Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2006.

Él también subió a la montaña

El cine sigue llorando a sus clasicos ...

 


 

01/06/2006 23:48 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: cinefilia Hay 3 comentarios.

Hemeroteca setentera

Interesante cuanto menos el reportaje que dedica la web de Fotogramas a la Generación de los 70, rescatando de su golosa hemeroteca algunas de las entrevistas a las personalidades más representantivas de la misma. Atención a Steve (sí, Steve) Spielberg presentando Duel en Madrid con apenas 25 años, poco tiempo antes de cambiar la historia de Hollywood para siempre...
04/06/2006 18:09 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: lo mejor de la web No hay comentarios. Comentar.

La Isla de Michael Bay: Clonando tópicos

Los clones, ya lo dije en su momento , se habían paseado por la esfera cinéfila con poca profusión insertados, sobretodo, en productos de género (El Sexto Día), cuando no como salvaguarda de guionistas obligados a realizar una cuarta parte sobre mimbres anteriormente calcinados... (Alien Resurrección). La Isla, como también Aeon Flux o –incluso- El Ataque de los Clones, lleva la temática clónica hasta un extremo puramente vanguardista, eso sí, dentro de los estrictos códigos del cine de acción hiperbólico.

Y es que no empieza mal esta cinta, La Isla de Michael Bay, con una historia de clones y multinacionales médicas de última generación subsumidas en un futuro cercano donde aquél de alto poder adquisitivo puede llegar a comprarse una mayor longevidad basada en la antigua técnica de los repuestos...

 

 

Es interesante, insisto, su premisa y, más aún, un desarrollo inicial apoyado en la eficacia de un macguffin evocador: una prometida estancia en una isla idílica ofrecida como una prebenda que reciben aquellos que, de entre los supervivientes a una contaminación global (¿retazos de 12 monos?), son seleccionados mediante un sorteo por un poder fáctico, aparentemente, dadivoso.

Esta primera parte, la más sugestiva de la película, se fundamenta en conceptos existenciales subliminalmente entroncados con el THX 1138 de George Lucas, obra con la que comparte además una cierta paridad estética (y un par de planos: nada grave en una obra cuyo leitmotiv argumental tiene su origen en los clones...), o el 1984 de Orwell (o incluso al Brave New World de Huxley), referentes habituales de este tipo de producciones y que, de paso, siguen mostrando la vigencia de la mayoría de las insinuaciones que las hicieron legendarias...

Pero lo bueno pasa y en el Cine de Michael Bay suele pasar muy rápido, en este caso, pasa cuando el exhibicionismo incontrolable del cineasta comienza a adueñarse de la película, justo el momento en que la obra de Lucas acababa, es decir, cuando el protagonista asomaba su cabeza por la alcantarilla y se encontraba con una realidad diferente a la que le habían contado.

Y con más de setenta minutos por delante y un altísimo presupuesto que gastar, a Michael Bay y su diseñador de producción no se les ocurre otra cosa que convertir una persecución de raíz apasionante en una orgía de disparos y explosiones, digitalmente coreografiados, que dan paso a un buen número de soluciones argumentales y físicas que rebasan, más que generosamente, cualquier límite de verosimilitud...

Quizá, el mayor déficit de esta película es que se niega a sacar partido de la ingente colección de buenas intenciones que apunta su entramado (aun tangencialmente), siendo digno de destacar el poco partido que son capaces de extraer sus responsables de una subtrama tan substanciosa (tan hitchcockniana en realidad, por eso le gustaba tanto a Verhoeven) como es el juego de identidades que, justamente, la define; motivo temático que Bay apenas si llega a utilizar y cuando lo hace, lo hace con fines, digamos, sensacionalistas...

La Isla, en fin, se resuelve como un producto entretenido y cimbreante, digerible y olvidable, que recoge lo mejor y lo peor del cine de Michael Bay en poco más de dos horas (un logro dado los precedentes): una cinta de consumo rápido y de más rápida aún resolución, cuestionable en algunos aspectos (todos ellos relacionados con su falta de mesura) y superable en otros, y pesar de ello, de todo, o quizá por todo ello, se presenta, también así yo la considero, como lo mejor que ha realizado su director hasta la fecha.

No hay más pero es suficiente. Michael Bay aprueba: es la primera vez y hay que celebrarlo. Pero, personalmente, sigo sin perdonarle que hiciera Armaggedon.

Lo más destacado: que todavía quede lugar para una tenue reflexión entre tanto artificio y pirotecnia.

