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El Cronicón Cinéfilo

¿Crisis? ¿Qué Crisis?

Las crisis se definen por un cambio más o menos drástico que provoca alteraciones en el status quo. En Cine, una crisis paradigmática fue aquella provocada por una generación de directores que, reivindicando su condición de autores, consiguieron hacerse con una parte de un pastel generado, sobretodo, por cuenta de su talento y disciplina...

En el Cine Español (no me gusta atribuir una corriente artística a una nacionalidad así que este punto os lo explicaré un día de éstos con un artículo de título más contundente), por ejemplo, no se puede hablar de crisis alguna porque, sencillamente, todo sigue igual que siempre: hacen Cine los mismos; no hay quien haga una segunda película; los actores sobreviven gracias al tirón de la televisión en series sin mucha gracia sostenidas por su carácter cómplice, y todos se defienden como gatos panza arriba en cuanto a alguien se le ocurre pronunciar la susodicha palabra.

Lo único cierto es que el Cine español sólo se muestra unido cuando alguien se atreve a poner en duda su talante. Por eso no resulta extraño que Fernando Fernán Gómez se enfurezca cuando alguien realiza alguna insinuación al respecto. No voy a censurar la actitud (no nos engañemos: a la defensiva) de Fernán Gómez... Si a mi me gusta el Cine quizá también lo sea porque existe El Viaje a Ninguna Parte. Pero lo que sí que es reprochable es la actitud de aquellos que desprecian y/o atacan las opiniones de aquellos que ponen en duda la bondad irreprochable del Cine hecho aquí. Primero, porque suelen ser opiniones juiciosas y/o fundamentadas. Segundo, porque sus réplicas se definen con un halo victimista harto cargante.

En fin, yo quiero que haya crisis, ya véis. Que todo cambie. Que se apueste por nuevos (y jóvenes) guionistas, que las Escuelas de Cine comiencen a dar sus frutos en márgenes cercanos al Cine de Género, que se compita con talento contra aquellos que sólo pueden presumir de marketing; que nuevos (y vocacionales) productores encuentren su sitio en el mainstream local; que se acabe el sectarismo, la hipocresía, el servilismo, los productos autocomplacientes, las distribuciones paccionadas, el victimismo inocuo.

Y lo deseo, precisamente, porque me gusta el Cine como Arte, como espectáculo, como medio de expresión/comunicación desnacionalizado.

7 comentarios

marta -

Estoy de acuerdo contigo, Andolini. Además, el otro día alguien comentó lo extraño que es que las seeries de televisión hechas en España tengan tanto éxito y en cambio nadie vaya a ver pelis españolas. Reconozco que ver cine español es difícil, pero ver cine español bueno es casi imposible, al menos fuera de Madrid y Barcelona porque no se estrena y si se estrena no dura nada en cartelera. Por otro lado, con el cine pasa como con la literatura, ahora todo el mundo con el Quijote hasta en la sopa y resulta que casi nadie lo ha leido y los de mi generación que lo hemos hecho obligados lo consideramos un rollo. Muchas pelis españolas adolecen de lo mismo, sus protagonistas son perdedores. Para ver perdedores y gente normal con problemas normales me quedo en mi barrio leyendo el periódico o viendo las noticias. Me sale más barato.

Andolini -

Muy bien J.P. Has expresado y has argumentado muy bien una idea que en mi opinión es el núcleo de todo: ¿La crisis como enemigo a batir o como vehículo del cambio? El Ministerio de Cultura, y en general el sector audiovisual se encuentra muy a gusto en la primera desde los años 80, porque intentar curar la hoja enferma en vez de podarla para reforzar los brotes jóvenes es, como siempre, la solución fácil, la solución política. Amenábar es un ejemplo de cineasta comprometido con su obra, ambicioso y perfectamente capaz, nacido y fortalecido por la crisis del cine español. Si Alejandro es fruto de esa crisis, ¡Más crisis!

Steam Man -

ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO!!

J. P. Bango -

Ahí te pongo un enlace ilustrativo del encontronazo de FFG con una periodista, amigo Gagarin.

http://www.informativos.telecinco.es/dn_25569.htm

Amigo Gagarin -

Me he perdido lo de Fernán Gómez. ¿De qué va?

Entiendo lo que dices del cine "nacional". Verás cuando el próximo fin de semana se aguarde la entrega del Oscar a la mejor película extranjera como si fuera el Mundial de fútbol. Además, las otras películas candidatas ni serán mencionadas, porque hay quien se cree que esto de los premios de cine es Eurovisión.

J. P. Bango -

Bueno, lo que está claro que lo del fingimiento y fuera del ejercicio de su profesión, no es algo definitorio de nuestro amigo. Pero yo no censuro ese tipo de exabruptos. Creo que los victimismos van por otros derroteros y, naturalmente, los expresan otros y de modo más sigiloso...

Spaulding -

Yo, en cambio, si defiendo la actitud gruñona de FFG ante la pregunta insolente (y maniquea) de la periodista. Es mejor soltar la rabieta con mala leche que hacer como la mayoría de actores: fingir una sonrisita falsa y salvar la situación de manera hipócrita y diplomática.