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El Cronicón Cinéfilo

Publicidad en el cine

Lo comentaba el otro día FJSI en El Sitio y sin duda es uno de los asuntos más difícilmente comprensibles que acechan al visionado de una película en un Cine: la publicidad antes de un film.

No es nada nuevo en este Cronicón que ya se ha preguntado más de una vez sobre la naturaleza y oportunidad de ésta doble forma de pagar el precio de un entrada. Y, sobretodo, si realmente como espectadores/consumidores debemos consentir un sobreprecio, en realidad, una colcucación de nuestros derechos (éticos, supongo que no jurídicos) como espectadores/consumidores con una entrada (adquirida a un precio no precisamente módico) en el bolsillo...

He tratado de comprender, empáticamente, su sentido, rebuscando ejemplos en espectáculos, digamos, similares como un partido de fútbol pero las diferencias son más que notables. La mayor parte de la publicidad de un campo de fútbol tiene un destino inequívoco: la televisión (el medio publicitario por excelencia cuando no se financia con aportaciones de los socios); de hecho se llegan a pintar en el césped para favorecer un efecto óptico que propicie un visionado más efectivo. De otro lado, tenemos los carteles, anuncios por videomarcadores y pasquines prooficialistas que aprovechan cualquier espacio para llamar la atención de un espectador incauto que creyendo acudir a un espectáculo (los del Calderón podéis autoexcluiros del comentario) se ve de bruces frente al taller de reparaciones del polígono industrial de al lado. Las disimilitudes, empero, son más que evidentes: en el cine, con las luces apagadas y todas las butacas dirigidas a un único leit motiv, sólo quedan dos alternativas y la primera, naturalmente, es mirar de frente al único lugar dinámico e iluminado de la sala.

Todavía queda un aspecto más insólito si cabe pues esta publicidad en el cine suele retrasar el comienzo oficial de la película. Donde dije “insólito” podéis decir lo que queráis, claro.

No es una rabieta sino una reflexión. Si supiéramos cuánto van a durar los anuncios entrariamos después de la hora planteada al inicio pero si todos hicieramos esto, el retraso sería aun mayor: nos esperarían. En este sentido, el visionado de esa publicidad es ineludible. Y el valor de la entrada, si cabe, más caro.

Lo irónico es que nos desgañitamos pidiendo, ¡imploramos!, espacios cinéfilos para los cortometrajes (antes o después de un film pero siempre en una sala oscura acondicionada, pues sí, para ver cine) y la respuesta suele ser la misma: ¿dónde encarjalos? A cambio nos dan anuncios publicitarios de inmobiliarias. O de bancos. O de inmobiliarias financiadas por los bancos...

El propio FJSI bromeaba con una idea rompedora: insultar, al unísono, a los anunciantes/anunciados en cuanto éstos osaran asomar su jeta/producto en nuestra pantalla amiga. En fin, yo prefiero apelar al sentido común. Si quieren publicidad que rebajen el precio de la entrada... Es un modo justo de co-financiación: “jodidos pero recompensados”. La situación actual, sin embargo, no puede dejar de parecernos una auténtica tomadura de pelo. Seguro que en la Ópera no pasa esto.

En fin, ¿qué opináis?

6 comentarios

miki -

estoy contento de ser actor

Steam Man -

Donde pone "insólito" yo pongo "jodido" y si precisamente cada vez que voy al cine acabo comentando con quien haya ido estos delicados asuntos de sinvergüenzas... insultarlos está bien... sobre todo cuando aparece el texto de "no gaves la película y vigila aquien lo haga para denunciarlo" Y yo pienso "Haber Gilipollas si ya he pagado la entrada y estoy aqui no me taladres".

Lo siento pero es muy cierto que es un asunto desesperante.

Dirk -

Completamente de acuerdo.

Me gustaría comentar que el otro día, en los anuncios previos a la proyección de 'Tapas' en un cine de Barcelona, pasaron un anuncio anti-piratería, comparando bajarse una película de internet con robar un coche.

Teniendo en cuenta que acababa de pagar unos 6 euros por ver una película, me sentí insultado (y me entraron ganas de bajarme algo de internet, sólo para joder). ¿No piensan que la gente que va a ver ese anuncio ya paga por ir al cine?

Dr Zito -

Me asusta pensar que quizas la publicidad este ya rebajando el precio del cine y que sin ellalos precios escalarian aun mas... (aunque solo sirviese como excusa)

Luis -

NO recuerdo en que cine en el que estuve hace un tiempo especificaban hora de comienzo de la publicidad y hora de empiece de la película. Así debería ser como dices pero por desgracia no es frecuente.
He de admitir de todas maneras que en algunas ocasiones me ha gustado ver en pantalla grande
y con el metraje completo (en televisión en seguida los mutilan) algún spot ingenioso; incluso los trailers de otras películas también me ha gustadoa menudo verlos. Sin embargo el balance es que nos toman el pelo desde luego. Saludos.

Wilder i ana -

Creo que uno de los mayores ejemplos de publicidad en el cine es Yo robot. Esa peli era insultante. Si querían promocionar el coche que nos lo hubieran vendido como un super anuncio del copón desde el principio.