Lo menos destacado: la (extraordinaria) rapidez y el (escaso) calado dramático con el que los protagonistas asumen su verdadera condición.

Calificación: 5,5

05/06/2006 23:57 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: FIJR GRANADA Hay 8 comentarios.

Grageas de... fútbol

Parafraseando al bueno de Manuel Márquez, y como ineludible homenaje al Mundial que ahora empieza, dedico (de momento) un único post para comentar algunos de los pormenores que estos días repletan la actualidad informativa a nivel futbolístico:

a) España no pasará de cuartos. Más que un titular es una certeza pero no porque Brasil sea imbatible, que no lo es, sino porque nuestro nivel futbolístico no da para tanto. Nada preocupante, hay unas 31 selecciones con el mismo nivel que nuestra selección...

b) La situación de Raúl recuerda a la de Paolo Rossi en el Mundial 82: también se dejará los goles para las semifinales...

c) Mi favorita es Argentina: juegan bien y tienen carácter. También lo era en el anterior Mundial... De hecho, lo hubiera ganado si hubieran pasado de la primera ronda...

d) La película del Mundial la dirigirá un árbitro egipcio. Y será una comedia.

e) Por cierto, ganará el mejor. Es decir: el fútbol.

 

Próximamente, crítica de Cypher de Vincenzo Natali 

08/06/2006 22:31 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Otros temas Hay 6 comentarios.

El nuevo apóstol

Desde el día de ayer se hacen oficiales mis colaboraciones con El Zoom Erótico , el weblog colectivo liderado por el ínclito “El que soy” que cuenta con un tema central inédito en la blogosfera, el mundo del cortometraje, a cuya vindicación, disección y análisis, ya lo anuncio, contribuirá mi pluma y verbo de forma periódica y regular.  

 

Comenzamos, no podía ser de otro modo,  dada mi actual escasez de tiempo, con una crítica extraída directamente de la portada de este Cronicón..., pero habrá más y, por supuesto, inédito, por ejemplo, y más que próximamente, la crítica de uno de los cortometrajes más contundentes que uno recuerda haber visto: “La Guerra” de Luiso Berdejo y Jorge C. Dorado.

 

Pero ya es contaré.  

10/06/2006 17:13 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: J. P. Bango en la web Hay 2 comentarios.

Un bosque en el espacio

Es el futuro pero bien podría ser el presente.

 


 

Los bosques son una utopía en una tierra devastada por la infertilidad y el desierto.

En el espacio, sin embargo, sobreviven los restos de un ecosistema que, otrora, dominara la faz del planeta... exiliados en una camada de naves que viajan por el Sistema Solar en espera de una decisión definitiva que resuelva su destino.

Entre medias: un botánico concienzado trata de preservar los restos naturales ante la amenaza de una orden que decreta la inminente destrucción del proyecto, aliándose con los únicos habitantes de la nave que parecen comprender lo que está en juego: los robots.

 


 

Es Naves Misteriosas de Douglas Trumbull; mucho más que un clásico de la Ciencia Ficción.

13/06/2006 00:35 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: cinefilia Hay 4 comentarios.

La Guerra

Las imágenes que conforman La Guerra, en fin, se vierten granuladas sobre la conciencia de un espectador, del todo punto, ajeno a las servidumbres determinantes de este tipo de conflictos. Son nueve minutos intensos y desalentadores, que se niegan a renunciar a su condición de obra dogmática, que hurgan en las cloacas de la conciencia humana extrayendo de ellas un mensaje de aires sombríos dominado, pues sí, por el pesimismo y la desesperanza. Que es justo lo que suele pasar cuando la lírica se pone al servicio de una historia audiovisual cuyo final nos enfrenta al más impasible de nuestros enemigos: la naturaleza humana. J.P.Bango

Crítica completa en El Zoom Erótico

[Ver corto

14/06/2006 23:05 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: FIJR GRANADA No hay comentarios. Comentar.

