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RETROBACK 2009: La contracrónica (novena parte y última)

Día 1, Domingo
XLIV
Último día del Festival que sabemos de despedidas y de adioses, en mitad de una mañana dominada por la arrebatadora personalidad competitiva de Nadal. Le viene a uno, que es muy nostálgico, la irreprimible sensación de inexorabilidad, y se le vuelve a hacer un nudo en la garganta mientras encamina sus pasos, de nuevo, hacia el corazón de la ciudad intentando compensar con el cine, como ha hecho siempre, aquéllos déficit que le comportan su vida real.
XLV
Constatamos de primera mano el éxito entre el público de la retrospectiva de Federico Fellini, así como el buen hacer, y la presencia subyugante, de Barbara Steele en Ocho y medio. Me sorprende y me alegra, a partes iguales, la demostración de buen gusto cinéfilo que ostenta el público granadino. “Una respuesta así obliga a exigirse cada vez más”, escribo en mi cuaderno.
XLVI
Última cena y es al lado de dos de las tres personas con las que más a gusto me he sentido en este Festival. La noche es de balances y de opiniones, de sensaciones vividas y de puntos a mejorar en el futuro. Pero sobretodo es tiempo de reafirmaciones y de optimismo, de aprender a encajar los “peros”, de saber que se ha dado en el clavo y de agradecer, claro, a todos los allí presentes… la mayor parte de las bondades antedichas.
XLVII
Insisto en la idea, con la coartada de la pantalla grande por delante, que Angustia de Silencio de Lucio Fulci no solo es la mejor película de su autor, sino la que contiene alguna de las secuencias más escalofriantes de todo el cine de terror europeo en la década de los setenta. Y encima es una obra de estilo, me jacto de decir, ya después de su proyección, en mitad de una noche de lluvia, de veras impertinente e inoportuna.
XLIX
Gracias por todo, les digo, embebido de sinceridad, al final de esta crónica sentimental en rojo .
RETROBACK 2009: La contracrónica (octava parte)
Día 31 sábado
XXXVIII
Segundo día de lluvia en mi segunda visita a la Alhambra. Evidentemente, no es difícil aventurar quien es el gafe.
XXXIX
La rueda de prensa de Argento deja un titular para los medios que no por conocido, pues ya era vox populi en todos ellos, no deja de tener su miga: Natalie Portman protagonizará el remake de Suspiria. Mis dudas siguen siendo las mismas: lo que parece haber hecho Argento no es sino constatar a través de sus palabras la existencia de dicho rumor, nunca confirmar la noticia; el revuelo mediático a estas alturas, sin embargo, ya es imparable.
XL
Tarde de pausa cinéfila en una semana de tan frenética actividad. Nuestros huesos van a parar a un auditorio poblado de gente y de políticos, y de aplausos que se reparten, con gran merecimiento, entre todos los que contribuyen a hacer de este Festival una experiencia tan gratificante y amena. Comparto dicha alegría como uno más, vítores incluidos.
XLI
Recibo de parte de David una cuota de merecimiento totalmente inesperada en su generoso discurso de clausura. Se lo agradezco después, pero menos aún de lo que debería, placenteramente abrumado por unas palabras de corte sincero y reivindicador. Todavía tiemblo, ya lo digo.
XLII
El concierto dura menos de lo que todos creíamos, sí.
XLIII
Me siento fuera de contexto en una cena donde el contrapunto antiprotocolario vuelve a pertenecer, y en exclusiva, al bueno de Dario Argento. Todavía no lo sabemos, pero en estos momentos se están gestando anécdotas e historias varias para poder contar durante años. Siempre en un ámbito privado, claro…
RETROBACK 2009: La contracrónica (séptima parte)
Día 30, viernes.
XXXII
Interesantísima visita a la Abadía del Sacromonte, allende las fronteras granadinas, en compañía de algunos de los no menos interesantes invitados a este Festival. A uno, que siempre lo vencen los contextos, no le queda otra que sucumbir a la tentación de una foto en grupo, desde hoy mismo eterna e inolvidable; en idéntico grado que el resto de mi experiencia en esta ciudad, presiento.
XXXIII
Caroline presenta El viaje fantástico de Simbad a un nutrido grupo de espectadores donde no tardamos en destacar la presencia de varios niños en edad de no poder seguir los subtítulos. No es impedimento, enseguida lo advierto, para que todos los aquí presentes disfruten de este elogioso tributo al cine de aventuras en su modalidad entrañable y para todos los públicos. Y a John Phillip Law, me apuntan; efectivamente, también representa un elogioso tributo al bueno de Law como bien se encargan de recordarnos, personalmente, alguno de sus amigos.
