300: Honor y salpicaduras de sangre en el patio de butacas
Mirad, habitantes de la extensa Esparta, o bien vuestra poderosa y eximia ciudad es arrasada por los descendientes de Perseo, o no lo es; pero, en ese caso, la tierra de Lacedemón llorará la muerte de un rey de la estirpe de Heracles. Pues al invasor no lo detendrá la fuerza de los toros o de los leones, ya que posee la fuerza de Zeus. Proclamo, en fin, que no se detendrá hasta haber devorado a una u otro hasta los huesos.
Trescientos espartanos musculados contra todo un ejército liderado por un tipo adicto a los piercing, extrañamente alto, una especie de faraón persa llamado Jerjes. No luchan por su libertad como proclaman, a gritos, una infinidad de veces: su lucha la define el orgullo y, por encima de él, la condición idealizada que tiene el pueblo espartano de si misma. La muerte, en un contexto que les delimita como herederos directos de Hércules, es un paso más en su imparable carrera hacia el heroísmo.

Miller construye un libro en formato gráfico tomando como base este acontecimiento histórico, inoculándolo con sustratos ideológicos de claro corte apologista (nada nuevo en aquel lado del charco) que Zack Snyder no puede evitar en su correcta adaptación cinematográfica de Los 300. Después está el recuerdo, indeleble, de El León de Esparta, la película de Rudolph Maté que vieron ambos antes de iniciar sus proyectos respectivos. Entre medias, nos queda una arenga que glosa la gesta de los trescientos valientes en el desfiladero de Termópilas, como base para esta película con hechuras y formas operísticas, que finalmente se acaba transformando en trágica, gore, excesiva e hiperbólica, en cualquier caso, una obra diseñada para espectadores liberados de prejuicio y/o acostumbrados a visionar la truculencia cinematografiada que, por encima de casi todo lo demás, define también al resto de la obra de Zack Snyder y Frank Miller.
Para los puristas, la película deja un entretexto nocivo que, más allá de condenar explícitamente a la felonía, se manifiesta en un indudable desdén hacia el acomodo político, en su defensa manifiesta de la identidad singular por encima de todo(s), en la respuesta violenta como único modo de actuar contra la injusticia... Aspectos, algunos de ellos, que vuelven a redundar en su sugerido carácter panfletario, difícil de disculpar si no fuera explicado en un contexto, a todas luces, anacrónico y sublimado.
Superado esto (quien pueda hacerlo), la retina nos deja varias subtramas seductoras: el Concilio de los Ephoros, la traición del espartano Efialtes, el carácter legendario de lo narrado (seguramente el gran acierto del film y que demuestra el talento de Snyder) que explica su tono mitificado y crepuscular..., que unido a sus imágenes esteticistas –provenientes, directamente, de la pluma de Frank Miller- y a su atractiva factura visual (a pesar de su carácter impostado), compensan la sensación de estar presenciando un vehículo reaccionario sin ningún otro interés que la reprimenda.
Y es que 300 no deja de ser una buena película a pesar de todo.
Lo más destacado: El poder expresionista de las sombras a lo largo de todo su metraje: la pelea con el lobo, la lluvia de flechas que oculta al sol...
Lo menos destacado: las referencias sucintas (espigas incluidas) al Gladiator de Ridley Scott y a la Trilogía de El Señor de los Anillos (con esos trasuntos de Orcos en que han convertido a Los Inmortales persas).
Calificación: 6,8
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Autor: Dr Zito
Fecha: 29/04/2007 12:24.
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Autor: Jordi
300 me parece una auténtica maravilla visual, pero me parece que tras ese esteticismo hiperbólico tiene poco que ofrecer. No me parece que el tema del discurso político aquí sea importante: son los ideales de la vieja Esparta los aquí retratadas y me parece innecesario hablar de apologías de cualquier tipo. Lo que me parece criticable es la falta de emoción de la historia, con unos personajes en general bien interpretados pero poco desarrollados. No me parece que logre la implicación del espectador y, salvando el tema del rigor histórico (entiendo que sea una adaptación del cómic de Miller), por momentos me llega a parecer un auténtico videojuego donde la meta enemigos a cada cual más extravagantes o mastodónticos. En fin, creo que teniendo el cuenta referentes recientes como Sin City o V de Vendetta, creo que 300 es una obra que será recordada como el auténtico espectáculo visual y estético que es, pero no como obra cinematográfica de referencia. Yo le daría un 5.
Fecha: 29/04/2007 21:16.
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Autor: J. P. Bango
Sigo creyendo en Zack Snyder a pesar de todo, y también a pesar de esta película irregular.
Fecha: 30/04/2007 00:43.
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Autor: J. M. Asensio
Fecha: 30/04/2007 13:06.
Autor: Mariano
Fecha: 04/05/2007 16:03.
Autor: Andolini
Fecha: 02/06/2007 01:20.











