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Calentando motores

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Epa!, sí... Funciona.

 

06/08/2009 18:01 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Ego Hay 2 comentarios.

Croniconeando un año más

Comienza el Año VI para este blog. Evidentemente, muchas de las preguntas del tipo: ¿se puede aguantar seis años escribiendo una bitácora?, ¿ha merecido la pena la constancia?, ¿se cumplen algunos de los objetivos de los que planeabas cuando te iniciaste en la solitaria aventura de dar a conocer una parte de tí a quien quiera saber de ella..?, tienen, naturalmente, una respuesta positiva. Lo único que puedo añadir es que el tiempo pasa que da gusto. Ya no hablo de inexorabilidad sino de canas. ¿Se advierte el final en el horizonte? Pues sí, se advierte. Igual que se advertía en años anteriores, todo hay que decirlo.

Por cierto, gracias por seguir ahí.

01/01/2009 10:00 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Ego Hay 3 comentarios.

Ego

Dos noticias extracronicófilas que atañen a mi futuro inmediato.

Una es la confirmación de mi participación en el staff organizador del Iº Festival Internacional de Cine Clásico de Granada, RETROBACK, que tendrá lugar en la citada localidad en la segunda quincena de enero de 2009. Desde aquí me gustaría dar las gracias a David López González, a la sazón director del Festival y co-director de esa web cinéfila, rara avis internáutica, auténtico bastión de la información sobre cine independiente, que es Septimovicio.com, por su inexcusable apoyo en esta lid. A medida que se vayan confirmando los contenidos del Festival (y reduciendo los contenidos de este Cronicón, en consecuencia), podré contaros algo más...

[más información, aquí]

La otra, es el anuncio de la selección de uno de mis relatos de ficción (no científica): “Sueños Verticales” en el nº 4 del magazine cultural “Caldodecultivo MGZ”, en un número especial dedicado al hogar y a sus servidumbres metafísicas, junto a numerosos artistas y escritores, entre los cuales se encuentra el gran Javier Iglesias Plaza, a quien, también, he de agradecer su ineludible esfuerzo para que este honor que ahora comparto con vosotros haya sido posible.

[más información, aquí]

Y sí, esta noche dormiré bien.

14/06/2008 09:00 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Ego Hay 3 comentarios.

Punto...

Y seguido.

Bien. Cerramos temporalmente el blog para reordenar emocionalmente los pensamientos y las actitudes. Mientras tanto, tienen un archivo generoso donde poder disfrutar las letras cada vez más previsibles de este Cronicón. Por ejemplo, éstas:

 

 

McGuffin: La excusa/pretexto/gimmick/gancho argumental que el director necesita para a) motivar a sus personajes, b) entretener a los espectadores, c) ocultar sus perversiones y constantes conceptuales. El McGuffin alcanzaría su lexicalización definitiva con una conversación con Truffaut (la del cazador de leones en Escocia) y con el libro inolvidable al que dio lugar. Por deformación (y dando la vuelta a su significado primigenio: es decir, "la nada", el McGuffin suele ser lo único destacable de las películas escritas con desidia.

Sospecha: La de los prismáticos de James Stewart; la de Teresa Wright para con su tío Joseph Cotten en La Sombra de una duda; la de Joan Fontaine respecto a la ama de llaves de Rebeca; la del vaso de leche que porta Cary Grant en -faltaría más- Sospecha.

AnimalesJunto con los niños, los únicos personajes que no se dejaban manipular por el tío Hitch. La leyenda dice que aconsejaba no rodar ninguna película con ellos. Lo dijo pero no lo cumplió: con los segundos amplió los límites del Cine de Terror hasta coquetear con la intolerabilidad (la secuencia de las gafas) y con los primeros, lo dio sentido (al filmar la irracionalidad de la violencia) y textura (con algunos planos antológicos y el uso impresionista del color).

Actores: Herramientas al servicio de la causa.

