Se muestran los artículos pertenecientes al tema J. P. Bango en la web.

Dossier 2008: Pasadizo.com

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Desde ayer mismo puede descargarse,  vía online,  el Dossier 2008 de Pasadizo.com que recopila en un formato de lo más estimulante las críticas de casi todos los estrenos (tanto en cine como en DVD) del año pasado que guardan más o menos relación con el género fantástico, incluidas algunas reseñas de éste que escribe.  Vale la pena su consulta, podéis creerme.

02/04/2009 00:02 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: J. P. Bango en la web No hay comentarios. Comentar.

Ultimatum a la Tierra (The day the earth stood still) de Robert Wise

...Ultimátum a la Tierra se rebela pues paradigmática en cuanto a su forma propiciando un sinfín de imitaciones, más o menos interesantes, durante toda la década de los cincuenta, pero no ocurrirá lo mismo con su mensaje. Antes al contrario, algunos productores, viendo la posibilidad panfletaria que podría ocultarse en una película de género para todos los públicos, consintieron en repletar los argumentos de la ciencia ficción cinematográfica con continuas referencias al enemigo en potencia al objeto de contentar los esfínteres del cada vez más poderoso senador McCarthy y, de paso, evitar verse reseñado en los execrables listados de la HUAC. Si bien no es menos cierto, que algunas de las películas más gozosas del género (La Guerra de los Mundos, Invasores de Marte, This Island Earth y, sobretodo, La invasión de los ladrones de Cuerpos), se produjeron al albor de esta ofensiva ideológica, cuya raíz misma (la utilización del cine de género para promover ideas sociopolíticas) provenía, paradójicamente, del bienintencionado mensaje contenido en Ultimátum a la Tierra de Robert Wise.

 

 

 [leer artículo completo en Septimovicio.com]

[próximamente en pdf]

25/09/2008 12:05 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: J. P. Bango en la web Hay 3 comentarios.

El Ritmo Maldito

Mes Indy en El Zoom:

Ahí os dejo un fragmento de mi artículo, "El Ritmo Maldito" que podéis leer íntegro en la citada web.

 

Le atribuían a Goldwyn una máxima que decía que una película debía comenzar con un terremoto y luego ir más allá. El Templo Maldito se sale de los márgenes: el protagonista huye del Shangai ocupado, perseguido por las deudas y los gángsteres, y va a parar a la India donde tras infiltrarse en la secta Thuggee, cuya naturaleza y formas se exageran convenientemente para la ocasión, consigue rescatar a una comuna de niños esclavos para regresar después, camino a Delhi, radiante y feliz con el tesoro que buscaba bajo el brazo. Claro que sus propósitos no son altruistas y que el antihéroe, a fuerza de querer serlo, se convierte en héroe y, por tanto, en antagonista de si mismo, incluso en niñera, es decir, en una parodia. Gracias a eso, también tiene sentido su carácter de superhombre, capaz de saltar de una avioneta en una zodiac y sobrevivir al intento. Y eso es solo el principio, porque ¿qué importancia tiene la verosimilitud en una historia cuya naturaleza la define la ausencia de límites?

Al contrario que En busca del Arca Perdida, donde el leitmotiv argumental (la búsqueda) importaba tanto o más que la consecución última del macguffin (el hallazgo), El Templo Maldito renuncia a cualquier idea de Macguffin para no desviar la atención de la masa. Ya no nos importan las motivaciones de los personajes, ni las disputas o duelos que las financian, ni la codiciada búsqueda de un arca o unas piedras mágicas o el mismísimo Santo Grial. Ni siquiera nos importa que se consiga el objetivo de marras, o que esta vez los malos no sean los nazis: no en vano, la película se desmarca de cualquier contexto reconocible en occidente. Porque en El Templo Maldito no importa la Búsqueda ni el Hallazgo sino el Ritmo. Esto por encima de todo lo demás.

 

13/05/2008 12:05 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: J. P. Bango en la web Hay 5 comentarios.

Top 7: Hombres Lobo

1 Lady Halcón (Richard Donner, 1985)

La más inconvencional de cuantas películas sobre hombres-lobo ha conocido el Séptimo Arte también es una de las más brillantes historias que éste que escribe ha tenido por suerte visionar. Reivindicación ultrarromántica del mundo de las leyendas y de las complejidades (des)mitificadoras que las definen, la película de Richard Donner aún conserva el aroma de película de aventuras, de historia de amor primaria y universal de toda la vida. Una mujer-halcón y un hombre-lobo se ven condenados, por cuenta de una maldición proferida por un obispo resentido, a pasar el resto de sus días juntos pero sin la compañía del otro, transformados en animales o en personas, sin que ninguno de estos dos caracteres puedan coincidir entre sí cuando están juntos. Una película maravillosa, de ritmo cimbreante, sustentada por la composición pictográfica de Vitorio Storaro, aquí enamorado –y quién no- de los bellos ojos de Michelle Pfeiffer. Ni siquiera la estruendosa –y anacrónica- música de Andrew Powell desluce el conjunto. Imprescindible.

Artículo completo en Septimovicio.com

30/04/2008 13:29 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: J. P. Bango en la web Hay 4 comentarios.

Rene Laloux: El animador maldito

"Los tres largometrajes de Laloux se rebelan como únicos en su especie. No ya en el campo de la ciencia ficción, como se ha dicho, sino en el de la animación propiamente dicha. Todos sus colaboradores (en este orden, Topor, Moebius y Phillippe Caza) se adaptan a los medios de Laloux; a cambio, Laloux les brinda la posibilidad de mostrarse enteramente creativos. De la suma de todos estos talentos, salen a la luz propuestas de índole suculentas, cristalizadas en supramundos surrealistas y ecosistemas deliciosos donde cualquier cosa (con mayor probabilidad si se sabe concebida por cualquier de los mencionados) puede tener lugar. Así descubriremos fresas gigantes con propiedades alcaloideas o árboles que ocultan civilizaciones de hombres que no saben que lo son. También razas de gigantes que juegan con los seres vivos y de otros seres vivos que ponen en jaque a toda una civilización con la única arma del aprendizaje; también conoceremos a especies de ángeles alados que desprecian la individualidad y los pensamientos dispares.  Y por supuesto, asistiremos a un despliegue de paisajes extraños, casi surrealistas, repletos de cielos marrones y nubes azules, pintados sobre óleos; con cuevas que esconden en su seno gusanos antropófagos, y con todo tipo de animales extraños y grotescos, como esas abejas gigantes que anhelan el cerebelo del pequeño Piel. Y también con pájaros vigías y con robot huecos construidos con células humanas muertas; con mutantes preñados de poderes telequinéticos; con estructuras cerebrales del tamaño de una isla capaces de adivinar con el tiempo, a mil años vista, cuáles serán las consecuencias de su poder si sigue desarrollándose de tal modo.  Y esto, sin embargo, solo es una pequeña porción apenas descrita del desbordante universo fantástico contenido en las películas de Rene Laloux.". J. P. Bango

Artículo completo en Septimovicio.com

 

21/04/2008 11:22 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: J. P. Bango en la web No hay comentarios. Comentar.