XXXIV
La más esperada de las películas programadas por el Festival, en su modalidad de cine inclasificable y de difusión limitada, Huella de pisadas en la luna, rebasa todas mis expectativas. Advierto en su fotografía preciosista (de un tal Vitorio Storaro) y en su música envolvente (del no menos reconocido Nicola Piovani) y barroca una decidida voluntad por trascender su condición de cine de género; pero no se quedan ahí sus pretensiones: Bazzoni es capaz de elevar hasta el paroxismo las ideas visuales y conceptuales que ya inspiraran La mujer del Lago en 1965, haciendo de esta película una especie de continuación emocional de texturas bellas e inspiradas, que amplifica el sentido de aquélla y la extiende hacia el ámbito de lo magistral. El tejido celuloso del que se nutre, en fin, Le Orme de Luigi Bazzoni está más próximo a Andrei Tarkovsky y a Andrej Zulawski que al de cualquiera de sus coetáneos, sean sus compatriotas o no, demostrando en formato tangible, no ya solo la heterogeneidad fascinante que define al cine fantástico italiano en su completitud, si no la posibilidad cierta de encontrarse con joyas ocultas como ésta tantos años después de su estreno. Aplaudo, claro.
XXXV
Una cena en un restaurante japonés se convierte repentinamente en mítica no solo por las bondades ínclitas de la cocina en cuestión sino por la compañía de todos y cuantos en ella coincidimos. Como alma máter y epicentro de la misma se presenta Dario Argento, rabiosamente feliz y distendido, más radiante todavía cuando más alejado de los protocolos se siente, dando rienda suelta a su verborrea mientras echa mano de un anecdotario inagotable, además de sarcástico. Me duele la mandíbula media hora después, no digo más.
XXXVI
Llegamos por los pelos a la presentación de Suspiria en la concurridísima (y repleta de fans) sala principal de una de las sedes que acogen el RETROBACK. Demuestra el carácter mediático-fanófilo que todavía posee Argento por estas tierras y, más aún, el tono mercadotécnico que durante décadas adornó su carrera. Y todavía le queda cuerda, ya lo digo.
XXXVII
El sueño y el cansancio acumulado pone fin al día minutos antes del fin de la proyección de Suspiria así que abandono la sala, junto con mi libreta roja, para empezar a tomar notas de ese cúmulo de sensaciones (muchas de ellas, inolvidables) que han hecho de este día, viernes, 30 de enero de 2009, uno de los días más especiales (e interesantes) que éste que escribe y rememora ha tenido por suerte disfrutar.
RETROBACK 2009: La contracrónica (sexta parte)
Día 29, jueves:
XXVII
Me llega la confirmación de parte de Carlos que seré yo el encargado de entregar la placa conmemorativa dispuesta por los organizadores del Festival al gran Francesco Barilli, uno de los invitados más ilustres de todos y cuantos visitarán el Festival durante la semana, director de la prodigiosa cinta de terror paranoico italiano: El perfume de la señora de negro. “Vale”, digo con una voz de ultratumba, maldiciendo los designios inoportunos de esta gripe caprichosa.
XXVIII
Una llamada, del todo punto improcedente, sabotea mi concentración y discurso quedando únicamente del mismo su punto y final. Suficiente, me digo, para proyectar mi particular visión sobre esta película, pues sí, “intensamente fascinante”, con pocas dudas, una de las tres mejores películas desconocidas de las que se proyectan en Granada. Me sorprende, una vez más, y durante su visionado, el escaso calado mediático que desprende una película tan escalofriantemente perfecta como ésta, al mismo tiempo que reflexiono sobre el carácter predecible y rutinario que define no ya el gusto de los espectadores, habitualmente consumidores de productos prototípicos, sino por aquellos distribuidores que teniendo en sus catálogos gozosas obras como ésta, las desprecien y destierren al más ignominioso de los olvidos.
XIX
La llegada de la actriz de culto Caroline Munro, cuerpo y rostro icónico para mitómanos varios, algunos de ellos presentes en la recepción de este hotel, nos vuelve a recordar el carácter relevante (incluso a nivel nacional) y cinéfago que oculta este Festival entre sus márgenes.
XXX
Todos los colores de la oscuridad tienden a emparentarse, cromáticamente hablando, con el rojo. No es fruto de la casualidad sino de una copia desusada cuyos defectos, sin embargo, apenas quedan advertidos por el entusiasta público que acude a la última proyección del día. No le queda mal del todo, pienso autoirónico, a una película de ascendencia diabólica como la antedicha.
XXXI
A todo esto, Dario Argento ya está en Granada.
RETROBACK 2009: La contracrónica (quinta parte)
Día 28, miércoles
XXII
Disfruto del buen cine y de un clímax sobrecogedor en el pase de La Isla desnuda de Kaneto Shindo mientras capto con mi antena ultrasónica una de las frases del Festival: “No ha estado nada mal, ¿verdad?, pese a que no hablan durante toda la película”. Pues no, no está nada mal, les digo, todavía embelesado por la banda sonora subyugante que hace del visionado de esta película una experiencia gozosamente extrasensorial.
XXIII
Resulta especialmente memorable la presentación y visionado de El Precio de un hombre de Eugenio Martín; un euro-western, que diría Javier, tan cercano a Leone como próximo al cenit creativo de su autor, y todo ello a pesar de la unidimensional actuación de Richard Wyler. La sorpresa de la tarde, empero, no lo representa la proyección de esta película, pertinazmente defendida por Tarantino, según me cuentan alguno de sus conocidos, sino el corto documental que la acompaña, en verdad, un auténtico viaje romántico al corazón de Granada, con música original de Ernesto Halfter, una delicada pieza de orfebrería rebosante de buen gusto y mejores maneras, que pone digno colofón a una tarde embebida, sí, de gran cine y sensaciones recuperadas.