Trenes: El mejor de los decorados hitchcocknianos: en él desaparecen ancianas aficionadas a las canciones silbadas (Alarma en el Expreso), se planean intercambios de asesinatos (Extraños en un tren), se conocen caballeros caraduras (Sospecha), se presentan a personajes cansados de huir de si mismos (La sombra de una duda) o sirven de preludio (elíptico) para actos sexuales de naturaleza explícita (Con la muerte en los talones)



Madre: La protagonista de la última etapa del mejor Cine de Hitchcock (desde Psicosis a La trama, pasando por Los Pájaros y Marnie). Dicen que el Cine de Spielberg presume de alguna fijación similar. No sé yo.

Marnie: La sublimación del Cine de Alfred Hitchcock. Descriptor del personaje hitchcockniano por excelencia: ambiguo, subyugador, apasionante, inolvidable.

Televisión: Medio anteriormente respetado que permitía series de una hora de duración, en blanco y negro, contenedoras de historias de intriga, terror y suspense escritas por Henry Slesar, Robet Bloch, Ray Bradbury, Marian Crockrell, Roald Dahl, Fredric Brown, Evan Hunter...


Suspense: el plano medio de una bomba a punto estallar.

Cine: Un tipo en primer plano. Vamos a ver lo que está viendo. Supongamos que ve a una mujer con un bebé en los brazos. Ahora cortamos y recogemos su reacción ante lo que ve: él sonríe. ¿Cómo es el personaje? Es un hombre agradable, simpático... Ahora vamos a colocar un plano de una chica en bikini. Él mira. La chica en bikini. Él sonríe... ¿Qué nos parece ahora? Un viejo verde. Ya no es el mismo caballero a quien le gustaban los bebés..

Cameo: ornamento egocentrista presente en todas las películas del Maestro desde El enemigo de las rubias. Algunos tan hilarantes (e imaginativos) como el que protagoniza en Náufragos/Lifeboat (un anuncio en el periódico de unas pastillas adelgazantes) y otros, simplemente, rutinarios que sirven para atraer la atención del espectador desde la primera secuencia. Algo habitual en el cine de hoy (preguntad a Shylaman), uno de los más llamativos lo protagonizó Amenábar en Los otros al transformarse, nada más y nada menos, en uno de los cadáveres que aparecían en el libro de los muertos.

Hitchckoniano: adjetivo de naturaleza homenajeadora que define las mejores secuencias de suspense (y no sólo de suspense) de todos los tiempos.

 

 

 

09/05/2007 20:08 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Ego Hay 7 comentarios.

El Grial (Extended Version)

A medio camino entra la lucidez y la gnosis, las tinieblas y la ignorancia, se encuentra un limbo de desencantados en eterna búsqueda de un grial que les seduzca y llene, que colme de sentido este presente meditabundo, escéptico, contemplativo.

 

Y en la calle, formando parte de aquel paisaje inevitable, se acumulan junto a los desencantados, ingentes porciones de desengaños, de frustraciones, de pedazos de nostalgia esculpida en las aceras de la inexorabilidad.

 

Y mucha menos lluvia de la deseada, y más lágrimas que sonrisas, también cinismo que de todo ahí, y esa mirada abatida pidiéndote las sobras para comer...

 

Y tu comprensión.

 

Y aquellos que dejaron lo que tenían para aspirar a tener lo que tú no quieres, individuos olvidados que decía Buñuel, casi siempre despreciados, tanto que ni te acuerdas de la primera que los despreciaste; la última vez en este invierno que no lo parece, con el sol a cuestas deshelando témpanos y neuronas, contemplando a las sotanas vistiéndose de uniforme, a las águilas que nunca dejaron de serlo, a los políticos que abandonaron ya sus máscaras dejando al trasluz su rostro ambicioso, su deseo incuestionable de poder.

 

Yo existo, claro, solo, como siempre. Porque existir es el primer síntoma de una soledad que no recuerdas haber merecido, una respuesta escondida en una sima de tristeza inabarcable.

 

Pero aún te quedan esos ojos, un bello recuerdo al margen del martirio, aun pasajeros, en una cotidianidad maldita, descreída, también esta tarde hipócrita.

 

Y yo sigo aquí, ya véis, echándole un pulso a mi presente, a ver si gano, buscándole las vueltas a esta existencia decadente, escupiendo letras sobre losas de mármol blanco, creyéndome escritor sin serlo, sin dejar de hacerlo, deseando alcanzar con las palabras... mi grial particular, mi deseo, sabiendo que cada nueva noche vuelvo a ser otro de aquellos locos desencantados.   