La Crítica de Cine: una aproximación

Criticando en El Zoom Erótico:

"Los críticos, generalmente, no se ofenden si alguien debate sus enunciados; aluden al gusto y regatean; los más viscerales citan la metáfora del culo: “el gusto es como el culo, todo el mundo tiene uno”. Pero lo que no soporta un crítico es que alguien se meta con su estilo. Y lo cierto es que la mayoría de los críticos no tienen estilo. Y que a todos les cuesta a hacer literatura. Para evitar ser carne de cañón de puristas literaturófilos algunos críticos no hablan de si mismos como escritores sino como periodistas y juzgan el resultado de su trabajo como un ejercicio periodístico, es decir, un oficio y en base a él se dedican a recitar opiniones, a modo de directrices, sin apenas substancia literaria y mucho menos personalidad. El crítico-periodístico se debe a sus lectores, no como potenciales consumidores de literatura, sino como espectadores que necesitan a alguien que les guíe: no importa tanto la opinión del escritor sino que alguien les motive o no para ir al Cine. Y eso mismo demandan de él aquellos que le siguen. Los espectadores, por alusiones, no exigen otra cosa del crítico que compatibilidad de gustos: nada de literatura ni de creación artística. Se parte de la base de que sí coincide con mi gusto está bien dicho. En este entendimiento, limitado y conformista, es el propio espectador el que debe sentirse estafado de la pérdida del gran potencial literario que encierra una buena crítica... J.P.Bango"

 

Texto completo, aquí .

06/03/2008 16:00 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: J. P. Bango en la web Hay 6 comentarios.

MacLane y la Fisicidad del Antihéroe

MacLane y la Fisicidad del Antihéroe: Podéis leerlo completo en El zoom erótico:

 

La delimitación entre el bien y el mal de vez en cuando queda difuminada al albor de la tentación (ese lado oscuro de indudable ascendencia bíblica) o la rutina (eso que saboteaba las existencias de Los Increíbles en el film epónimo), tornando los efluvios triunfalistas que animaron las primeras gestas en una especie de lacra existencial que erosiona y emponzoña la cotidianidad del héroe. En ese contexto grisáceo surge la figura del antihéroe como una suerte de involución (debida por motivos emocionales) que acecha al héroe que no quiere serlo. El antihéroe no busca su destino: se topa de bruces con él. Y si ejecuta acciones que, objetivamente, podían calificarse como heroicas, lo hace fundamentalmente para salvar su cuello… o el de su mujer. Aquí nos encontramos con MacLane: el único héroe de la década de los ochenta que ha sabido distanciarse del carácter reaccionario de los miembros de su generación, hasta entonces guiados por instintos tan primarios como la venganza o la ira, para convertirse en salvador de aquellos que lo necesitan por el simple hecho de pertenecer al bando de los buenos y estar en peligro. Una panacea, en realidad, en forma de concesión a un público que ha perdido (sobretodo a raíz del affaire Rodney King) toda fe en la Policía.

(...) MacLane es un héroe peculiar: no quiere serlo ni merecerlo y su físico no responde a la lógica de la década. Apenas si hay anabolizantes debajo de esa camiseta de tirantas directamente heredada de Jack Burton (el antihéroe bufonesco que Kurt Russell interpretaba en la archiincomprendida Golpe en la Pequeña China de John Carpenter), y su principal habilidad es la elocuencia (mediando o no palabrotas de por medio). No en vano, Willis trata de convertir en un héroe de acción el arquetipo esencialmente verborréico (y levemente misógino) que lo hizo famoso con Luz de Luna. Apoyándose en su principal arma, no tardaremos en comprobar que no le hará falta mucho más que un walkie talkie para hacer frente y liquidar a todos los captores.

24/09/2007 13:06 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: J. P. Bango en la web No hay comentarios. Comentar.

La Ruta Natural

Todavía deslumbrado por la exhibición física del marciano Gattuso en la semifinal Alemania-Italia (ya anticipo que habrá un generoso post en próximas fechas sobre el Mundial), retomo los lápices y los bártulos en esta nueva temporada cronicófila, con las baterías igual de gastadas que siempre y un futuro que pulir, presentándoos una nueva crítica en El Zoom Erótico :

“La Ruta Natural” de Alex Pastor. Somos o no somos.


El corto de Alex Pastor asume su propuesta (sino original sí explícitamente) vanguardista, otorgando una importancia superlativa a un origen palindrómico que permite disfrutar de dos historias contrapuestas de un solo vistazo [a) la de una familia cotidiana cuyas raíces, finalmente, se ven arruinadas por la tragedia y b) la de un orador que explora su pasado para estudiar y comprender los resortes incorpóreos que lo componen], tanto en el plano formal como en el conceptual. J.P.Bango

[ver corto]

Mañana, sí o sí, la prometida crítica del Cypher de Natali.

05/07/2006 20:54 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: J. P. Bango en la web No hay comentarios. Comentar.

El nuevo apóstol

Desde el día de ayer se hacen oficiales mis colaboraciones con El Zoom Erótico , el weblog colectivo liderado por el ínclito “El que soy” que cuenta con un tema central inédito en la blogosfera, el mundo del cortometraje, a cuya vindicación, disección y análisis, ya lo anuncio, contribuirá mi pluma y verbo de forma periódica y regular.  

