Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2008.
Los diez mandamientos de un guionista de éxito.
2) No tomarás decisiones creativas en vano (o el desempleo llamará a tu puerta).
3) Santificarás los gustos del público (y amén).
4) Honrarás el trabajo de Dalton Trumbo (pero tratarás de copiar el de William Monahan).
5) No serás original (ni lo intentarás).
6) No dejarás de escribir remakes, biopics o adaptaciones de comics (los alquileres no se pagan sólos)
7) No escribirás películas autocomplacientes (tu gusto es solamente tuyo)
8) No visionarás películas de Quentin Tarantino ni las promocionarás (o acabarás embebido de influencias).
9) No despreciarás ninguna secuela (ni siquiera la de Bridget Jones!)
10) No codiciarás a la novia de tu director (al fin y al cabo, él es la estrella)
ARTE
...Cuando hablamos de Cine como concepción artística aún lo hacemos en voz baja, casi siempre en círculos reducidos y sin hacer ruido, sabedores de que en sus casi ciento diez años de existencia apenas si ha habido tiempo para definir sus caracteres como artísticos, menos aún de haber sufrido en sus carnes metafóricas el impulso de las vanguardias, la disensión de los rupturistas, la voz aguda del crítico… preparado. Y eso a pesar de que estamos hablando de un movimiento cultural en perpetuo estado de cambio, tan deudor de la capacidad creativa de aquél que lo concibe como enteramente connivente con el que paga las facturas; que es la misma servidumbre con la que los pintores de siglos pasados satisfacían los egos de sus mecenas...
[leer artículo completo web RETROBACK]
Pa(i)sajes góticos en el cine italiano

El gótico italiano logra trascender su condición de cine-fachada no ya tanto por la dependencia que tiene de sus cultivadores más talentosos sino porque esos mismos profesionales son capaces de dotar a lo formal de una apariencia singular, diríase que seductora, una extraña mezcla de horror y belleza, de exhuberancia y ampulosidad, aunando la falta de pretensiones con el encanto. Un cine que va a buscar, en fin, su identidad colapsando el contexto de elementos escenográficos (candelabros, cortinas, telarañas, tumbas…) no por casualidad intermediarios entre el mundo de lo macabro y lo poético, y que se convierte en gótico, únicamente, al reconocerse parte de una sinergia acaparadora de escenarios, de historias y de personajes más o menos apasionados, cuya gravedad existencial se intensifica por una relación debida al amor, a la muerte, o a ambas cosas a la vez.
[leer artículo completo en la web RETROBACK]











