Escorto 2: Sección Oficial
Equipajes de Toni Bertard: multipremiado pero trival relato dialéctico entre dos personajes que no se conocen hasta que entablan un curioso juego de personalidades en el que sólo uno de los dos puede salir victorioso. A su buen montaje, guión e interpretaciones le sobra la presencia de un segundo final entrecréditos (o final alternativo) que sabotea toda la esencia del corto. Sobrevalorado.
Casting de Koen Suidgeest narra las dificultades y cotidianidades de una buena colección de actores enfrentados a una selección que no persigue otro objetivo que su propia reivindicación (como personas) y promoción. Se nos ocurre una segunda parte con otro tipo de profesionales, con los mismos problemas y sin tanta vocación por la autoindulgencia. Emocionante únicamente en su tramo final.
Ludoterapia de Leon Seminiani: otro corto de personajes y parejas en vías de extinción que destaca por un montaje a todas luces sobresaliente y por unas interpretaciones femeninas muy por encima de la de sus parteneires. Su correcta dirección y factura, el tono cómplice de los personajes y su autoasumida ausencia de pretensión, hace de este cortometraje uno de los mejores vistos en la Sección Oficial a concurso (lo cual nos dice mucho de los demás).
La Marea de Ivan Sainz Pardo, Jim-Box y Dirk Soldner: hipnótico y atmosférico relato sobre la identidad y el paso del tiempo, que aprovecha los escasos recursos con los que cuenta y una serie de objetos con cualidades alegóricas para contarnos una historia profundamente existencial, levemente lynchiana, que se pervierte de metáforas y de densidad, afortunadamente, para salirse de la convención que suele protagonizar la mayoría de los cortometrajes nacionales. Un corto magnífico en cuanto esencia y resultado.
El viaje de Said de Coke Riobóo: bienintencionado y competente corto de animación que, sin embargo, adolece de una importante cuota de falta de pretensión. Su tono, marcadamente social y crítico, contrasta con algunas soluciones de guión más bien paródicas que sabotean el signíficado último del corto, el mensaje que llega al espectador. Nada nuevo a este lado del estrecho.
Elena Quiere de Lino Escalera, es un corto realizado sobre una única excusa argumental (es decir, como casi todos los presentados en la sección oficial) que se alarga sobremanera buscando el lucimiento de los actores y del equipo técnico, al mismo tiempo que se desluce el trabajo de todos los demás (especialmente el del director, incapaz de aplicar otro tipo de recurso cinematográfico distinto a la letanía). Insuficiente.
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Autor: REFO
Fecha: 11/09/2007 11:43.










