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Palmarés Escorto 2007
EDISON “ AYUNTAMIENTO DE EL ESCORIAL” AL MEJOR CORTOMETRAJE+ premio esfera 7 y 1200 euros
TRAUMALOGIA de Daniel Sánchez Arévalo
EDISON “ADIRCE CORTOS “ AL MEJOR CORTOMETRAJE” y 900 euros
LA PARABÓLICA de Xavi Sala
EDISON “ESPECIAL DEL JURADO” AL MEJOR CORTOMETRAJE y 600 euros
PADAM...de Jose Manuel Carrasco
EDISON a la MEJOR DIRECCIÓN
LEÓN SEMINIANI por Ludoterapia
EDISON AL MEJOR GUIÓN
DANIEL SÁNCHEZ ARÉVALO por Traumalogia
EDISON a la MEJOR INTERPRETACIÓN MASCULINA
MARTÍN MUJICA por La parabólica
EDISON a la MEJOR INTERPRETACIÓN FEMENINA
ANA RAYO RUANO por Padam...
EDISON a la MEJOR DIRECCIÓN DE PRODUCCIÓN
BEATRIZ REVILLA, TOMAS CIMADEVILLA, DAVID SERRANO Y AITOR MERINO por El pan nuestro
EDISON a la MEJOR DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA
MAC GREGOR por Tras las puertas
EDISON a la MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA
VICTORIA RAMOS por Tras las puertas
EDISON a la MEJOR MÚSICA ORIGINAL
CHRISTOPHER SLASKI por Ludoterapia
EDISON al MEJOR SONIDO
CÉSAR MOLINA y ALEX F. CAPILLA por La parabólica
EDISON a la MEJOR EDICIÓN
JAVIER DIAZ VEGA Y VELASCO BROCA por Avant petalos grillados
EDISON a los MEJORES FX/ ANIMACIÓN
COKE RIOBOÓ por El Viaje de Said
EDISON al MEJOR MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA
GORKA AGUIRRE por Avant petalos grillados
EDISON al MEJOR VESTUARIO
MÓNICA CRISTOFOLETI por Traumalogia
EDISON AL MEJOR DISEÑO GRÁFICO
THOMAS STEINBORN por Con lengua
EDISON AL MEJOR CARTEL OFICIAL ESCORTO´07
DAVID UTRERO
EDISON “SÉPTIMO VICIO” DEL JURADO AL MEJOR ESPOT
Un spot de...Miguel Angel Refoyo “Refo”
EDISON AL MEJOR ESPOT DEL PÚBLICO AL MEJOR ESPOT
Flash escorto de Jacinto Venaverme
MENCIONES AL MEJOR ESPOT SEGÚN LOS VOTANTES DE LA WEB
Un spot de...Miguel Angel Refoyo “Refo”
Quiero la cabeza de Fernando Moreno de Daniel Romero
Flash escorto de Jacinto Venaverme
EDISON HONORÍFICO
Angelino Fons
La (contra)crónica oficial de Escorto'07 (cuarta parte y última)
Me despierto antes que nadie. Esto es lo corriente en un tipo habituado a festejar su júbilo en soledad. Camino por las calles de ese camping que no lo parece y me encuentro con esta mañana de sábado a mis pies, saboreando la experiencia vivida, deseando que lo que aún quede fluya como sus organizadores merecen. Escribo mi último artículo entre árboles y guardias jurado, en una suerte de paz interna impostada por un modo de entender la naturaleza… absolutamente urbano. Y como esto va de contradicciones hoy no me castigo recordando lo poco que dormí ayer (porque no fue para tanto) ni lo poco que nos queda para volver a la prisión que da sentido y financia a nuestras rutinas y vidas. Porque esta tarde queda la Gala y esto, a poco que nos descuidemos, vuelve a empezar.
XXXI
Día cuarto y último. Veo dos buenos cortos en la sesión informativa. Uno, absolutamente marciano, For(r)est in the Des(s)ert, hecho de retales y de vísceras de anfibio, una especie de collage sofisticado (“un juguetito”, lo califica Lía López Jaumandreu, ocasional presentadora del evento) con la ausencia y la madurez como leitmotiv. El otro, nos sorprende más aún, Vestido Nuevo, cuenta lo que buena parte de los cortos actuales (una historia social basada en una única excusa argumental), pero a medida que avanza se va descomponiendo en matices y ganando en profundidad (dramática y técnica) amplificando el sentido de la anécdota que lo justificaba hasta convertirse en la magnífica historia que finalmente consigue ser. De Con Lengua no queda mucho que decir: una anécdota, un clímax que no lo es, un duelo entre dos actores que nunca están a la altura de sus personajes... Vamos a comer.
XXXII
¿O no? De repente, presenciamos otro corto, esta vez en la modalidad work-in-progress y rellenamos un listado de preguntas que gentilmente reparten con vistas a que el propio público emita una valoración sobre lo visto. Es un test-screening de lo más osado sometido al juicio no ya de un público palomitero (no tendría sentido, el público palomitero no sabe ni lo que es un corto) sino de los asistentes a una sección informativa de un Festival en su turno de mañana: es decir, miembros del jurado hambrientos, cronistas oficiales derrotados por el sueño, críticos acostumbrados a escribir con cizalla, y demás sujetos instruidos en el noble arte de enjuiciar el trabajo audiovisual… alegremente: el resultado, no es difícil imaginar tras lo oído en los pasillos, no deja en buen lugar el trabajo presentado pero sus autores no deben desesperar y sí tomar nota: la conclusión general es que todo puede solucionarse en la sala de montaje… y de sonido.
XXXIII
Comemos. La presencia de una avispa en el restaurante me desorienta y debilita, y cuando vuelvo a la realidad, más de cuarenta minutos después, los mejores momentos (que han debido justificar la carcajadas de Koldo, Tonio, Carlos, Luis y J.M.) ya han pasado. Entonces nos llama la responsabilidad y pedimos el portátil a J.Domingo: el boletín ya no va a color y ni siquiera tenemos impresora. Pero queda una hora por delante y podemos hacerlo. No lo digo yo, sino Roberto, sin cuyo tesón y entusiasmo nunca se hubiera podido concretar este cuarto boletín que ahora tengo entre las manos. El resultado es descompensado pero sincero: hay textos de Luis Alboreca, de Roberto Alcover Oti y de éste que ahora presume de ello. Pero el mérito sigue siendo de Roberto García-Ochoa y de los responsables del restaurante, y de las fotocopiadoras del Ayuntamiento y de su Concejal de Cultura, que han puesto su grano de arena para sacar adelante algo a lo que yo había renunciado, durante esta última hora, no menos de treinta veces.
XXXXIV
Llegamos a San Lorenzo, que es pueblo con más cuestas que Monasterios, y no lo hacemos precisamente los primeros. Siento la expectación de los momentos previos, de lo que se cuece entre bastidores, de esos nervios que algunos se atreven a ocultar. Y oigo el bullicio de los que esperan, de esa gente que se agrupa en la calle y de otros tantos preparando una gala que debe funcionar correctamente. Los premios y agasajos esta vez son para otros, por ejemplo: para los alumnos del Taller de Cine que de forma paralela han estado desarrollando su actividad en El Escorial. Vemos en la gala su trabajo y esfuerzo con el formato y la textura de tres cortos amateurs. A alguno de ellos, esta experiencia le cambiará la vida, seguro.
XXXXV
Asensio presenta su spot-homenaje en un nuevo y flamante auditorio que, sin embargo, posee un retroproyector y un sonido que no están a la altura de la función. Nada de esto me impide disfrutar, sin embargo, del sorprendente homenaje a la segunda temporada de Lost que, con la forma de spot promocional de Escorto, nos ha tenido a bien regalar el bueno de J.M. Por cierto, no es la primera vez que nos ofrece una muestra de su talento. ¿Algo querrá decir, no?
XXXVI
La ceremonia final relega a Alvaro Manso a cometidos, más o menos, bufonescos dejando el resto del protagonismo y la oratoria a una de las presentadoras de Veo En Corto. La gala se desmerece, pues, perdiendo buena parte de su sentido sarcástico y capacidad de improvisación. Lo perdonamos por la interrupción constante de Nazan Grein, los músicos de la gala, ansiosos por rellenar los entretiempos con toneladas de improvisación y mejores maneras. Cuando volvemos asistimos, de testigos, al indisimulado éxito de REFO y a un show a costa de las chicas de Jacinto Venaverme. Definitivamente, los spots siguen siendo un gran invento.
XXXVII
Subo a otorgar uno de los premios en calidad de jurado de spots y lo hago acompañado de un aplauso cuya intensidad se magnifica al albor de la exagerada definición que sobre mi persona esgrime un apasionado Raúl Cerezo. De repente, no sé donde esconderme.
XXXVIII
Un trasunto de Johnny Knoxville aparece en el escenario, tripazo en ristre, y comienza a lanzar camisetas: cuando se quita la máscara descubrimos a Raúl Cerezo, preñado de stress y serotonina, recuperando el aliento y la sonrisa explicando que sí, que todo estaba preparado. El rostro cariacontecido de Coti y el silencio expectante de la sala al presenciar semejante momento-jackass… parece indicar lo contrario. Falsa alarma: todos sabemos que en realidad es un homenaje inconfeso a Cary Grant y al slapstick.
XXXIX
Se aprietan entre sí los asistentes y no por el frío, sino alrededor de una meses repletas de dádivas alimenticias y algo de lomo embuchado. Alfredo Llorens se lamenta de la rotura de alguno de los trofeos mientras Eli Martin recopila trinaranjus y yo, que no sé hacer otra cosa, colecciono recuerdos, conversaciones y saludos: de Queco Ágreda, de Koldo Serra, de Velasco Broca… Alberto Quintanilla, co-director del oscuro corto Tras las Puertas, me recuerda cuan delgada es la frontera entre la crítica y la opinión a la ligera. Le presento a Roberto Oti Alcover, quien admite defender su corto, y me obligo a pensar en lo que dice. Claro, que en este trabajo nadie se libra de la crítica ni de la ligereza:
La decision final de J.P. Bango es un decepcionante relato sobre una familia que debe abandonar a su sirviente dummy, criminales reeducados y condicionados para servir, ante una inminente catastrofe. Muy frio, la historia nunca llega a interesar…
XL
Fiesta. A juzgar por los pocos aparcamientos y aceras que quedaban libre en la noche de San Lorenzo, podíamos presumir que la algazara iba a continuar durante toda la noche. Pero, a excepción de Roberto, que se va de pesca, y de algún que otro clon de REFO, que se va de birras, al resto nos empieza a doblegar el cansancio mientras recopilamos teléfonos, e-mails y sensaciones. Lo siento, pero no se me ocurre otra despedida mejor que la concebida esta misma mañana, cuando abandonamos la Casa de Cultura de El Escorial en dirección a la Gala:
Huele el aire a despedida y a nostalgia: los pasillos se disuelven siguiendo el rastro de la rutina que solo unos días después conseguirá atrapar a estos locos. En las paredes quedan los carteles y en el limbo los recuerdos, el saludo de aquél al que hacía tiempo al que no veías; las secuelas de esa conversación inolvidable… Es corto como todo lo bueno; y como todo lo bueno merece que vuelvas a luchar por ello: a ser patrocinador o mecenas, director o figurante, aficionado o amante de este modo de entender las cosas, de este modo de entender el ¿Arte? Adiós entonces, camaradas, y hasta la próxima. La vida sigue su ciclo y el cuerpo nos sabe a victoria.
