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El Cronicón Cinéfilo

Noches de Reyes

Hay tres clases de Reyes: los buenos, los malos, y los magos. Los buenos, ya lo sabéis, pertenecen al ámbito de la leyenda, crean mesas redondas para democratizar las decisiones y consienten que su mejor caballero le ponga los cuernos con su joven y bella reina. Los malos, los malvados en realidad, ansían el poder por encima de todo, coquetean con la locura, los celos, el odio; gustan de servir de basamento a William Shakespeare, y por consiguiente a Laurence Olivier, Kenneth Branagh y Orson Welles.

King Lear Orson Welles


Los magos (ya se que algunos me diréis que todos son magos por que a ver sino como mantienen el status quo sin que se sorprenda nadie sino es por causa de conjuros mágicos) son tres: los "chorizos" que planeaban hacer honor de su condición en la esperpéntica película de Miguel Bardem (Noche de Reyes, 2001); los que Santiago Segura extermina en la Calle Preciados en la brillante "El día de la Bestia (Alex de la Iglesia, 1995) en un arrebato de ecos vengadores (No debieron portarse muy bien los "reyes" con el orondo director vasco); y los que propició, con clásico estilo de dibujos animados, la productora Cartel recientemente (Los reyes magos, 2003).

Yo, la verdad, nunca creí en ninguno.

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