XXIV
Disfrutamos, casi en familia, de este día de transición pensando en lo que va a venir en las siguientes horas, y nos frotamos las manos, de veras, orgullosos, cómplices y testigos de alguna de las metas alcanzadas.
XXV
Constatamos, en la premiere nacional de Il plenilunio delle vergini, su carácter psicotrónico, indefectiblemente casposo, sus efectos especiales de saldo, la complicidad de un público cada vez más receptivo (y extrañamente gratificado), así como entregado al consumo de este tipo de productos. La película es absolutamente delirante, ya que me preguntáis…
XXVI
La fiebre sigue ahí, ma non troppo.
RETROBACK 2009: La contracrónica (cuarta parte)
Día 27 Martes:
XVI
Disfruto de la proyección de Nuits Rouges de Franju, remontaje en formato comercial del serial protagonizado por “el hombre sin rostro”, precedida de una inteligente presentación de Jacques Champreaux, actor principal y guionista de la misma. Pero más aún lo hago al final de dicha proyección hablando con el propio “hombre sin rostro” de cómo el visionado de Nuits Rouges le ha servido para transportarse a otro tiempo y lugar, precisamente, ese que con tanta lucidez evoca este divertido fumetti “francés” de Georges Franju. De veras, que se trata de una obra realmente entrañable.
XVII
La baja calidad de la copia de La Casa delle finestre che ridono de Pupi Avati convierte su visionado en una auténtico calvario, sobretodo después de percibir, a cinco minutos del comienzo, el primer gesto de desagrado del propio director, uno más entre los espectadores. Irónico, el propio Avati se encarga de recordarnos dicha condición a la conclusión de su obra en forma de reprimenda pública. Quizá sea esta una de las causas, reflexiono ingenuo, por la que el director boloñés se jacte de despreciar el cine de terror contenido en su filmografía. De repente, noto como me sube la fiebre.
XVIII
Trato de insuflar un aire de optimismo a una mesa preñada, en fin, de desencanto mientras compruebo, en carne propia, como lo que aparentaba ser una subida de tensión momentánea termina convirtiéndose en un claro ataque griposo. Procuro llamar a mis leucocitos, esta noche en huelga según advierto, para que acudan, prestos, a mi ayuda diez minutos antes de la próxima proyección, pero todos mis intentos se revelan baldíos, no tardo en percibirlo, mientras aumenta el malestar, la fiebre y la tensión.
XIX
Recibimos el impagable apoyo, y varias palabras de ascendencia cariñosa, de Jacques Champreux y señora, del mismo rango a las que antes habíamos recibido de parte de Eugenio Martín y Lone Fleming. Se agradecen, ya lo digo.
XX
Llegamos tarde pero lo hacemos al último pase del día: La muerte sonríe el asesino de Arístides Massaccessi (a.k.a. Joe D’Amato). Quedan pocas fuerzas, en fin, en este día tan intenso, también gracias a esta ingobernable sensación de fiebre que pone en jaque mi presencia en el Festival en los próximos días. No puedo conciliar pensamiento distinto a éste durante el resto de la noche...
XXI
¡Maldición!, grito tras un incontenible ataque de tos, en mitad de un delirio nocturno claramente inspirado por el affaire Avati.
RETROBACK 2009: La contracrónica (tercera parte)
Día 26 lunes:
XI
Me pierdo con propósitos solipsistas por el centro de la ciudad de Granada tratando de buscar referencias que, en el futuro, me permitan deslizarme a contracorriente. Sin embargo, lo que al principio había sido algo premeditado termina por convertirse en una pesadilla afterhoursiana: tres horas después aparezco tarde en el salón de plenos del Ayuntamiento donde ya no queda nadie en la anunciada rueda de prensa de presentación del Quatermass, con pocas dudas, la publicación más gozosa de todas las que apadrina el Festival. Otro día será, me digo autoirónico.
XII
Comienza el ciclo del cine fantástico italiano con la que es uno de los filmes que mejor lo representan: I vampiri. Observo, quizá preso del júbilo que proyecta sobre mi esta película, que aunque ha envejecido considerable todavía forma parte de un modo de concebir el cine de género claramente ingenuo pero fascinante. Llegarán tiempos mejores en la filmografía del propio Fredda y más aún en el resto del fantascienza, pero no dejan de ser destacables la ingente cantidad de referencias exportables que acabarán derivando de esta histórica película.
XIII
No veo Judex y no me lo perdono. A cambio, acudo a contemplar con Grazziano (comisario de la exposición), y con el resto de la troupe italiana, la muestra de cartelería de su colección expuesta en la Corrala de Santiago. Me sorprende ver la ingente cantidad de historias de carácter pulp que se ocultan en estos estupendos carteles, así como su carácter ajado y mítico. Se me antoja corta la exposición y poco selecta dentro del tono evocador que debe financiarla, pero es suficiente, ya veis, en un ecosistema poblado de nostálgicos y otros especimenes afines dispuestos a saciar sus instintos fanófilo-coleccionistas disfrutando de una muestra como la antedicha.