La (contra)crónica oficial de Escorto'07 (tercera parte)
Cuarenta y cinco minutos exactos. Dicen que Leonardo Da Vinci dormía cuarenta y cinco minutos con vistas a sacar el máximo partido de su genialidad. También dicen que Leonardo Da Vinci era bajito. Bien. Aquí se acaban las comparaciones. Yo-necesito-dormir-más-de-cuarenta-y-cinco-minutos y cuando no lo hago, no soy persona, no puedo escribir, no soy persona; no puedo pensar, no soy persona; no puedo idear mis crónicas, no soy persona… pero sí un profesional. Día 3, ¡avanti!
XXI
Sesión Informativa: Tercer día. El corto Reciclaje de Juanjo Iglesias ofrece tantas divisiones de opiniones como destinos se presentan en el horizonte del personaje abandonado del corto. Ya veis que nos pasamos el día reivindicando la transgresión y ante ella no dejamos de poner caras de desconcierto. Están locos estos críticos… Esta disensión no sucede con Madres, exitoso pero supravalorado corto de Mario Iglesias que contiene, muy a mi pesar, alguna de las imágenes más melifluas de la Historia del Cine. Huyo de la indignación, tras veinte interminables minutos, y del hastío que me produce tal cúmulo de secuencias redundantes, y me refugio en el visionado de Perpetuum Mobile, un corto que no dice nada más allá de su fachada formal y su apariencia técnica y que, sin embargo, cumple -al igual que Garto- con el propósito de mostrar un ejemplo práctico de lo que saben hacer sus autores con unos programas de renderización. Respiramos.
XXII
Trato, unas diez veces, de mandar un saludo a los oyentes de Radiocine.org respondiendo a la petición de nuestra amiga Eva pero las únicas palabras que salen de mi boca se resuelven atropelladas, cuando no confusas. Definitivamente, debo intensificar la práctica de la oratoria y la improvisación. O dedicarme a vender cacahuetes en la selva amazónica.
XXIII
El sueño acumulado me impide valorar como merece esa conversación tan amena (y freakie, sí, qué se le va a hacer) que precede a nuestro encuentro, absolutamente surrealista, con el doble del Capitán Alatriste, aquí transmutado en una especie de camarero de hechuras decimonónicas y pose siniestra, ya habréis oído hablar de él, cuya gravedad de carácter se intensifica cuando le repito una vez más que no… que no quiero primer plato. Las risas y el surrealismo se mezclan pues con la comida (y con mi segundo plato) mientras los potenciales spotistas del próximo año se frotan las manos, ansiosos ellos, porque con el camarero bipolar de su lado optarán a un premio seguro, sí o sí.
XXIV
El boletín seduce también a Roberto Alcover Oti (uff, que largo) y de la unión resulta un artículo mítico (de gran título; pronto de culto) con referencias expresas a Camile Plagia. Así que al resto solo nos queda dejarnos llevar: Tonio, tejiendo otra de sus lúcidas y breves tesinas; Roberto García-Ochoa, adoctrinando al personal sobre lo que deben o no hacer por las mañanas… A mi me toca descanso así que aplaudo, no tanto porque me apasionen los artículos (que también) sino para evitar que me venza este descortés ataque de sueño.
XXV
Tarde irregular en la Sección Oficial que se compensa, no podía ser de otro modo, con el visionado reparador de dos cortos inmensos: Violeta, la pescadora del Mar Negro y Traumología (que no Traumatología como también nos recuerda Álvaro Manso) como paso previo a otra tanda de sketchs-no-finalistas que siguen sacando su jugo a la palabra Escorto… cuando no se dedican a devorar cristales con los ojos (sic) y/o tocarse la nariz con la lengua a cámara lenta (sic). La sorpresa nos la trae el descanso en forma de poltergeist: los boletines se han ido… ¿volando?, ¿corriendo?, ¿teletransportándose?; ¿alguien ha visto los ochenta boletines del día 3?, ¿alguna rival de Camile Plagia en El Escorial, quizá?
XXVI
Ya sabéis que no me gusta Backwoods. Y no porque no me seduzca su punto de partida (un revoltijo cinefílico mezcla entre Deliverance, Perros de Paja y La Caza) ni su atmósfera insana (absolutamente conseguida) ni alguno de sus actores (Luis Homar está im-pre-sio-nan-te) ni sus hechuras formales (magnífica fotografía y dirección artística) sino por la insatisfacción que impele un resultado final repleto de concesiones (algún desnudo por allí) y medias tintas (algún personaje que no sabe muy bien que pinta en la película por acá), que no toma partido por ninguno de los géneros con los que entronca ni por resolver lógicamente alguna de las situaciones que plantea. Pero me gusta, sin embargo, El Tren de la Bruja (gracias, REFO) y más aún las palabras de un gran Koldo Serra que, sin dejar de evitar un cierto tono de sarcasmo, se intuyen cargadas de razón y de clarividencia. Quizá con un Director’s cut…
XXVII
Liberto y su litrona presentan una suerte de hagiografía, en formato corto, del mundo de las enfermeras y sus pensamientos internos, mezclando el cine documental con el idealizado, la literatura con ínfulas de pretensión con el relato cuasirrealista pero no consigue el objetivo deseado y sí la indiferencia de un público del todo punto vacunado contra este tipo de productos redundantes… y sin enjundia. Pero es un buen contraste en esta noche donde estos cineastas nos cuentan cómo se llega del corto al largo, del largo al corto… del largo al paro. Y ya paro, sí señor: que hoy toca censurar la pretensión.
XXVIII
Vigalondo tiene preparada una sorpresa pero la deja para el final. Antes nos presenta Choque y nos demuestra que sí: que tiene un verbo grácil y distendido, que maneja a las audiencias y a los presentes, que sabe como levantar la expectación y promocionarse, que expone y habla tal y como escribe, que maneja los tiempos muertos y los silencios, que contesta atinadamente y de forma cómplice, más aún en compañía de esta camada de admiradores suyos que han colapsado el auditorio. Al final de la tertulia viene la sorpresa. Y sí, realmente, lo es: no ha contradicho a Liberto Rabal en toda la noche. Una auténtica sorpresa, ya lo creo, y de las gordas. ¿O acaso esperábais otro tipo de sorpresa?
XXIX
Nos apagan las luces mientras cenamos: invitación sucinta a abandonar las mesas y las conversaciones, todas de ascendencia bizarra, y a esa sepia tan deliciosa que tanto nos estaba gustando a Eli Martín y a mí. Todavía queda otra parada en mitad de la noche escorialense: nos damos cuenta que el tiempo pasa como la vida, pero no las ganas de seguir empapándose del Cine y de las conversaciones que le dan épica y sentido. Hoy ha sido un buen día y una mejor noche: y todo se lo debemos a las secciones paralelas y a quienes las idearon, financiaron y posibilitaron. Escorto huele a triunfo, una vez más. Y todos sabemos quienes son los responsables, quién se oculta entre la sombra.
XXX
Le hablo a J. Domingo de mis experiencias y de mis textos, de una frase que llama su atención, que yo le traduzco, y de las ganas que uno tiene de hacer pública la idea de lo que es la cinematografía y su naturaleza, y de cómo deben ambas comunicarse. Él me contesta hablando pero de si mismo... y me emociona. Me veo reflejado en él pero no lo digo; y y lo que tampoco le digo es cuánto lo admiro y envidio: es la prueba viviente de que puede hacerse..., de que es posible..., de que todavía se está a tiempo... Y su felicidad detrás de la cámara y sempiterna sonrisa nos demuestra, empíricamente, que es verdad, que el camino de las baldosas amarillas sigue delante para quien quiera verlo, aunque a veces esta niebla maldita se empeñe en hacernos creer que ya no existe. Gran tipo este J.Domingo.
La (contra)crónica oficial de Escorto'07 (segunda parte)
Sueño con lobos en lugar de serpientes: tratan de engullirme pero se atoran, como le pasaba también a Silvio Rodríguez, no con el trébol de mi sien sino por mi obstinación por cambiar el Estado de las Cosas. La mí(s)tica continúa y también mi libreta roja, dejando al trasluz las tripas de este que escribe y siente. Esta semana canjeo decadencia por estilo. Nadie notará la diferencia.
XI
Día dos. Sesión Informativa: el nivel baja respecto al año pasado pero no es en absoluto desdeñable. Me sorprende la valentía expositiva del gran Jorge C. Dorado, tratando de sacar adelante con su trabajo de cámara y talento, en Distancias, una historia que no lo merece. Lástima. La que da, por cierto, el personaje que interpreta Natalia Dicenta a mayor gloria de su ego en Propiedad Privada, un corto sobre terrorismo al que le sobran sus últimos cuatro minutos. De la jornada matutina me quedo, sin embargo, con el rostro de apoplejía que esgrime el protagonista de Miramar st. mientras comienza a ser consciente de su condición de animal con cuernos. Desde Forrest Gump no se ha visto mejor utilidad metafórica de una caja de bombones…
XII
La comida se aliña de Cine y otras monsergas, también de género, mientras los grupos de pares van cambiando de componentes: todos nos sentimos a gusto en cualquier mesa, más aún al lado de Carlos, cuyo anecdotario fanófilo parece no tener fin. Pero la conversación torna a cómic y a otros temas bizarros y ahí me desmarco: del noveno de los artes solo puedo opinar… mintiendo.
XIII
El boletín se viste de gala con dos nuevos fichajes: Carlos completa su artículo con inusitada rapidez; Tonio contraataca con una gran capacidad de síntesis. Yo adapto mi artículo al espacio que queda y me siento satisfecho: de repente, he compartido un reducto literario con tipos a los que admiro y respeto. Lo siento, sin embargo, por Roberto que no pudo llegar a tiempo. Prometo compensarle al día siguiente y se lo digo. Hoy comprendo que edición también significa (s)elección.
XIV
Aparece Oti en la sala en mitad de la proyección… y me saluda. A ambos nos emparenta el mismo ideal cinefílico… y el mismo interés por divulgarlo. La complicidad es instantánea, en este ambiente de utopías y Cine. La sección oficial fluye, sí, con pocas sorpresas y menos riesgo. Salvo La Marea. Iván Sainz Pardo llega tiempo de presentarnos los créditos y admite no querer explicar el argumento con vistas a no sabotear su esencia. Ni falta que hace. Para explicitar ya tenemos el resto de la Sección Oficial. Por alusiones, la vida sigue y “Elena quiere…”. Quiere sexo, sí, pero tarda más de veinte minutos en hacerlo público. Entremedias, a alguno le pueden los bostezos, al otro la paciencia: a la anciana que tengo a unos metros a mi izquierda le hace gracia el atrevimiento lenguaraz de Elena. Me alegro por la anciana. ¿O debería no alegrarme?
XV
Descanso y a por otra: el boletín sabe mejor que el día antes… ma non troppo. Hoy no hay avioncillos de papel y sí expectación subyacente: viene Jorge Guerricaetxeverría a defender Mirindas Asesinas. Y sí, es una obra que ha envejecido considerablemente. Lo que antes era fuerza y transgresión ahora en su chiste alargado: y para colmo yo sigo apreciando un error de guión imperdonable. Pero está claro que esta noche lo que menos importa es mi opinión. Jorge expele cercanía y buen rollo: de nuevo esa esencia indescifrable vuelve a sentirse en Escorto.
