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El Cronicón Cinéfilo

¿Sueñan los criogenizados con ovejas eléctricas?

Ayer, en La 2 de TVE, el programa Documentos TV nos brindó un documental referido a una temática singular: la criogenización.

Tras varios minutos en que los entrevistados se repartían entre freaks adoradores de la ciencia criogenizadora y trabajadores empleados en la causa, uno siempre tenía la impresión de que el mayor estímulo que impulsaba la criogenización como Ciencia era la Fe que profesaban sus seguidores hacia las bondades del método. Contradicción de naturaleza irónica que, sin embargo, quedaba al margen de los apasionados promotores de la misma…

Casi sin querer, tuvo su aparición en escena un entusiasta Gregory Benford (escritor ganador del premio Nebula por Cronopaisaje) que, aunque admitía las pocas posibilidades de la viabilidad del procedimiento, se entregaba con efusión a sus resultados, al mismo tiempo, que comentaba los recelos que sus colegas Clifford D. Simak o Robert A. Heinlein habían expresado sobre un tema que, directamente, atentaba contra su religiosidad, o el comprensivo argumento que había esgrimido Ray Bradbury sobre la futilidad que suponía resucitar en un futuro al que no habrían podido llegar los seres a los que amaba. (La respuesta de Benford lo situaba de bruces en la cúspide de la causa. “pues que se criogenicen ellos también”).

El mayor hallazgo del documental, a mi juicio, fue la presentación de uno de los productos estrella de la Fundación Alcor para la Extensión de la Vida: las cabezas que, desgajadas del cuerpo y posteriormente criogenizadas tal cual, esperan que el futuro no sólo les depare la cura de su enfermedad sino además un cuerpo vivo (y joven, suponemos), clonado, en el que poder aposentar su experimentado cerebelo… Fragmento de documental que los aficionados a las series catódicas de pata negra, ya habrán asociado a alguna de las mejores escenas de Futurama.

Futurama forever


El documental proseguía intercalando opiniones entusiastas con retazos de empresa corporativa que a los devotos de la ciencia ficción tanto nos recuerda a Dick y a uno de sus ejemplos más afamados: Ubik. Así que al mismo tiempo que visionaba el programa (de otra parte, excesivamente redundante), no podía dejar de preguntarme por qué en lugar de películas tan deficientes como Demolition Man, Eternamente Joven o Jason X (por citas películas que directamente se definen por la temática criogenizadora), a nadie se le ha ocurrido tratar el tema (interesante, por cierto) con el estilo penetrante y subyugador que acostumbraba el bueno de Dick.

Ahora que lo pienso: demasiado complejo para los discípulos de Jerry Bruckheimer.

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