XIV
Tras el saludo a Pupi Avati logro vislumbrar un par de rostros rebosados de orgullo. Es otro de los grandes logros que deben atribuirse los organizadores del Festival, sobretodo porque Avati trasciende su condición de personaje mediático, resultando una pieza selecta de la que cualquier evento que se precie debería presumir ad eternum. Aquí no se hace, antes al contrario, y eso me gusta todavía más. Asumir este tipo de (lujosas) visitas con naturalidad es el primer paso para un crecimiento exponencial y seguro. Participo de ese orgullo, claro, en mitad de una ultracinéfila conversación con Daniele Terzoli y Javier G. Romero, pero esta vez lo importante es el contexto. Y qué contexto.
XV
Ya no queda tiempo para acudir a la proyección de La bestia mata a sangre fría pero sí para comprobar in situ el carácter entregado y dispuesto que portan quienes acuden a ella. Hay potencial, pienso, hay potencial…
RETROBACK 2009: La contracrónica (segunda parte)
Día 25; domingo:
VI
Antes de la primera película dejamos un espacio para el contexto. Y en Granada los márgenes saben a Alhambra y a Historia en formato pedregoso. Llueve pero no se desluce su encanto. Es verdad que cautiva más allá de sus anacronismos o de su inexcusable condición de negocio turístico. Seducido por los muros de otro tiempo, en fin, paseo a escasos metros del grupo igual que Simbad en su último viaje fantástico. Aquí no hay homúnculos espías ni sectas Tugg pero sí una aura mítico cuyos epítomes comienzan a cristalizarse al lado del sombrero de Jacques Champreaux. Es un marco idílico para soñar despierto, reflexiono, mientras compruebo de primera mano como la batería de mi cámara de fotos fallece por agotamiento, antes de llegar a un último rincón, si cabe, más fascinante. Otro día será, me digo.
VII
La respuesta granadina a Una vela para el diablo del no menos granadino Eugenio Martín vuelve a ponernos los pies en el suelo. Es una cinta de terror de concepción dramática y atmósfera in crescendo restaurada para la ocasión por cuenta (y gracias al esfuerzo) del Festival. Pocos acuden a la presentación de esta cinta poderosa, excelentemente recompuesta, uno de esos títulos de género reivindicables que componen la parcialmente excelente filmografía de Eugenio Martín. El propio director proyecta un cierto deje de decepción rápidamente soslayado por el aplauso que le brindamos los que estamos. Habrá tiempo para la revancha, pienso.
VIII
Nos llegan ecos del éxito de Kuroneko durante la cena, y nos sentimos intensamente complacidos. Me alegro por Kaneto Shindo, poseedor una de las cinematografías más apasionantes y desconocidas de todas y cuantas referencia el Festival, y por aquél que apostó por él, claro, en mitad de este día repleto de conversaciones míticas y cinefilia a granel.
IX
Me entretengo con las sombras, ya de noche, y con el callejero, justo cinco minutos de haber perdido mi móvil (y su jugosa agenda) en las calles nazaríes. Lo recupero gracias a la amabilidad de un taxista, a cambio de ocho euros, unos veinte minutos después. Respiro.
X
Peleado conmigo mismo evito llegar en la hora indicada para disfrutar de los tres primeros minutos de La sangre de las bestias de Georges Franju. Sí llego, afortunadamente, a tiempo de visionar ese hermoso poema visual que sigue siendo, pantalla grande en ristre, la excepcional Ojos sin rostro del mismo Franju. Nunca había gozado tanto esta película como esta noche y así se lo digo a David, de veras orgulloso y solícito, mientras dirigimos nuestros pasos hacia el día siguiente. Siento, indefectiblemente, que el Festival empieza para mí en ese mismo momento.
RETROBACK 2009: La contracrónica (primera parte)
Día 24, sábado:
I
Aterrizo y ya encuentro el segundo motivo para celebrarlo. Mis particulares miedos a aviones, alturas y turbulencias dejan paso a un efusivo saludo después de tanto tiempo, a una caterva de ancianos sin maletas a punto de iniciar una revolución social y a una indescifrable sensación de buen rollo dentro de un coche. Observo que esto no ha hecho nada más que empezar y que ya me siento como en casa. Lo celebro, claro, transitando por caminos nostálgicos mientras afilo los lápices preso de la expectación. Me gustaría saber italiano, eso ya lo anticipo.
II
Esperaba ansiedad y algunos nervios a unas horas del inicio y me encuentro con la agradable comprobación de que todo está hecho como debe; así que una tras otra, las primeras horas en Granada pasan tan rápidas como repletas de conversaciones cinéfilas y de alguna delicia culinaria, y de varios intercambios dialécticos de aroma lúcido con Javier mientras se cierra el apetito tras los postres en busca de la primera gran noticia del Festival: habrá lleno en la gala de inauguración.