XVI
Noto a Raúl preocupado: el esfuerzo hasta llegar aquí ha sido mayor del que nos cuentan y la gente tarda en responder más de lo que debiera. En el descanso han desertado unos cuantos, sobretodo los que no pertenecen a este mundillo. Es una lástima y todos lo sabemos: pero ninguno de los directores merece ese disgusto. En la mesa redonda (que no es ni mesa ni redonda como bien nos recuerda Álvaro Manso) se sientan las personas y se levantan las palabras: todo ocurre como debe y también esto es por culpa del trío mencionado. Y como es un éxito, así hay que decirlo.
XVII
El anecdotario de Jorge Guerricaetxeverría desluce al resto de los contertulios; algo que, por otro lado, los propios contertulios ya vaticinaban. Como no hay lugar para el debate queda una clase magistral de guión y otra de supervivencia. No dejo de tomar nota: en realidad, me imagino impartiendo esta misma charla con el paso de los años… Cuando despierto lo hago rodeado de aplausos: Jorge parece haberse merecido la Cena.
XVIII
Comienza el trasiego de tarjetas y teléfonos: unas pasan de mano en mano y otras van al bolsillo que no deben. La mayoría se perderán en el olvido salvo una, quizá la tuya, que cambiará una carrera profesional. Así se les gasta el Cine con los talentosos.
XIX
El cansancio del día no invita a una cena de pie así que nos sentimos extraños en este restaurante que no lo parece. Lo compensa la compañía de Tonio y Roberto Alcover Oti, Y de Lía, naturalmente, que sin quererlo me hace la pregunta de la noche: “¿Cuál es tu película favorita?” Yo contesto, claro, por cortesía, tratando de sustraerme del ambiente, explicando los motivos de esta pasión extraña que me hace adorar a aquella cinta tan imperfecta que, de veras, la explico, cambió mi vida. El resto es amenidad y encanto.
XX
Extenuación y sueño a partes iguales. La mención del “hasbeen” en la tertulia me ha hecho llorar. Yo también “fui”… sin merecerlo y “dejé de serlo”… cuando lo hice. La melancolía me obliga a olvidarme de un nuevo cambio de habitación y de este desvelo que, una noche más, se niega a irse. No me importa la vigilia en estos días en los que, como diría Fito, nos toca “sentir… que no estamos muertos”.
Mañana más. Y mejor.
La (contra)crónica oficial de Escorto'07 (primera parte)
Comienza la contracrónica, de nuevo, con la complicidad de una libreta roja que se las ve y se las desea para robarme algo de tiempo de una agenda tan apretada como ésta de Escorto’07. Quitándole, pues, horas al sueño (si es que es de algún modo posible en jornadas de veinte horas) y al descanso, apoyado en las embestidas creativas de las primeras horas del día, dibujo los esbozos de más de cincuenta ítems que tendrán que servir de apoyo de esta crónica alternativa en primera persona que debiera dar por concluido mi análisis de este (siempre vuestro) Festival. Ahora sé que cincuenta capítulos se siguen quedando cortos. Y que esto, naturalmente, no ha hecho nada más que empezar.
I
Llego, pero esta vez no lo hago solo. Me encuentro con Roberto y con su entusiasmo: juntos construimos un par de tipos impacientes a los que no tardan en dar la bienvenida, no puede ser de otra forma en estas tierras escorialenses, abriéndonos las puertas de par en par. En el interior se cuecen nervios y expectativas: el trabajo de un año se juzga en cinco días que están a punto de pasar; en el primero podemos palpar el ímpetu, oler el contexto, sentirse parte de la expectación. En los pasillos se suceden los reencuentros y los saludos; y el Cine como eje central de cada conversación comienza a adueñarse de un ambiente preñado de efusividad y amiguismo... Señores: esto ya empieza a ilusionar.
II
Sobrio y contenido: el primer aplauso es insincero y se lo lleva Avant Petalos Grillados de Velasco Broca. Pocos, entre el público, se han interesado por este trabajo salvo éste que escribe y aplaude: las nominaciones, me dicen, son exageradas; el argumento, inexistente; el tono, petulante... Tú y yo sabemos, sin embargo, que ellos se lo pierden… ¡Viva el bondage surrealista!
III
Alvaro Manso comienza con timidez pero le dura poco. El aplauso de los pocos que somos le hace seguir adelante y superarse: no es un comunicador pero terminará la jornada siéndolo. Eso habla también de su oficio como actor y de cómo un actor puede convertirse en oficiador de espectáculos. Echamos en falta al pianista pero, sobretodo, algo más de talento al otro lado de la pantalla. El porqué lo explicamos con un silogismo en el descanso: el mercado del corto es endogámico y autofinanciable: solo puedo seguir haciendo cortos si triunfo y solo triunfa la convención. Así que con convenciones llegamos al siguiente y merecido estadio. Unos piden dinero para la hucha y otros se acuerdan de fumar: el resto nos frotamos las manos por todo lo que nos queda por delante.
IV
El tercer aplauso se desborda y emociona: todos disfrutan, acaloradamente, de ese brillantísimo cortometraje que ha resultado ser “Garabatos” de Angelino Fons. Su presencia sobre el escenario justifica la naturaleza de este homenaje. No será el último a su costa pero él aún no lo sabe. Ni tampoco nosotros, epatados con el osado contenido que entre los márgenes rezuma este singular y desconocido trabajo que, de todos, exige una más que publicitada revisión. La noche habla de surrealismo y de vanguardia, y el silencio se conforma de miradas suspendidas en el aire que no pueden ocultar lo que sienten. Definitivamente, Angelino Fons también es uno de los nuestros.
V
Buñuel se negaba, categóricamente, a explicar el sentido de las imágenes que filmaba: de esa mano preñada de hormigas y vello de axilas; de esa mujer deseante que nos invita a arrastrar mulas, pianos y maristas; de esa luna feérica seccionada por una navaja de afeitar… Así que los contertulios lo tienen fácil: pueden hablar de cualquier cosa y no desentonan. Se olvidan comentar, y a mi apuntar en la tertulia posterior a la proyección, que también El Perro Andaluz contiene indicios de ¡slapstick!, más allá de esa banda sonora descuidada y provocadora; de su apariencia desordenada y espíritu dadaísta. Claro que nada de esto importa: estoy seguro que Buñuel se estaría partiendo el culo si supiera de todas las elucubraciones y fantasías expositivas en las que termina por convertirse cualquier análisis de su obra. Y es que si el Cine fabrica a sus dioses; los cronistas los hacemos inmortales.
VI
Se reparten boletines a las nueve en punto. Hay trabajo detrás aunque no se note. De hecho, lo único que se nota es su apariencia gráfica y su diseño colorista, a juego con los tonos anaranjados del Festival, por supuesto, también obra y gracia de los creadores de la imagen del mismo: Alex Alonso y Cristóbal Garrido. El feto kubrickiano y nuestras obleas de talento no tardan en pasar volando, literalmente, sobre nuestra cabeza y neuronas con la forma, siempre caprichosa, de un avioncillo de papel. Pienso, así son las metáforas, que todavía pudieron haber tenido un peor fin aquellos textos cuando lo comparo con otro pensamiento que me había asolado esta misma mañana, al descubrir en el retrete de cierto restaurante escorialense, la hoja de un periódico que contenía el último artículo de Francisco Umbral. Perdonadme la maldad: pero pronto se iba a acabar el papel higiénico…
VII
Lo he comprobado una vez más esta misma noche. Es el hombre más feliz del mundo. Cada quince minutos lanza una sonora risotada; entremedias cuenta un chiste de ancianas con cataratas, se derrite evocando una película anacrónica, demuestra su carácter enciclopédico sin necesidad que le pregunten, exhibe su condición irrebatible de arquéologo del cine fantástico. Irradia felicidad por los cuatro costados, que ya es decir de un tipo al que cuesta rodear. Es junto a Luis, su amable y solícito compañero de fatigas, el auténtico animador de los entretiempos. Carlos es más que un miembro del jurado.
VIII
Algo enrarece el ambiente y no es la gente que falta y por la que se lleva trabajando tanto tiempo, ni el cansancio que ya se acumula sobre las baldosas, ni el desprecio hacia ese boletín que sigue por los suelos. Mi sospecha se confirma con la respuesta a una de mis preguntas: “no se sirve alcohol en la Casa de Cultura”. "¡Demonios!", pienso, y después exclamo: "¡Y qué haremos cuando llegue REFO?". "Ya ves", me contestan. Y reímos. ¿Qué remedio?
IX
La cena se retrasa y nos desgasta: Manso cuenta batallas y yo repudio de las patatas: ingrediente de todos y cada uno de los platos que nos presentan. Eva nos cuenta el origen de una encerrona de la que ella misma es y será protagonista. Pero no tarda en empaparse de esa esencia cinéfila que a grandes dosis se percibe en el ambiente. La noche se ameniza con las charlas y el bueno rollo: todos viven en el mismo mundo aun perteneciendo a planetas diferentes. Eva no tarda en comprobar que no hay encerrona. Y que todo esto no es sino el germen de un fin de semana inolvidable.
X
Si la vida es sueño yo estoy “viviendo” generosamente. Se lo digo a Roberto y se descojona. Me prometo acabar con el día antes que el día acabe conmigo, pero no puedo. Quiero contar ovejitas pero en mi mente solo aparecen lobos. ¡Lobos con forma de contable! Cuando despierto, el sueño vuelve a comenzar: el sol deja de serlo entre las sábanas; las ardillas persiguen la ropa interior (¿será un homenaje a alguien en particular?); la niebla se dispersa por el horizonte al igual que los lobos y los contables. Hoy ponen Cine para desayunar… Sigo aquí, claro. Y esto es solo el principio.
Historias de un boletín (II): Garabatos surrealistas
Los seleccionadores y programadores de Escorto tuvieron a bien regalar a los primeros espectadores una tarde emparentada con el riesgo poniendo sobre la pantalla fragmentos de un Cine que, en esencia, rehuye su condición acomodada, transgrede las formas, y se inspira en las vanguardias culturales (por ejemplo el dadaísmo) para mostrar un modo de entender la narración cinematográfica alejada de cualquier tipo de norma, dando como resultado un producto (tangencialmente artístico) terriblemente visceral, sesudamente provocador.
Perteneciendo a un amplio espectro temporal que abarca más de setenta años, las obras de Buñuel (Un perro andaluz); Angelino Fons (Garabatos) y César Velasco-Broca (Avant Petalos Grillados) vistas en su conjunto, subvierten las mismas convenciones (formales y conceptuales) y persiguen los mismos objetivos, que no son tanto el desconcierto del espectador sino invitarlo a que se adentre en su propio universo creativo, haciéndole partícipe de una experiencia que, por encima de todo, necesita de su complicidad (y paciencia) para comprender y asimilar todo el torrente ideológico que se le plantea
Historias de un boletín (I): Sentir Escorto
Compromiso: Cinco Días, veinte cortos, cuatrohuevos, sesenta horas sin dormir, una entrevista, varias sorpresas, tres emociones, dos reencuentros con el pasado, un deseo de estar al otro lado, esa oscuridad que todo lo domina, aquella linterna mágica brillando en todo su esplendor. Y Cine, mucho Cine, Cine por los cuatro costados… esquinas incluidas. Precisamente en una papelera descubrí un currículo que exhalaba Cine hasta en los puntos y aparte… ¿qué digo puntos y aparte? Eran fundidos a negro. ¿Qué dónde fue? Después te lo cuento.
