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La Niebla (The Mist de Frank Darabont , 2007)

La afable presentación de la familia protagonista de La Niebla se ve, rápidamente, saboteada por la irrupción violenta de un árbol que atraviesa la ventana del estudio (1) donde trabaja el padre; este hecho no será sino el primero de otros que van a anticipar un gran temporal que, entre otras cosas, dejará a toda la población sin luz y teléfono. Con la presencia, también (2) aquí feérica, de una neblina densa y misteriosa en el horizonte, el padre y el hijo se dirigen hacia la ciudad a comprar provisiones, quedándose atrapados en el supermercado cuando algunos viandantes advierten la naturaleza siniestra que se oculta tras la bruma.

Decía John Carpenter(3) que solo había dos maneras de hacer cine de terror: la que presenta a una persona o varias enfrentadas a un peligro exterior (ya sean muertos vivientes, vampiros, fantasmas o matones sin escrúpulos) y la que presenta a una persona enfrentada a una amenaza aún más aterradora; la que surge de su propio interior: el miedo que emana del corazón. Carpenter reconocía con humildad haber dedicado toda su carrera a realizar películas de terror de acuerdo a la primera de las premisas, aduciendo, en esencia, la dificultad que estribaba la realización de la segunda, al menos con resultados óptimos.

Frank Darabont no se amedrenta ante la dificultad y acoge y funde ambas ideas en una película, La niebla (The Mist), basada en uno de los relatos menos difundidos de Stephen King, trazando un nuevo camino en el cine de terror contemporáneo, y saliendo más que airoso del envite.

La mención a John Carpenter ya veremos que no es casual, y es que son varias de sus películas(4) las referenciadas a lo largo y ancho de un entramado aderezado de ese aroma lovecraftiano, también subplot contextual de muchas otras de las películas del cineasta de Carthage, por ejemplo, y ya que hablamos de mundos paralelos en ebullición, En la boca del miedo. No es de extrañar, pues, que The Mist se presente, prontamente, como una obra alejada de las constantes características del cine de terror contemporáneo —tradicionalmente preocupadas en preservar la unidad familiar y la validez de los cánones morales establecidos(5)—, que apuesta por reformular el género atendiendo a postulados tan clásicos como el temor irracional hacia aquello que (literalmente) se oculta al otro lado de la puerta, dejando de lado a los fantasmas torturados o a los giros inverosímiles o los calvarios macabros que actualmente copan los entramados de las películas de miedo. Aquí solo hay pavor en estado puro: aquel que sienten los personajes hacia la incertidumbre que rodea sus vidas.

Su germen argumental, cuya esencia se adscribe en el subgénero de “personas sitiadas por una amenaza de origen dudoso”(6), se ve enriquecido por el dramático retrato de unos personajes cuyos caracteres ocultos afloran, cada vez más desaforados, como consecuencia del encierro y sus circunstancias, siendo especialmente significativo el desarrollo que experimenta el personaje interpretado por Marcia Gay Harden (Mrs. Carmody), al principio objeto de burla por su condición de mujer desequilibrada pero inofensiva (algo así como “la loca del pueblo”), pero que, a medida que se van desarrollando los acontecimientos, se va convirtiendo en una especie de mística poseída por un exacerbado extremismo religioso que hace de si misma y de las palabras sediciosas que pronuncia, las auténticas amenazas de la cinta(7); unas amenazas que esta vez no se sitúan en el exterior del recinto como su estructura argumental podría sugerir, sino en el interior/cerebelo de cada uno de los sitiados a medida que transcurren las horas, los días y las disyuntivas.

El final, no exento de ironía, nos confirma que el bueno de Darabont aún los tiene bien puestos a pesar de las prerrogativas comerciales exigibles a un producto de esta naturaleza, pero también que sigue siendo el cineasta que mejor comprende a Stephen King y a su universo (que me perdone William Goldman); también el único capaz de mejorar el material de base con sus adaptaciones, cualidad solo achacable a unos pocos directores (léase Alfred Hitchcock, Steven Spielberg) y que puede sorprender viniendo de un tipo forjado en las marismas de la serie B.