 

Y viendo Cine, claro, para compensar, porque, qué es el Cine sino un sueño... con argumento.
10/03/2007 19:16 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Ego Hay 3 comentarios.

Cuatro años

A todo esto, he pasado por el aniversario de este Cronicón casi sin darme cuenta. Y, ¡demonios!, este es el cuarto año en la red de redes.

 

Escribir es un acto solitario de concepción onanista que comporta un grado de satisfacción que dura más de cuatro segundos. Te permite descubrir caminos que nunca has recorrido, soñar con mundos idealizados, inventar quimeras autocomplacientes.

Ahora sé que también es un medio para amar al Cine. Cuánto me alegra haberle sido fiel durante todo este tiempo... 

 

04/01/2007 22:41 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Ego Hay 8 comentarios.

Avería

Y de las gordas: más de quince días por delante me esperan sin ordenador ni internet. E, incluso,  desconectado sigue cantando el "Oh, Daisy!", el hijoputa...
15/12/2006 10:28 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Ego No hay comentarios. Comentar.

Pause

Cierro este garito cinéfilo durante unos días (hasta el 3 de julio) para renovar las neuronas; recetarme un lifting existencial; visionar cine a granel; bucear en las letrinas de mi conciencia; reflexionar sobre esa treintena que se acerca; sufrir con el temido partido de cuartos; darle un repaso a algunos títulos esenciales de la filmografía de John Carpenter; combatir la arrogancia de éste, hasta ahora, eficiente ordenador; finalizar una historia muy bonita; buscarle las vueltas a otra más trascendental; escribir, por supuesto, para que no se me olvide...

Asuntos indispensables, en fin, para retomar la senda de lo que debe ser, de lo que debe hacerse, antes de enfrentarme a este verano de confirmación que se acerca y que debe ser capaz de iniciar los trámites para revertir mi irreversible condición... de eterno aspirante.

23/06/2006 23:31 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Ego Hay 5 comentarios.

Inexorabilidad

29 tacos.

Uno de los dos se está acomodando... espejo mio.  

 

 

20/06/2006 20:30 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Ego Hay 13 comentarios.

Las flechas marcan el camino a seguir: crónica de un domingo

Justo hace una semana:

No hay más que salir de esta inconsumible cotidianidad que tantas veces nos aborrega, para descubrir un territorio extraño poblado de carreteras provisionales, trenes que no circulan, calles en perpetuo estado de reconstrucción, socavones impertinentes, accesos cerrados, dilaciones diseñadas por arquitectos urbanos en prácticas; imponderables imprevistos que no sólo ponen en riesgo un encuentro días antes pactado, sino que te convierten en una especie de autómata perdido en la inmensidad de una ciudad bastarda, al abrigo de un buen puñado de flechas, de diferentes colores, formas y tejidos, que marcan el camino a seguir, saboteando esa apariencia de libertad arrebatada -con esfuerzo, sudores y sumisión- al trabajo; alimentando, de paso, una contradicción de indudable raíz kafkiana en la que tu único día libre en varios meses lo deciden... un millar de flechas efímeras.

Fin de semana de flechas y referencias, en definitiva, el pasado, coronado el domingo por un madrugón incontestable compensado por la grata compañía de ese gran cineasta en ciernes que es Raúl Cerezo , con quien compartí día, comida y una más que interesante conversación, mientras iban tomando forma y cuerpo una serie de proyectos, todos ellos ilusionantes, que algún día (más pronto que tarde) ocuparán la portada en este, vuestro, Cronicón...

Dejando de lado las quimeras por una estricta cuestión de tiempo, el prometedor director madrileño aprovechó la ocasión para presentarme, lo dije antes, alguno de los mejores trabajos del ínclito Jim-Box , (sirviéndome de humilde anfitrión, ya veis, a una filmografía cuyas gozosas particularidades había subestimado más que precipitadamente), presentándome algunos cortos a modo de degustación, para rehuir del hartazgo, demostrándome con hechos lo que yo ni siquiera sospechaba, que por debajo de alguno de esos argumentos de corte estrafalario, de la apostura guerrillera y desprejuiciada de la que hace gala, se encuentran los cimientos de una filmografía inteligente y medida, una personalidad manifiesta en la que el mismo director cree ciegamente: claro signo de distinción de un Autor con mayúsculas cuyo horizonte creativo se atisba exitoso y altamente recompensado.