El otro día trataban de explicarme que un corto no puede recibir el mismo tratamiento que una película. Algo que dura diez minutos no puede ser Cine, igual que no es Pintura un cuadro fragmentado; música una melodía sin acabar; literatura el capítulo errático de una novela… Pero, ¿quién dijo que una historia que dura diez minutos no esté acabada? Es más: ¿quién decide cuánto debe durar una historia? El Cine lo es más allá de cualquier criterio mercadotécnico y no hay mayor criterio mercadotécnico que la duración. En este sentido, no es difícil afirmar que el Cine comienza a serlo cuanto más alejado se encuentra de una duración estándar. Más categórico aún: ¡el Cine lo es cuando lo dicen las personas que lo hacen! Y eso es lo que hicieron ellos. Decirlo… y hacerlo. ¿Dónde? Paciencia…
Dicen que los sueños se nutren de utopías. Nosotros no entendemos de quimeras pero sí de deseos que de vez en cuando se cumplen. Y nuestro deseo se teje sobre ideas, se asienta sobre celulosa y se degusta junto a los amigos también al lado de un bar. Lo mejor es que nuestro sueño forma parte de uno mayor que algunos fines de semana al año se hace tangible. Mejor aún, una gran colectividad puede participar de él. El secreto estriba en quererlo. ¿Quieres? Y quién no, dirás.
Luego quedan las emociones: a los tipos habituados al estrés, por ejemplo, éste que escribe, cualquier evento que lo saque de la rutina lo distrae. Lo mejor es que aquí no hablamos de distracciones sino de compromiso. Y el compromiso es por una causa que merece la pena. ¿Cambiar el mundo, decís? No. Pero casi. Porque aquí no se trata de cambiar el Mundo que nos cobija sino aquel que nos contiene y (con)forma como personas. En este mundo interior es tan lícito emocionarse con una historia (aun corta) como ayudar a la organización de un evento cuyo principal propósito sigue siendo la promoción y universalización de esta pasión que a todos une. ¿El dinero, preguntas? Dije pasión no perversión…
Me invito a relatar mi experiencia en el pasado año y lo único que se me ocurre es recurrir a este formato tan idealizado. Pero si conseguís leer entre líneas no tardaréis en descubrir que no es tan idealizado como parece. Las gestas las engrandecen los epítetos y las rebajan las esposas de los muertos. Entremedias están los que lo cuentan no como fue sino como lo sintieron. Y lo que se pudo sentir en este Festival fue mucho más trascendente que cualquiera de las palabras que precedan a este párrafo. ¿Qué te gustaría venir a comprobarlo? ¿Y a qué esperas, lumbreras?
Escorto, día 3: Sección Oficial Cortos
En Lo importante de Alauda ("Clases Particulares") Ruiz de Azúa, "lo importante" no es ganar sino participar y el Capello de turno no es sino un Antonio Resines interpretando a su propio arquetipo. Previsible incluso en su twist final, supone -para quien esto escribe- una de las grandes decepciones del Festival.
Padam de José Manuel Carrasco, ofrece todo lo contrario: una gran interpretación femenina, un montaje frenético, y un gusto imparable por el ritmo incluso en un corto como este, esencialmente existencial y romántico, con reminiscencias sociales, y con pocas aureolas de pretensión. No hay mucho más pero es suficiente no ya para contentar a la audiencia sino para no ser causa de una deserción imparable. Regular.
Violeta, la pescadora del mar negro de Marc Riba y Anna Solanas: lóbrego y sobrecogedor corto de animación en stop-motion, cuya negritud y valentía formal haría palidecer incluso al lado más oscuro de Tim Burton. Contundente y brutal incluso en sus escenas menos perniciosas, se revela como un cortometraje insano, amoral, arisco; una rara simbiosis en la que el fondo, forma y duración van de la mano para construir uno de los mejores cortos de animación del año.
Temporada 92-92 de Alejandro Marzoa se concibe como una especie de Sketch televisivo en torno a una de las grandes verdades de la afición futbolera: su incorruptibilidad. Con semejante excusa, los protagonistas se advienen a enfrentarse en un duelo (dialéctico pero fraternal) que pondrá a prueba incluso a su amistad. No tardarán en descubrir que el poder demiúrgico del fútbol no tardará en ponerse de su lado. Una historia que no interesó a casi nadie y aburrió a todos los demás.
Traumalogía de Daniel Sánchez Arévalo: bien fotografiado y mejor interpretado: un corto en el mejor sentido de la palabra, con una excusa argumental que pronto deja de serlo para convertirse en el epicentro de todo un entramado de relaciones y convenciones saboteadas, con la Familia, como concepto, y las servidumbres que de ella se derivan, como leitmotiv argumental. Sin renunciar al humor (más o menos negro en función de lo cerca que estén o no del padre enfermo) o al drama (propio de su génesis argumental), su visionado se complementa con un buen número de referencias –intertextualizaciones- cinéfilas, al compás del buen pulso narrativo de un director, aquí extraordinariamente competente, como Daniel Sanchez Arévalo, en su regreso al formato corto. Sobresaliente.
Garto de Luis Gómez es un ejercicio de estilo que aparte de mostrar las aptitudes animadoras del equipo técnico y un cierto tufillo evocador de ciertos cortometrajes hollywoodienses, se conforma con contar una historia que no lo es, un par de secuencias más o menos dinámicas, y un cierto halo de intrascendencia. No hay historia pero sí talento para la animación. Demasiado poco, claro, para una Sección Oficial.
Escorto 2: Sección Oficial
Equipajes de Toni Bertard: multipremiado pero trival relato dialéctico entre dos personajes que no se conocen hasta que entablan un curioso juego de personalidades en el que sólo uno de los dos puede salir victorioso. A su buen montaje, guión e interpretaciones le sobra la presencia de un segundo final entrecréditos (o final alternativo) que sabotea toda la esencia del corto. Sobrevalorado.
Casting de Koen Suidgeest narra las dificultades y cotidianidades de una buena colección de actores enfrentados a una selección que no persigue otro objetivo que su propia reivindicación (como personas) y promoción. Se nos ocurre una segunda parte con otro tipo de profesionales, con los mismos problemas y sin tanta vocación por la autoindulgencia. Emocionante únicamente en su tramo final.
Ludoterapia de Leon Seminiani: otro corto de personajes y parejas en vías de extinción que destaca por un montaje a todas luces sobresaliente y por unas interpretaciones femeninas muy por encima de la de sus parteneires. Su correcta dirección y factura, el tono cómplice de los personajes y su autoasumida ausencia de pretensión, hace de este cortometraje uno de los mejores vistos en la Sección Oficial a concurso (lo cual nos dice mucho de los demás).
La Marea de Ivan Sainz Pardo, Jim-Box y Dirk Soldner: hipnótico y atmosférico relato sobre la identidad y el paso del tiempo, que aprovecha los escasos recursos con los que cuenta y una serie de objetos con cualidades alegóricas para contarnos una historia profundamente existencial, levemente lynchiana, que se pervierte de metáforas y de densidad, afortunadamente, para salirse de la convención que suele protagonizar la mayoría de los cortometrajes nacionales. Un corto magnífico en cuanto esencia y resultado.
El viaje de Said de Coke Riobóo: bienintencionado y competente corto de animación que, sin embargo, adolece de una importante cuota de falta de pretensión. Su tono, marcadamente social y crítico, contrasta con algunas soluciones de guión más bien paródicas que sabotean el signíficado último del corto, el mensaje que llega al espectador. Nada nuevo a este lado del estrecho.
Elena Quiere de Lino Escalera, es un corto realizado sobre una única excusa argumental (es decir, como casi todos los presentados en la sección oficial) que se alarga sobremanera buscando el lucimiento de los actores y del equipo técnico, al mismo tiempo que se desluce el trabajo de todos los demás (especialmente el del director, incapaz de aplicar otro tipo de recurso cinematográfico distinto a la letanía). Insuficiente.
Escorto, 1: Sección oficial Cortos
Al lado de Avant Pétalos Grillados, el resto de la competición oficial ofreció una calidad más que cuestionable:
La parabolica de Xavi Sala toma prestada una referencia cinéfila ineludible (de E.T.) y la convierte en un relato más o menos dinámico sobre la incomunicación, la comunicación y otras bagatelas existenciales en el marco de una comunidad rural sobrepasada por la irrupción estruendosa de una antena parábolica construida por un arquetipo más que reconocible. Sin dejar de ser cadencioso y levemente mordaz (el mensaje es sucinto pero contundente: nadie puede escapar de la globalización) no deja de ser un relato concebido en torno a una única anécdota incapaz de rehuir su condición de tal. Aceptable.
Tras las puertas de Chema del Pozo y Alberto Quintanilla, relato de género que no quiere serlo en torno a un asesino (que no lo parece), un payaso (con pocas ganas de vivir) y un padre y un hijo (que no merecen tal condición), se revela como un corto vacío de sustancia y henchido de forma, tan opresivo en sus intenciones como exagerados son los modos de quienes las interpretan, resultando mucho menos de lo que pretende ser; o lo que es lo mismo: un producto insatisfactorio y recargado, que hace un uso inadecuado de la voz en off (por ejemplo, redundando el mensaje final de la historia), y que exuda un cierto tufillo de autoindulgencia del todo punto desaconsejada a una producción que se mueve entre varios códigos genéricos sin sentirse a gusto en ninguno. Decepcionante.
Lo obvio y lo obtuso de Nuria Polo, es un documental que no tiene nada que ver con Roland Barthes pero sí con las imágenes y los diferentes modos de interpretarlas, sobretodo cuando el receptor de la misma carece del esencial sentido de la vista. Documental de objetivos terapéuticos, sorprende en tanto se permite experimentar con la forma y con las imágenes, mientras nos hace partícipes de su propio mensaje, y cómplices –entregados- de su resultado final. Lo consigue únicamente a medias. Estimable.
El pan nuestro de Aitor Merino cuenta una historia cuya conclusión no deja de insinuar durante todo lo que dura la proyección, lo cual hace que sobren la mayoría de sus diálogos y situaciones, la absurda (y tramposa) conversación del asalto y algunos planos maniqueos. Queda sin embargo el rescoldo de estar contemplando una obra concienciada y concienciadora, de corte emocional, bien narrada. Pero no quiere renunciar a unos efectismos tan previsibles como archivistos. Mejorable.
Huida de Adriana Franco es una historia que se cuenta desde dos planos formales: uno, auditivo, que nos presenta a uno de los personajes al otro lado del hilo telefónico; y, otro, visual, que nos muestra las secuelas de dicha conversación. Breve y contundente.
Escorto'07
Escorto'06 en PDF
Se acabó lo que se daba. Ahí os dejo el resumen de todo lo visto en una edición mejorada en pdf y con alguna sorpresa más.

[de izq. a derecha y en primer plano:
Anita Haas, Carlos Aguilar, J.P.Bango, Miguel Á. Refoyo, David López.