III
Al son de la música de su padre se presenta Mónica y su espectáculo sobre el escenario del Teatro Isabel la Católica. Apenas sí hay palabras o discursos y sí una actuación, de veras, soberbia que es acertadamente recompensada con aplausos; digno punto de partida de un Festival de claro aroma evocador cuyos primeros efluvios se proyectan embebidos de música y cinefilia. Respiramos, claro, satisfechos.
IV
Cena uno acompañado de aquéllos con los que más cómodo se siente mientras participo de todas y de cada una de las conversaciones que se me antojan; todas ellas -advierto- parecen formar parte de un mismo ideal romántico. Me siento a gusto, ya lo digo, rodeado de gente sin máscaras.
V
Que bien duerme uno aquí, suspiro en mitad de la noche.
El cuaderno rojo
Un año más saco mi cuadernillo rojo a pasear por territorios financiados por la pasión y por el recuerdo. Son éstas, en fin, las transcripciones literarias de esas notas que, entre sueño y sueño, he escrito durante mi estancia en Granada como parte del staff organizativo del I Festival Internacional de Cine Clásico RETROBACK.
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En breve:
Día 24. Sábado.
Sueños
Es difícil medir la ilusión no ya por intangible sino por ser especie extraña. Y cuando se encuentra un parangón que la mida, no tarda en olvidarse en un rincón, enferma de dudas… o de conformismo. Es duro, en fin, abrirse paso entre la selva únicamente con ganas. Sin embargo, hay veces, ya veis, que el camino se torna repentinamente transitable, como si de veras, la maleza se hubiera convertido en un decorado de cartón piedra y las bestias, otrora despiadadas y hambrientas, se fueran apartando mientras avanzas, aún con paso lento, en busca del objetivo deseado.
Es ahora, digo, con el ego lleno de agasajos, cuando a uno le viene a la cabeza mirar a atrás con voz nostálgica, viéndose embarcado en una idea cuya génesis uno siempre pensó que era utópica; más que eso: sintiéndose parte de un proyecto cuyos primeros bosquejos se gestaron ya hace unos meses, en varias conversaciones casuales, con agentes varios, siempre a distancia, acerca de si era posible hacer realidad una entelequia. Y es ahora, vuelvo a decirlo, que lo que estaba lejos ha dejado de estarlo, cuando uno empieza a pensar que era posible. Que ha sido posible. Y no puedo más sino congratularme. Los agradecimientos ya los daré personalmente.
Sin embargo, no queda apenas tiempo siquiera para saborear el fruto conseguido, subsumido en la vorágine del trabajo constante; de la ansiedad, que aprieta más de lo que parece; de la necesidad ineludible de cuadrarlo todo aunque hablemos de círculos; de convertir la exigencia en un estímulo, y el estímulo en orgullo, aquí comparado al que ostenta un padre primerizo; aquél capaz de convertir la utopía en una realidad tangible, más que eso: en una oportunidad para que yo mismo, que estoy a este lado vomitando textos y alegorías, y tú, que estás al otro lado expectante deseando encontrar un sentido a esto que te digo, participemos de forma activa de esta singular aventura que es disfrutar el Cine en el mejor de los espacios posible, en todas sus versiones y manifestaciones, como ejemplo: dejándonos llevar por esto que aquí se nos propone.
Uno siempre presumió de no dejarse tentar por escenarios utópicos. El día 24, sábado por la noche, cuando tú y yo nos veamos en la gala, vindicaremos nuestro derecho a soñar despiertos.
Hambre de Cine... en RETROBACK
La cárcel, un territorio conocido para Suárez Carreño, se puebla en Fulano y Mengano de rateros de perfil bajo, supervivientes y paletos, entre cuyas filas encontramos a estos dos, que dicen no haber hecho nada y que la sociedad deja a un lado, incluso cuando se saben fuera de presidio. Ambos representan dos maneras de enfrentarse a la realidad de la posguerra bien distintas: uno la encara apelando al optimismo, sin dejar de compadecerse por su falta de suerte, aceptando su situación resignadamente pero sin dejar de pensar en el futuro; el otro, se enfrenta a si mismo con proclamas pesimistas, invocando al rencor o al odio, como gato “panzarriba”, como si, de veras, no hubiera otra opción en el horizonte que dejarse llevar, o dar la espalda al mundo. Entre ambos surge el rostro y la sonrisa de una chica llamada Esperanza (Julita Martínez). Nunca un personaje conoció un nombre tan explícito.
Pues sí, ELLA también visitará RETROBACK

Caroline Munro visitará el Festival granadino a finales de mes. Ya pueden preparar los pañuelos...
Judex relacionado
En los albores de la Primera Gran Guerra, Feuillade pergeñará la adaptación en formato serializado del Fantomas de Marcel Allain y Pierre Souvestre, obra de aprendizaje en el campo del cine de género que tendrá como colofón, su serial más (re)conocido, Los Vampiros, protagonizado por Musidora, acerca de una banda criminal parisina que aprovecha la noche para hacer sus fechorías. En su mezcla de cine policiaco constantemente asediado por imágenes oníricas, composiciones visuales recurrentes y un estilo decididamente transgresor (también en su contenido conceptual: la burguesía es acosada y atacada por doquier), se convierte en un referente del cine para los surrealistas...
