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El Cronicón Cinéfilo

White Noise (Más allá): La voz de los muertos

En la marisma homogeneizadora en que parece haberse transformado la cinematografía contemporánea de género este White Noise se presenta como un auténtico paradigma de la intertextualización (bienentendida: aquella fundamentada en la influencia) al recopilar de aquí y de acullá un sin fin de ideas y conceptos por todos reconocibles, cuando no ya vistos con anterioridad.

Así, un poco de Ghost, otro de The Ring, otro de Dragonfly, otro de Frequenzy y, sorprendentemente, otro poco de Edición Anterior, dan como resultado este White Noise, film de tensión y escalofrío protagonizado con talante alimenticio por Michael Keaton en el papel de un arquitecto que tras sufrir la pérdida de su esposa en una accidente de coche recibe una misteriosa llamada telefónica de la misma, procedente, pues sí, del más allá. Sumido en el dolor de su desaparición y mientras trata de comprender la naturaleza y sentido de la llamada, conocerá a un tipo que dice haber ideado un sistema de video y audio capaz de recepcionar la voz e imágenes de los fallecidos.



La película se inicia con una frase de Edison que justifica el leit motiv de la misma, la posibilidad teórica de comunicarnos con los muertos gracias al progreso de la técnica: a partir de ahí pretende conseguir para los EVP lo que Poltergeist había sido para los fenómenos extraños (un film fundacional) y lo hace con una gran atención al efectismo sonoro sin olvidar el reconocible costumbrismo shyamalanista de su desarrollo y que contrasta con la parte final, demasiado confusa (también a nivel visual) e inconvincente como para tomarla realmente en serio, como para que adquiera la textura terrorífica que se presume a un producto de su naturaleza.

White Noise sabe sobrevivir a su prólogo, rutinario y poco atractivo, que invita al primer bostezo con demasiada prontitud, y a la buena colección de personajes insubstanciales que va acumulando en su entramado. Salvados, en fin, estos elementos, el director sabe crear una tensión suficiente (suficiente para que la historia fluya con una cierta inquietud, se entiende) e, incluso, sabe llevarla hasta extremos de verdadero escalofrío invirtiendo en atmósfera y en peaks sonoros, en imágenes subyugadoras procedentes de una televisión cansada de emitir la voz de los m uertos.

En una rama del Terror tan negligentemente explorada como ésta se echa en falta una mayor energía, mayor dosis de anticonvencionalismo y un final más impactante. Pero no deja de ser esta película británica un buen ejemplo de cine de género de perfil bajo, discurrente y vagamente solaz. Es, en fin, un ejemplo arquetípico de la época de transición en la que se inscribe el Cine de Terror contemporáneo.

Lo más destacado: la idea de base.

Lo menos destacado: el desarrollo de la idea de base.

Calificación: 5

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