Foto de Cristóbal Garrido]
La (Contra)Crónica Oficial de Escorto’06 (y III)
Bueno, podéis sacar los pañuelos:
Durante años, hubo un niño que coleccionaba recortes de periódicos, revistas, almanaques... Su objetivo era recopilar información suficiente y continuada para, en el futuro, poder construir una base de datos, en verdad, recurrente y útil, que contuviera todos aquellos datos de una manera ordenada, clasificada, sistematizada. Esta tarea implicaba a) constancia (manifestada en no menos de seis años de continuo seguimiento en prensa) y b) renuncia (que es lo que suele hacer un niño cuando no ejerce de tal). Huelga decir, que el esfuerzo merecía la pena: en varios años, ese niño había reunido información somera de 3000 películas y comenzaba a realizar las fichas correspondientes para iniciar su labor enciclopedista, el mismo año en que su madre, visiblemente emocionada (no en vano, había sido un esfuerzo económico notable), se invitó a regalarle un libro con la forma de un ladrillo que, en teoría, debería colmar de felicidad la cotidianidad de aquel pobre diablo. Era la “Guía del Video-Cine” de Carlos Aguilar: 18500 títulos ordenados, clasificados, sistematizados, con comentarios críticos, datos técnicos, análisis... De repente, aquel niño (cada vez menos niño) comprendió la futilidad del trabajo que había realizado durante tantas jornadas dedicadas a la realización de un libro... ¡que ya existía! Supo, a fe ciega, que había nacido con varios años de retraso mientras denigraba, a hurtadillas, al autor de aquel oprobio. Su madre nunca llegó a entender porque aquel día el regalo soñado no parecía haberlo sido; sin embargo, con el paso de los minutos, de las horas, de los días, aquel niño aprendió a valorarlo como merecía, como merece, el libro que tenía entre manos. En cierta medida, también había sido el sueño de alguien.
Son las diez y media de la mañana y ese niño, ya no tan niño, sostiene una tarjeta de Carlos Aguilar en la mano izquierda mientras que la derecha, ofrece a quien se la dio, un amable y cordial saludo. Entonces, me viene a la cabeza esta anécdota y uno no sabe si preguntar o seguir temblando. La duda, la aprovecha David de ipso facto, hablándole de una película que Carlos, sorprendido, alega desconocer. Los ojos de ambos se encienden en una conversación emocional donde el Cine y los recuerdos vuelven a ser protagonistas.
Es la génesis de una entrevista audiovisual en la que yo únicamente he querido sostener la cámara. Mi infancia, como en Ciudadano Kane, se proyecta a la actualidad para ajustar cuentas. Pero ahora mis cuentas solo quieren disfrutar de un momento, definitivamente, imborrable.
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Tengo a mi lado a Roberto e Irene, quienes no paran de reír, a mandíbula batiente, durante toda la proyección de Zapatos Limpios. El “gordo” y la “máquina de limpiar zapatos” son los personajes de ficción más entrañables que han podido verse, hasta ahora, en el Festival. Recordad este nombre: Oriol Puig.
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No han sido cuatro, como estaba previsto, sino cinco los cortos proyectados en la sección informativa de este sábado por la mañana. El quinto llega sin avisar: su patrocinadora, Vicerrectora de la UCM, sube al escenario después de la proyección para aleccionarnos sobre una realidad incuestionable: la mitad de este planeta necesita, irremediablemente, a la otra mitad. En la salida, una voz –la voz de la Vicerrectora- despierta mi estado paranostálgico: "!Tú y yo nos conocemos y no me saludas ni me dices nada!".
-¿Te conozco?
-Pues claro, ¿acaso no estudiaste en Ciencias de la Información de la Complutense?
-Eh..., pues... sí, sí.
-¿Y no recuerdas a una de tus profesoras? Debe ser la primera vez que yo reconozco a uno de mis tres mil alumnos y ese alumno no me reconoce a mí...?
-Eh..., pues..., uhm..., sí. [Sí, joer, claro, no puedo decirlo pero, ejem, parece más joven que hace unos años...) ¡Ostia! Da vergüenza decirlo, sí.
Observo, de soslayo, como el Concejal se descojona. El resto de la gente, tan sorprendida de la reprimenda como yo, no deja de observarme. ¡Ops!
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De repente, Jim-Box. Su nombre podía ser el de un huracán pero, en realidad, lo es de un Emperador Romano: “Jim-Box”, es decir, “Julio-César”, y como él: Viene, ve y vence (al mejor montaje). Merecidamente, por cierto, como él mismo dice y la platea refrenda; y es que nadie “se lo monta” mejor que el asturiano, haya o no cámaras de por medio. Por cierto, yo también tengo mi foto con él (pero no sé quién la tiene, ay).
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Pienso en J.M. Asensio y en Lauva, cuyo trabajo durante todo el desarrollo del Festival, ha posibilitado que la gala final tenga esa apariencia (tan) virtuosa y amena, singularizada en los montajes dvdgráficos que, uno a uno, van anunciando a los postulados segundos antes de que aquel-que-no-es-el-premiado-pero-viene-en-su- representación... suba a recoger el premio. Por cierto: Bitto vuelve a salir a presentar un spot. ¿Quién dijo miedo escénico?
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La Pecera divide las opiniones y paciencia de una grada, también en este ámbito, desacostumbrada a la contemplación de según qué ritmos narrativos. A mí, sin embargo, me reafirma en la idea de que Jaime Rosales es uno de los directores más personales y con más cosas que decir de ésta, nuestra, cinematografía.
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Las presentaciones de Javier Batanero lo confirman, definitivamente, como un excelente conductor de ceremonias, mejor improvisador, un tipo de gran talante (y talento). Sin embargo, en su speech final vuelve a olvidarse de agradecer la presencia de Isra, su polifacético aliado (aquí ejerciendo de pianista y, eventual, intérprete) en el escenario, a pesar de haber sido co-protagonista de alguno de los momentos mas memorables del fin de semana.
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La mayor cuota de asistencia la protagoniza el catering que pone fin al Festival. También lo festejamos a pesar de que parece una quimera acercarse a alguna de las mesas y picar algo sin empujar. Coti me vuelve a dar las gracias y, por supuesto, tampoco se merecen. La mitad de los aplausos que se han oído esta noche han sido para él... o para su abuela. Es lo que tiene aparentar (y ser) un gran tipo.
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El trabajo es intenso cuando las baterías de nuestras cámaras lanzan un afligido SOS. Los ganadores proyectan su felicidad por todos los rincones; los corrillos se amplían alrededor de la comida y la conversación; los currículum, guiones y tratamientos vuelven a pasar de mano a mano. Esto se acaba pero queda el show de la webcam de Lauva del que, por supuesto, no se escapa ni el Concejal. Ni Jim-Box. Ni Raúl. Ni Iván. Ni REFO. Ni J.M. Ni Isra. Ni David. Ni Queco. Ni yo. Roberto irradia felicidad por los cuatro costados. Señores, es la magia del Cine y esto, definitivamente, ha sido un auténtico placer.
30
Huele a despedida a las tres en punto. Lugar: puerta de la Casa de Cultura de El Escorial. Coti pronuncia, nuevamente asistido por la humildad, la frase del Festival:
"Llamadas, reuniones, gasolina...", "nos cuesta dinero... pero el dinero no es nada en comparación a lo que yo estoy sintiendo, ahora mismo, por dentro"
Ay, si yo os contara...
La (Contra)Crónica Oficial de Escorto’06 (II)
Tres horas durmiendo y al tajo. ¡Y el tajo divierte! Igual que una sala de prensa que, sin duda, es la auténtica revelación del Festival. A mi lado: David escribe a tres dedos (con inusitada rapidez) una crónica para su web. Lleva dos días demostrándome que el séptimo de sus vicios no es sino el primero disfrazado de pasión y constancia. En Granada aun no lo saben: pero les ha nacido una estrella.
12
Me divierte el final absolutamente despechado de ese gran corto de animación que es Broken Wire. Su presencia en la Sección Informativa me sugiere la idea del difícil trabajo de los seleccionadores a pesar de que, durante todos estos días, no se ha dejado de comentar la ausencia de calidad (global) de buena parte de los cuatrocientos trabajos presentados. No lo dudo: pero los asistentes del turno de tarde se han perdido cuatro grandes cortos... y un chiste animado en 3D, por cierto, con un final sumamente jocoso... ¡Pobre gato!
13
Trato de mantenerme a buen recaudo de una conversación de ascendencia freakie, intentando participar lo menos posible para no sabotear su esencia. Pero resulta una hazaña imposible en esta reunión de cinéfilos locuaces financiada por la complicidad. Hablamos de McTiernan como si lo hiciéramos de Hawks. Es una conversación nostálgica de claros tintes vindicativos y, claro, pienso en Godard alabando a Hitchcock, a contracorriente, a finales de los años 50. Pero ahí acaba la entelequia: ni McTiernan ni Shyalaman son Hitchcock por mucho que nos empeñemos.
14
Los que eran muchos ahora son más. Batanero ya tiene el quórum mínimo que sus ocurrencias exigen. El running gag del "pianista" comienza a dar sus primeros frutos... algunos de ellos descollantes. La tarde, ya veis, pasa de un suspiro mezclando Cine y comicidad. Todo el que ha venido a Escorto se lo pasa bien. El éxito ha dejado de ser una quimera.
15
Los descansos nos sirven para poner rostro a mitos de la blogosfera y/o foreros. Ninguno de nosotros lo sabe pero formamos parte de una casta intelectual que pronto sobrepasará los límites virtuales. Entretanto, aparece Queco, sin poder ocultar su acento 'zaragozÁno', amenazando con su presencia en la gala del Domingo, no sin antes advertirnos nada más llegar... que pronto tendrá que irse. Álvaro, sin embargo, sí disfruta del momento preguntándome por la Cena. "Cenaremos... Después de la Guerra, naturalmente".
16
Todos (tanto los que la han visto como los que no) se muestran sorprendidos de las bondades y virtudes de uno de los hitos de nuestro Cine: La Cabina. Pero yo me quedo con el debate: todas las aportaciones (público incluido) han sido brillantes (y respetuosas). El buen rollo, sin duda alguna, es contagioso.
17
El público contiene la respiración durante los nueve minutos y medio que dura esta Guerra firmada a dos manos por Luiso Berdejo y Jorge C. Dorado. La pantalla grande intensifica su aura mítica... y contundencia. Ya nadie se acuerda de cenar. Definitivamente, debería ser asignatura obligatoria en los colegios.
18
Mi pelea esta vez es contra una cena que, sin embargo, los demás engullen entusiasmados. Alguno de los platos que más detesto: tortilla de patata, morcilla y lengua (suponemos que en homenaje a Raúl Cerezo) acaban de invadir mi espacio proxémico. Me cuesta disimular mi rechazo hacia una comida que, sin embargo, ha conquistado a la concurrencia. Me hubiera sentido sólo en esta contienda contra mis propios gustos sin todas esas conversaciones apasionadas... El Cine, categóricamente, sirve para derribar cualquier prejuicio.
19
A todo esto, REFO necesita, urgentemente, un implante quirúrgico de aires cronenbergianos para poder resolver una dicotomía de indudable raigambre existencialista: y es que, o le faltan manos... o le sobran cervezas.
20
La vigilia y el sueño entablan una pequeña disputa minutos antes de disfrutar de una auténtica "marea" de emociones, singularizada en un pase de prensa improvisado y selecto que tiene a bien regalarnos, de primera mano, el bueno de Iván. Ya no me importa el desvelo. Escorto ya forma parte de mis recuerdos imperecederos. Esta vez las gracias me toca darlas a mí.