En estas, en fin, aparecimos frente a un bocata inabarcable, gozoso e ineludible contexto para una comida entre amigos, compartiendo mesa (sin mantel pero con un plato de patatas bravas de por medio) con un tipo entrañable y carismático, Miguel Á. Refoyo, REFO (y también con Myrian, no lo olvido;), quien cervezas en ristre, me desveló algo que ya sospechaba: que es mucho mejor conversador que yo. Y un gran cinéfilo.

De su mano, recibí una prebenda cuya naturaleza valoraré aún más con el paso del tiempo, cuando su todavía incipiente (pero prometedora) carrera se haya convertido en triunfante, cuando haya conseguido transformar ese verbo distendido y ameno, en material cinéfilo de primera consideración, en tejido celuloso de corte imprescindible...

Una tarde apacible, ya veis, que me puso frente al mito bloguero por excelencia, sembrando los mimbres para una nueva amistad que, quien sabe, podrá cristalizarse un día en algún proyecto en común de indudables aires apasionantes.

Y así entre comidillas cinéfilas de corte evocador-pasional (cuatro cinéfagos en acción reinventando el mundo, podéis imaginaros), no tardé en volver a la gris rutina que tan bien me identifica, en ese día extraño pero solaz, dominado también en su ocaso por la presencia impertinente de un sinfín de flechas: las primeras, provenientes de un gps desactualizado que nos puso en medio de uno de esos interminables atascos provocados por la insufrible política constructora de “aquel que no debe ser nombrado”, poniendo, de paso, en el compromiso a mi anfitrión de ser impuntual en una cita (espero que llegaras, camarada). Las segundas flechas, este símil se lo debo también a Cerezo, provenían de la presencia, latente, de una pérfida e insidiosa tormenta, que comenzaba a dibujar en el cielo amenazadores halos y destellos de luz, relámpagos y rayos indeseables para un temeroso de las tormentas, este que escribe, perdido en una ciudad que, definitivamente, ya no le quiere; lacónica metáfora que pone colofón a esta crónica de domingo... pero no de un domingo cualquiera.

30/04/2006 13:41 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Ego Hay 5 comentarios.

El camino de las baldosas amarillas

“Al final del camino de ladrillos amarillos, había una enorme puerta tachonada de esmeraldas que centelleaban de tal forma a la luz del sol, que hasta los pintados ojos del Espantapájaros quedaron deslumbrados de tanto fulgor”

A veces sucede que la escritura se transmuta en el vehículo que utilizamos algunos de nosotros, individuos adictos al desconsuelo, para compensar la mayor parte de nuestras frustraciones, todas ellas relacionadas con aquello que creemos merecer y que, por el contrario, rara vez conseguimos... Así las cosas, las letras se constituyen en un bálsamo reparador, en una purga (no sabría decir si metafórica) encaminada a expiar buena parte de nuestros naufragios existenciales, tantas veces dinamitados por el desengaño, cuando no por la inconstancia y el desencanto.

Pero, aun sumergidos en la vorágine imparable del tempus fugit, todavía encontramos remiendos que hacen avanzar nuestro bagaje como autores, siendo –como somos- entidades partidarias de los juegos verbales, personas que transfieren buena parte de lo que son (de lo que queremos ser) al irresistible poder de una palabra... posada sobre celulosa real o digital.

Cada nueva empresa se convierte así en una aventura. Cada nuevo paso, una esperanza para revertir un proyecto de vida decadente y disfuncional. Cada nuevo reto... un sueño condenado a dejar de serlo, un deseo en vías de extinción...

Nada ha cambiado en estos días, como siempre inciertos, como los últimos años: de recuerdo y nostalgia; pero se abre una puerta hacia la ilusión entre tanta bruma; la posibilidad, otrora quimérica, de remontar el vuelo, de volver a encontrar el camino de las baldosas amarillas tras haber dejado en la cuneta más de un millar de noches en vela: imaginando utopías, trazando mapas...