 

Comenzamos, no podía ser de otro modo,  dada mi actual escasez de tiempo, con una crítica extraída directamente de la portada de este Cronicón..., pero habrá más y, por supuesto, inédito, por ejemplo, y más que próximamente, la crítica de uno de los cortometrajes más contundentes que uno recuerda haber visto: “La Guerra” de Luiso Berdejo y Jorge C. Dorado.

 

Pero ya es contaré.  

10/06/2006 17:13 Autor: bango. Enlace permanente. Tema: J. P. Bango en la web Hay 2 comentarios.

Visiones en formato tangible

Fin de semana de Hispacon, ahora transmutada en Ibercon para dar cabida a los colegas portugueses y, de paso, compartir gastos.

Al hilo de la misma, la pasada semana recibí el Visiones 2005 , la antología de narraciones de carácter anual que reúne alguno de los relatos inéditos más satisfactorios dentro del género (de Ciencia Ficción y Terror) compilados por un maestro de ceremonias y seleccionador invitado (por la AEFCFT ), este año, representado en la persona de Santi Eximeno, que tuvo por bien darle cabida a uno de mis cuentos más queridos.

Participado de algún error de imprenta importante pero comprensible, que lastra (o dota de un sentido especial) algún párrafo de varios relatos (todos relacionados con la aparición de textos en cursiva de ascendencia bastarda), su presencia en mis manos -e imagino en manos de todos los que participan de la compilación-, supone una recompensa edificante a nivel emocional que compensa, y de qué manera, el tiempo (siempre más de lo debido) empleado en la redacción de cada línea, párrafo, fragmento de esta colección de historias financiada con el afecto que profesamos unos pocos a la creación de fábulas de ficción que salgan de lo ordinario...

Y es que no hay nada como tocar letras aposentadas sobre celulosa para darse cuenta que el esfuerzo, tantas veces inane, de vez en cuando sirve para dar frutos, algún libro y nuevas y renovadas ganas por hacerlo mejor y superarse.

En fin, aun me quedan varios relatos que leer (ya me han dicho que he dejado lo mejor para el final: en especial María y los Mendigos de Alfredo Álamo), así que esperaré a tenerlo todo leído para emitir un juicio de opinión sobre la calidad global de la antología, si bien, a grosso modo, es cierto que el compilador, el infatigable Santiago Eximeno , ha reunido un buen número de historias con un claro y sugerente denominador común, la Muerte, tal y como el mismo advierte en el prólogo. También noto, quizá por lo anterior, menores dosis de heterodoxia que la aparecida en La ciudad de los Muertos y otros relatos (la otra compilación de la que participaba a principios de año); heterodoxia que se traslada, quizá sorprendemente, al plano formal.Globalización de carácter creativa de la que, sin embargo, tampoco sabe desmarcarse mi relato.

Algo que hay que apresurarse a subsanar con tiempo y riesgo.

Bango y El Cronicón Cinéfilo

28 años. Contable mediocre a punto de dejar de serlo, técnico laboral desactualizado, documentalista en paro. Una de las víctimas de los programas de televisión desposeídos del afecto de la audiencia y de la infravaloración que define, en la mayoría de éstos, al departamento de Documentación que los apoya.

Escritor amateur, cinéfilo empedernido, lector de ciencia ficción, hábil perdedor de tiempo en utopías, aún conservaba intacto el recuerdo de aquella primera vez: ocurrió de niño, en un pase televisivo, a hurtadillas frente a una pantalla en blanco y negro que desconocía el significado de la palabra nitidez; y en ella un mundo de emociones inabarcable: un hombre trataba de sobrevivir a una cotidianidad que se había vuelto contra él; un sujeto condenado –por cuenta de una nube tóxica maldita - a desaparecer, centímetro a centímetro, de la realidad aparente que lo amparaba. Seguramente, El Increíble Hombre Menguante siga siendo una de las monster movies más mordaces y sarcásticas de todos los tiempos y, sin ninguna duda, la que posee una de las metáforas más incisivas para con el género humano. Y, con el mismo compromiso, siga siendo el mismo film lúcido y, a ratos, desasosegante ideado a medias por Richard Matheson y Jack Arnold en la lejana década de los cincuenta. El mismo film -hoy día- casi olvidado por un público joven habituado a dejar parte de sus pagas semanales en los bolsillos de Jerry Bruckheimer o Renne Zellweger...

Pero él, por aquel entonces un crío ingenuo y despistadizo, liberado de la capacidad del raciocinio filosófico por cuenta de un sistema educativo deficiente (y una falta de aptitud considerable –no nos vamos a engañar-), acababa de ser investido con el don de la admiración hacia las obras de creación artísticas, aún menores, y caminaba embriagado por la capacidad de absorción de un medio, el cinematográfico, que utilizaba los recursos propios de su lenguaje para contar historias cautivadoras, fascinantes, ensoñadoras. El medio de expresión ideal para enganchar a un niño de siete años que comenzaba a descubrir que el Mundo no era sino lo que había sobrevivido a una Historia cruenta y descarnada, y el Presente, abarrotado de educadores sin talento, regido por la inflexibilidad de los horarios, las prisas, la formación descafeinada, apenas si estaba dispuesto a dejar protagonismo a la imaginación, y mucho menos, a ese mundo emocionante, seductor, marciano dimanante de la pantalla de cine.

El visionado de El increíble hombre menguante fue uno de los primeros recuerdos de su infancia y, desde luego, el acontecimiento televisivo (junto al mundial 82) que cambió su vida. Después, descubrió Los Héroes del Tiempo y Brazil, Drácula y Edgar Allan Poe, El Imperio Contraataca y aquel ciclo magnífico de Alfred Hitchcock, Clint Eastwood, Charles Chaplin, Andrei Tarkovski…

Contemplando –cautivado- aquella colección de historias, imágenes, momentos extraordinarios se animó, con el paso de los años, a devolver a ese Arte magnífico parte de los grandes instantes que le había hecho pasar. Así que se fabricó un estilo de lenguaje para vindicar, con la pasión que también desprenden estas líneas, el Cine que siempre le gustó y del que sabía escribir. De este modo surgió El Cronicón Cinéfilo y su atención exagerada a los cineastas que admiraba: John Carpenter, David Cronenberg, Stanley Kubrick, Aldred Hitchcock, Brian de Palma, George Lucas, Steven Spielberg, Julio Medem, Ken Loach, Alejandro Amenábar, Terence Fisher, Roger Corman, Joe Dante, Terry Gilliam, Charles Chaplin, Orson Welles, Serguei. M. Eisenstein, Jiri Trnka, Roman Polanski, Quentin Tarantino, Hayao Miyazaki..., y a las constantes irreductibles que definen a la más inspirada de cuantas artes misceláneas pueblan nuestra modernidad: la Cinematografía.

