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El Cronicón Cinéfilo

Vivir en la utopía:

a) Si en lugar de tres de junio fuera tres de enero, la rutina me habría sugerido un repaso autocomplaciente por las mejores cintas del año recién abandonado. No os lo vais a creer pero tendría muy poco que decir y, por descontado, escasos argumentos como para rellenar (y con esfuerzo) media cuartilla. Otra mala noticia: sólo quedan seis meses para que se pongan las pilas.

Sin embargo, aun pienso que es posible.

b) Es cierto que no he acudido con una gran prodigalidad al cine y que mis desacertadas elecciones deberían haber intuido este pronóstico negativo pero, en lo que va de año, la decepción parace haberse posado en un estamento cinéfilo, más que nunca, demasiado (de)pendiente del talento de la vieja guardia.

Bueno, son inmortales, ¿no?


c) Incluso los que pertenecemos a una generación educada en la veneración incontinente de filmes como Indiana Jones y el Templo maldito, Los Goonies, El secreto de la Pirámide, Dentro del Laberinto, Cristal Oscuro o Juegos de Guerra, echamos cada vez más en falta una mayor dosis de hetedoroxia, productos que logren sorprendernos, ¡desarrollos argumentales que sobrevivan a las dos semanas de su estreno!

Será una paranoia nuestra, seguro.


d) Somos muchos, sí, los que leemos y escribimos, los que vemos y visionamos, los que disfrutamos y nos movemos en torno a una idea que convierte nuestra atracción natural hacia el vouyerismo ficcionado en un arte recurrente, popular y disfrutable. Pero cada día que pasa, tenemos la sensación de que el precio ticket es demasiado caro. La solución: una nueva película de Clint Eastwood.

Llegará.

e) De acuerdo: nuestra responsabilidad como espectadores-sustentadores de este negocio cinematográfico es garantizar su continuidad en el firmamento de las artes de masas, promocionado y promoviendo aquellas ideas que no sólo supongan una transgresión formal o conceptual de lo arquetípicamente conocido sino que además se resuelvan como productos especialmente lúdicos y vibrantes (también a nivel emocional).

Existen, por supuesto.

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