en verdad, recurrente y útil, que contuviera todos aquellos datos de una manera ordenada, clasificada, sistematizada. Esta tarea implicaba a) constancia (manifestada en no menos de seis años de continuo seguimiento en prensa) y b) renuncia (que es lo que suele hacer un niño cuando no ejerce de tal). Huelga decir, que el esfuerzo merecía la pena: en varios años, ese niño había reunido información somera de 3000 películas y comenzaba a realizar las fichas correspondientes para iniciar su labor enciclopedista, el mismo año en que su madre, visiblemente emocionada (no en vano, había sido un esfuerzo económico notable), se invitó a regalarle un libro con la forma de un ladrillo que, en teoría, debería colmar de felicidad la cotidianidad de aquel pobre diablo. Era la “Guía del Video-Cine” de Carlos Aguilar: 18500 títulos ordenados, clasificados, sistematizados, con comentarios críticos, datos técnicos, análisis... De repente, aquel niño (cada vez menos niño) comprendió la futilidad del trabajo que había realizado durante tantas jornadas dedicadas a la realización de un libro... ¡que ya existía! Supo, a fe ciega, que había nacido con varios años de retraso mientras denigraba, a hurtadillas, al autor de aquel oprobio. Su madre nunca llegó a entender porque aquel día el regalo soñado no parecía haberlo sido; sin embargo, con el paso de los minutos, de las horas, de los días, aquel niño aprendió a valorarlo como merecía, como merece, el libro que tenía entre manos. En cierta medida, también había sido el sueño de alguien.

Son las diez y media de la mañana y ese niño, ya no tan niño, sostiene una tarjeta de Carlos Aguilar en la mano izquierda mientras que la derecha, ofrece a quien se la dio, un amable y cordial saludo. Entonces, me viene a la cabeza esta anécdota y uno no sabe si preguntar o seguir temblando. La duda, la aprovecha David de ipso facto, hablándole de una película que Carlos, sorprendido, alega desconocer. Los ojos de ambos se encienden en una conversación emocional donde el Cine y los recuerdos vuelven a ser protagonistas.

Es la génesis de una entrevista audiovisual en la que yo únicamente he querido sostener la cámara. Mi infancia, como en Ciudadano Kane, se proyecta a la actualidad para ajustar cuentas. Pero ahora mis cuentas solo quieren disfrutar de un momento, definitivamente, imborrable.


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Tengo a mi lado a Roberto e Irene, quienes no paran de reír, a mandíbula batiente, durante toda la proyección de Zapatos Limpios. El “gordo” y la “máquina de limpiar zapatos” son los personajes de ficción más entrañables que han podido verse, hasta ahora, en el Festival. Recordad este nombre: Oriol Puig.


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No han sido cuatro, como estaba previsto, sino cinco los cortos proyectados en la sección informativa de este sábado por la mañana. El quinto llega sin avisar: su patrocinadora, Vicerrectora de la UCM, sube al escenario después de la proyección para aleccionarnos sobre una realidad incuestionable: la mitad de este planeta necesita, irremediablemente, a la otra mitad. En la salida, una voz –la voz de la Vicerrectora- despierta mi estado paranostálgico: "!Tú y yo nos conocemos y no me saludas ni me dices nada!".

-¿Te conozco?
-Pues claro, ¿acaso no estudiaste en Ciencias de la Información de la Complutense?
-Eh..., pues... sí, sí.
-¿Y no recuerdas a una de tus profesoras? Debe ser la primera vez que yo reconozco a uno de mis tres mil alumnos y ese alumno no me reconoce a mí...?
-Eh..., pues..., uhm..., sí. [Sí, joer, claro, no puedo decirlo pero, ejem, parece más joven que hace unos años...) ¡Ostia! Da vergüenza decirlo, sí.

Observo, de soslayo, como el Concejal se descojona. El resto de la gente, tan sorprendida de la reprimenda como yo, no deja de observarme. ¡Ops!


