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El Cronicón Cinéfilo

Kill Bill Vol. 2: Historia de una madre

Resulta complicado realizar la crítica de un Fragmento de un film, de la mitad de una historia cuyo principal leit motiv, la venganza, ya quedaba parcialmente satisfecha en el estruendoso final de la primera parte y cuyo desarrollo, lo sabemos desde el principio, convergerá en un face to face concluyente y reparador.

Tarantino vuelve con el Volumen 2 a su subgénero favorito: el tarantianismo, aquel en el que los personajes –individuos despreciables y crueles, casi siempre-, se ven forzados a vivir situaciones al límite acompañados de generosas dosis de verborrea, la mayoría de las veces, autocomplaciente y, sin embargo y con el mismo compromiso, mordaz y cínica. Y lo hace por la puerta grande, tras un prólogo –ahora ya lo sabemos- excesivo pero, al mismo tiempo, esplendente y subyugador. Es, precisamente, esta bipolaridad la que convierte a la filmografía de Tarantino en una filmografía expuesta, arriesgada y visceral. Su afán por vindicar las bondades del infracine lo hace coquetear con zooms anacrónicos, planos secuencias a lo Brian de Palma, diálogos alargados hasta el extremo… y salir de todo ello airoso, con sus desproporciones y con sus indulgencias. El tipo de Cine que, con entidad propia, convierte al director norteamericano en el sucesor creativo de la Generación de los 70, el único cineasta actual capaz de plasmar iconográficamente las mejores secuencias imaginadas por un Club, el de los Cinéfagos Compulsivos, al que el Director debió pertenecer alguna vez. Y todo ello sin perder rasgo alguno de su propia identidad o estilo. Con la arrogancia de quien inicia las competiciones y los desafíos sabiéndose ganador de antemano.

La Novia enterrada



Kill Bill Vol. 2 redunda las situaciones planteadas por su precuela con indudable honestidad. Se niega a repetir peleas colectivas o planificación de las secuencias de lucha, y rinde pleitesía al cine de Hong Kong con el mismo énfasis con el que antes reivindicó el japonés. No hay dibujos animados de por medio y las luchas se asemejan a los duelos de los Spaghetti Western más inspirados. Su argumento se simplifica aún más (aunque parezca increíble) reduciendo todo su metraje a la cacería que un animal herido interpretado por Uma Thurman perpetra contra su heridor, Bill, el tipo al que una vez (suponemos cercana) amó.

Y eso es lo que es precisamente Kill Bill, la cristalización de una historia de desamor mutua profesada entre dos malhechores sobrenaturales, dos asesinos (The Bride y Bill) impulsivos y feroces que se advienen a rendir sus cuentas del único modo que conocen. Pero este amor, subrepticiamente incestuoso pero explícitamente convencional, se ve adimentado por Tarantino con la introducción del personaje de B.B., un “regalo” inesperado, que subvierte las implicaciones emocionales del film hasta un extremo inimaginable, convirtiendo la última media hora del film en un apéndice ungido de contención donde lo que menos importa es la venganza (leit motiv de todo lo anterior) o el clímax violento, demostrando, otra vez más, que el bueno de Tarantino es consciente de que nos puede contar lo que quiera y como quiera sin perder ápice alguno de turbación o credibilidad, regodeándose, seguramente, de aquellos que todavía creen que existen fórmulas arquetípicas para la creación de películas de acción, de amor, o de aventura.

Todo eso y mucho más, es lo que es Kill Bill.

Lo más destacado: El duelo entre Elle y The Bride; el talento de la niña, cuya breve pero augusta ¿interpretación?, la convierte desde ya en revelación actoral del año.

Lo menos destacado: que no podamos disfrutar de una pieza (¿quizá en DVD?) la que es, con pocas dudas, la mejor película de los últimos tiempos.

Calificación: 9

Leer crítica de Kill Bill Vol. 1 en El Cronicón Cinéfilo.

3 comentarios

PaRaP -

Totalmente de acuerdo con el último comentario de J.P.Bango.

Tarantino ha decidido separar su película en dos fragmentos totalmente distintos que, incluso, abarcan géneros que podrían parecer opuestos. En la primera Tarantino le da muchísima importancia a la belleza visual y a explicar la história silenciosamente sólo con una katana de narrador; mientras que en el segundo volumen todo cambia y nos encontramos con el Tarantino de siempre, con sus diálogos que algunos tildan de estúpidos y otros los llamamos magistrales.

En mi lista personal me cuesta mucho poner un 10, pero Kill Bill, como obra completa, sin duda se lo merece.

salU2

J. P. Bango -

Sí. Conozco a más gente que le defraudó. Simplemente esperaban que se pareciera a la precuela, como si de una especie de remake se tratara. Para mí, lo sorprendente de este film, y de Tarantino, es la imprevisibilidad narrativa dentro de la previsibilidad de su entramado. Si allí se regodeaba en la filmación de los pasados de los antagonistas, aquí pasa de ello de forma elíptica y sin artificios... Incluso, en el global del film (ambas partes) la única secuencia que parece fuera de lugar es la de la pelea contra los 88, brillante y espectacular pero, vista ahora, incoherente con el resto del film.

Leí tu crítica y la he vuelto a leer reescrita. No hay nada mejor que dos tipos que han visto lo mismo de un film obtengan dos versiones tan opuestas. Supongo que Tarantino se emocionaría al leernos.

Un Saludo, Agente. Nos seguimos leyendo (y si sigues escribiendo sobre Carpenter: nos seguimos admirando ;)

Agente Cooper -

Para mí es muy inferior al Volumen 1. Me defraudó. Yo le daría un 5 o un 6, a lo sumo.
En mi blog he reescrito mi crítica porque se va a publicar en Pasadizo, y por eso he tenido que pulirla un poco.
Si la quieres leer --> http://www.20six.co.uk/Cooper/nextEntries/rhoiq8zen69h

Saludos!