Blogia
El Cronicón Cinéfilo

El día de mañana nos deja, efectivamente, fríos

La Anécdota: El efecto invernadero, el deshielo de los polos, el cambio climático debido a un cambio en las corrientes de agua provocadas por la desalinización progresiva de los mares... Más que una película se debiera haber hecho un documental del National Geographic, es evidente, pero a Emmerich le gustan las apuestas fuertes y a sus productores, arriesgarse... No os riáis: también los bancos se arriesgan. ¿Os seguís riendo?

The Day of Tomorrow


El Director: Roland Emmerich, asiduo imitador de las constantes más facilonas del cine de Spielberg, alemán de estómago agradecido y a ratos buen fabricador de entretenimientos. Director de algunas de las películas de nuestra infancia como El Principio del Arca de Noe o El Secreto de Joey y conspirador pro-presidencialista contra los intereses de los marcianos en Independence Day, convirtió en diabólicos fabricantes de residuos (y bestias) atómicos a los franceses por cuenta de lo de Mururoa, justo un par de horas antes de hacer volar por los aires el Madison Square Garden y el centenar de simpáticas crías que la hermafrodita Godzilla había dado a luz con anterioridad. También nos comentan que le gustan los jeroglíficos, las arañas, los patriotas armados con hachas y las películas de soldados universales. No sé yo.

El Género: Las catástrofes. Antiguo subgénero típicamente hollywoodiense que suele aflorar al albor de alguna de las grandes crisis mundiales (lease Crack del 29: Los últimos días de Pompeya, San Francisco...; crisis del petróleo del 73: Terremoto, Aeropuerto, El Coloso en Llamas, Más allá del Poseidón...) y que últimamente le ha dado por asomarse con mayor o menor asiduidad y éxito gracias a los avances tecnólogicos e infográficos (crucemos los dedos) obtenidos desde la década de los 90.

La Trama: En realidad no hay trama. Un climatólogo norteamericano y otro escocés se reúnen en la India para poner en común sus conocimientos tras la conferencia catastrofista que acaba de dar el primero contando sus experiencias, cuasi sobrenaturales, en el círculo polar antártico. Cuando ambos regresan a sus respectivos hogares, las evidencias de que el cambio climático se está produciendo, son inexorables. Y ya está. A sobrevivir, toca.

Los personajes: Estereotipados, insbustanciales y, profundamente, antipáticos, son incapaces de proyectarnos algún tipo de emoción sobre su existencia, destino o suerte. Nos dan igual que se ahoguen, se hielen, se caigan de lo alto de un supermercado, acaben devorados por los lobos o atravesados por granizo con forma y tamaño de sandía... Consecuencias, sin duda, de un guión desidioso y ventajista.

La secuencia: Los norteamericanos cruzando el Rio Grande cuan espaldas mojadas del Siglo XXI buscando auspicio, calor, comida y trabajo, oh, que gran momento, en los estados y países del Sur. En fin, cura de humildad a contracorriente de un Emmerich cada vez más descreído y, naturalmente, algo inusual en el orgulloso cine norteamericano contemporáneo.

La Frase: La pronuncia el bueno de Dennis Quaid cuando sus conocimientos sobre el tema son requeridos para intentar solucionar el problema: "Huyan al sur..."

Lo más destacado: los efectos especiales, of course.

Lo menos destacado: el escaso interés que despierta lo que no son efectos especiales.

La Calificación: 6

2 comentarios

J. P. Bango -

Así es el Cine de Emmerich: siempre se deja ver (que ya es).

Agente Cooper -

Me gustó más de lo que esperaba. El cine de catástrofes no me apasiona, pero esta película cuenta con efectos especiales impresionantes y con unos personaje no del todo abofeteables. A pesar de que muchos detalles son directamente increíbles: esa ola de frío que persigue a nuestros personajes pero que se detiene cuando cierran la puerta de la biblio...
En fin, es digna y se deja ver. No me aburrí.