La (Contra)Crónica Oficial de Escorto’06 (I)
A mi regreso, encontré mi coche humeante en una cuneta y una impertinente sensación de vacío. Mientras llegaba la grúa, aproveché para leer alguna de las notas contenidas en mi libreta roja (así de románticos somos, qué se la va a hacer); eran los restos de un fin de semana, definitivamente, mítico que hoy -casi en bruto- me apresto a compartir con vosotros en lo que ya es la (contra)Crónica Oficial de Escorto'06
1
No hay televisión ni medios: la publicidad brilla por su ausencia, igual que los sueldos. Pero existen personas que quieren Hacerlo y lo Hacen. El Cine vuelve a hacer el milagro de conciliar voluntades y esfuerzos a merced de una Historia. Y esta Historia es bonita: lo saben todos lo que se escudan tras ella. Para forjarla, quedan por delante tres días ilusionantes.
2
Me encuentro a Raúl en el hotel. Su rostro presenta notables signos de lasitud que, cortésmente, trata de disimular mientras me saluda. A Raúl lo conocí hace poco más de un año por mediación indirecta de John Carpenter, y no tardó en rebelárseme como un cinéfilo pasional y locuaz, poseedor de un talento incontenible para la (re)creación de historias, algunas de las cuales, encima, sabía filmar. El éxito le espera al otro lado de la esquina pero, mientras tanto, exhibe sus dotes para la organización. Es, sin duda alguna, la persona más sincera que he tenido por suerte en conocer en años pero esta vez exagera agradeciendo -fervientemente- mi presencia en El Escorial. Buena parte de lo que aquí suceda será por su culpa. Ahora sé que su rostro no esgrime cansancio sino responsabilidad.
3
Víctor coloca el último de los carteles a la entrada de la Casa de la Cultura de El Escorial. Es un tipo de una amabilidad y educación exageradas, cuya personalidad desnuda Javier Batanero, con su habitual elocuencia, cuando lo presenta al público momentos antes de exhibir su Spot promocional: "es el tipo más 'limpio' que he conocido". Su corto termina por definirlo: es humilde y ama al Cine. No hay duda de que el Festival se sostiene por el amor que profesan hacia al Cine aquéllos que se ocultan tras los créditos. Estoy disfrutando de esta nueva versión de la palabra altruismo y eso que acabo de llegar.
4
Coti, embriagado de preocupación como el padre que espera un retoño en las puertas de un paritorio, repasa mentalmente y sin disimulo todos aquellos factores que, unidos, podrían convertir en un fracaso una convocatoria cuyas singularidades se llevan gestando durante meses. Es la segunda persona que agradece mi presencia en poco más de una hora: definitivamente, estos tres días se me pasarán volando.
5
No llueve y el público acude solícito a disfrutar del evento. Es el primer día y se respira un ambiente más que agradable. Nadie se atreve a explicitarlo pero ya se huele el éxito. ¿Los cortos de la Sección Oficial? Bien, gracias.
6
Río, estruendosamente, por las ocurrencias de un Jim-Box que no tarda en ganarse al público, aun sin su presencia, con dos spots deliciosos y surrealistas. El segundo de ellos, "el del gato", termina por desencajar una mandíbula, la mía, del todo punto inhabituada a semejantes esfuerzos onanistas. Definitivamente, me estoy volviendo blando.
7
Me siento ofendido por la innecesaria duración de uno de los cortos proyectados en la Sección Oficial. Deseo -aleccionado por la ironía- que su título, Dos Veces, no lleve aparejada la exigencia de tener que verlo otra vez.
8
La hora de la bruja y aprieta el hambre. Es jueves y debería estar en la cama contando quimeras. Sin embargo, espero a que llegue mi cena al mismo tiempo que otros comienzan a degustar “lacuatrohuevos”. Huele a Cine en el Dos de Mayo: los que se conocían comienzan a contarse batallitas inéditas. Los demás, comprendemos que estamos en el mismo barco. Cada vez se ven menos nervios. El siguiente aplauso es para mi hamburguesa.
9
Uno, que no es mal orador, sin embargo, se mantiene a la expectativa de cualquier conversación a la que no haya sido invitado. Mi trabajo es observar y observo, renunciando a mi propia opinión, aunque duele, alimentándome, para compensar, del entusiasmo colectivo que parece sostener todo el evento; haciéndome partícipe, decía, de ese "buenrrollismo" que, atinadamente, define REFO segundos antes de pedir su cuarta cerveza. La noche no ha hecho nada más que empezar.
10
Puedo cortar el sueño: así de denso es.
Dos grandes cintas
Pero hoy me quedo con el recuerdo de los otros dos cortos proyectados al margen de la Sección Oficial:
El Laberinto de Simone es un cine eminentemente tensional que se adscribe, sin ni tan siquiera pretenderlo, a la tendencia asiática de crear un clímax de terror psicológico (con fantasmas de por medio) a partir de una génesis argumental más propia del género trágico-costumbrista (con el sentimiento de pérdida como leit motiv) que de una cinta de suspense al uso.
Su factura técnica, superlativa, y el buen pulso de su autor (manifestado en su habilidad con el montaje y en una narración multifacetada que admite la coexistencia de varios puntos de vista) contribuyen a reforzar su apariencia de obra trascendental y eviterna. Los subplots que maneja (retazos de culpabilidad malentendida, recreación de universos paralelos, evocaciones oníricas) refuerzan los resortes emocionales de una historia que sabe transmitir inquietud y suspense, ternura y dramatismo, sin renunciar a su condición de cuento féerico que busca, en cualquier caso, la sugestión de un espectador embelesado por la textura y atmósfera de lo que está visionando.
Necesitaría ver, sí, otra vez esta obra de Ivan Sainz Pardo, para reajustar mi entusiasmo a un ambiente más terrenal y crítico, pero -de momento- mis primeras sensaciones son las de haber presenciado, en pantalla grande, los mimbres de una película sobresaliente.

La Cabina es Historia de la televisión y del formato corto pero, sin embargo, no deja de ser una obra vanguardista adscrita -son los años setenta- a una de las corrientes más pesimistas (y también creativas) de la Ciencia Ficción. Bebe -como bien apuntó Carlos Aguilar- del espíritu de Thomas Disch pero también de Alfred Bester, Richard Matheson o Nigel Kneale. Se rebela, por tanto, fruto de su época pero no de un país cuya idiosincracia crítica, al menos, metafóricamente, tanto en las imágenes que muestra como en la elección de los arquetipos (allí es donde la presencia de José Luis López Vázquez se antoja más que determinante) que lo protagonizan.
Como toda cinta parabólica que se precie, su trama se pervierte de simbolismos y metáforas que redundan en aspectos más o menos subrepticios que erosionan los cimientos de la sociedad objeto de reprimenda. Garci y Mercero se centran en el tema de la incomunicación (por eso encierran a su protagonista en una cabina de teléfonos) y en como, a medida que los individuos entran en la edad adulta, ven reducidas sus expectativas y movimientos hasta que, literalmente, desaparecen de cara a la sociedad que les cobija. Continuamente, Mercero insiste en una idea visual que asimila a la Cabina con los inmensos y frios rascacielos que la secundan. Pero no se queda ahí: un niño jugando con la pelota contrapuesto a un hombre encerrado en la cabina no es sino otro juego metacinéfilo que entronca a esta pequeña obra maestra con la génesis conceptual del Ciudadano Kane de Orson Welles. Apenas nada para esta alegoría antifranquista (con la privación de las libertades individuales como objeto de denuncia) filmada en pleno franquismo y con dinero público.
Porque, por encima de todo, La Cabina es una cinta de género: la organización spectriana va seleccionado los especímenes alienados y los aparta, inexorablemente, de la circulación. Exageradamente, podíamos definirla como una remake de La Invasión de los Ladrones de Cuerpos.
La actualidad, sin embargo, la sigue presentando como un cuento con estructura operística y retazos de cine de Terrpr (especialmente crudos en los momentos en los que el protagonista comienza a ser consciente de la irreversibilidad de su situación) que trasciende cualquier código genérico y frontera para presentarse al mundo como una de las películas más sorprendentes y reivindicables de toda nuestra cinematografía.
Sendas películas, separadas entre sí por más de treinta años, resultan paradigmáticas para comprender el potencial extraordinario que encierra una obra corta cuando sus imágenes se cimentan sobre una buena historia que contar.
Y es que quizá siga siendo ésta la clave.
Todo el mundo sabe de Cine
Siendo, como es, un mercado potencialmente endogámico (que se nutre y alimenta de si mismo), el principal problema que asola al mundo del cortometraje no es la producción sino su limitada (y, insisto, endogámica) difusión como bien exageraba el notable corto promocional "Los Escortos" de Raúl Cerezo. Sin embargo, la charla adquirió una dimensión más gozosa en cuanto Iván Sainz Pardo pronunció una frase (entiéndase en un contexto más reflexivo), cuanto menos, controvertible: "Todo el mundo sabe de Cine".
Al contrario que la mayoría de las opiniones que se vertieron en esta evolución del debate, comparto la tesis de que el Cine, por su cariz popular y origen relativamente reciente, sigue siendo el arte más cercano al pueblo y por tanto es el pueblo quien deber seguir ostentando (parte de) la exclusiva de su valoración. Esto no implica la incompatibilidad con focos de opinión alternativos, digamos, más técnicos (la Crítica en sentido estricto) que diseccionen y analicen las cintas en función de criterios reglados, ajustados a cánones estéticos y narrativos, pertenezcan o no a vanguardias artísticas, que traten de dar una definición más atinada de hacia donde debe orientarse la cinematografía para alcanzar, de una vez por todas, una cualidad artística de índole indiscutible.
Saber de Cine no implica tener conocimientos de Cine sino poseer un criterio propio y selectivo capaz de discriminar lo que a uno puede gustarle o no. Para ello, tendremos que definir el gusto como aquello que produce una cierta satisfacción o cumple con un objetivo prefijado (por ejemplo, alcanzar una cuota de intensidad dramática suficiente) y, en todo caso, nunca debemos olvidar que su sentido lo adquiere a través de la subjetividad. En estos términos, cualquier persona se sabe dueña de un criterio propio (aunque sometido a prejuicios o influencias que pretendan minusvalorarlo) y por tanto se siente sabedora (insisto, que no conocedora) de Cine.
Creadores y aficionados al Cine, en fin, llegan a identificarse en una única persona cuando el primero se nutre de su cualidad de aficionado para construir y financiar una película. La Generación de la Televisión o la Alternativa de los 70, se reivindicaron a si mismos como espectadores pasivos que, en último término, transformaron su condición (receptiva) hacia una activismo que les hizo realizar películas con los mismos propósitos que ostentaban aquéllas que una vez visionaron en su infancia.
El cine de Carpenter no hubiera sido lo que fue sin la influencia inextinguible del Cine de Hawks, como Spielberg no lo hubiera sido sin Ford ni -por supuesto- sin las dobles sesiones donde una ingente camada de películas desfilaban gustosas frente a una platea fanófila demandante de productos de consumo alternativos al cine de los Grandes Estudios. Actualmente, cineastas como Tarantino –curtidos en el submundo videográfico- siguen reconociendo sus influencias cinematográficas -más allá de las convenciones regladas- en el visionado incesante de productos de consumo. En esencia, presumen de autodidactismo.
Esto no implica, lógicamente, que todo aquel que quiera hacer Cine consiga hacerlo tras una ingesta incontenible de cine de a granel, pero sí muestra, bien y a las claras, cuan delgada es la linea que separa al espectador del cineasta cuando sobre el primero se ciernen propósitos tan edificantes como la gestación de un Arte cuyo origen y destino proviene/deviene, precisamente, de una colectividad entusiasta y popular.