...Cuando Judex se estrena en Francia en 1916, Georges Franju tiene poco menos que cuatro años. La Primera Guerra Mundial sigue devastando a media Europa. La involución social y la necesidad invaden las calles: los periódicos miran resignados al frente de batalla. Sin duda, la vocación documentalista de Franju tomará como germen esta época de carestía y de contradicciones.
Póker de ases en RETROBACK

Pues sí. Ya podemos confirmar lo que la foto de arriba insinuaba en el blog del Festival. Dario Argento y Pupi Avati serán dos de los cineastas que asistirán al RETROBACK’09 como invitados. Les acompañarán, entre otros, dos ilustres nombres de la cinematografía transalpina: Lamberto Bava y Francisco Barilli, autor (y un cineasta de corta pero apasionante trayectoria a reivindicar desde ya mismo) de una de las grandes ci(n)tas de todas y cuantas componen la retrospectiva dedicada al cine fantástico italiano: Il profumo della signora in nero. Una película extraordinaria, ya lo digo.
Cuenta atrás: PROGRAMACIÓN RETROBACK 2009
Ya está disponible en la web oficial del festival RETROBACK, la programación (aún sin horarios) de las películas que formarán parte del evento. Huelga decir que se advierten un par de docenas de ci(n)tas ineludibles.
Pa(i)sajes góticos en el cine italiano

El gótico italiano logra trascender su condición de cine-fachada no ya tanto por la dependencia que tiene de sus cultivadores más talentosos sino porque esos mismos profesionales son capaces de dotar a lo formal de una apariencia singular, diríase que seductora, una extraña mezcla de horror y belleza, de exhuberancia y ampulosidad, aunando la falta de pretensiones con el encanto. Un cine que va a buscar, en fin, su identidad colapsando el contexto de elementos escenográficos (candelabros, cortinas, telarañas, tumbas…) no por casualidad intermediarios entre el mundo de lo macabro y lo poético, y que se convierte en gótico, únicamente, al reconocerse parte de una sinergia acaparadora de escenarios, de historias y de personajes más o menos apasionados, cuya gravedad existencial se intensifica por una relación debida al amor, a la muerte, o a ambas cosas a la vez.
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ARTE
...Cuando hablamos de Cine como concepción artística aún lo hacemos en voz baja, casi siempre en círculos reducidos y sin hacer ruido, sabedores de que en sus casi ciento diez años de existencia apenas si ha habido tiempo para definir sus caracteres como artísticos, menos aún de haber sufrido en sus carnes metafóricas el impulso de las vanguardias, la disensión de los rupturistas, la voz aguda del crítico… preparado. Y eso a pesar de que estamos hablando de un movimiento cultural en perpetuo estado de cambio, tan deudor de la capacidad creativa de aquél que lo concibe como enteramente connivente con el que paga las facturas; que es la misma servidumbre con la que los pintores de siglos pasados satisfacían los egos de sus mecenas...
[leer artículo completo web RETROBACK]
Melville
Maestro y referente de toda una generación de directores (coetáneos: Truffaut, Chabrol, Rivette..., y no coetáneos: Tarantino, John Woo o Jim Jarmush), concebidor de una filmografía corta pero admirable, que apenas si admite obras menores o prescindibles, antes al contario, formada por una buena colección de obras maestras acostumbradas a resistir el paso del tiempo, cualquier análisis o crítica, también hoy día, treinta y cinco años después de su muerte.
Deformador de los géneros y de sus constantes, Melville siempre permaneció al margen de los focos y de las modas, cuando cimentaba la base de un cine -realista pero contestatario- sobre el que después se iba a asentar toda la Nouvelle Vague o cuando construía para los restos la fachada de un género, el noir, cuyas constantes y arquetipos ya había caído en desuso, cuando no en el más indigesto de los olvidos.
Creó alrededor de sus personajes todo un submundo poblado de gánsteres de medio pelo, jugadores de casino, asesinos a sueldo, cantantes de cabaret, viudas lesbianas o curas con un hálito de santidad. Personajes subsumidos en unos entramados cuya naturaleza bien podría encuadrarse en la de una tragedia griega (o japonesa, según se mire), contribuyendo a conformar la mitología de un cine más popular y, de paso, sembrar de seguidores a toda una generación venidera (haciendo especial hincapie en el cine hongkonges policiaco de los finales de los ochenta).
Cineasta en continua búsqueda de la evolución de su lenguaje, maestro de los set pieces y los fundidos a negro, del fuera de plano, de los encuadres inspirados, exponente y precursor de dos de los géneros que mayor relevancia internacional otorgaría a la cinematografía francesa (La nouvelle Vague y el Polar), a Melville, sin embargo, se le sigue negando su incuestionable capacidad innovadora en el plano formal, el entendimiento de su obra como un todo operístico, donde la técnica y la lírica persiguen un mismo fin: la recreación de una Historia, así, en mayúsculas.
