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El Cronicón Cinéfilo

El Aviador: Obsesión por el Cine

Hijo de empresario petrolífero heredero de una gran fortuna, productor de cine dueño de la RKO, cineasta perfeccionista desalentado por los musas de la inspiración, personaje aficionado a los excesos dimanantes de la industria del cine, amante de portada de tabloide de gran parte del star system femenino de los años 30, constructor de aviones apasionado del riesgo, amigo de sus amigos, piloto osado coleccionista de records... El perfil de un personaje como Howard Hugues se ajusta tanto al cine espectacular pero desgarrador, exquisitamente formal pero vibrante, que a nadie puede extrañarle que el bueno de Scorsese, habituado a retratar a los habitantes de la América del Siglo XX, se haya fijado en su figura para éste, de momento, su último film.



Biopic desmesurado de alguna de las vivencias que definen la vida de Hugues (el rodaje de Los Angeles del Infierno: el mejor momento de la película; su romance con Katharine Hepburn; los efectos del Desorden Obsesivo Compulsivo...; el accidente de avión que sobredimensionó las consecuencias de la enfermedad...), The Aviator se presenta como un film construido a mayor gloria de ese Oscar que tanto ansía: obra maestra en lo formal, poseedora de más de una secuencia deslumbrante (y no todas protagonizada por aviones) y magníficamente interpretada... Su primera hora recoge, probablemente, segmentos del mejor cine hecho en lo que va de año con sus planos de grúa imposibles, su reparto coral extraordinario, su autoconvencimiento de estar formalizando una gran Obra. La película adolece, sin embargo, de una arritmia incesante a partir de dicho momento, repitiendo situaciones (en especial, referidos a la obsesión del personaje con su enfermedad) y mostrándose demasiado interesado en la anécdota, en el carácter heroico de Howard Hugues, en su caprichoso modo de entender la realidad.

Sin alejarse, del todo, del cine de ascenso y caída de la que suele participar la cinematografía de Scorsese, El Aviador interpretado por Leonardo Di Caprio rehuye la condición perdedora de aquéllos (Jack LaMotta, Bill El Carnicero, Travis Bickle...), definiéndose como un héroe en toda regla, un héroe americano, capaz de pelearse incluso con su propio gobierno para poner en marcha el más megalómano de sus sueños. En este sentido, Scorsese toma partido por Hugues encarándolo a un ogro con voz y rostro de Alec Baldwin, director de la PanAm, que hace las veces de oponente del protagonista, y convierte la película en un biopic de aires hagiográficos despojado de cualquier rastro de autocrítica que resta contundencia al retrato pretendido por Scorsese.

Es, precisamente, la personalísima elección de los momentos de la vida de Howard Hugues expuestos por el cineasta, lo que da sentido y textura (para bien o para mal) al film. Así, de los múltiples amoríos de Hugues, el guionista John Logan escoge el que, a decir verdad, parece el más aburrido, el de una Cate Blanchett metamorfoseada en el papel de Katherine Hepburn con voz adusta y nula complicidad (suponemos que por eso ganó el Óscar). Traspiés elegido a propósito que compensa con la presencia de una muy maternal Ava Gardner (interpretada con gran seguridad por Kate Beckinsale) pero que resta enteros e interés a esta vida cinematografiada, definitivamente, intensa a nivel conceptual pero severamente redundante.

No es mejor película que Gangs of New York, por ejemplo, pero se defiende, sin desdoro, de la mayoría de los biopics contemporáneos porque tiene algo que los demás no tienen: pretensión de ser una Obra Maestra.

Lo más destacado: su condición de espectáculo total; la puesta en escena; la fotografía; la interpretación de Leonardo Di Caprio.

Lo menos destacado: la rosebudiana escena final; se echa de menos un mayor grado de sordidez.

Calificación: 7

2 comentarios

J. P. Bango -

Pienso lo mismo respecto al papel de Cate Blanchett como bien sabes (para mí: un lastre en la película) y no creo que sea únicamente por su doblaje...

En cuanto a Gangs of New York, con el metraje adecuado (por una vez, mayor que el exhibido) hubiera sido una obra maestra absoluta (nunca lo sabremos, sí: cine-ficción).

Scorsese ganará su Oscar cuando pugne con alguien menos inspirado que el amigo Eastwood.

Spaulding -

Pues yo creo, al contrario que usted, este film, en muchísimos aspectos, es muy superior a Gangs of New York.

Por cierto, no me gustó nada la Cate Blanchett en el papel de Katharine Hepburn. Me pareció totalmente exagerada en su interpretación. Aún no entiendo ese Oscar.