En fin, que hay más aficionados al Cine que se dediquen a la realización cinematográfica que Críticos de Cine que se dediquen a la realización cinematográfica. Y esto, necesariamente, da de pensar.
No todo fue erudicion en El Escorial
Como véis, no todo fue reflexión ni erudición...

[autor: J.M. Asensio]
El Corazón Delator: La voz marca el compás

De la misma grabación que sirve de origen a esta película corta surgen los pros y los contras que la definen: a) su apariencia evocadora, casi mística, personalizada en la voz, entonación e interpretación de Bela Lugosi (por si mismo, parte de la Historia del Cien) y b) la limitación narrativa en tanto va a ser la voz origen de la historia la que va a determinar todo el texto... y buena parte del contexto.
Asumiendo estas limitaciones ab initio, insisto, Raúl García construye una fábula poeiana sobre la culpabilidad aportando todo su esfuerzo en amplificar el sentido estético de su obra para adecuarlo -persiguiendo una rara simbiosis entre el clasicismo y la modernidad- al documento de audio que le sirve de base.
La imagen, pues, asume un papel determinante en la conformación última de esta historia, convirtiendo el relato y la narración de Lugosi, en una experiencia expresionista donde adquieren idéntica función las luces y las sombras de la composición pictórica, y el ritmo de unas secuencias montadas al compás de la intransferible voz de Lugosi.
La música y el montaje, en fin, últimos elementos formales de la obra, completan el visionado de este ambicioso ejercicio de estilo que hace de su atrevimiento estético-sinfónico, una herramienta al servicio de la historia de un sujeto convertido por el odio (hacia un apéndice insano) en un asesino de tomo y lomo al mismo tiempo que su integridad y conciencia se van erosionando mientras resuena, bajo el tarimado, el eco de un corazón impertinente.
¿Y ahora, no les he dicho que lo que ustedes confunden con locura no es sino la hiperestesia de los sentidos? ahora, digo, vino a mis oídos un sonido apagado, sordo, penetrante, así como el de un reloj envuelto en algodón. Reconocí ese sonido también. Era el golpeteo del corazón del viejo. Aumentó mi furia como el golpeteo de un tambor estimula al soldado en el coraje.
Hubiera sido trabajo destacado de todos y cuantos se proyectaron en la Sección Oficial, sin la presencia ineludible de esa pequeña obra maestra que también, y no me canso en decirlo, es La Guerra.
Noticias del Mundo: El Hombre Devorado

El nombre del alimento respondía a un chiste privado: “Hamburguesa 4 huevos”. Los dos primeros, fritos, formaban parte de aquel engrendro grastronómico. Los dos siguientes, figurados, son los que hacían falta para acabarlo.
Sus responsables alegaban, orgullosos, el éxito de un plato cuya principal característica es la imposibilidad material para terminarlo. Técnicamente, decían, no existe un estómago que lo aguantara. Pero, claro, ellos no conocían a...

Ansioso por derribar hasta el último de los mitos, este entrañable personaje (de verbo grácil y distendido) se aprestó a devorar hasta la última miga de pan de un plato, definitivamente, diseñado por un cocinero de otro planeta...
Esta vez no os voy a contar el final de esta historia, quizá, porque ninguno de nosotros sepamos, realmente, quién acabó devorando a quién...

Se admiten teorías, claro.
Dia 2 y 3: Resumen de Críticas
Mientras continúo poniendo puntos y comas al primero de los varios artículos, crónicas y contracrónicas de Escorto’06 que se sucederán en los próximos días en este blog, os cuelgo uno de los artículos pendientes: el resumen crítico de los cortos de la Sección Oficial.
Los Alcantarilleros de París de Fred Ménier, narra el día de día, pues sí, de un grupo de Alcantarilleros, amantes de su trabajo y profesión, dueños de sus vivencias y costumbres, en el marco comentado. Contiene una de las frases del Festival: un “¡Oh, mierda!”, momentos antes de comenzar a... limpiarla. Buen documento.
Clases Particulares de Alauda Ruiz de Azúa: una excusa argumental sugerente (una alumna superdotada da clases de matemáticas a otro estudiante a condición de que ésta le enseñe a conquistar a un hombre) y una actuación más que cómplice de su protagonista femenina, parecen elementos suficientes para el disfrute solaz de esta comedia paraadolescente que, sin embargo, no pasa de distraída y petulante. Lo mejor, su actriz principal y el carácter intrascendente de su discurso. Gustó al público.
La Canción de Femerlín de Manuel Pena: Una delirante revisitación a los ambientes y escenarios del cine mudo construida sobre los cimientos de un cuento expresionista protagonizado por un mad-doctor inolvidable (el nombrado Femerlín) y un alter-ego de Buster Keaton (incluso duerme en una cárcel como la de El Héroe del Río) condenado a salvar (o no) a una Comunidad Rural enteramente expoliada por la codicia del Doctor. Contiene algunos momentos, ciertamente, hilarantes imbuidos en un contexto alimentado por una música irreverente que aprovecha sus letanías como leit motiv de una historia, definitivamente, de otro planeta. Excelente a pesar de su (excesiva) duración.
En el hoyo de David Martín de Los Santos: el azar se cruza en el destino de tres personajes en el interior de una cuneta de aires existencialistas. Llena de referencias simbólicas, funciona a varios niveles de narración a pesar de que se desarrolla, prácticamente, en un único escenario. Sería la mejor película del Festival con cinco minutos menos.

La Leyenda del Espantapájaros de Marcos Besas: un cuento mágico y sin embargo trágico sobre un espantapájaros que reniega de su destino y condición, intentando hacerse amigo de aquellos a los que, en justicia, debiera asustar. El segundo trabajo de animación presente en la sección oficial (tras los descartes de las brillantísimas Broken Wire o Bendito Machine), es también una fábula burtoniana que reflexiona sobre la imposición de roles y el desprecio a las normas establecidas. Lo mejor, su música conmovedora.
El Gran Zambini de Emilio Pérez e Igor Lejarreta: hermoso y emotivo cortometraje de corte evocador y aires poéticos, que basa toda su eficacia en la conjunción de una poderosa banda sonora y un continuo cruce de miradas y gestos. Con alguna reminiscencia spielbergiana, sin embargo, el grueso de su argumento se nutre de la posibilidad del regreso del padre ausente como el héroe que, en los ojos del niño, siempre fue. Brillante.
La Guerra de Luis Berdejo y Jorge C. Dorado: Las imágenes que conforman La Guerra se vierten granuladas sobre la conciencia de un espectador, del todo punto, ajeno a las servidumbres definitorias de este tipo de conflictos. Son nueve minutos intensos y desalentadores, que se niegan a renunciar a su condición de obra dogmática, que hurgan en las cloacas de la conciencia humana extrayendo de ellas un mensaje de aires sombríos dominado por el pesimismo... y la desesperanza. Que es justo lo que suele pasar cuando la lírica se pone al servicio de una historia audiovisual cuyo final nos enfrenta al más impasible de nuestros enemigos: la naturaleza humana.
Sin duda, la mejor película de la Sección Oficial.
Éramos Pocos de Borja Cobeaga: Y no parió la abuela pero casi. Seguramente, el relato más aplaudido y disfrutado por una platea entusiasta que no paraba de reconocerse al otro lado de la pantalla, junto a estos dos supervivientes devorados por la cotidianidad el mismo día en que su mujer y/o madre les abandona. Haría las delicias de Berlanga, sin duda alguna. Lo mejor: el gag de la tortilla de patata.
Take Off: Jim-Box en estado puro extrayendo de la nada esta historia de espionaje y peder.astia, apoyándose en un montaje fraccionado (y cómplice) y en una voz en off que pone cuerpo y contexto a este ejercicio de estilo, definitivamente, ineludible. Cada vez que visiono un trabajo de Jim-Box, mayor es el convencimiento de estar admirando el trabajo de un de un Autor en ciernes.
Avatar de Lluis Quílez: Un tour de force de aires vengativos representado en las figuras de un paralítico derrotado por su enfermedad y la mujer (su mujer) que lo cuida y refriega. El odio más avezado y el terror costumbrista (pero no de género) se dan cita en esta historia cuya culminación se resuelve en forma de duelo existencial (como si de un western se tratara). Solo su plano final no parece estar a la altura de esta obra notable.
Escorto (Palmarés): Avance

ESCORTO´06 “Ayuntamiento de El Escorial” + premio Cine.COM al MEJOR CORTOMETRAJE y 1000 euros
"EL CORAZÓN DELATOR"
ESCORTO´06 “Adirce cortos” AL MEJOR CORTOMETRAJE y 600 euros.
"EL GRAN ZAMBINI"
ESCORTO´06 “ESPECIAL DEL JURADO” AL MEJOR CORTOMETRAJE y 400 euros.
"ÉRAMOS POCOS"
MEJOR DIRECTOR
Igor Legarreta y Emilio Pérez por "El gran Zambini"
MEJOR GUIÓN
Luiso Berdejo y Jorge C.Dorado por "La Guerra"
MEJOR INTERPRETACIÓN MASCULINA
Miguel Carabante por "Cosas que pasan"
MEJOR INTERPRETACIÓN FEMENINA
Bárbara Santa-Cruz por "Clases particulares"
MEJOR DIRECCIÓN DE PRODUCCIÓN
Koldo Zuazua y Mónica Blas por "La Guerra"
MEJOR FOTOGRAFÍA
Andi Marturano por "Sur"
MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA
Manuel Pena por "La canción de Fémerlin"
MEJOR MÚSICA
Fernando Cascales por "La leyenda del espantapájaros"
MEJOR SONIDO
Oriol Tarrago por "Avatar"
MEJOR MONTAJE
Jim-Box por "Take Off"
MEJORES EFECTOS VISUALES/ANIMACIÓN
Raúl García por "El corazón delator"
MEJOR MAQUILLAJE/PELUQUERÍA
Chus Estévez y Verónica Blanco por "La canción de Férmelin"
MEJOR VESTUARIO
Chus Fernández por "La canción de Férmelin"
MEJOR SPOT
Escorto, día 2 (avance)
Parte de lo mejor del día 2 vino de la sección informativa donde se proyectaron cortos, esencialmente, brillantes como Botas de Oro o Broken Wire, y del suculento debate que inició la presentación del mediometraje, La Cabina de Antonio Mercero, de largo, lo mejor que se ha visto en el Festival junto con El Laberinto de Simone.
(Avance) En la competición oficial destacó la contundencia brutal de La Guerra (la favorita de quien esto firma y cuya crítica podréis leer pinchando en el siguiente enlace), y los aires trágico-existenciales definitorios de esa pequeña maestra que es En el hoyo. El resto será ampliamente desarrollado en cuanto logre recuperarme del shock de haber ayudado a entrevistar (cámara en mano) a un más que amable Carlos Aguilar. Te todo eso y mucho más habrá noticia (y más que eso: reflexiones literarias) en este, ahora más que nunca vuestro, Cronicón.
Hasta entonces, nos vemos. La tarde se presenta interesante.
Escorto, Dia 1: Segunda tanda
“Dos Veces” de Joseba Fuentes es… es..., ejem, un corto (algo largo) eminentemente dialéctico que sobrevuela por la crisis de una pareja a un solo paso del divorcio. Su guión se ve afectado de una cierta gravedad existencial a pesar de lo aparentemente inocuo de su punto de partida (un repaso existencial del día en que la pareja se conoció). Su duración, claramente, excesiva subvierte cualquier otra valoración distinta a la reprimenda.