Quemando... Cine

“Constituía un placer especial ver las cosas consumidas, ver los objetos ennegrecidos y cambiados. Con la punta de bronce del soplete en sus puños, con aquella gigantesca serpiente escupiendo su petróleo venenoso sobre el mundo, la sangre le latía en la cabeza y sus manos eran las de un fantástico director tocando todas las sinfonías del fuego y de las llamas para destruir los guiñapos y ruinas de la Historia. Con su casco simbólico en que aparecía grabado el número 451 bien plantado sobre su impasible cabeza y sus ojos convertidos en una llama anaranjada ante el pensamiento de lo que iba a ocurrir, encendió el deflagrador y la casa quedó rodeada por un fuego devorador que inflamó el cielo del atardecer con colores rojos, amarillos y negros. El hombre avanzó entre un enjambre de luciérnagas. Quería, por encima de todo, como en el antiguo juego, empujar a un malvavisco hacia la hoguera, en tanto que los libros, semejantes a palomas aleteantes, morían en el porche y el jardín de la casa; en tanto que los libros se elevaban convertidos en torbellinos incandescentes y eran aventados por un aire que el incendio ennegrecía.” Ray Bradbury: Fahrenheit 451

La posesión y tenencia de libros está prohibida. Una brigada de bomberos se encarga de hacer buscarlos, encontrarlos y calcinarnos con un propósito, eminentemente, socializador. Ese es el trabajo de Montag hasta que un día, un encuentro casual con su vivaz vecina, Clarisse, le hace cuestionarse su realidad, la de su esposa, la de la comunidad aséptica en donde habitan...

“Siempre he preferido el reflejo de la vida a la vida misma. Si he elegido los libros y el cine desde la edad de once o doce años, está claro que es porque prefiero ver la vida a través de los libros y del Cine”. François Truffaut

La de Fahrenheit 451 es una sociedad perfectamente reconocible: la televisión (interactiva, por cierto) forma parte de la familias hasta el punto en que interacciona con ella, haciendo partícipe de su propuesta comunicativa a la propios televidentes: juntos forman un enjambre sometido a los dictámenes de los poderosos.

La seguridad del colectivo deviene en un control sutil, no tanto en cuanto a su libertad de movimiento sino al control de las emociones; y qué mejor modo de evitarlo que prohibiendo la identificación literaria: el conocimiento de vivencias y existencias ajenas definidas por el amor, la aventura, la superación, la intriga política...

Toda obra de ficción se identifica por un deseo y por los pasos que se siguen para satisfacerlo: proscribiendo la literatura se niega la posibilidad de obtener (e incluso conocer) un deseo ajeno a las normas preestablecidas.

“Dale a la gente concursos que puedan ganar recordando la letra de las canciones más populares, o los nombres de las capitales de Estado, o cuánto maíz produjo lowa el año pasado. Atibórralos de datos no combustibles, lánzales encima tantos «hechos» que se sientan abrumados, pero totalmente al día en cuanto a información. Entonces, tendrán la sensación de que piensan, tendrán la impresión de que se mueven sin moverse. Y serán felices, porque los hechos de esta naturaleza no cambian. No les des ninguna materia delicada como Filosofía o Sociología para que empiecen a atar cabos. Por ese camino se encuentra la melancolía”. Ray Bradbury: Fahrenheit. 451

La película de Truffaut sobrevive al paso del tiempo por la contundencia y efectividad de algunas de sus mejores secuencias:

a) Una maestra de escuela humillada y reprendida socialmente por sus alumnos.

b) Una mujer (robotizada, como llega a insinuar su esposo) que delata a su marido por no acepta su heterodoxia.

c) Una anciana que prefiere inmolarse junto a sus libros que ver quemado su contenido.

d) La comunidad de hombres-libro que, finalmente, da sentido y explica el significado de la historia.

 


 

No es difícil pensar que el propio Truffaut elevara el mensaje de Fahrenheit 451 a la defensa del medio de expresión cinematográfico y que como aquel personaje de su película acabara incinerándose junto a tan fascinantes obras artísticas.

“Puedo añadir que el cine ha sido en mi adolescencia una clase de refugio; por ello le tengo un amor casi religioso. No puedo tener por un hombre político el mismo interés que por los cineastas que admiro, y creo firmemente que, en la historia de Inglaterra del siglo XX, Charles Chaplin es más importante que Winston Churchil”

17/06/2006 20:40 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: cinefilia No hay comentarios. Comentar.

Inexorabilidad

29 tacos.

Uno de los dos se está acomodando... espejo mio.  

 

 

20/06/2006 20:30 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Ego Hay 13 comentarios.

Pause

Cierro este garito cinéfilo durante unos días (hasta el 3 de julio) para renovar las neuronas; recetarme un lifting existencial; visionar cine a granel; bucear en las letrinas de mi conciencia; reflexionar sobre esa treintena que se acerca; sufrir con el temido partido de cuartos; darle un repaso a algunos títulos esenciales de la filmografía de John Carpenter; combatir la arrogancia de éste, hasta ahora, eficiente ordenador; finalizar una historia muy bonita; buscarle las vueltas a otra más trascendental; escribir, por supuesto, para que no se me olvide...