Renovó los códigos de los géneros y los dotó de una forma recurrente para potenciar un argumento donde, contradictoriamente, el protagonista no es ni el género ni la forma, sino el Hombre: el personaje -que protagoniza el film- y el espectador -que recibe su mensaje.
Abordó el género bélico desde la perspectiva del resistente, quizá homenajeando su propio pasado, quizá definiéndose como un hombre enfrentado contra un sistema del que no tardó en asegurarse su independencia, acortando los costes de producción de sus películas, contratando a actores semidesconocidos, rodando en espacios naturales, en un principio, desafiando las normas establecidas, después, tratando de encontrar un hábitat, el que todo creador demanda, donde el principal motor de una historia lo mueva no una oficina de producción sino la Libertad, entendida como concepto de partida.

Director de Bob Le Flambeur, El Confidente, El Silencio de Un hombre, El ejército de las sombras, El Círculo Rojo... Fue Jean Pierre Melville. Es uno de los cineastas más influyentes del mundo del celuloide.
Próximamente en RETROBACK, 2009, un repaso a los títulos más destacados de su filmografía, en formatos de alta calidad.
Audrey
Hoy se ha presentado en Granada un resumen conceptual del I Festival Internacional de Cine Clásico, Retroback 2009:
ICONOS DEL CELULOIDE: AUDREY HEPBURN
PANORÁMICA: FEDERICO FELLINI
RETROSPECTIVA: EUGENIO MARTÍN
CLÁSICOS RECUPERADOS
ÉRASE UNA VEZ EN...
RETRATOS: GEORGES FRANJU
RETRATOS: JEAN-PIERRE MELVILLE
RETRATOS: KANETO SHINDO
CLÁSICOS DE MEDIANOCHE: EL FANTÁSTICO ITALIANO
LOS OTRO CLÁSICOS DEL CINE ESPAÑOL
TRIBUTO: JOHN PHILLIP LAW
Poco a poco iremos desgranando los diferentes films que compondrán cada una de las secciones (algunos de ellos, lo repito: i-ne-lu-di-bles). Lo que ya sí que podemos es confirmar que el eje central del Festival girará en torno a la figura de Audrey Hepburn, en el 80 aniversario de su nacimiento, contando con la presencia de su hijo Sean Hepburn Ferrer, albacea de una exposición inédita en España, que cuenta con 250 carterles internacionales, además de vestidos de la actriz y sus dos Oscars. Asímismo, el Festival contará con la presencia de Monica Mancini.
En total, serán aproximadamente 80 filmes los programados durante los nueve días que dure el Festival, a finales del mes de enero de 2009. Una mezcla ciertamente memorable entre cine clásico, de autor y de género, con algunas obras inéditas, en copias de altísima calidad.

Tic, tac, tic, tac.
Fellini retro
Adalid de lo grotesco y de lo absurdo, hizo de la hipérbole y de la exageración su marca de identidad, su territorio reconocible. Asumió riesgos porque no sabía hacer otra cosa. Y se atrevió a crear para sí solo un universo audiovisual no apto para todos los públicos, porque entrar en el territorio de Fellini se asemeja más a una violación que a un acto propio de vouyerismo, porque no se hace para contemplar una ficción sino para invadir el subconsciente de aquel que la concibe, embriagado de recuerdos y de atribuciones oníricas, cultivados en su misma infancia, allí donde se gestó la personalidad universal que acabaría siendo, el creador que ahora todos reconocen. Y es que el Cine de Fellini era, por encima de todo, una autobiografía en perpetuo estado de gestación.
Definió su obra a través del exceso. Y sin embargo, se le recuerda por su indudable capacidad para crear iconos (La Dolce Vita, Amarcord). Así de visionarios eran sus modos de entender el arte cinematográfico, así sería el legado que dejaría para los restos. Concebidor de eso que aprendió enseguida Terry Gilliam y antes que él Karel Zeman, y entre uno y otro, Fellini, maestro de todos los extravagantes, de los creadores de delirios, de los diseñadores de personajes acostumbrados a cohabitar la entrevela, echando mano de la imaginación o de sus sueños para sortear cualquier revés o impostura; una alternativa al neorrealismo rosselliano (al que Fellini le debe más que a nadie) pues no hay mejor manera de burlarse de la realidad que creándose una propia, aun preñada de mujeres de tetas gordas y labios poco refinados, o de payasos que se creen donjuanes, o de Giuliettas que se creen espíritus con cuernos en mitad de la nada.

Aprendió a hacer Cine tomando como base sus propios recuerdos, desposeyéndolos de aditivos o de interpretaciones metafísicas, travistiéndolo de ropajes oníricos y grandguiñolescos, convirtiendo la realidad en sueño. Y se llenó de Verdad en esa interpretación mística que haría de su propia vida en Ocho y medio y en Amarcord, dos de sus obras más destacadas de una filmografía inabarcable.
