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El Cronicón Cinéfilo

Constantine: Antihéroes Desangelados

A la hora de analizar críticamente los filmes que forman parte de esta columna, más o menos semanal, referida a obras cinematográficas de una cierta actualidad, suelo evitar compararlos con sus originales literarios, comiqueros o biográficos porque forman parte de otro medio de expresión, otros lenguajes, otros públicos. En este caso, además, ni siquiera conozco la obra de cómic Hellblazer que dicen inspira a este aburrido Constantine así que todo el juicio de opinión que tenéis oportunidad de leer en las siguientes lineas quedará, sobretodo, al margen de su adecuación o no al espíritu del cómic original entrando a valorar aquellos aspectos que como espectador más os pueden interesar a la hora de decidir si realmente merece la pena o no pagar los 6 euros por esta película (más o menos lo que hice con la imperfecta Hellboy) y, naturalmente, cual es el grado de satisfacción que el visionado de la cinta rezuma en su conjunto.



Constantine es Cine, o eso dicen, al menos hay fotogramas en movimiento y una cierta voluntad de estilo, actores que interpretan (o que cobran por ello) y un director que nos quiere contar una historia. Querer no es poder, eso lo deja claro casi de inicio, con un prólogo efectista que nos presenta a un adusto personaje que el director no tarda en olvidar y que, por alguna razón, dirige sus pasos a Los Ángeles. Simultáneamente y ya entrados en el argumento, nos presenta a John Constantine, un fumador empedernido, enfermo terminal de cáncer por ende, atormentado exorcista en sus ratos libres que detecta, con una extraordinaria capacidad para la deducción, un comportamiento extraño en las fuerzas demoníacas; dicho en términos lucasianos, intuye que algo se mueve en el lado oscuro. El tercer personaje en el que se sostiene el argumento es el interpretado por Rachel Weisz, una policía católica con problemas de remordimientos que acaba de sufrir la pérdida de una hermana gemela, interna en un sanatorio, por cuenta de un suicidio cuyo fundamento decide a investigar. La intuición le llevará a relacionar la muerte de su hermana con el trabajo del vendedor de reliquias John Constantine. La cena, os lo podéis imaginar, está servida...

El director, Francis Lawrence, consciente del producto que tiene entre manos trata de buscar sus señas de identidad en los encuadres rebuscados (divertidos al principio y que, en cierta manera, aluden al origen tebeístico de la historia), en la planificación de las escenas más ordinarias, pero se muestra más que ineficaz a la hora de definir el estilo genérico del film. No es cine de Terror porque no asusta. No es cine de Intriga porque el argumento queda claro desde el principio. No hay suspense porque nadie sospecha de nadie. No es cine de Aventura, en fin, porque a nadie le interesa la investigación. Con esta indefinición, y dado que las pistas/piezas fluyen por sí mismas y las interpretaciones sobre las mismas parecen escritas de antemano, a los guionistas y director únicamente les queda el recurso del humor (sutil) para conjugar con menos brío que intención los diferentes elementos (algunos interesantes: la dirección artística, su juego cromático, el carácter descreído de alguno de sus personajes en oposición con el carácter devoto de la mayoría) que componen este, por lo demás, ultralitúrgico film.



La ineficacia de dicha conjugación deriva, claro está, en una cierta sensación de fatiga a partir de su primera media hora que desvirtúa su condición como cine espectáculo total. En ese justo momento, la historia nos deja de interesar, el ritmo se vuelve desangelado y los parlamentos de sus protagonistas promulgan una trascendencia que sus responsables creativos no saben contar en imágenes(algo parecido le sucedía a Matrix Reloaded).

Bebe de muchas fuentes (de Ghostbuster 2 a El Fin de los Días) y de todas destaca lo más efectista. Hay una muchacha que es víctima de una posesión que trepa por las paredes, salta sobre su cama, y repudia al exorcista con voz gutural y ojos embebidos de rabia (pero no es El Exorcista); también hay ángeles alados y demonios feos en una lucha sin cuartel en nuestro paraíso terrenal (pero no es Ángeles y Demonios). De hecho, se parece más a Cielo sobre Berlín, City of Angels o, sobretodo, a Sin Noticias de Dios de Agustín Díaz Yanes, que a cualquiera de las referidas, fundamentalmente por su condición descreída, algunos apuntes formales y el aire decadente-existencial del todo.

En fin, es suficiente: Constantine es una película sobre un tipo en busca de la redención de su alma en una tierra de nadie plagada de almas que dioses y monstruos pretenden arrebatar por doquier. También es una película superheroica que se muestra profundamente católica, incluso, reverencial en alguna de sus arquetipos (el sacrificio, la fe, la liturgia...) y, del todo punto, inhábil a la hora de hacer partícipes de una cierta comicidad/empatía a sus intérpretes. Si hubiera habido más talento y oficio de por medio, a sus responsables les hubiera quedado un estupendo y caro remake de la excepcional Vampiros de John Carpenter (con John Constantine asimilando el papel de Jack Crow, Rachel Weisz/Angela-Isabel el de Katryna y Beeman el de Padre Adam Guiteau). Así, nos conformamos con imaginar lo que debiera haber sido y no es, este irregular y mesuradamente disfrutable film de Francis Lawrence.

Lo más destacado: Que sabe encontrar un camino propio (y más o menos original) dentro del previsible (y cada vez más prescindible) terreno de las adaptaciones tebeísticas contemporáneas.

Lo menos destacado: Que Keanu Reeves no sea Robert Forster.

Calificación: 5.

9 comentarios

Javier -

la verdad no comparto para nada la opinion del autor sobre esta pelicula, sus comparaciones son absurdas y sin argumentos alguno......y para que decir q compara esta buena pelicula con la horrible pelicula de vampiros de john carpenter.....en fin....mejor dediquese a otra cosa que para criticar cine no esta hecho

Lizeth -

No comparto lo que plantea el autor de este articulo "entre gustos hay disgustos" y me parecio muy buena y diferente la pelicula.

nannok -

difiero en el sentido de considerar una muy buena historia en una regular adaptacion, la pelicula tiene momentos muy interesantes,pero se debio trabajar un poco mas en cuanto a la calidad de la historia, keanu esta bien en el papel

DANTE -

creo q es una buena pelicula solo q le falta mas terror o un poco mas d realismo y q sus personajes sean mas realistas pero en fin esta chida

bufon -

Tampoco yo conozco el comic en el que se basa esta película, pero la película en sí no aporta nada diferente a la avalancha de comics llevados al cine que los gestos petulantes de su protagonista que ya habíamos visto en El abogado del diablo y en Matrix; en cunanto a historias de la lucha del cielo y el infierno me quedo con Spawn, en sus dos vertientes visuales...
Difiero que Vampiros de Jhon Carpenter sea una buena pelicula y menos su secuela con Jon Bon Jovi como cazavampiros....

yehuda -

realmente debe ller primero el Zohar y luego comentar, es la tension entre el bien y el mal de cada uno lo que mantiene vivo a la humanidad.

J. P. Bango -

Vosotros mismos. Respecto al apartado visual... Pues es con lo que se gana el aprobado (pero sin estridencias).

Dr Zito -

Buff, me deja usted un poco desanimado. Ni siquiera la parte visual mercece gastarse los seis euros?

Spaulding -

Entre todos me están sacando las pocas ganas que me quedaban de ver esta película.