Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2007.

Hiperbólico

Hipérbole: Figura retórica que consiste en una exageración intencionada con el objetivo de plasmar en el interlocutor una idea o una imagen difícil de olvidar.

 


 

 

04/02/2007 22:46 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: cinefilia Hay 5 comentarios.

Apocalypto: ampuloso delirio sobre la naturaleza humana y los miedos que la desvirtúan.

A Gibson le pone la provocación (y yo no iba a ser menos con el subtítulo que acompaña a este análisis): por eso se muestra rotundo en las propuestas y ensoñaciones que, de vez en cuando, financia para propugnar no ya los valores que lo definen como persona (más o menos resumidos en la defensa ultraortodoxa de los valores familiares de ascendencia cristiana) sino para construir (autoconstruirse más bien) una cinematografía hiperbólica y expuesta que, en ningún caso, deja al espectador indiferente, le guste o no lo que visiona.

Con esta premisa, poco hay en la película que nos recuerde su epitema central, una recreación de los últimos días de la cultura y civilización maya, y sí, mucho, de un cine absolutamente emocional pero adrenalínico, provocador pero desperfecto, que se define a través de la mezcla de géneros y artificios, de convenciones y arquetipos, en aras a conseguir un resultado con pretensiones autorales, sí, pero terriblemente desequilibrado y partidista; un resultado, decía, capaz de movilizar una opinión pública de índole dicotómica en la que tanto aduladores como detractores contribuyan (queriéndolo o no) a engrandecer el ego y, por extensión, la cuenta corriente de un director al que no le hace falta, ni mucho menos, instalarse en los impostados designios de la sobrevaloración como ya le ocurrió con Braveheart.

Como aquélla, Apocalypto es una película de aventuras esencialmente climática que no tarda en olvidarse de sus fuentes históricas para recrearse en la eterna lucha entre el perseguido y el perseguidor, entre los valores tradicionalistas y aquellos que lo ponen en riesgo para saciar la necesidad alimenticia (o no) del colectivo. Funciona a duras penas como film metafórico, con ese imperio decadente víctima de su propia voracidad, pero sí lo hace como viaje iniciático al interior de una civilización milenaria asfixiada por las intemperancias y la voracidad, protagonizado por un joven perteneciente al más idealizado de cuantos poblados mayas se atrevieron a describir los antropólogos/historiadores. Asistimos, en este contexto, a la cotidianidad de un grupo de cazadores (y sus familias) subsumidos en un bosque hostil pero generoso con aquellos que mantienen intacto su status quo. La irrupción violenta de un grupo de guerreros en el poblado, y el secuestro de todos los adultos con fines, digamos, litúrgicos, sirve como elemento desencadenante de todo lo que vendrá después: la peregrinación forzada al epicentro (urbano) de la civilización maya, y la persecución de índole vengativa que provoca la huida de uno de los capturados que a) por un lado, se niega a aceptar su condición de víctima expiatoria y b) trata de rescatar a su familia del pozo inmundo en el que se escondieron durante el asalto.

 


 

El argumento es tan simple como abrupto/apabullante su resultado en un film con pretensiones ejemplificantes que obtiene su mayor virtud de un clímax de más de una hora de duración sustentado en la eficacia de una persecución tal y como hicieran en su momento películas tan estimables como El Malvado Zaroff, La Presa o Depredador. Sin embargo, lo mejor de Apocalypto se oculta en los márgenes de la propia película, en algunos segmentos, directamente, extrapolados del cine fantástico (tal y como sucediera en La Pasión de Cristo), una especie de subtrama alternativa que comienza con un eclipse endemoniadamente rápido (y cuya exégesis fundamenta buena parte de los postulados hiperbólicos que definen a toda la cinematografía de Gibson), y que continúa con los vaticinios de una niña-oráculo que los guerreros encuentran en el bosque, a los pies del cadáver de su madre y como ella, víctima de una enfermedad seguramente contagiosa que, de repente, la hace presagiar todo y cuanto va a ocurrir en lo que queda de metraje, por ejemplo, el último elemento de género fantástico que define al film: la transfiguración del protagonista en un auténtico jaguar en la mejor tradición del cine de transfiguraciones animales y, en especial, al remake El Beso de la Pantera, una película que comparte con este Apocalypto su genuina condición de tripi cinematográfico.

Es decir: que pudo ser peor de lo que es.

Lo más destacado: su carácter absolutamente contracorriente, la utilización emocional de los escenarios y la coherencia con la que despacha sus últimas secuencias.

Lo menos destacado: su discurso maniqueo, el carácter estereotipado/idealizado de los personajes, su falta de equilibrio y de contención.

Calificación: 6

07/02/2007 23:56 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: FIJR GRANADA Hay 4 comentarios.

Rata de Túnel de J.M. Asensio: De conquistas y de intentos

Un tipo necesitado de dinero se sumerge en el interior de un conducto con vistas a obtener del otro lado una codiciada recompensa.

