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El Cronicón Cinéfilo

Freeway: dos violentos cuentos

El otro día ví, Freeway, actualización indie e hiperviolenta del cuento de Caperucita, con una chillona Reese Whiterspoon de protagonista y un Kiefer Sutherland inigualable en el papel de lobo hijodeputa.

El argumento, claro, es el consabido con un par de variantes modernistas que estilizan este film de Matthew Bright. La chica es Reese Whiterspoon, una adolescente nada ingenua que ve como su vida se desmorona cuando sus padres (ella, prostituta neurótica; él padrastro drogadicto también incondicional al incesto) son detenidos e introducidos en la cárcel. Demandando algo de cariño y afecto parte en busca de su abuela por una autopista maldita que le hará toparse con un violador/asesino de adolescentes, un lobo con cara de psiquiatra (y apellidado Wolverton...), que encontrará en la joven una resistencia y obstinación, ciertamente, extremas.

freeway


Freeway es una película que se explica con su argumento: una descarga de hemoglobina que no sólo revierte/pervierte los esquemas de los cuentos clásicos (ya de por sí bastante violentos, a saber: ogros que se comen a niños; brujas que secuestran niñas; lobos que devoran a un poblado de cabritillos; madres que envenenan a sus hijastras...) con una gran dosis de humor negro sino que además se recrea en sus excesos, con un sadismo inusitado incluso en una producción independiente reservada para espectadores sin escrúpulos ni reparos.

En este contexto, la película articula temas tan poco convencionales como la prostitución infantil, el sexo oralizado, el abuso de menores, las cárceles de mujeres, la violencia extrema... disfrazados a modo de cuento teen de malos y retorcidos, donde caperucita (con su cesta y su cazadora roja, con sus trencitas y rostro angelical) se transforma en una cruenta vengadora, en un animal herido que reacciona de modo salvaje a las no menos salvajes acometidas de sus agresores y guardianes y, el lobo, aleccionado por una jovencita demasiado incordiada por el mundo de los mayores, apenas si le quedan dientes para intentarlo una vez más.

Ajeno a las texturas propiamente cinematográficas, en fin, la película se resiente de un abuso de la cámara en mano y se recrea, de forma inmoderada, en la verborrea lenguaraz de su protagonista pero no deja de ser una película sorprendente, liberada de convenciones, y terriblemente cáustica. Una película de pseudo-culto que sorprenderá a aquellos que aún esperan del Cine propuestas más que transgresoras.

Su secuela, en cambio, naufraga por todos los costados a pesar de contar con el mismo equipo creativo. Y eso que el argumento no puede ser más contraventor: dos jóvenes adolescentes (una lesbiana neurótica, hiperviolenta e irascible, deudora de una infancia repleta de abusos sufridos; otra, una chica blanca bulímica, despiadada, enérgica e impulsiva) coinciden y se escapan de un correccional de mujeres, matan a diestro y siniestro, se hacen amantes y huyen a México buscando resolver un puzzle de aires lúgubres y malsanos en la dacha de una aviesa santera que oculta tras su aguileña nariz un oscuro secreto.

Con más dosis de sexo y violencia que la anterior (¡ale, ya podéis correr hacia el videoclub!), Freeway 2: Confessions of a Trickbaby, se olvida del humor negro con la misma ligereza con que aproxima sus intenciones a una serie Z inconsecuente, rezumando caspa por muchos de sus poros y más voluntad que acierto narrativo. Pese a todo y olvidada ya Caperucita, vuelve a poner sus garras sobre uno de los cuentos clásicos, Hansel y Gretel, pero no para revisarlo o actualizarlo sino como mera excusa para acometer un argumento más que atrevido, singularmente duro y harto hemoglobínico. Una lindeza cinematográfica, ya véis, que desinfla el interés de su precuela y de un director, ya lo sabemos, al que no le debían gustar demasiado las historias de los Hermanos Grimm, Perrault o Andersen.

Lo más destacado: su transgresión conceptual.

Lo menos destacado: su carácter autocomplaciente.

Calificación
:
Freeway: 6,9
Freeway 2: 4

5 comentarios

MARY -

ESTA PELÍ MOLA!
SE PODRÍA DECIR QUE ES LA CAPERUCITA ROJA DE NUESTRO TIEMPO, ME GUSTÓ MUCHO.
SALUDOS

Agente Cooper -

Comparto vuestras alabanzas hacia la primera. Esa versión perversa, urbana, violenta y cruda del cuento de Caperucita me pareció interesante. Bright manejó elementos polémicos, pero lo hizo de manera muy eficaz.
Excelente Reese Witherspoon, Kiefer Sutherland y los brutales secundarios.
Una gamberrada con clase e imaginación, en definitiva.

La segunda no la he visto, aunque tengo curiosidad. No me importaría echarle un ojo.

J. P. Bango -

La segunda funciona más como parodia, ya os digo, y por eso mismo se nos presenta menos imaginativa, menos transgresora, más previsible...

Tengo la sensación de que tiene que ver más con la subsistencia que con el Cine...

absence -

Me gustó mucho la primera. Las dos veces que la he visto me ha hechopasar un buen rato. A mi es que lo gamberro e incorrecto me puede. La segunda no creo que la vea.

Spaulding -

La vi en el Festival de Sitges, hace ya bastantes años, y guardo un buen recuerdo de esta película (de la primera, la otra ni la hge visto). Se que me pareció un tanto deudora del estilo que utilizó Jonathan Demme para su interesante (y también atípica) "Algo Salvaje".