Blogia
El Cronicón Cinéfilo

Las Hermanas de la Magdalena: la memoria del Cine

Las Hermanas de la Magdalena/The Magdelene sister es una dura crónica social inspirada en los conventos de la Magdalena, que durante buena parte del siglo pasado servían como refugio y lugar de expiación a mujeres que habían sido repudiadas por su familia y/o entorno por razones de índole moral...

Bernadette


Film de gran dureza y que se sigue con un doloroso (y permanente) nudo en el estómago, la película nos introduce en las peripecias de un grupo de jóvenes "reclusas" condenadas por el entorno socio-familiar que las hospeda, a redimirse de sus "pecados" (a saber: Bernadette ha coqueteado con los chicos en un patio de colegio; Rose es una joven madre soltera repudiada por su familia a la que obligan a ceder a su hijo en adopción; Margaret acaba de ser violada por su primo... ) en una congregación religiosa de aires despóticos que, al tiempo que se dedica a destrozar el presente y el futuro de las mujeres allí encerradas, utiliza toda aquella mano de obra para aposentar los pilares de toda una franquicia de lavanderías.

Peter Mullan, actor (al que los adictos al cine de Ken Loach veneramos por su intervención en Mi Nombre es Joe) y brioso director compone en Las Hermanas de la Magdalena un feroz retrato de una sociedad enferma de puritanismo, hipócrita y aparente, que utiliza la religiosidad y el fervor de sus devotos para garantizar el mantenimiento de un status quo opresor (desde el punto de vista de la moral) y desigual (en las relaciones familiares), sustentado por el rigor y el despecho de aquellos que hallan el sentido de sus vidas en el dominio y en el poder que ejercen sobre los demás. Un modelo de sociedad, en fin, harto reconocible (y extrapolable a otras sociedades, regiones, épocas), de ascedencia hermética y déspota que tiene como hobby la humillación, el repudio y el desprecio de aquellos que ingenuamente la sustentan.

La película de Peter Mullan no se conforma con mostrar los castigos físicos y psíquicos que las hermanas de la congregación espetan contra sus congregadas de un modo más o menos eficaz sino que se gusta de construir algunas secuencias explícitamente cinematográficas, de gran calado emocional y sumamente intensas, mitigadas con una única secuencia (aquella que protagoniza el cura y su traje urticárico - breve y culminada de forma dramática) que permite la sonrisa y por otras tantas, que hurgan en la herida de estas mujeres condenadas a sobrevivir en una penitencia impostada.

Cine de terror en estado bruto, en definitiva, financiado por el compromiso de aquellos que como Ken Loach o Stephen Frears saben apostar por un cine combativo y de denuncia sin declinar los valores narrativos y geniales (dimanantes, sobretodo, del extraordinario trabajo de interpretación de los actores) propios del lenguaje cinematográfico. Tipos que, como Peter Mullan, presumen acostumbrados de saber plasmar sobre celuloide fragmentos de existencias trágicas adimentadas por destellos de tenue humanidad. Restos de desalientos cinematografiados que encuentran, también aquí, su lugar y sentido en esta indispensable, ineludible y necesaria película.

Lo más destacado: el (equilibrado) reparto de los momentos más dramáticos entre todas las protagonistas; por descontado, la soberbia actuación de todos los intervenientes (en especial, y por contraposición: el nada acomodaticio cameo del propio Peter Mullan) y el (justo) desahogo de su final.

Lo menos destacado: no apta para corazones (demasiado) sensibles

Calificación: 8,5

0 comentarios