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Croniconeando un año más
Comienza el Año VI para este blog. Evidentemente, muchas de las preguntas del tipo: ¿se puede aguantar seis años escribiendo una bitácora?, ¿ha merecido la pena la constancia?, ¿se cumplen algunos de los objetivos de los que planeabas cuando te iniciaste en la solitaria aventura de dar a conocer una parte de tí a quien quiera saber de ella..?, tienen, naturalmente, una respuesta positiva. Lo único que puedo añadir es que el tiempo pasa que da gusto. Ya no hablo de inexorabilidad sino de canas. ¿Se advierte el final en el horizonte? Pues sí, se advierte. Igual que se advertía en años anteriores, todo hay que decirlo.
Por cierto, gracias por seguir ahí.
Judex relacionado
En los albores de la Primera Gran Guerra, Feuillade pergeñará la adaptación en formato serializado del Fantomas de Marcel Allain y Pierre Souvestre, obra de aprendizaje en el campo del cine de género que tendrá como colofón, su serial más (re)conocido, Los Vampiros, protagonizado por Musidora, acerca de una banda criminal parisina que aprovecha la noche para hacer sus fechorías. En su mezcla de cine policiaco constantemente asediado por imágenes oníricas, composiciones visuales recurrentes y un estilo decididamente transgresor (también en su contenido conceptual: la burguesía es acosada y atacada por doquier), se convierte en un referente del cine para los surrealistas...
...Cuando Judex se estrena en Francia en 1916, Georges Franju tiene poco menos que cuatro años. La Primera Guerra Mundial sigue devastando a media Europa. La involución social y la necesidad invaden las calles: los periódicos miran resignados al frente de batalla. Sin duda, la vocación documentalista de Franju tomará como germen esta época de carestía y de contradicciones.
Pues sí, ELLA también visitará RETROBACK

Caroline Munro visitará el Festival granadino a finales de mes. Ya pueden preparar los pañuelos...
Hambre de Cine... en RETROBACK
La cárcel, un territorio conocido para Suárez Carreño, se puebla en Fulano y Mengano de rateros de perfil bajo, supervivientes y paletos, entre cuyas filas encontramos a estos dos, que dicen no haber hecho nada y que la sociedad deja a un lado, incluso cuando se saben fuera de presidio. Ambos representan dos maneras de enfrentarse a la realidad de la posguerra bien distintas: uno la encara apelando al optimismo, sin dejar de compadecerse por su falta de suerte, aceptando su situación resignadamente pero sin dejar de pensar en el futuro; el otro, se enfrenta a si mismo con proclamas pesimistas, invocando al rencor o al odio, como gato “panzarriba”, como si, de veras, no hubiera otra opción en el horizonte que dejarse llevar, o dar la espalda al mundo. Entre ambos surge el rostro y la sonrisa de una chica llamada Esperanza (Julita Martínez). Nunca un personaje conoció un nombre tan explícito.
Sueños
Es difícil medir la ilusión no ya por intangible sino por ser especie extraña. Y cuando se encuentra un parangón que la mida, no tarda en olvidarse en un rincón, enferma de dudas… o de conformismo. Es duro, en fin, abrirse paso entre la selva únicamente con ganas. Sin embargo, hay veces, ya veis, que el camino se torna repentinamente transitable, como si de veras, la maleza se hubiera convertido en un decorado de cartón piedra y las bestias, otrora despiadadas y hambrientas, se fueran apartando mientras avanzas, aún con paso lento, en busca del objetivo deseado.
Es ahora, digo, con el ego lleno de agasajos, cuando a uno le viene a la cabeza mirar a atrás con voz nostálgica, viéndose embarcado en una idea cuya génesis uno siempre pensó que era utópica; más que eso: sintiéndose parte de un proyecto cuyos primeros bosquejos se gestaron ya hace unos meses, en varias conversaciones casuales, con agentes varios, siempre a distancia, acerca de si era posible hacer realidad una entelequia. Y es ahora, vuelvo a decirlo, que lo que estaba lejos ha dejado de estarlo, cuando uno empieza a pensar que era posible. Que ha sido posible. Y no puedo más sino congratularme. Los agradecimientos ya los daré personalmente.
Sin embargo, no queda apenas tiempo siquiera para saborear el fruto conseguido, subsumido en la vorágine del trabajo constante; de la ansiedad, que aprieta más de lo que parece; de la necesidad ineludible de cuadrarlo todo aunque hablemos de círculos; de convertir la exigencia en un estímulo, y el estímulo en orgullo, aquí comparado al que ostenta un padre primerizo; aquél capaz de convertir la utopía en una realidad tangible, más que eso: en una oportunidad para que yo mismo, que estoy a este lado vomitando textos y alegorías, y tú, que estás al otro lado expectante deseando encontrar un sentido a esto que te digo, participemos de forma activa de esta singular aventura que es disfrutar el Cine en el mejor de los espacios posible, en todas sus versiones y manifestaciones, como ejemplo: dejándonos llevar por esto que aquí se nos propone.
Uno siempre presumió de no dejarse tentar por escenarios utópicos. El día 24, sábado por la noche, cuando tú y yo nos veamos en la gala, vindicaremos nuestro derecho a soñar despiertos.