Y así surgió el ardor que anima a estas líneas, el perfil egocentrista que ustedes están leyendo sobre la figura de un tipo discreto y reservado al que, simplemente, le dio por acercarse al mundo del Cine desde las trincheras de la escritura amateur. Justamente quien esto firma.

J. P. Bango

Los Espejos

Cómo ya habréis notado (yo lo hago todas las noches), el servidor de Blogia (que tan gentilmente nos hospeda) le cuesta soportar la carga de un excesivo número de visitas (o algo) provocando algún error en la lectura de los blogs y, sobretodo, que en algún momento del día la entrada al mismo sea, simplemente, imposible. Personalmente, hay días que ni yo puedo entrar...

En previsión de ese tipo de errores, El Cronicón Cinéfilo publicaba un espejo en el servidor de Blogspot (que muchos de vosotros usáis con habitualidad) hasta que un buen día, a quien esto escribe le dio por experimentar en el template del mismo, decapitándole sin solución.

Hace unos meses, a principios de verano busqué una solución más transgresora, impulsando simultáneamente sendas versiones "espejo" (es decir, el mismo blog con diferente diseño y plataforma) en La Coctelera y Zoomblog. Los dos enlaces que os pongo a continuación (pinchando en la foto) os dirigirán precisamente a esos "espejos" por si alguno quiere pasarse por estos lares cinéfilos y la weblog madre (ésta: lo seguirá siendo, espero, durante algún tiempo más)presenta las complicaciones que os anuncio.

El Cronicón Cinéfilo 2ª Época



El Cronicón Cinéfilo 2ª Época

El retorno del hombre franquicia

Tal y como os adelanté en días previos, ya está editado y colgado en la revista Terror Universal la segunda parte de mi estudio sobre la relación de John Carpenter con el Cine Fantástico, en realidad, una excusa como otra cualquiera para hablaros del Cine de género que más nos gusta y satisface.



Mediados de la década de los ochenta: JC ha dejado de ser el gran revitalizador del Cine Fantástico para convertirse, con entidad propia, en uno de los subgéneros más reconocibles y substanciales del mismo.


[Leer segunda parte completa: John Carpenter y el Cine Fantástico: de Golpe en la pequeña China a Ghost of Mars]

[Leer primera parte: John Carpenter y el Cine Fantástico: de Dark Star a Starman]

[Leer todos mis artículos de El Cronicón Fantástico]

La ciudad de los muertos y otros relatos

El pasado 30 de junio salía a la venta “La ciudad de los muertos y otros relatos” y sólo unos días después los autores ya contábamos con un par de ejemplares en nuestras casas. El resultado es más que satisfactorio. Diez relatos de otros tantos escritores que tratan de demostrar, de forma indefectible, su voluntad de estilo y gustos literarios, su singular granito de arena en un libro colectivo, ciertamente, evocador que constituye una propuesta conceptual seductora, ideal para introducirnos en el universo creativo de un grupo de autores que tratan de hacer de su estilo una marca reconocible, de sus ilusiones y proyectos, la cristalización de un sueño infantil: llegar a ser escritores.



El resultado global es irregular pero francamente lúdico y reivindicable; se lee de un tirón y ofrece, bien y a las claras, el buen estado de alguno de los juntaletras más prometedores de este olvidado segmento temático-literario denominado: ciencia ficción hispana (entre todos haremos que revierta esa condición residual, ya veréis). Como ya dije en algún foro, deja en el gaznate una sensación a literaratura ya leída (o a película ya vista) pero en su haber sólo pueden apuntarse un buen puñado de ideas fascinantes, una literaratura ágil y liviana (sí, lo sé: la literatura no pesa), un atrevimiento formal más que destacable.

Los relatos son heterogéneos y se amoldan a una gran variedad de estilos y géneros: desde el cyberpunk del relato de Fran Ontanaya a la gozosa hilaridad de la fábula kafkiana “Los miércoles, a media tarde, me convierto en vaca” de Ángel Pérez Jiménez (creo que me desencajé la mandíbula de tanto reírme), pasando por los efluvios teológico-existenciales del siempre inspirado Santiago Eximeno, o el costumbrismo alienígena del irreductible Sergio Gaut Vel Hartman. Y por supuesto, tampoco falta el espíritu de Dick en el relato ganador (y que da título al libro) obra de Antonio Cebrián: una buena historia (previsible pero no por ello menos satisfactoria) que detenta, con merecido orgullo, la bandera imaginaria de esta sugestiva antología.

Mi aportación a esta compilación de talento es un breve relato titulado “La Decisión Final” que nos cuenta en un plano costumbrista (y algo impersonal, hay que añadir), una historia con un leitmotiv ya anunciado en el título pues todo versa en torno a una decisión (más que trascendente; definitivamente inexorable). Para darlo empaque, el relato ofrece como apoyo contextual alguno de las constantes que definen buena parte de mis intereses temáticos (en su modalidad prospectiva) como la falta de identidad, la desigualdad social o la decadencia del modus vivendi actual. Lejos de la gravedad teórica de todo lo dicho, esta historia sirvió sobretodo para reintroducirme en el mundo de los humanos con plena movilidad... La Decisión Final se define, pues, como un relato terapeútico que será mejorado (y complementado) con nuevos relatos e historias en un futuro próximo.

En fin, la edición es francamente buena (aunque la elección de la portada sea discutible) y el esfuerzo que hay detrás (no es difícil de imaginar) titánico. Y sí, se puede adquirir on-line, de momento, a través de la tienda de la editorial que lo promociona y sustenta: Parnaso.

Es una opinión eminentemente subjetiva pero, por supuesto, “La ciudad de los muertos (y otros relatos”, es una antología literaria que merece la pena adquirir.

Sexo Catódico

Ahí os pongo un enlace con mi peculiar acercamiento a la convocatoria de la Banda de Diálogo, ya lo sabéis, un certamen de escenas para bloggers convocado por nuestro amigo Luis que para su primera edición ha preparado una excusa conceptual más que inspiradora: La televisión.