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De repente, Jim-Box. Su nombre podía ser el de un huracán pero, en realidad, lo es de un Emperador Romano: “Jim-Box”, es decir, “Julio-César”, y como él: Viene, ve y vence (al mejor montaje). Merecidamente, por cierto, como él mismo dice y la platea refrenda; y es que nadie “se lo monta” mejor que el asturiano, haya o no cámaras de por medio. Por cierto, yo también tengo mi foto con él (pero no sé quién la tiene, ay).


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Pienso en J.M. Asensio y en Lauva, cuyo trabajo durante todo el desarrollo del Festival, ha posibilitado que la gala final tenga esa apariencia (tan) virtuosa y amena, singularizada en los montajes dvdgráficos que, uno a uno, van anunciando a los postulados segundos antes de que aquel-que-no-es-el-premiado-pero-viene-en-su- representación... suba a recoger el premio. Por cierto: Bitto vuelve a salir a presentar un spot. ¿Quién dijo miedo escénico?


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La Pecera divide las opiniones y paciencia de una grada, también en este ámbito, desacostumbrada a la contemplación de según qué ritmos narrativos. A mí, sin embargo, me reafirma en la idea de que Jaime Rosales es uno de los directores más personales y con más cosas que decir de ésta, nuestra, cinematografía.


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Las presentaciones de Javier Batanero lo confirman, definitivamente, como un excelente conductor de ceremonias, mejor improvisador, un tipo de gran talante (y talento). Sin embargo, en su speech final vuelve a olvidarse de agradecer la presencia de Isra, su polifacético aliado (aquí ejerciendo de pianista y, eventual, intérprete) en el escenario, a pesar de haber sido co-protagonista de alguno de los momentos mas memorables del fin de semana.


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La mayor cuota de asistencia la protagoniza el catering que pone fin al Festival. También lo festejamos a pesar de que parece una quimera acercarse a alguna de las mesas y picar algo sin empujar. Coti me vuelve a dar las gracias y, por supuesto, tampoco se merecen. La mitad de los aplausos que se han oído esta noche han sido para él... o para su abuela. Es lo que tiene aparentar (y ser) un gran tipo.


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El trabajo es intenso cuando las baterías de nuestras cámaras lanzan un afligido SOS. Los ganadores proyectan su felicidad por todos los rincones; los corrillos se amplían alrededor de la comida y la conversación; los currículum, guiones y tratamientos vuelven a pasar de mano a mano. Esto se acaba pero queda el show de la webcam de Lauva del que, por supuesto, no se escapa ni el Concejal. Ni Jim-Box. Ni Raúl. Ni Iván. Ni REFO. Ni J.M. Ni Isra. Ni David. Ni Queco. Ni yo. Roberto irradia felicidad por los cuatro costados. Señores, es la magia del Cine y esto, definitivamente, ha sido un auténtico placer.


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Huele a despedida a las tres en punto. Lugar: puerta de la Casa de Cultura de El Escorial. Coti pronuncia, nuevamente asistido por la humildad, la frase del Festival:
 
"Llamadas, reuniones, gasolina...", "nos cuesta dinero... pero el dinero no es nada en comparación a lo que yo estoy sintiendo, ahora mismo, por dentro"

Ay, si yo os contara...

30/09/2006 20:34 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Este Mes Es Corto.

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Autor: Raúl Cerezo

Esto sale de las entrañas...me has hecho llorar, mala persona...

Muchas gracias, Bango, muchas gracias.

Fecha: 01/10/2006 01:04.


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Autor: REFO

Enorme y subjetiva crónica desde una perspectiva emocional, sin subterfugios a estilos ni intenciones. Como ha dicho Cerecito, directamente del corazón.

Me ha encantado, hermano.

Un fuerte abrazo.

PD: Os echo de menos. Y no es coña.

Fecha: 01/10/2006 15:45.


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Autor: Queco

Brillante. Y desde luego esa última es LA FRASE. Para enmarcarla.

Fecha: 03/10/2006 13:20.


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