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El Cronicón Cinéfilo

Alien Vs Predator: Menage a tròis alienígena

Paul Anderson, otrora director de culto gracias a la historia de amor existencial narrada en Shopping, comenzó el proceso de fagocitación en la industria norteamericana con un film menor, Mortal Kombat que lo convirtió de ipso facto en la alternativa módica a los Renny Harlin o Wolfgang Petersen de turno y, de paso, atiborró su cartera con proyectos fundamentalmente basados en el uso de los efectos especiales (Resident Evil, Horizonte Final, Soldier...). A pesar de los pesares, Paul W.S. Anderson ha logrado sobrevivir a la servidumbre del artesanazgo gracias a su pericia para crear ambientes recurrentes y, por encima de todo, por tomarse muy en serio cualquiera de los engendros que le ocupan.

Con este currículum, Anderson se presentaba como candidato idóneo para juntar para el Cine dos franquicias de género que ya habían convivido en el campo en el cómic con un éxito relativo. Y sí. Desde su mismo comienzo la película exhuma una extraña fascinación, a buen seguro, proveniente de reunir en un mismo plano (literalmente) dos siniestros personajes cinematográficos que, por separado, han posibilitado todo un universo conceptual y formal a sus espaldas (o lo que tengan) y que, encima, acumulan con sus películas y secuelas un buen puñado de momentos destacables.



Depredador, obra de asentamiento del otrora buen director de acción John McTiernan, supondría la consagración definitiva de Arnold Schwarzenegger como icono del cine de los 80 con una obra que, inconscientemente concebida como un remake de de La Presa de Walter Hill, se atrevía a mezclar el cine bélico (sección comandos) con el de extraterrestres, la supervivencia en entornos selváticos y la aventura de acción...

Alien no se quedaba atrás en su conjugación de géneros, juntando el terror con la ciencia ficción o el suspense, en un entorno cerrado (una nave de transporte minero) acechado por un peligroso y brutal ente extraterrestre. Al contrario que la secuela de Depredador (redundante) cada una de las continuaciones y derivaciones de Alien dignificaban a su precedente, enriqueciendo su universo y presentando una visión propia y definitoria del talento imaginativo y visual de cada uno de los autores que osaron arrimarse a la guarida del extraterrestre.

Estos precedentes, claro, imposibilitaban una gran obra conciliadora entre ambos personajes pero, al menos, abrían la posibilidad de que el resultado fuera... divertido. Pues así es. El argumento es estrafalario y no parece importarle mucho a los responsables del film toda vez que sólo necesitan una excusa menor para propiciar el enfrentamiento. Así, nos encontramos con pasajes que nos recuerdan tanto a Parque Jurásico, Cube, La Cosa o Stargate como a alguna de las películas de cada una de las sagas. Por ello, y una vez que el grupo de notables (científicos y exploradores, montañeros y porteadores) se adentra en el corazón de la Antártida y se sumerge en la construcción piramidal surgida dentro del hielo, todo el interés de la película se centra en cuándo y con qué talante aparecerán en escena los verdaderos protagonistas de la misma. A partir de ahí, los humanos caen a gran velocidad -señal inequívoca que su presencia es, simplemente, contextual- y la película recupera su apostura inverosimil. Paul Anderson, fiel a su (no) estilo, toma rápidamente partido por el despliegue tecnológico (acercando demasiado su cámara a los monstruos) y por la simpatía guerrera de la raza (de)predadora. Y, embriagado, se olvida de todo lo demás.

Rebajado, en fin, el suspense definitorio de sus precuelas (por cuenta del exhibicionismo de su director) se acrecienta la sensación de película ya vista y se disminuye considerablemente su interés cinematográfico quedando para la retina, únicamente, la orgía de golpes y argucias que los extraterrestres se profesan para cazarse mutuamente. Uno, el Predator, cazador milenario, armado hasta los dientes (literalmente); el otro, Alien, bicho venial, feo y devastador. A ambos se les une un espécimen humano con mal carácter y presencia testimonial, presa y anfitrión para tan brutos visitantes que ejerce de comparsa sujetavelas en la contienda.

Aliens Vs. Predator se concreta, por tanto, como un tour de force entre alienígenas ubicado en las entrañas (nada frías, por cierto) de la Antártida, con pocas pretensiones y claro afán fanófilo, que gustará (sin exagerar) a los seguidores de ambas sagas y que pasará inadvertido para aquellos que aún creen que los videojuegos se hicieron para adocenar las neuronas de los niños inquietos.

Lo más destacado: que un guión tan poco cuidado de como resultado semejante divertimento cinéfago.

Lo menos destacado: el papel anecdótico de la mayoría de los humanos; el nerviosismo con que Paul Anderson (no confundir con Poul Anderson) resuelve alguna de las secuencias más complicadas.

Calificación: 6

5 comentarios

Dr Zito -

A pesar de su comentario, sigo sin las minimas ganas de verla. No es culpa suya, tranquilo.
Pero su post si que me servido una sorpresa. No tenia ni idea de que Paul Anderson era el responsable tanto de ese pestiño de "Resident Evil" (y mira que iba dispuesto a que me gustase; esos zombies, esa Milla Jovovic...) y tambien de la estupenda y desasosegadora "Horizonte Final". Ver para creer.

Por cierto, muy honrado y agradecido le estoy por haberme linkado ahi a la derecha.

Cygnus -

Opino exactamente igual que Spaulding, lo único que sería divertido de ver son los combates alien vs predator si estuvieran bien resueltos. Si quieren ver algo más digno con esta misma temática, les sugiero que busquen por la red "batman: Dead end", un corto amateur con aliens y predators que les dejará mucho mejor sabor de boca que esta película.

J. P. Bango -

Gracias Pablo. Enlace corregido.

Spauld: no te voy a negar lo de la tontería ;)

Spaulding -

Personalmente, no la encuentro ni divertida. Le cuesta entrar en acción más de la mitad de su metraje. Y cuando empieza, es una soberana tontería.

pablo -

El enlace de "La Presa" lleva es el mismo que el de Poul Anderson.
PS: me gustan mucho tus artículos. Sigue así.