Disfrutad de este "Sexo Catódico" por cortesía de alguno de los personajes más queridos de quien esto escribe y redacta.
15/07/2005 22:54 Enlace permanente. Tema: J. P. Bango en la web No hay comentarios. Comentar.

Crónicas de unas candidaturas anunciadas

Las nominaciones/candidaturas/postulados a los Oscars confirman varias tendencias en el mainstream hollywoodiense que no por repetidas son menos edificantes:

a) La pugna directa existente entre los productos artísticos tutelados por Martin Scorsese (The Aviator) y Clint Eastwood (Million Dolar Baby). Ya lo he dicho en alguna otra ocasión: la institución hollywoodiense no busca una beligerancia entre dos de sus tótems creativos sino un tirón de orejas hacia el grupeto de cineastas jóvenes que se declaran incapaces de generar películas de índole competente en un mercado cada vez más saturado de productos clónicos, con un escaso valor artístico y menos transgresión formal. El resto de candidaturas (Mike Leigh o Taylor Hackford) no hacen más sino confirmar esta inclinación desesperanzadora.



b) La doble nominación de Mar Adentro (“De Sii Insaid” como diría la bella Scarlet Johanson en reciente ceremonia) en las categorías de Mejor Película de habla no inglesa y Maquillaje. La primera, no por esperada, resuelve un algoritmo de ascendencia lógica: un tema que no deja indiferente; una narración fluida y acertada y una campaña de promoción acorde a las necesidades de la película. La de maquillaje, seguramente adecuada, no sirve de coartada para desmerecer el inmenso, estratosférico, trabajo de Javier Bardem (con el que ganó la Copa Volpi al mejor actor en el Festival de Venecia) que se constituye en el reclamo más atrayente de una película, por otra parte, gozosamente recomendable.

c) La candidatura de Natalie Portman como Mejor Actriz de Reparto por Closer nos devuelve a una eterna promesa de aires adolescentes y pose galáctica (huelga decir porqué) al paraiso terrenal de las actrices de talento y futuro; justo el mismo oasis, ya sabéis, en el que reposan las ilusiones de Scarlet Johanson, Kirsten Dunst, Hillary Swank, Reese Whiterspoon, Claire Danes o Kate Winslet.

d) Desmesurada volverá a ser la nómina de Biopics (Biographical Pictures) presentes en la ceremonia (Ray, Mar Adentro, The Aviator, The Motorcycle Diaries, Vera Drake) de los Oscars. Más que una tendencia, lo que se confirma es la predilección que los estamentos hollywoodienses dispensan a este tipo de producciones ensalzadoras de egos y vivencias ajenas. Nada nuevo en aquellas tierras que, sin embargo, se está convirtiendo en la única excusa argumental que encuentran los guionistas para levantar sus proyectos más ambiciosos. O eso o es que no se da más de sí.

e) Un actor, Clint Eastwood, de registro tan limitado que sólo sabe interpretar un personaje (y que como a Bogart: no le hace falta más), consigue una de las nominaciones de mayor resonancia. Inesperado pero no sorprendente, lo más injusto sería que (la candidatura) fuera por una interpretación residual (esperemos que no sea así) en su carrera.

f) Fahrenheit 9/11, autoliberada de la nominación por voluntad de Michael Moore, y Los Increíbles, exiliada a la categoría de Cine de Animación por el trazo de sus personajes, quedan fuera de la lucha por la candidatura a la Mejor Película por la rigidez de unas normas que debieran revisarse desde ya.

g) ¿Y el 27 de febrero, qué? Pues más de lo mismo: escotes sugerentes, ropa de Armani, discursos política(exagerada)mente correctos, las lágrimas de Jamie Foxx, otro chiste oscular de Adrien (peligro de encasillamiento) Brody, Martin Scorsese reivindicado, un discurso sentido en la despedida-homenaje del gran Sidney Lumet y una ristra de bostezos al día siguiente propiciado por toda aquella comunidad de cinéfilos que, despreciando este tipo de ceremonias y agasajos, no resistirán la tentanción de verlos, comentarlos, revisarlos. Qué es justo lo que haré yo.

Hasta entonces, sigue quedando mucho (y a ratos buen) Cine por delante.

Monstruos en mi retina

Recupero hoy uno de mis artículos más queridos (y personales), directamente de las entrañas de ese rincón fanta-cinéfilo que siempre fue y seguirá siendo: El Cronicón Fantástico de Terror Universal.

Monstruos en mi retina:

"Se cierra la noche. Jóvenes vírgenes se refugian en un Plymouth del 58 en el aparcamiento de una colina. Mirador improvisado de un pueblo redneck a punto de sufrir una invasión marciana. ¡Son ellos! La humanidad corre un gran peligro: entidades viscosas y amorfas se disponen a adueñarse de una hilera de cines repletos de adolescentes ingenuos.

Matinee: doble sesión matinal donde se proyectan seriales pulp. También se llama así al lugar donde los exhibidores locales ensayan sus gimnicks: el espíritu de William Castle revisitado por Joe Dante: John Goodman interpreta al alter-ego de Castle con más kilos pero con la misma querencia al sarcasmo. Roger Corman, el maestro de Joe Dante, invierte en nieblas y humos para ahorrarse los monstruos. Dante, que siempre fue más explícito, contraataca con los gremlins; ya saben: no le den agua después de la media noche; la comida lo vuelve rebelde como a Cecilia, no hagáis caso de lo que diga papá... La moraleja es transgresora: el peluche más dócil y simpático puede convertirse en un monstruito gamberro de tendencias revolucionarias... Corman es testarudo, y, usufructuario del éxito de su discípulo, realiza una de las películas más descacharrantes de la historia: Los Mounchies (con esos trasuntos de gremlins cuyas tripas son una mano cubierta de un calcetín). Pero no todo es delirio y caricatura cuando se comienza a construir un subgénero: Los Critters es una ciencia ficción simpática que mejora con su primera secuela. Dee Wallace, Leonardo Di Caprio o Angela Bassett (en la aventura espacial de la saga) enriquecen las arcas de la serie B con el mismo entusiasmo con los que los Chiodo Brothers hacen números. Mejor para ellos. Y, mientras, sigue la Navidad.