The Mist es, en definitiva, un producto de terror a la antigua usanza, que mantiene inalterado el punto de vista de la narración casi en todo momento (en términos similares a los de The Host), desposeído de pretensiones pero no de talento, que bebe tanto de los universos de Stephen King (8) como de H.P. Lovecraft(9), que conoce sus limitaciones y los espectadores a los que se dirige, y que no renuncia a regalarnos dos horas de auténtica tensión (pura y dura) a cambio del precio de una entrada de cine. Una utopía en estos tiempos, ya lo digo.

 

Lo más destacado: El pulso narrativo de Darabont.

Lo menos destacado: que algunos personajes que desaparecen –literalmente— en mitad de la proyección, no queden perfilados dramáticamente.

Calificación: 8,5



(1) Un estudio ornamentado con sendos posters de La Cosa y el Laberinto del Fauno. Insistimos, de nuevo, en la filiación lovecraftiana de ambas películas, así como en la idea del árbol que derriba la ventana como referencia ineludible de otro film emparentado, tangencialmente, al universo del escritor de Providence: Poltergeist.

(2) La niebla, elemento feérico por definición, sirve de elemento narrativo de naturaleza inquietante (incluso amenazante) en películas como La Niebla de John Carpenter, El pueblo de los malditos, King Kong, Drácula, El Increíble hombre menguante…

(3) http://www.fotogramas.orange.es/fotogramas/ENTREVISTAS/64@ENTREVISTAS@0.htm

(4) Asalto a la Comisaría del distrito 13 a La Niebla, pasando por La Cosa o El Príncipe de las Tinieblas.

(5) A pesar de que la estampa bucólica que acompaña los títulos de crédito nos haga pensar justamente lo contrario.

(6) La Hora Fría, La Noche de los Muertos Vivientes, Ghost of Mars… serían representantes de dicho apéndice subgenérico, uno de los más gozosos del cine fantástico, como muchas otras de sus constantes, directamente heredado del Western.

(7)Los más cinéfilos pueden identificar a algunos de los personajes que aparecen con los secundarios vistos en la secuencia de la gasolinera de Los Pájaros.

(8)Autor de la irregular novela que sirve de base a esta historia: The Mist.

(9)Cuyo epítome: “Civilizaciones amenazadas por entidades extrañas” sirve de contexto a toda la historia.

 

04/06/2008 10:18 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: FIJR GRANADA Hay 4 comentarios.

Ego

Dos noticias extracronicófilas que atañen a mi futuro inmediato.

Una es la confirmación de mi participación en el staff organizador del Iº Festival Internacional de Cine Clásico de Granada, RETROBACK, que tendrá lugar en la citada localidad en la segunda quincena de enero de 2009. Desde aquí me gustaría dar las gracias a David López González, a la sazón director del Festival y co-director de esa web cinéfila, rara avis internáutica, auténtico bastión de la información sobre cine independiente, que es Septimovicio.com, por su inexcusable apoyo en esta lid. A medida que se vayan confirmando los contenidos del Festival (y reduciendo los contenidos de este Cronicón, en consecuencia), podré contaros algo más...

[más información, aquí]

La otra, es el anuncio de la selección de uno de mis relatos de ficción (no científica): “Sueños Verticales” en el nº 4 del magazine cultural “Caldodecultivo MGZ”, en un número especial dedicado al hogar y a sus servidumbres metafísicas, junto a numerosos artistas y escritores, entre los cuales se encuentra el gran Javier Iglesias Plaza, a quien, también, he de agradecer su ineludible esfuerzo para que este honor que ahora comparto con vosotros haya sido posible.

[más información, aquí]

Y sí, esta noche dormiré bien.

14/06/2008 09:00 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Ego Hay 3 comentarios.

Eugenio Martín y John Phillip Law

Dejo inaugurada una nueva sección, que cubrirá desde hoy mismo las novedades y noticias concernientes al Festival Retroback'09 del que ya os hablaba en anteriores fechas, así como alguna de las temáticas objeto de retrospectiva que lo darán forma y sentido, por ejemplo, ésta que ahora os adelanto: un homenaje-repaso a la filmografía del granadino Eugenio Martín, autor de esa pentalogía de culto dedicada, por entero, al fanta-terror patrio que comienza con la rarísima (y magnífica) Hipnosis y continúa con Una vela para el Diablo, Pánico en el Transiberiano,  Aquella casa en las afueras y Sobrenatural; artesano realizador de un sinfín de películas en régimen de coproducción entre los años sesenta y setenta, y prolífico guionista (enmascarado bajo el pseudónimo de Gene Martin), dedicó parte de sus esfuerzos autorales a culminar cintas de aventura y westerns, algunos especialmente destacables como El Precio de un hombre, no por casualidad,  uno de los spaguetti hispanos más venerados por quien este firma.


