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El Cronicón Cinéfilo

No fue un año más

Dos menciones satisfactorias (la posición de finalista en los Bob’s obtenida por el Cronicón en la categoría del mejor blog periodístico en lengua española, y otra de la misma categoría -y similar orgullo- en el I Premio Vórtice de Ciencia Ficción, conseguida por el único relato que he podido escribir este año), sirvieron para reconducir un rumbo que, por momentos, parecía dirigirse hacia el más impertinente de los iceberg.

No fue un año más, no, este primer año de El Cronicón Cinéfilo. Fue un año repleto de cine, sí, de crónicas diacrónicas, sí, de artículos más o menos ingeniosos, siempre pasionales y sinceros. Un año que se fue torciendo, literalmente, a medida que pasaban los meses y que alcanzó su cenit un mes de mayo desafortunado y doloroso donde llegué a perder la esperanza de que alguna vez pudiera recuperar la funcionalidad, volver a escribir, pon ende, sentirme vivo en plenitud.

Nunca se curó pero se encontró un remedio eficaz, aun temporal, incluso para aminorar los efectos del dolor, el dolor en sí, y volví a ser persona, con mi máscara y mis neuras, con problemas, como tú, sin más, convidado a dejar pasar los días hasta que llegara... la hora. La hora de Hitchcock, claro, de Carpenter, Spielberg, Coppola, Scorsese, De Palma, Loach, William, Fisher, Cronenberg, Eisenstein, Kurosawa, Leone...

Ya no me atrevo a aventurar nada. Un año más es una utopía. Sobrevivirlo un deseo. Al lado de los míos: un objetivo moral.

Escribiré todo lo que pueda en función del tiempo que pueda conseguir para que mis escritos puedan desarrollarse de manera íntegra, sean libres y lleguen a todo aquel que desee leerlos. Visiionaré todo lo que pueda, sí, en función del tiempo para variar. Leeré también, claro, para adoctrinar mis letras sobre cómo debe gestionarse el talento. Y deja´re un epsacio para los sueños y sus bondades de índole reconfortante, para convertirlos en propósitos y objetivos, para encontrar la felicidad del único modo posible: buscando.

Y para ti, amig@ lector@, dejo mis mejores deseos para este nuevo año que se aproxima: buen Cine y mejores lecturas. Y salud. Sobretodo, salud.

Nos vemos en los cines.

© J.P.Bango: Ávila, 30 de diciembre de 2004

2 comentarios

J. P. Bango -

Ese texto fue muy doloroso (en todos los sentidos de la palabra) y, en cierto punto, tenía por objeto una despedida (qué mejor manera de despedirse que haciendome eco de todas aquellos momentos subyugadores por los que había pasado mi experiencia cinéfaga, ¿verdad?). Por eso soportaba aquella estructura desordenada, ensoñadora, sincera. No me he atrevido a volverlo a leer, siquiera.

En fin: no es que sea vago; realmente, tengo poco tiempo. Y esto es algo que tengo que replantearme con el nuevo año...

Gracias Luis, y feliz entrada de año.

Luis -

Nunca por favor, nunca, adoctrines tus letras. Recuerdo de aquel mayo a tu hermano comentando a las bellas y a bestias que poblaban tu corazón y a los lienzos de tu imaginación.. Me dio envidia tu impronta, y aún hoy sigue siendo así. Amigo, sé un poco menos vago y escribe más (de eso que sabes), es evidente tu talento (yo no opino como tu que sea tan diferente la ficción de la puta realidad). Ridley Scott nos ha dejado unicornios de papel como pista, aunque a tenor de de sus propias palabras el no lo sabe.

P.D: no creo que esas palabras vistan rigor, son un escupitinajo sincero a las cinco de la mañana. Ni Scott Fitgerladt firmaría con más alcohol n las venas de la muñeca. Ni Peckinpah gritaría con más radcord.

Enhorabuena.