Los Chiodo Brothers coquetean con el lucimiento a la hora de concebir al monstruo, sí, pero son sólo una isla en un océano inmerso dominado por la mediocridad. Después llega una pobre versión italiana: Los Ghoulies, el monstruo en su versión demoníaca, y varias series B descafeinadas que sirven de prólogo a la secuela definitiva de los Gremlins, Gremlins 2 (una película entrañable pero autocomplaciente) que comienza a agotar la mano que les da de comer, y un remake juguetero de la primera: Pequeños Guerreros/Small Soldiers que la agota definitivamente. Ya es suficiente. La Navidad no es lo que era. Los fantasmas atacan al jefe, pequeños monstruos se quedan solos en casa, y al bueno de Frank Capra se olvidó de dejar legado... Spielberg da forma a un exitoso nuevo género, el fantástico familiar de serie A, dotándolo de pequeños guiños a los orígenes de todos los cineastas (antes de ser artistas fueron espectadores hechizados por la magia del cine). Pero, antes, Spielberg ya había fabricado su propio monstruo (talento propio al margen): la cabeza animatrónica de un gran tiburón blanco. No contaban con un gran presupuesto pero sí con John Williams, y éste se encarga de poner aletas al tiburón apostando por la sugerencia y la implicitud, y el tiburón da miedo, y dinero, y secuelas. Y crea otro subgénero. Los monstruos animales no vuelven a ser lo que eran: Abejas asesinas, pulpos gigantes, babosas infectas y hormigas anarquistas se estrellan en la serie Z más convencional intentando reflotar un género del que Los pájaros/The Birds de Hitchcock había sido sólo un brillante preludio. Pero no todo estaba perdido: se había demostrado que lo que más asusta al espectador es lo que tiene delante. La cotidianidad vuelve a inquietar siguiendo los mismos trazos narrativos de la propuesta del dueto Matheson/Torneaur: El increible hombre menguante. La realidad, señores, es el germen del terror más absoluto.

Monstruos, inquietud, emoción pues, pero también lástima, complicidad, empatía. Así lo entendieron Soedsack y Cooper y todos lloraron cuando el enamorado King Kong sucumbe a los ataques desmedidos de las avionetas en un sky line de Nueva York dominado por el Empire State Building. Los grandes monstruos reivindican su supremacía pero nadie les quiere. Godzilla (Gojira) apuesta por denunciar la estupidez humana; el desastre de Hiroshima y Yokohama sirve de génesis a un monstruo devastador al que pronto se le acompañará de otros monstruos de tamaño antidiluviano como Mosura (Motha) o Gamera. Polillas, galápagos gigantes, dinosaurios... Las maquetas reivindican su lugar en la historia del séptimo arte y el cine japonés da forma a una nueva industria que culminará con el universal nombre de Anime. Roland Emmerich, en cambio, jugueteará con el mito inspirado por Honda con cierto desánimo. Ya no es Hiroshima sino Mururoa la causante de todo el daño: un desliz argumental que colinda con la hipocresía y correción política del país que asila y da de comer al alemán. Roland Emmerich y Dean Devlin siguen acercando su filmografía al género Spielbergiano con resultados cuanto menos loables. Tea Leoni, David Arnold, un monstruo hermafrodita y descomunal (por su tamaño) pero sin carisma y el Madison Square Garden con ocupas variopintos, configuran un todo de amplias pretensiones y resultados de serie B. Lo mejor: las crías de godzilla que nos retrotraen a otro gran clásico de la serie B moderna (y no es una contradicción): Parque Jurásico y, sobretodo, la oscura secuela de esta: El mundo perdido/The Lost World. Y por alusiones, en mi retina, un gran clásico Literario: el Mundo Perdido de Conan Doyle: ejemplar modelo de aventuras literaturalizadas que también goza de adaptación cinematográfica, proto-adaptación más bien en versión muda, dirigida en 1925 por Harry Hoyt.



Monstruos, sí, extensiones imaginativas de nuestros miedos. Drácula, Frankenstein, Hombres Lobo, La Momia: mitos recogidos de la literatura, del subconsciente colectivo: ¿Quién no ha jugado a ser un dios? ¿Quién no ha tenido alguna vez miedo? Monstruos en nuestra retina, en nuestros sueños, bajo nuestras camas o en el armario (el de la Troma era gay, por descontado). Un Jorobado en NotreDame, un fantasma en cada ópera, un museo de cera siniestro, una mujer pantera, un adolescente descomplejado, un zombie paseando, una momia retornada, ese vampiro en la ventana, un hombre sin rostro, una retina desbocada…

Monstruos con forma, deformados y amorfos. Un terror que no tiene forma, el corazón de Steven McQueen en un puño (Larry Cohen contraatacaría con una versión apócrifa dónde la masa se constituía de ¡un yogourt mutante!) y varias señoras vomitando la misma gelatina asquerosa que en la pantalla les de miedo. The Blob: una masa viscosa que se nutre de los gritos de cientos de púberes en la frontera de la edad edulta. Su secuela: The Blob II fue dirigido por el televiso Larry Hagman. Su remake forma parte del ideario creativo de (los otrora prometedores) Chuck Russell y Frank Darabont.



Sí. La humanidad. La humanidad sigue estando en peligro de la mano de Christian Niby (de Howard Hawks en realidad). John Carpenter da consideración de obra maestra al mito y consigue sobrepasarlo: La cosa. Oscuridad, frío, desconfianza, inquietud, terror. El terror y la ciencia ficción se unen con más convicción que en Alien (otra gran Monster Movie); los efectos especiales no solo secundan la historia: le dan un sentido puramente expresionista. John Carpenter, el gran monstruo, se confirma como un hacedor de milagros porque logra transmitir inquietud durante más de una hora (una panacea en los tiempos que corren). El cine de terror alcanza la categoría de Gran Cine. Sin embargo, este film, terminará por expulsar a Carpenter de la serie A, convirtiéndolo en un director independiente, en un autor con mayúsculas. El destino se vuelve a formar desatinado; los monstruos, en cierto sentido, se aburguesan. Surge la autoparodia: los Hombres de Negro transforman los monstruos extraterrestres en traficantes de tabaco, en emigrantes ilegales. La ciencia ficción más seria convierte las invasiones marcianas en fantochadas al servicio de la mass media con música de David Arnold. La comicidad cromática de Tim Burton convierte a los monstruitos verdosos de su Mars Attacks en una excusa crítica de los excesos consumistas de la sociedad de fin de siglo. Y Verhoeven, siempre nos quedará Verhoeven, da la vuelta a un reaccionario texto de Heinlein convirtiéndolo en una de las películas más subversivas de fin de siglo. Los insectos extraterrestres de Starship Troopers apenas si pueden defenderse de sus agresores terráqueos. La barbarie domina nuestra cultura sin atisbo alguno de piedad y las Naciones Unidas necesitan un enemigo para justificar sus gastos militares. El futuro no deparará nada nuevo. Y mientras, los monstruos del cine se humanizarán en sentido inverso. El monstruo ya no se ve dominado por la ternura, por un sentimiento colindante con el amor, sino que es el propio humano quien se transforma en monstruo. La maldad se parifica. Robert Louis Stevenson ya lo sabía. Ralph Fiennes y Steven Spielberg construyen el paradigma del monstruo humano en La Lista de Schindler. La realidad insiste en recuperar nuestros miedos endémicos.