Además de la retrospectiva y de su visita al Festival granadino acompañado de su esposa, la actriz Lone Fleming (Una vela para el diablo, La noche del terror ciego; El ataque de los muertos sin ojos...), se anuncia la presentación del primer libro sobre su obra repleto de material gráfico nunca visto, que tendrá lugar a finales de año en la sede de la Filmoteca de Madrid.

Así mismo, también podemos anunciar otra retrospectiva, más abreviada,  en recuerdo de la figura del gran John Phillip Law, actor recientemente fallecido, y de cuya trayectoria ya nos ocupamos en la siguientes lineas

Y, efectivamente, esto no ha hecho más que empezar.

27/06/2008 18:52 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: RETROBACK No hay comentarios. Comentar.

Alí vs. Frazier

Esta noche no solo se enfrentan los mejores equipos de la mejor Eurocopa que este que escribe recuerda, sino dos estilos futbolísticos tradicionalmente opuestos,  de repente enfrentados, contra todo pronóstico, especialmente por la presencia de España, una selección acostumbrada a descartarse de las batallas en el momento en que se vuelven pasionales o rudas. No puede decir lo mismo Alemania, la más competitivas de cuantas selecciones mediocres conforman el universo futbolístico de este lado del río. Tanto que ni siquiera son conscientes de sus numerosas limitaciones. Así de grande es su pegada y su personalidad. También su importancia en el contexto mundial. 

 

 

No me gustaría ser árbitro en este partido donde se pone en disputa no un trofeo, ni siquiera unas primas económicas o el afecto eterno de una afición afanosa de títulos y éxitos, sino el futuro del fútbol.

La selección española se define por sus rasgos estéticos; fundamentalmente por  ser un equipo formado por centrocampistas canijos, no muy rápido, esencialmente hábiles en las distancias cortas, en constante movimiento, acostumbrados a contrapesar su débil condición física con inventiva y lucidez.  Podía asemejarse al fútbol sudamericano salvo por la extrema velocidad con la que sus atacantes se coordinan  allí donde los demás dudan: en los albores del área e, incluso, más allá: un par de metros por delante, en el lugar donde tiritan hasta las costuras del balón. Un fútbol total que sin embargo defiende un esquema táctico del todo punto clásico: dos centrales, dos laterales con derecho a subida, un pivote organizador que también tapona y un ejército de media puntas ocupando todos los espacios de ataque, incluyendo aquel dónde en otros equipos es patrimonio exclusivo del delantero.

Enfrente, la paráfrasis de la contundencia. Altos, fuertes, competitivos. Un ejército de gladiadores con pocas luces pero mucho valor; acostumbrados a la lucha en terreno hostil, es decir, a ras de suelo, allí donde se igualan todas las estrellas, adictos a la disputa constante y la pugna por los espacios, especialmente en posiciones de ataque. Allí donde se vuelven letales, como Joe Frazier. Un equipo de porte triunfadora y aires de grandeza; una suerte de Goliat enfrentado a una comuna de hormigas, habilidosas pero débiles, sobretodo en el balón parado, allí donde la altura del oponente se antoja inexpugnable, y la presencia de sus arietes devastadora, incluso contra equipos de su mismo calado o historia.

No valen los pronósticos a esta altura de la competición. Ni siquiera si será capaz de ganar el que primero marque. Aunque lo haga Alemania, un equipo adicto a la contundencia; o, incluso, España, deseosa de demostrar en un partido todo aquello que no se pudo demostrar en cien años de historia; incluida su exquisita pasión por el buen fútbol.  

Esta noche, el fútbol se rinde un tributo. Y ésta vez todos tenemos algo que ganar.

 

29/06/2008 01:28 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Otros temas Hay 2 comentarios.


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