Poeta y visionario, mejor contador de historias que cineasta, italiano universal: Federico Fellini. Próximamente en Retroback (enero 2009) en Granada, una ciudad ideal, me cuentan, para semejante despliegue cinefílico, en copias de altísima calidad, una selección de sus obras más significativas. Por ejemplo:
Los inútiles
Las noches de Cabiria
La Strada
La dolce vita
Ocho y medio
Julieta de los espíritus
Satyricon
Los clowns
Roma
Amarcord
Casanova
A gozar, que es ya es mucho.
Cine de horror gótico italiano
Quizá una de las retrospectivas más apasionantes de todas y cuantas planea presentar el Festival RETROBACK sea la dedicada al Cine de Terror Gótico Italiano, un subgénero absolutamente desconocido por estos lares, más allá de algunos títulos como Danza macabra, La Máscara del Demonio o El horrible Caso del Dr. Hitchcock (alguna de las cuales podrán verse en el festival granadino, por cierto, contando con la presencia de alguna estrella invitada cuya identidad no tardaremos en revelar), y que cuenta en su haber con títulos tan estimulantes como I Vampiri (la obra fundacional de Ricardo Freda a medio camino entre el gótico y el fantástico-costumbrista), La Virgen de Nuremberg (El Justiciero Rojo) de Margheriti o el díptico de Mario Bava: La Frusta e il Corpo (con Christopher Lee alejado de los paisajes hammerianos) y Operazione Paura, la última gran película del género (y que anticipaba conceptos directamente extraidos de la Nueva Carne cronenbergiana, años vista de su propia formulación) antes de que el propio género cayera presa de las fauces del cine de explotación de los setenta.

Surgido al albor del éxito de las películas góticas anglosajonas (por parte de la Hammer y de American Internacional Pictures a través del ciclo que Roger Corman dedicara a la obra de Poe), el cine de horror italiano sabe desgajarse de aquéllas construyendo sus entramados con una identidad reconocible, casi siempre con una cierta querencia hacia lo grotesco (haya o no cadáveres de por medio), canjeando la dicotomía dios-diablo (propia de la filmografía hammeriana, empeñada en reformular los mitos del género a través de una visión moral) por la dualidad sexo-muerte, por ejemplo, utilizando elementos escénicos aparentamente tan contrapuestos entre sí como los camisiones transparantes y las camillas mortuorias. Las películas góticas italianas se repletan de castillos siniestros y villas feéricas, y se alimentan de maldiciones, fantasmas y aparecidas, casi siempre de turbia belleza (y cuyo destino entrará en eclosión con la presencia de un extraño), habitantes de escenarios poblados de candelabros y cortinas oscuras, de cuadros ancestrales y de espejos (utilizados como fetiche, pero también como puerta a otros mundos como ocurre en Operazione Paura), y de vampiros lacerados por el paso del tiempo y el olvido adictos a la resucitación, cuando cae la noche y hay que cumplir las cuentas de una maldición o una venganza.
El género, cuyo apogeo duraría menos de diez años, terminaría por sucumbir al amparo de otro que heredaría buena parte de sus constantes y a todos sus profesionales: el Giallo. Pero esta es otra historia, y más conocida.
RETROBACK ofrecerá un ciclo dedicado al cine de horror gótico italiano estrenando una afortunada selección de sus películas, algunas de ellas inéditas, a la vez que co-editará, junto a Quatermass, el que será la primera monografía dedicada al género en castellano, en una gozosa edición de la que ya os hablaré más adelante.
Ir haciendo hueco en vuestra agenda. Este ciclo promete lo suyo. Doy fe.
Eugenio Martín y John Phillip Law
Dejo inaugurada una nueva sección, que cubrirá desde hoy mismo las novedades y noticias concernientes al Festival Retroback'09 del que ya os hablaba en anteriores fechas, así como alguna de las temáticas objeto de retrospectiva que lo darán forma y sentido, por ejemplo, ésta que ahora os adelanto: un homenaje-repaso a la filmografía del granadino Eugenio Martín, autor de esa pentalogía de culto dedicada, por entero, al fanta-terror patrio que comienza con la rarísima (y magnífica) Hipnosis y continúa con Una vela para el Diablo, Pánico en el Transiberiano, Aquella casa en las afueras y Sobrenatural; artesano realizador de un sinfín de películas en régimen de coproducción entre los años sesenta y setenta, y prolífico guionista (enmascarado bajo el pseudónimo de Gene Martin), dedicó parte de sus esfuerzos autorales a culminar cintas de aventura y westerns, algunos especialmente destacables como El Precio de un hombre, no por casualidad, uno de los spaguetti hispanos más venerados por quien este firma.

Además de la retrospectiva y de su visita al Festival granadino acompañado de su esposa, la actriz Lone Fleming (Una vela para el diablo, La noche del terror ciego; El ataque de los muertos sin ojos...), se anuncia la presentación del primer libro sobre su obra repleto de material gráfico nunca visto, que tendrá lugar a finales de año en la sede de la Filmoteca de Madrid.
Así mismo, también podemos anunciar otra retrospectiva, más abreviada, en recuerdo de la figura del gran John Phillip Law, actor recientemente fallecido, y de cuya trayectoria ya nos ocupamos en la siguientes lineas.
Y, efectivamente, esto no ha hecho más que empezar.
