Asuntos indispensables, en fin, para retomar la senda de lo que debe ser, de lo que debe hacerse, antes de enfrentarme a este verano de confirmación que se acerca y que debe ser capaz de iniciar los trámites para revertir mi irreversible condición... de eterno aspirante.

23/06/2006 23:31 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Ego Hay 5 comentarios.

Love never dies

Mientras continúo con mi reciclaje particular, recupero de las entrañas mismas de este cronicón, una divagación poética en forma de monólogo sobre los últimos momentos de uno de los personajes más fascinantes de cuantos ha dado la mitología de ficción, en este caso, personalizada en el recuerdo de una de las películas favoritas de quien esto firma: el Drácula de Coppola.

 

 El castillo en la montaña:

D

espués de tantos siglos condenado a vagar sin rumbo por las servidumbres de la inmortalidad, me encuentro de bruces con mi futuro enmarcado en una foto rebozada en bronce y plata: la imagen de una ninfa atrapada en el tiempo cuyos designios -me dice, incauto- le pertenecen en exclusiva... Le costará salir de los míos, eso puedo jurarlo.

Guerra mística:

Acopio enseres: ropajes, sombreros, tierra de mi tierra, un baúl plagado de recuerdos..., y me embarco rumbo a lo desconocido esperando recuperar en mi destino el vestigio de un amor proscrito; un recuerdo hermoso arrebatado por una guerra proterva, financiada por mercenarios al servicio del Dios que hoy me repudia.

La Tempestad:

Llueve. No puedo eludir la zozobra que me provoca la necesidad de alimento y tengo que salir fuera para satisfacer el instinto que define mi condición animal. Vomito sangre entre la tormenta, embriagado por las almas que he de someter para seguir manteniendo a buen recaudo la mía. Pero cada vez estoy más cerca de ella... Podría detener la tempestad si quisiera.

La linterna mágica:

Rejuvenecido, paseo por las calles de una ciudad mestiza donde los viandantes se confunden con bellas damas y los lobos blancos campan a sus anchas en salones de té tumultuosos junto a una linterna mágica que estrella contra una pared... fragmentos de las vidas de otros. Ahora sé que todo es posible estando ella tan cerca de mí.

La Princesa:

No sabe que ya es mía. Disimula su condición de hembra enamorada hablándome de los suyos, de dudas y recelos que dice tener, de esperanzas forjadas sobre el trabajo de un gris empleado de inmobiliaria. Me considera un desliz furtivo, un hombre exótico, un aventurero, un príncipe de cuento enajenado, mientras bebe otro trago de absentha al compás de la música prohibida. Sus ojos... reflejan los restos de la hermosa princesa que un día fue.

La niebla:

Convertido en niebla, atravieso la puerta esperando encontrarme con su presencia, compartir mi carne y mi sangre con ella, hacerla partícipe de un juego donde siempre pierde el inmortal. Ellos no lo comprenden e interrumpen el momento de éxtasis en pleno lecho nupcial. Atraviesan la puerta con brusquedad: tratan de salvarla... ¡arrebatándomela! Pero en la noche yo soy más que una bestia. Su cruz, ungida en llamas, un vestigio pretérito en vías de extinción.

Recuerdo:

Arrinconan mi presencia en la ciudad mestiza, roban mi tierra, matan a los míos... No quiero venganza pero sí mantener intacto su recuerdo. Vuelvo al hogar herido en una batalla en la que hace tiempo debí haber participado y sé, a fe ciega, que ella vendrá tras de mí. La noto. La reclamo. No moriré sin verla otra vez.

El Sol:

El último estertor de un día maldito se asoma sobre mi cabeza segundos antes del anochecer. Me defiendo como puedo rodeado de unos tipos que no saben por lo que luchan, lo que tratan de evitar. La última punzada sobre mi corazón me arroja contra sus pies en una capilla feérica que rebela mi verdadera condición: la bestia mancillada que siempre fui.

Redención:

Derrotados por el abatimiento contemplamos el techo que una vez sirviera para proteger nuestra lealtad. Mi cabeza yace postrada sobre sus muslos, aterida por el frío y la desolación, mientras sus manos palpan mi sufrimiento y penar, mi agonía: ¡pero me niego a morir mientras queden lágrimas en los ojos... de Elizabetta!

Pero no muero, porque el amor... nunca muere.

 

28/06/2006 21:39 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Memoria de El Cronicón Hay 3 comentarios.


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