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El Cronicón Cinéfilo

Buscando a Nemo: Ocean-Movie de gran envergadura

Buscando a Nemo: Ocean-Movie de gran envergadura Posiblemente una de las películas del año 2003. ¿Creen que exagero?
Visionenla.

"Buscando un nuevo modo de hacer un cine de animación que no discrimine a los adultos, la factoría Pixar, como ya hiciera en su momento el marciano Miyakaki, se dedica a promover productos artísticos de una envergadura creativa formidable, obras repletas de imaginación e inventiva donde el aburrimiento es una especie perversa que se combate, con énfasis, desde el primer plano de cada film. Buscando a Nemo es la culminación absoluta de esta quimérica propuesta, una película de aventura total, una ocean-movie de ritmo incesante que narra la historia de un padre que, obsesionado por la seguridad de su retoño (aprehensión justificada, suficientemente, en el angustioso, terrorífico prólogo del film), se ve obligado a cruzar medio océano para recuperarlo de las garras de un dentista aficionado al submarinismo que, sin desear tal afrenta, lo tiene secuestrado en su pecera.

El hecho de que los protagonistas sean habitantes del mar nos retrotrae a la memoria el universo singular de los entrañables snorkles y de algunos filmes disneyanos como Pinocho (la secuencia de la ballena) y La Sirenita (diversidad de personajes y entornos subacuáticos). Pero al contrario que aquellos, en lugar de apostar por los personajes infantilizados y la lágrima empática, Buscando a Nemo se regodea de su condición de obra mayúscula pensada por y para un público con dos dedos de frente (independientemente de su edad), y crea toda una maraña de personajes neuróticos, variopintos y singulares (impagable, en este sentido, el la terapia comandada por el tiburón Bruce), dotados de una sobresaliente capacidad para resultar creibles, y con un alto concepto de la autoparodia.

Es, sin embargo y a pesar de su condición de obra ideada para todos los públicos, un film multigenérico que entronca con el terror (su angustioso comienzo da buena fe de ello), la aventura (la búsqueda del hijo extraviado), el drama familiar y, por supuesto, la comedia descollante. Se repasan, en su entramado, conceptos de índole transgresora como el inconformismo o la consecución de la libertad a cualquier precio (magnífica la secuencia en que un apenado Gill reconoce que ha arriesgado la vida de Nemo en su afán de libertad), pero, sobretodo, destaca por la sorprendente e inusual ausencia de “personajes de inspiración malvada” en su argumento, y los que pudieran serlo, o no saben que lo son (como las gaviotas, el dentista o la sobrina de éste –cuya espectral aparición se precede de la partitura que Herrmann compuso para Psicosis) o son víctima de una terapia de arrepentimiento de resonancias grouchomarxistas (como los tiburones).

Buscando a Nemo, en fin, se rebela como un producto planeado para desencajar las mandíbulas de los niños y sus acompañantes, al tiempo que rellena su entramado con homenajes hacia el cine de Hitchcock (Los Pájaros y Psicosis) y de la Disney (Bambi, Pinocho, La Sirenita, Dumbo o El Rey León), contentando de este modo, a todos y cada uno de aquellos que se atrevan a traspasar el umbral de una película diseñada, definitivamente, por unos habitantes de otro planeta.

Calificación: 9,5

Lo más destacado: El corto que acompaña a la película; algunos gags memorables.
Lo menos destacado: Que haya quien se levante antes de finalizar los títulos de crédito.


J.P Bango"

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