Ninguna sociedad progresa en la paz.

La guerra es el origen de nuestro progreso.

La reorganización contínua del poder es el leit motiv que mueve a la humanidad... Pareto y su "Teoría de la rotación de las élites" trasladada a soporte celuloso.

Monstruos de cine, sí. Humanoides del abismo, Vampira, Tor Johnson y un jersey de Angora; pulpos de látex y cartón piedra, Bela Lugosi y su ataúd, balones de playa con patas (cortesía de unos primerizos Carpenter y O´Bannon), serie B desprejuicida pero talentosa, Vampiros del Espacio, ¿Qué sucedió Entonces?

Pues que unos ejércitos con tecnología primitiva se alían con el azar, con la música, con elementos químicos y bacterianos y con la atmósfera, y ganan la batalla contra el invasor: finales, ya lo saben, producto de un guionista desidioso. Y para compensar: extraterrestres que solo vagan en nuestros sueños; héroes cotidianos enfrentados a una anomalía que surge de repente; la primera víctima (la ingenuidad); la primera vez (inolvidable); el científico de turno (al que nadie creía), el niño degustador de comics (el alter ego del director), Dick Miller (persiguiendo extranjeros), senso pulp (y más papel amarillento), Not of this Earth (ni de otra), el monstruo del 1000000 de años (por lo menos), Larry Cohen y sus cocodrilos urbanos, Estoy Vivo, sí señor, y muchos freaks, una parada de monstruos que no lo son (otro monstruo que sí lo es: Tod Browning), y O´Brien y Harryhausen para dar forma a nuestros temores resolviendo una ecuación cinéfaga: NUESTRO MIEDO + anarquía argumental + monstruos entrañables = el DELEITE. El fin.



¿El fin?"

"Monstruos en mi retina" es un artículo de J. P. Bango

J. P. Bango: finalista en el I Concurso Vórtice de Ciencia Ficción

Anoche se falló el I Concurso Vórtice de Ciencia Ficción, organizado por Ediciones El Parnaso, en el cual ha sido premiado como finalista el relato "La Decisión Final" de J. P. Bango. Osea, servidor. Desde El Cronicón Cinéfilo, expreso mi enhorabuena al resto de los finalistas así como al ganador del mismo, Antonio Cebrián Berruga, por su relato "La Ciudad de los Muertos".

Sólo deciros que me hizo una gran ilusión esta mención (que se añade a la posición de finalista obtenida por el relato "Obef 109" en el I Concurso de Relato Corto de Pasadizo.com), justamente en este año repleto de contradicciones y apatía.

En fin, deseo entendáis la intromisión extracinéfila pergeñada por mi (hoy entusiasmado) ego. Mañana, si se puede, retornará la información cinéfila.

De aniversarios y novedades

A veces me pregunto por qué, de entre todas las distracciones que existen en el planeta utopía, me dio por dedicarme a la escritura amateur, una técnica –por definición- exiliada de los ámbitos de distribución remunerados, peor considerada y apenas compensada por el aliento de unos pocos lectores, por fortuna apasionados y fieles, que constituyen el único sostén emocional de cada una de las letras que adornan estos párrafos junto al placer que uno puede sentir al posar sobre celulosa palabras que tienen como (exagerada) pretensión la captación gráfica del universo que nos rodea.

Y todo tuvo un principio: El primer cronicón no era cinéfilo sino deportivo y los artículos allí perpetrados trataban de ofrecer una crónica del día a día, sobretodo, futbolístico: reflexiones sobre la cotidianidad del deporte escritas con una especial atención en el lenguaje, con unos textos fluidos y cuidados que conjugaban la pasión deportiva con el análisis fundamentado, la literatura, y el respeto hacia las opiniones. Entonces descubrí que en el deporte, como en tantos otros órdenes sociales, la verdad se confunde con el fanatismo y la reflexión de cualquier tipo y aun argumentada, te convierte inexorablemente en parte de la parte. Si tu opinión ofende... te etiqueta. Si gusta, te margina. Los colores, las banderas, las subjetividades, pensé, acabarían invadiendo los comentarios o foros a los que dieran lugar los artículos y el diálogo se convertiría, ineludiblemente, en una conjunción indiscriminada de hinchas, irrespetuosos y sin ningún ánimo para la reflexión madurada o el argumento o la empatía. Ante esta tesitura, el proyecto acabó justo en su comienzo.

Abandonada la idea de este cronicón deportivo y mientras la lamentable situación internacional me desviaba de la pretensión de adaptar aquel cronicón al ambiente geopolítico contemporáneo (en parte, la web deMentes me permitió acoger residualmente esa idea), el Cronicón adoptó para si algunos de los artículos que durante algunos meses había ido acumulando en mis colaboraciones con algunas revistas de cine electrónicas (como canalcine o cineadictos...) pero con un formato erróneo. Así que equivocado, acabé empantanado en servidores gratuitos que dudosa utilidad y siempre infuncionales, códigos html interminables, formatos de edición inadaptables para ciertos navegadores... hasta que la casualidad (serendipitividad más bien) me dio de bruces, justo hace un año, con un formato que desconocía por completo: el de los weblogs, auténtica plataforma para la reflexión de índole personal donde los lectores y los creadores coincidían en un mismo lugar y se retroalimentaban (la principal característica del blog es que el lector suele poseer además su propio universo creativo –otro blog-, un sitio en la red de redes que lo define y estimula). Dos semanas después, el primer día del año 2004, una foto del Zatoichi de Kitano inauguró el Cronicón Cinéfilo en formato bitacorero, como un espacio electrónico, de naturaleza singular y (casi) siempre pasional, donde perpetuar mis cuitas y ensoñaciones cinefílicas a mayor gloria de mi ego.

