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El Cronicón Cinéfilo

Jack Burton en la Pequeña China

Sax Rohmer, Fumanchu, y los seriales de entreguerras en los años 30, la productora Golden Harvest, Los Shaw Brothers, el cine de artes marciales de los 70 , y la apostura insolente de otro de los homenajeadores de aquéllas: Indiana Jones. El legado de referencias cinéfilas en el que se mueve Golpe en la Pequeña China no parece achicar a su artífice a la hora de abordar una visión personalísima sobre el tema.

Russell y Katrall camino del infierno de San Francisco


Golpe en la Pequeña China lo protagoniza un camionero aficionado a las camisas de tirantes, de aires rudos y descarados que, sin buscarlo ni pretenderlo (característica habitual de los films del norteamericano), se ve imbuido en una aventura extraordinaria (literalmente) discurrente por todos los recovecos de la iconografía pulp de origen chinesco. Es, naturalmente, otro de los anti-héroes consumados por John Carpenter y por Kurt Russell, pero al contrario que Snake Plissken (1997...) o que McReady (The Thing), los movimientos y decisiones de este bruto personaje se definen con la torpeza y la imprudencia, con la hosquedad y la destemplanza. En su afán de recrear un personaje despojado de cualquier vestigio de genialidad, Russell construye a Jack Burton como un ser autoparódico y ciertamente, gracioso en la mejor tradición de la comedia gruesa norteamericana.

En su argumento se mezclan secuestros a pie de aeropuerto, mafias chinas aficionadas a los juegos de magia (olvidaos de Manhattan Sur) y a las patadas de kárate, una estupenda Kim Katrall presumiendo de ojos verdes, émulos canijos de Bruce Lee, un malo megalómano y pasajes desbordados de imaginación .

Sin dejar un respiro al espectador, algo habitual en la filmografía de Carpenter, la acción presume discurrir por los más variados géneros, desde la explotation de artes marciales, hasta la heroic fantasy propiamente dicha, recolectando de todos ellos un deje homenajeador que va a convertir al film de Carpenter en un ejercicio cinéfilo autocomplaciente y vibrante, construido para aficionados sin perjuicios de toda edad y condición. Es decir, uno de los antecedentes más inspirados de la, de otra parte, mayestática Kill Bill. Para estas alturas el cineasta norteamericano deja claro que su enorme capacidad para la reinvención autoral no tiene límites.

Carpenter exonera a su película, en fin, de cualquier raigambre con lo trascendente hasta el punto de reclamar, del espectador, una complicidad necesaria para disfrutar, en toda su plenitud, la excelencia de este magnífico pastiche.

Hoy me lo pasé en grande revisando este film.

1 comentario

JIP -

jajaja... ¡ké buena es "Golpe en la Pequeña China", tan iconoclasta y a la vez ultradivertida...

y el personaje de Jack Barton tan, tan antihéroe, que siempre está ocupado en alguna tontería a la hora de dar la cara en las luchas...

Como diría el mismo Barton o Burton o como se escriba... ¡¿Pero qué pasa...?!

un saludo