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El Cronicón Cinéfilo

Ombligo

No hace falta acudir a aldeas prerrománicas de ascendencia caricaturesca o a druidas barbudos adictos a los psicotrópicos para encontrar un foco de resistencia que plante cara al sistema dominante: para eso existen los blogs.

La primera vez que oí hablar de cuadernos de bitácoras fue, pues sí, en Star Trek. Pronto su enunciado se me haría recurrente en un montón de novelas y películas de barcos y piratas. En Motín a Bordo (o en cualquiera de sus remakes) adquiría una importancia supracontextual, incrementando el efecto psicológico de una travesía preñada de revueltas, rebeliones y hambrunas.

De forma casual, buscando información sobre Indiana Jones, tropecé con la bitácora de Rafa Marín Trechera [Crisei] y de paso, con un concepto internáutico diferente, personal, conducido por los designios de la lucidez y los desvelos. El resto es Historia.

Somos lectores y creadores. Directores y público. Artistas y espectadores. Dominamos todas las artes posibles: pintamos, fotografiamos, escribimos, recitamos, cantamos, nos confesamos, desnudamos, conspiramos, politizamos, promocionamos, vaticinamos, informamos, dogmatizamos a través de una plataforma unívoca, reconocible, archiglobal...

En primera persona, al alcance de todos y de nadie, ocupando un rinconcito de la red de redes, sin hacer excesivo ruido pero sin dejar de hacerlo, con la arrogancia invencible de una hormiga contestataria... Convertimos nuestro intelecto en palabras. Sembramos el gérmen de una revolución callada.

Señores, es cierto: nos hemos puesto de moda.

1 comentario

Javi -

Pues sí, para bien o para mal, parece que sí, que somos imparables...

un abrazo.