Son palabras vanas, claro, si no se acompañan de hechos, de hechos que estén a la altura de las expectativas creadas, de textos que den sentido a estas expectativas, de objetivos alcanzables capaz de dotarlas de contenido; de buscar y encontrar un resultado, una recompensa edificante que regalarme y de la que poder sentirme orgulloso, una recompensa que, hoy lo expreso, tengo dentro y merezco.

Veremos hasta qué punto.

02/04/2006 20:28 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Ego Hay 4 comentarios.

Año III

Tres años ya de Cronicón Cinéfilo. Sigo aquí y esto sigue siendo lo mismo. Cómo pasa el tiempo, señores.
01/01/2006 18:39 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Ego Hay 6 comentarios.

¡Constancia al inconstante!

En poco más de diez días se va otro año. No voy a decir que ha sido un año más, porque no lo ha sido: la satisfacción de dos publicaciones en otros tantos relatos escritos me allana el camino hacia ese auto-conocimiento (¿confianza?) que toda persona que disfruta escribiendo necesita, para aposentarse en el limitado panteón de aquellos que se sienten conformes con lo que hacen, con cómo lo hacen.


Es insuficiente pero no debo pedir mucho más. Esos dos relatos han sido lo único que he podido terminar de escribir y/o promocionar en todo lo que va de año. Y ambos deben su existencia a los últimos meses del 2004. En este sentido, puedo decir que el 2005 no ha sido nada productivo pero, voy a ser auto-indulgente, diciendo, simplemente, que éste ha sido un Año de Transición (el motivo principal de la ausencia de más textos escritos posibilitará otro editorial en días sucesivos) dentro de un lustro dedicado, casi por entero y para mi desgracia, a la Transición.


Es así y no lo es. En este año, las letras, los textos que he escrito y/o planificado, han surgido con una gran fluidez, dando forma y formato digerible a aquello ideado por una imaginación, la mía, del todo punto saboteada por la indolencia y el conformismo. Palabras, frases confortables que provocan un cúmulo de sensaciones gozosas se han amontonado al otro lado de la pantalla haciendo posible lo imposible: ser capaz de transmitir lo que pienso (ahora, por ejemplo, sobre el Cine) con algún texto prescindible y otros que no lo son tanto y, entre estos, alguno que me gustan especialmente y del cual presumo de sentirme orgulloso, igual que un padre debería sentirse de su hijo en el día de su graduación universitaria.


Supongo que el secreto de todo escritor estriba en acumular letras, (pre)textos, palabras encadenadas en el transcurso de los días, meses y años, y en comprobar como éstas se apresuran a ordenarse de forma cada vez más coherente y armoniosa. No hay nada más placentero que encontrar la palabra precisa a aquello que quieres transmitir o comunicar, y que ésta surja de manera espontánea y natural, sin que ello conlleve una renuncia a un estilo singular, personal, reconocible, o caiga en la más que insufrible intranscendentalidad. A la consecución de ese objetivo (todavía lejano, cada vez más cerca) contribuye el día a día de este Cronicón Cinéfilo. No en vano, la principal premisa que justificara la apertura de este personalísimo blog se resume en un lema significativo: asegurar constancia a un inconstante.


Y en esas estoy. Aunque de vez en cuando falte a mi cita con la rutina (fijada en ocho post quincenales) diaria, no es menos cierto que la existencia de este blog ha posibilitado un incremento de calidad global de mi escritura (a pesar de que cada vez tengo menos tiempo para este tiempo de reflexión crítica) y que, en base a ello, pueda afrontar el futuro en estas lides autodestructivas (que otros llaman “proceso de creación literaria”) con la ilusión de aquel que empieza en un arte expresivo cuya único fundamento se resume en dar a conocer a los demás, el inane e insatisfactorio mundo que nos rodea.


Esa constancia es lo que le debo yo al Cronicón y por eso sigo. Como el primer día: ilusionado, satisfecho, creciendo. Incluso en un año de transición. Como éste.

19/12/2005 21:48 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: Ego Hay 7 comentarios.


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