 


 

El minimalismo llevado a la máxima expresión también puede dar como resultado, ya veis, una obra de género de ladrones ambiciosos y venganzas impostadas, en un contexto controlado (un túnel que da acceso a un trofeo que se anhela) que intensifica el sentido claustrofóbico que define a un corto cuya naturaleza lo proyecta hacia un desenlace que no podía ser de otra manera que sorprendente.

Una vez que se asiste a ese final, el espectador no tarda en darse cuenta, sin embargo, de que el verdadero leitmotiv de este Rata de Túnel no se encuentra en su desenlace sino en el interior de un conducto angosto y condenadamente largo que provoca la degradación psíquica de un sujeto que, de repente, siente su propia supervivencia amenazada tras la mediación de un no menos previsible cambio de fortuna. Es, pues, la claustrofobia cinematografiada (propia de films como El Zulo, Cube, The Hole o El Ascensor) y las consecuencias dramáticas que la delimitan, los elementos conceptuales protagonistas de esta curiosa cinta de bajo presupuesto y modestas intenciones que también sabe funcionar como parábola en tanto ladrón y cortometrajista se saben víctimas propiciatorias no ya de un túnel agobiante que parece no tener fin, sino de las exigencias que acarrea una meta para cuyo cumplimiento se ha destinado, ahí es nada, tiempo, dinero y, por qué no, el sudor de aquel al que no le queda otro remedio que reptar en un oscuro túnel de índole existencial... sin saber si en el otro lado encontrará o no lo que ansía.

 


 

La lasitud de medios que define a esta película corta, en fin, lo parece menos ante la existencia de un trabajo claramente planificado en el que destaca sobremanera la eficacia del montaje y la utilización narrativa de los contados elementos objetuales de los que se nutre: a) una botella de agua; b) un reloj de pulsera; c) una linterna refulgente; b) unas prendas de las que el protagonista no tardará en deshacerse...; todo con vistas a incrementar la situación de opresión a la que se ve abocado el protagonista (no lo he dicho: también director del corto) que culminará con una extraordinaria secuencia, en gozoso formato mini-dv, en el que el cuerpo y la desesperación del protagonista se convierten en una especie de feto a punto de salir de un agujero, una especie de útero, que lo ha convertido, decididamente, en un nuevo ser.

Cinta de bajo presupuesto pues, realizada con una escasez técnica del todo punto reseñable, ejemplo paradigmático de utilización de los recursos de producción (en especial de la luz y el sonido) como fuente narrativa, cortometraje de sabor agobiante y texturas románticas..., Rata de Túnel de J.M. Asensio se rebela como una ejercicio de estilo notable, angustioso, sincopado, cuyo resultado final, ahí es nada, se rebela imparable, incluso sedicioso al renunciar a la potencialidad de su discurso moral y ubicarlo, conscientemente y sin otra pretensión, en el infravalorado mundillo de los subgéneros, renovando, claro que sí, la esperanza de seguir creyendo en un Cine eminentemente artesanal, gozosamente lúdico.

Un corto más que recomendable.

Lo más destacado: la atmósfera pretendidamente diacrónica, cuando no aleatoria, del que es sin duda el mejor pasaje del corto: la transformación casi licantrópica a la que se somete el protagonista en pleno ataque de ansiedad momentos antes de confirmar la certeza de su degradación.

Lo menos destacado: una única pregunta cuya respuesta no se motiva lo suficiente: ¿por qué el protagonista no opta, en ningún momento, por darse la vuelta?

Calificación: 7,5

12/02/2007 22:39 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: FIJR GRANADA Hay 3 comentarios.

Zwarboek: Verhoeven regresa por sus fueros (I)

(Total Recall + Mata Hari)/( La Lista de Schindler-Erik.Oficial de la Reina)=El libro negro

 


 

18/02/2007 11:46 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: cinefilia No hay comentarios. Comentar.

Que viene... que viene!

¿Qué llegará antes: Apophis o el oscar a Scorsese?

 

 

 

No me preguntéis la preferencia.  

 

23/02/2007 21:46 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: cinefilia No hay comentarios. Comentar.

Ante-Crónica

Éramos pocos y faltaba Pe. Es decir, Penélope, o lo que es lo mismo: La Raimunda. El mejor personaje parido por Almodóvar, un cineasta esencialmente autocomplaciente y sobrevalorado que recupera en Volver, sin embargo,  algunos de los mejores segmentos de su obra, en especial, los fantástico-costumbristas que definían a su historia más recordada. Sí. Claro, Qué he hecho yo para merecer esto.

 

Eso mismo debe pensar Scorsese. Favoritos para todos menos para mí con una de sus peores producciones y, sin duda, la más arquetípica, The Departed, una película que tiene el absurdo privilegio de contener el mayor número de interpretaciones sobrepasadas de la historia... A pesar de Leo, sí, y su esfuerzo por imitar a De Niro: algo que no hace en Diamantes de Sangre y por eso se lo agradecen, cómo no, nominándole. Otra más. Pronto tocará su turno.

