Historias de un boletín (I): Sentir Escorto
Compromiso: Cinco Días, veinte cortos, cuatrohuevos, sesenta horas sin dormir, una entrevista, varias sorpresas, tres emociones, dos reencuentros con el pasado, un deseo de estar al otro lado, esa oscuridad que todo lo domina, aquella linterna mágica brillando en todo su esplendor. Y Cine, mucho Cine, Cine por los cuatro costados… esquinas incluidas. Precisamente en una papelera descubrí un currículo que exhalaba Cine hasta en los puntos y aparte… ¿qué digo puntos y aparte? Eran fundidos a negro. ¿Qué dónde fue? Después te lo cuento.
El otro día trataban de explicarme que un corto no puede recibir el mismo tratamiento que una película. Algo que dura diez minutos no puede ser Cine, igual que no es Pintura un cuadro fragmentado; música una melodía sin acabar; literatura el capítulo errático de una novela… Pero, ¿quién dijo que una historia que dura diez minutos no esté acabada? Es más: ¿quién decide cuánto debe durar una historia? El Cine lo es más allá de cualquier criterio mercadotécnico y no hay mayor criterio mercadotécnico que la duración. En este sentido, no es difícil afirmar que el Cine comienza a serlo cuanto más alejado se encuentra de una duración estándar. Más categórico aún: ¡el Cine lo es cuando lo dicen las personas que lo hacen! Y eso es lo que hicieron ellos. Decirlo… y hacerlo. ¿Dónde? Paciencia…
Dicen que los sueños se nutren de utopías. Nosotros no entendemos de quimeras pero sí de deseos que de vez en cuando se cumplen. Y nuestro deseo se teje sobre ideas, se asienta sobre celulosa y se degusta junto a los amigos también al lado de un bar. Lo mejor es que nuestro sueño forma parte de uno mayor que algunos fines de semana al año se hace tangible. Mejor aún, una gran colectividad puede participar de él. El secreto estriba en quererlo. ¿Quieres? Y quién no, dirás.
Luego quedan las emociones: a los tipos habituados al estrés, por ejemplo, éste que escribe, cualquier evento que lo saque de la rutina lo distrae. Lo mejor es que aquí no hablamos de distracciones sino de compromiso. Y el compromiso es por una causa que merece la pena. ¿Cambiar el mundo, decís? No. Pero casi. Porque aquí no se trata de cambiar el Mundo que nos cobija sino aquel que nos contiene y (con)forma como personas. En este mundo interior es tan lícito emocionarse con una historia (aun corta) como ayudar a la organización de un evento cuyo principal propósito sigue siendo la promoción y universalización de esta pasión que a todos une. ¿El dinero, preguntas? Dije pasión no perversión…
Me invito a relatar mi experiencia en el pasado año y lo único que se me ocurre es recurrir a este formato tan idealizado. Pero si conseguís leer entre líneas no tardaréis en descubrir que no es tan idealizado como parece. Las gestas las engrandecen los epítetos y las rebajan las esposas de los muertos. Entremedias están los que lo cuentan no como fue sino como lo sintieron. Y lo que se pudo sentir en este Festival fue mucho más trascendente que cualquiera de las palabras que precedan a este párrafo. ¿Qué te gustaría venir a comprobarlo? ¿Y a qué esperas, lumbreras?
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Autor: jdomingo
Me sigue encantado esta frase... un verdadero placer conocerte y leerte, Bango.
Un abrazo fuerte
Fecha: 12/09/2007 16:01.
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Autor: J.P. Bango
Fecha: 12/09/2007 22:42.