Y hasta hoy. Mañana me animaré a retomar el camino de la escritura de ficción –camino saboteado en el último año por cuenta de la enfermedad que me asoló durante la primavera y el verano y cuyo desarrollo los veteranos del cronicón ya conocéis-, de una escritura de ficción de género además, aún a sabiendas de que las fuerzas no sobran y los réditos pueden ser insuficientes para amortizar el tiempo invertido. Mi futuro lo agradecerá.

Noche de Cine


Por eso valoro enormemente y aplaudo, ilusionado, la existencia de nuevos proyectos como el de nochedecine.com, aventura de carácter personalísima emprendida por el documentalista David Huélamo que pretende, desde el amateurismo que da forma y sentido a esta red de redes, situarse como referente en el ámbito de la información cinematográfica en internet (frente a aquellos que acumulan tras de sí los estudios de marketing, los medios económicos y personales financiados por las huestes publicitarias que dominan, también aquí en la red, nuestra –consumista- cotidianidad) a través de un proceso de selección de sus fuentes y contenidos y, sobretodo, a través de una propuesta de carácter extensivo que tratará de regular y guiar al usuario en la entretenida tarea de (in)formarse sobre cine en internet.

En fin, para cualquier persona que se incorpore a este ámbito internáutico dominado por la confluencia de datos repetitivos encontrará en ese espacio un punto de partida novedoso y una propuesta sugerente y tras ella: a un grupo de personas que pondrán todo su esfuerzo en hacer viable la propuesta pergeñada por David.

Y en lo que a nosotros, lectores y creadores, respecta, nos pone de frente a un medio de comunicación ideal para comparar la delgada linea que en cuanto a calidad y entusiasmo separa el amateurismo con la profesionalidad cuando los medios de edición, creación y publicación, dependen de uno mismo.

Quizás esté por ahí la respuesta.

Gracias

Comentaros que acabo de consultar la lista de votaciones, ya sabéis, para ese concurso al que a alguien se le ocurrió incluir al Cronicón Cinéfilo en una terna en la que se acabaría premiando al mejor blog periodístico en habla hispana... En fin: El Cronicón Cinéfilo suma 42 votos a su favor. A algunos os parecerá una menudencia en comparación a los más de 2800 votos que acumulan ya nuestros amigos de Casta TV, destacado líder de esta clasificación, pero a mí me parece una cima vindicable, aplaudible y entusiasmante que me obliga a dar las gracias a todos aquellos que han querido perder parte de su valioso tiempo en manifestar su preferencia para con éstas páginas cinéfilas.

Aun quedan 5 días para resolución de dicho concurso pero ya me gustaría resaltar el honor que ha supuesto para este sencillo y personalísimo weblog de cine participar como uno de los diez finalistas en la competición apuntada. Honor que hago extensible a todos y cuantos sienten como propio (y aquí os incluís vosotros) dicho reconocimiento.

Nos vemos en los cines.

El Cronicón, finalista al Mejor Weblog Periodístico de Habla Hispana

Vía Noche de Cine me he enterado de que este Cronicón Cinéfilo se encuentra entre los diez finalistas al Mejor Blog Periodístico de Habla Hispanalo cual no sólo redunda mi sorpresa anterior sino que convierte a este sitio en la única weblog de cine que ha conseguido tal premio (seguramente, la única weblog con una temática tan definida). En fin, sigo sin saber quién está detrás de los postulados, nominaciones y, ulterior, selección de finalistas pero desde aquí, y en nombre de todos vosotros que apoyáis estás páginas cinéfilas, le devuelvo el respeto y la consideración tenida para con este personalísimo -insisto- weblog.

El resto de finalistas: Microsiervos, Diario de un Jabalí, Tintachina... son suficientemente conocidos por todos los visitantes habituales de la blogosfera y sin duda encajan con mayor merecimiento en la categoría comentada y, desde luego, definen las inquietudes e intereses que animan las páginas blogueras, esta subparcela internáutica repleta de egos y voluntad, tesón y ansiedad por dar a conocer los entresijos que rodean, ésta, nuestra (vuestra) cotidianidad.

En fin, ahí os dejo los enlaces para que votéis a quien queráis.

Bien Público Votar

Caspa T.V. Votar

Diario de un Jabalí Votar

El Cronicón Cinéfilo Votar

Guerra eterna en Oriente Medio Votar

Libro de Notas Votar

Magda Bandera Votar

Microsiervos Votar

Periodistas 21 Votar

Tinta china Votar

Dicen que hay premio para los votantes...

Un saludo, amigos, y gracias por estar ahí.

Cronicon en los BOBs

Esta tarde, mientras recorría las catacumbas de Google en busca de nuevas páginas que, de alguna forma u otra, enlazaran a alguna de las mías, me llevé toda una sorpresa (por inesperada) por la presencia de este Cronicón Cinéfilo entre las propuestas como candidatas al mejor Blog en la categoría "Tema" de la web THE BOBs - BEST OF THE BLOGS DEUTSCHE WELLE PREMIOS INTERNACIONALES WEBLOG 2004.

El Cronicón Cinéfilo en los Blob's 2004


En fin, mi ego agradece sobremanera a la persona (a la que no conozco ni me advirtió de su intención), lector de la presente página, que se encargó de dotar de tan magnos honores a este modesto y, absolutamente personalísimo, El Cronicón Cinéfilo.

Niños malvados en el Cine de Terror

A partir de hoy, la portada de la revista Terror Universal abre un hueco a otro de mis artículos: Semillas de Maldad: Los Niños Malvados del Cine de Terror. Análisis cinéfago de más de una veintena de filmes (¿Quien puede matar a un niño?, Estoy Vivo, Ojos de Fuego, El pueblo de los malditos...) con un denominador común recurrente en el cine de género: los niños malignos.

Que lo disfrutéis.

El Pueblo de los Malditos


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