 

Porque aquí se trata de hacer cola. Por eso ninguno de los que apoyan a Éramos Pocos lo hacen con Binta y la gran idea, que es un buen corto, incluso mejor corto que el de Borja Cobeaga, a pesar de que ambos comparten la inequívoca condición de ser obra honesta y mordaz.

 

Es una buena noticia para el País de la Industria Cinematográfica que No Existe, éste, como lo es para México el hecho de que tres de sus mejores directores acaparen por sus películas tantas y tan gozosas nominaciones. Mi favorito era Cuarón, no por casualidad olvidado, ya lo sabéis, pero me conformaría con ver ganar unas cuantas estatutillas a El Laberinto del Fauno y Babel, dos películas irregulares pero personalísimas, que merecen, seguramente más que otras, las bondades y dividendos de un reconocimiento como éste, un ceremonial de carácter universal,  a pesar de que todos sepamos que, en realidad, no es sino un aparatoso artefacto mercadotécnico.

 

Al igual que el Cine, sí. Pero aquél con tres segundos de retraso.

25/02/2007 13:22 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: cinefilia No hay comentarios. Comentar.

De gozos, pozos e injusticias

a)      Bien. Esta vez no habrá ensañamiento. El propio Scorsese es el primero en saber que su premio es exagerado, impropio, en cierto modo, una especie de provocación. Más que nada porque este año se habrán estrenado más de una veintena de películas mejores que la suya. Ron Howard, director de la vilipendiada Una Mente Maravillosa y miembro, como aquél, de la generación de los setenta (aunque en su faceta como actor), al fin podrá descansar tranquilo: ya hay alguien que lo puede hacer peor... y demostrarlo. Además era predecible: por eso subieron a entregárselo Coppola, Lucas y Spielberg. Para justificar su presencia, se presentaron ganadores de anteriores ediciones. A lo que Lucas preguntó: “Entonces, ¿qué hago yo aquí?”. González-Iñarritu sabía la respuesta pero trataba de mantener la calma (y la deportividad) esperando, goloso, el premio a la mejor película.

 

b)      Aquí se sorprendió hasta Scorsese. Su película se había hecho un hueco en el firmamento cinematográfico. Ya no lo recordarán por ser el director de Malas Calles, Taxi Driver, Toro Salvaje, Godfellas, Casino o Gangs of New York... sino por ser el responsable del primer remake de una cinta hongkonesa que logra ganar el Oscar a la mejor película. Iñarritu volvía a la realidad: Estados Unidos todavía no está preparado para que un mexicano triunfe, sin discusión, en su ceremonia más universal. Paciencia. Con Scorsese ya obtuvieron recompensa todos los que se lo merecían. Nicholson, mientras tanto, se descojonaba.

 

c)       Para entonces, ya veis, The Departed ya se había llevado dos premios más: El de montaje que fue para Telma Schoonmaker, habitual de Scorsese y de los Oscars y viuda del gran Michale Powell; y William Monahan, que se llevó el Oscar al mejor guión adaptado...  [risas enlatadas]

 

d)      Por supuesto: no había habido ninguna sorpresa destacable en toda la noche. Ganó Helen Mirren por su papel de Reina de Inglaterra, unos meses después de haber encarnado para la pequeña pantalla el papel de Elizabeth I, y veinticinco años después de interpretado a Morgana con mayor ardor que contención. El momento hilarante de la noche, sin embargo, estaba por venir: y es que todas las actrices disfrutaron de su correspondiente recordatorio audiovisual con la forma de un fragmento representativo de su labor en los filmes... a excepción de Penélope Cruz, a la que recordarón, sí, en un momento de su película ciertamente castrador: el playback del “Volver” de Estrella Morente... Nadie pudo contener la sonrisa.

 

e)      Como tampoco lo hizo Al Gore, el segundo ganador de la noche, con una cuota de pantalla solo comparable a la de la presentadora, Ellen Degeneres (más adusta de lo esperado) y a la de Jack Nicholson (que, por supuesto, seguía descojonándose). Gore hizo campaña y ecologismo: nos recordó nuestro futuro sonrojante y su verborrea imparable, y olvidó al lado de los suyos lo mal que le supo perder... en los tribunales. Perdió, por cierto, Jesus Camp, un documental acojonante y acongojante, una suerte de terror en formato docudramático muy en la linea de los mejores trabajos de Michael Moore.

 

f)        Los españoles bien, gracias. Ni Borja (Cobeaga) ni Javier (Fesser y Navarrete) ganaron pero sí lo hicieron la dirección artística y el maquillaje de El laberinto del Fauno. Esto es más que meritorio. Primero, por ser una producción española. Segundo, y visto lo visto, por ser una producción mexicana.

 

Ellos se lo pierden, claro.

 

 

26/02/2007 20:33 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: cinefilia Hay 7 comentarios.


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