“Enganchados”, de Iñaki Ibisate: Tercera historia social de la tarde, esta vez, tomando como leitmotiv la relación de un padre cuyo hijo accidentado demanda, ineluctablemente, una dosis de droga más. Es un corto intenso, que permite el lucimiento del actor, pero que no acaba de tomar partido por alguno de los estilos narrativos que propone (contrasta sobremanera, los momentos más dramáticos con alguna de sus transiciones, digamos, festivas). Contundente pero irregular.
“Sintonía”. La sorpresa positiva de la tarde la protagonizó este Sintonía de Jose Mari Goneaga cuya complicidad y dinamismo castigó las mandíbulas de una platea que no paró de reír y sonreír durante buena parte de la proyección. Le sobra un minuto pero, en absoluto, talento, y demuestra, sin ninguna duda, lo bien que puede hacerse cuando historia y estilo narrativo “sintonizan” sí o sí. Un gran corto (excelentemente dirigido) que debería llevarse alguna mención.
“El corazón Delator”: La voz de ultratumba de Bela Lugosi y un monólogo de corte evocador-pasional, sostienen este arriesgado y umbroso corto de animación de Raúl García que homenajea el espíritu de Edgar Allan Poe acercándolo a propuestas narrativas esencialmente modernas. Su voluntad expresionista contrasta con la poca movilidad de unos personajes castrados, se imagina, por la escasez presupuestaria/técnica. Pese a todo: una cinta ineludible en cualquier Sección Oficial que se precie.

“Regular” de Alfonso Nogueroles: regular, sí, resulta este corto documental que pone voz y rostro a una historia que contrapone ambición con desilusión, objetivo de vida con frustración. La búsqueda de uno mismo en contraste con las exigencias que ofrece la propia Realidad se muestran en este interesante y dinámico documento que sobresale, por encima de todo, por su montaje.
Nota: se proyectaron en Secciones Paralelas los cortos de Ivan Sainz Pardo, El Laberinto de Simone (el mejor corto que uno recuerda haber visto en años y que merecerá una especial atención en este Cronicón Cinéfilo) y de Miguel Á. Refoyo, El Límite, cuya valoración podéis leer pulsando el siguiente enlace.
Seguimos.
Escorto, Día 1: Primera tanda
Dejo para otro día el reportaje de todo (bueno, no todo) lo que sucede en los márgenes del desarrollo de este Festival (hacia cuyos responsables, de otro lado, solo caben elogios), para centrarme en una primera reflexión sobre lo que aquí se ve (algunos fragmentos de buen Cine) y siente.
Sección oficial (primera tanda):
“Cosas que pasan” de Ramón López Bello. Una historia sobre el destino y sus servidumbres protagonizada por dos personajes supervivientes de un hábitat que, por momentos, parece cuestionarlos. El corto se sostiene, a todas luces, en el trabajo cómplice y espontáneo (hasta ahora lo más natural visto en Escorto) de sus dos protagonistas, sin duda alguna, el aspecto más destacable de un relato que saca un gran partido a su aparente austeridad técnica.
En su corto “Sur”, Manuel García Román propone el fin de un sueño revolucionario sobre la piel y neuronas de uno de los últimos elementos subversivos que se oponen al sistema dominante: el punto de partido resulta de lo más sugerente si bien el desarrollo degenera de una especie de bucle de corte existencial (representando en la huida ¿metafórica?) en el que se ve atrapado su protagonista. Su atmósfera (opresiva) y su fotografía, se rebelan excelentes
En "Botellón", Tomas Silberman realiza una tesis de la soledad enfrentando a su protagonista a la sociedad que la rodea. El botellón no ejerce sino de contexto de una historia en la que únicamente la actriz principal parece estar a la altura del nivel dramático que el desarrollo del argumento exige. La contención del último plano y en esencia, la culminación del climax, son ciertamente, estremecedores y justifican, ya de por sí, su inclusión en la Sección Oficial. Huele a premio para su protagonista femenina.

“Casa” de Manuel Sánchez: atmósfera, suspense y un gran conocimiento del espacio fílmico sobresalen en esta historia corta (es decir, cortísima) cuya transgresión argumental se consolida con su abrupto y aparatoso final. Merece una segunda revisión.
“Hiyab”: El toque social de la tarde lo puso este Hiyab de Xabi Sala, un corto apoyado en la mirada de su dos protagonistas femeninas, en especial de la joven Lorena Rosado, y en la denuncia del fingimiento social que sostiene los cimientos de ésta, tantas veces hipócrita, sociedad. Se divide en dos partes: una, introductoria, que determina el posicionamiento moral de la historia (sostenida enteramente por un diálogo más que aclarador) y la otra, concluyente, definida por un cruce de miradas y actitudes que pone un brillante colofón a este (buen) corto realista.
Vamos, que empieza
Y todavía no os veo por aquí...
Bien.
Instalados y con la sensación de que todo marcha como debe: es decir, he encontrado un p.c. que funciona, con conexión a internet para poder ir actualizandoos, poco a poco, lo que por estas tierras madrileñas sucede, naturalmente, con el sello inconfundible de este Cronicón Cinéfilo, es decir, con más adjetivos que ideas pero con la sana voluntad de acercaros a las entrañas de un festival que nace con la pretensión de recuperar la esencia del mejor Cine amateur: su independencia.
Nos vemos en Escorto
Día V, de enVidia
He de retraer la ingente cantidad de epítetos entusiastas que me sugiere el visionado de esta obra corta (un spot publicitario con pretensión autoral) de Raúl Cerezo, dada mi participación, ya lo advierto: absolutamente tangencial , en el mismo. Pero debo añadir dos cosas:
a) Que dará que hablar.
b) Que no debéis perderoslo.
Historias de Cine: La Tierra Prometida
Se apagan las luces y el patio de butacas se define con la palabra expectación...
Las imágenes se amontonan, más o menos, inconexas frente a una platea ungida de sueños donde la gente se olvida lo que Es y ejerce de aquello que le gustaría Ser... al menos durante un par de fines de semana al año. Pero él, ajeno a todas estas contradicciones, ve que todo comienza a tener sentido, que -realmente- ha valido la pena el esfuerzo... embriagado, como está, por el éxito de una nominación.
Es entonces cuando la Esperanza se convierte en un objeto tangible representada en el sudor frio de este adusto aspirante a cineasta que espera oir de los labios del presentador de turno una dádiva que llevarse a casa. Sus padres, otrora cómplices de aquel (su) delirio, cruzan los dedos –insensatos- deseando que vuelva, aun con las manos y corazón vacíos, a acabar por fin esa carrera universitaria que deba asentarlo, definitivamente, en aquel despacho que nunca debió abandonar...
Mientras tanto, los aplausos y vítores que reciben los trabajos de los otros, le hacen ver a nuestro amigo la delgada linea que separa el éxito del fracaso, el favor del público o su indiferencia... Por eso, cuando llega el momento no puede decir que lo espera sino que lo teme: así de cruda es la realidad cuando las yemas de tus dedos comienzan a resbalarse del risco...
Se esfuma su única nominación al asiento de al lado: la emoción irreprimible de aquel tipo y su novia contrastan con su rostro cariacontecido y su sonrisa forzada al compás de una nueva oportunidad perdida. Sus huesos e ilusiones vuelven a arder en la incombustible hoguera de los aspirantes.
Mañana vuelve a sus rutinas y quehaceres lejos de aquel ambiente de utopías, pues ya gastó: dinero, talento, moral, amigos. Pasado mañana, quién sabe si hallará un nuevo estímulo para reinventarse como peón en un mundo que, en el fondo, siempre deseó conquistar. Las luces, sin embargo, se apagan a su espalda dejando solo en la noche el desabrido eco de unos pasos que acompañan su retiro... hacia el despacho de su padre.
La Tierra Prometida le espera aunque él, todavía, no lo sabe.
Selección Escorto
Cada vez queda menos:
CORTOS SELECCIONADOS
Nominados a
ESCORTO´06 “Ayuntamiento de El Escorial” + premio Cine.COM al MEJOR CORTOMETRAJE y 1000 euros.
ESCORTO´06 “Adirce cortos” AL MEJOR CORTOMETRAJE y 600 euros.
ESCORTO´06 “ESPECIAL DEL JURADO” AL MEJOR CORTOMETRAJE y 400 euros.
Son:
SECCIÓN OFICIAL:
- AVATAR
8 nominaciones
de Lluís Quílez
(nominado para tres premios principales, director, guión, interpretación masculina, fotografía y sonido). - BOTELLÓN
4 nominaciones
de Tomás Silberman
(nominado para tres premios principales e interpretación femenina). - COSAS QUE PASAN
5 nominaciones
de Ramón López Bello
(nominado para tres premios principales, dirección de producción e interpretación masculina). - DOS VECES
4 nominaciones
de Joseba Fuentes
(nominado para tres premios principales y mejor director). - EL CORAZÓN DELATOR
5 nominaciones
de Raúl García
(nominado a tres premios principales, mejor montaje y mejores efectos visuales/animación) - EL GRAN ZAMBINI
9 nominaciones
de Igor Legarreta y Emilio Pérez
(nominado a tres premios principales y dirección, fotografía, vestuario, sonido, dirección artística e interpretación masculina) - EN EL HOYO
4 nominaciones.
de David Martín de Los Santos
(nominado a tres premios principales y mejor guión). - ÉNGANCHADOS
4 nominaciones
de Iñaki Ibisate
(nominado a tres premios principales y peluquería/maquillaje) - ÉRAMOS POCOS
4 nominaciones
de Borja Cobeaga
(nominado a los tres premios principales y a mejor música) - LA LEYENDA DEL ESPANTAPÁJAROS
5 nominaciones
de Marco Besas
(nominado a los tres premios principales, mejores Efectos Visuales/animación y música) - CASA
3 nominaciones
de Manuel Sánchez Muñoz
(nominado a los tres premios principales) - CLASES PARTICULARES
4 nominaciones
de Alauda Ruiz de Azúa
(nominado a los tres premios principales y a mejor actriz). - HIYAB
5 nominaciones
de Xavi Sala
(nominado a los tres premios principales, mejor interpretación femenina y a mejor vestuario) - LA CANCIÓN DE FÉMERLIN
8 nominaciones
de Manuel Pena
(nominado a los tres premios principales, música, dirección artística, efectos visuales/animación, vestuario y peluquería/maquillaje). - LA GUERRA
7 nominaciones
de Luiso Berdejo y Jorge C. Dorado
(nominado a los tres premios principales y a sonido, dirección artística, dirección de producción y guión). - LOS ALCANTARILLEROS DE PARÍS
4 nominaciones
de Fred Ménier
(nominado a los tres premios principales y a mejor dirección de producción). - REGULAR
4 nominaciones
de Alfonso Nogueroles
(nominado a los tres premios principales y a montaje). - SINTONÍA
3 nominaciones
de Jose Mari Goenaga
(nominado a los tres premios principales). - SUR
5 nominaciones
de Manuel García Román
(nominado a los tres premios principales, fotografía y a maquillaje/peluquería) - TAKE OFF (DESPEGUE)
4 nominaciones
de Jaime Fernández Miranda
(Jim-Box)
(nominado a los tres premios principales y a montaje)
Este Mes Es Corto














